“Quien me dijera, Elisa, vida mía” (Gracilaso, Égloga Iª)
"El carácter es el destino." (Heráclito)
"¿Opus Dei?: ¡Diáboli aut Demiurgi!" (Vivián Compayé)
"El carácter es el destino." (Heráclito)
"¿Opus Dei?: ¡Diáboli aut Demiurgi!" (Vivián Compayé)
Tras Ramiro Rosón,
a Raúl Pérez Cobo.
Viviendo con Elisa, la más Bella
de corazón, también Ángel, terrible
de Orgullo merecido, finto un drible
frente al demiurgo torpe que mi Estrella
quiso imponerme. Mas yo, segis-, mella
le hago a ese Sino, y pierde el imperdible
y se queda en pelota, que me hace
-y me pone-, y lo pongo allá en su sitio
y lo humillo, que ya mi Apolo Pitio
amo de mi Fortuna me hizo in pace
del Hogar y mi Puerto, como el Trace
que encanta a la Natura: ya el de Citio,
Zenón, el de la Stoa, no el de Aquiles
y la tortuga, aunque también, me eleva
un invisible muro que renueva
mi eterna primavera, como abriles
eliotianos o crueles frente a miles
gloriosos de fanfarria, acá en mi cueva
de eremita, bastido con su torre
de donde veo tu acechar, demiurgo
torpe, mi obra de Dios, y así me purgo
de tósigos traidores: ya se corre
tu velo y veo tu invalor, que borre,
puede ser, mi creación de dramaturgo
y poeta mayor por solidario
-y viejo- con el Viejo de los Días.
Destino es el carácter y, aporías
aparte, cual el dardo estacionario
del de Elea, el Discípulo, el almario
alambico con las tecnologías
del Arte, de manera que me creo
a mí mismo con fe, con esperanza
y con amor universal a ultranza,
al Más Alla, que late Aquí -lo veo-,
aunque tu mundo me afantasmes feo
y apocalíptico por asechanza
de tu incapacidad. Demiurgo tonto,
inconsciente, en el trono o Superego
de tu poder omnímodo: estratego
soy del diseño que a anularte pronto
para sustitución de tanto monto
egoísta, insensato, por el fuego
de la ecpirosis última, te ultima:
ya la Revelación, que no te importa,
es ocasión de Parusía, y torta
por más grande que des, y te dé grima
devuelta, te va a ser: ya viene encima
a caerte la paz que no soporta,
necio creador, tu alma de fantoche:
los poetas auténticos, genuinos
van a chafarte todos los destinos
que has querido fraguar para la noche
traernos y quedarte con el broche
que cierra tus refugios vespertinos.
No habrá Resurrección para tu saña,
Plutón de la Cavernas: cosa nuestra
y del Dios que creamos es, maestra
obra cooperadora de Su extraña
voluntad, que exiliaste en tu cabaña
de dïamante. Mas el Signo muestra
una Revolución al fín pacífica,
porque el Ángel Sophía, la herramienta
del Hacedor, se engrasa, y date cuenta
de que tus días cuenta, y tu acientífica
gestïón ya fracasa por tu tífica
idiología propia de la cruenta
peste, hoy económica, que almuerza
tu morro cada día o lo pretende
el pan de los humildes y, por ende,
el pulmón del planeta, con tu fuerza
de soberano electo por mastuerza
servidumbre del Alien. Michael Ende
nos habló de una Historia Interminable
que creaba un lector que participa
al final en la trama, y de la tripa
del corazón sacaba, como un cable
desenvuelto, un ensalmo o un entable
que a Fantasia salvó de la ardua gripa
de su Inmóvil Motor. Seamos Buxes,
no Saurones ni Seises 3 de al 4º:
seamos niños inocentes, parto
de la bondad, no de la astucia, o duxes
merkaderes führiosos, cual Suharto
y CÍA: y Fïatemos nuevas Luxes.
Viviendo con Elisa en esta Casa
de Dios, Bethel, haciendo el Garcilaso,
Beatriz de Sá, por Freire, bien que paso
mis horas de monástico, la grasa
dando y temple a la pluma, como brasa
atizando al demiurgo, cruel payaso
Bestia que come cocos de inmorales
gallinas y gallines -machos machas-
suicidas alfas que predican hachas
verdugas contra hermanos, contra iguales.
Viviendo con Elisa de inmortales
re-hechuras canto formas Esquilachas,
que mi sosez existencial sus sales
sanan y mimos de sus muchas gachas.
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