lunes, 23 de septiembre de 2019

La santa feminista. 3 fragmentos


3 fragmentos de La santa feminista (en 3 Dramas Subversivos). Ed. EL Genal , Málaga, 1917.
(Teresa de Bernini)

A Alfredo Taján

Dramatis personae:

Teresa, Ángel


La escena representa el inconsciente de Santa Teresa

Fragm I

Teresa  Ay qué dura esta cárcel y estos yerros
en que el alma está presa
sin haber cometido ningún crimen.
Sin vivir en mí vivo
estos graves encierros.
Pero soy libre porque estoy posesa,
porque del corazón el puro himen
mortal y sensitivo
un cauterio süave me atraviesa.
Lo manda el confesor y yo lo escribo:
un ángel del señor hunde en mi pecho
una cándida espada al rojo vivo
que anticipa la dicha que alta espero
desde el tálamo, lecho
nupcial en que la salsa y el salero
del amor y la chicha
está del verdadero
vivir. Para qué quiero
un mundo contrahecho,
si el Crëador de miles de universos
es mi Amor, el Amor de los Amores,
y angélico el mensaje
de sus músicos versos
silenciosos, medrosos de coraje,
me deja desflorada entre sus flores.
Hunde otra vez tu espada y que me raje
candente con sus cándidos furores.
Ángel  El alma se libera
y viste de hermosura y luz de fuga
de estrella aventurera,
Teresa, cuando entera
a la causa se entrega de los justos,
como cuando de oruga pasa a imago,
adversa a los disgustos
del esclavo, tal psique 
que hacia el celeste lago
inverso, el de la bóveda del Eros
vuela libre y se libra de irse a pique
en este mundo oceánico de sustos
y vértigos y ruidos,
plantando a sus augustos
señores, para nadie caballeros,
inválidos validos,
y gusanos rastreros de alma inválida:
cuando, como por arte de rey mago,
rompe valiente su carnal crisálida,
y, mariposa helena, abre sus alas
como efecto psiqué de bravas galas
contra los uniformes soberanos;
e invita a los abrazos,
como Cristo en su cruz a los humanos
les abriera sus brazos: (…)

Fragm. II
Ésa es la sola ciencia,
única y verdadera que tú tienes
que aprender: reforzar la resistencia
al poder tentador de las harpías,
las pájaras sirenas.
Es mejor que te entrenes,
en tus noches serenas y tus días,
en vigilar sirenas policías
del estatal terror del Santo Oficio
y seguir clandestina por las vías
de perfección, para, al Final Juicio,
gozar el bien que el Bien ya te prepara,
alma serena y clara,
por haber hecho el bien a su servicio.
Teresa  Sé que, entre mis deberes
y tareas, de todas la primera
es liberar a cuantas más mujeres
del trato malo del varón: quisiera
construirles conventos, miles, cientos,
que las proteja de su servidumbre
a tanta esclavitud. Porque te mueres
si te sometes a la norma injusta,
la habitual manera, la costumbre
milenaria, vetusta,
que nos condena a un goce inexistente,
y a no ser libres de elegir el propio
destino: libertad entre estos muros
encontrarán, y cuando venga ardiente
el bello ángel a su sueño de opio
de bella dona sentirán los puros
goces del alma intensos, verdaderos
trances místicos de Eros,
y a Dios miren, y admiren
lo contrario a lo Feo,
a través de su interno telescopio.

Fragm. III

Ángel (riendo maligno)  Lo he conseguido: al fin te has condenado:
has pecado, has pecado: (se libera del disfraz)
soy, disfrazado, el gran Inquisidor.
Teresa (cínica) Pequé de amor: caí, no me arrepiento.
pero me haré un examen de conciencia.
el amor me embaraza el pensamiento.
(masoquista) ponme con más dolor mi penitencia.
(insinuante, sexy) sé tú mi confesor.
Ángel  (acogiéndola en su seno amoroso, entre sus alas)  Escribe esta experiencia
con minucioso, ameno pormenor
reclüida en tu celda de tormento,
y desnuda tu alma a mi conciencia,
mi reclusa interior.
Teresa Mi confesor lo manda y yo lo escribo:
(estriptis espiritual)
un ángel del señor hunde en mi pecho
una candente espada al rojo vivo.
Yo lo espero en mi tálamo, en mi lecho
nupcial, para librarme de los hierros
de estos duros encierros
y alcanzar la Belleza y la Verdad
y el Bien justo y supremo
que queda fuera de la realidad
creada por su Nada trascendente
y que, siendo, por tanto, Inexistente,
desde su oculto extremo
envïó al Salvador, desde su Fuente,
y nos trajo vidente Navidad.
Ángel (ávido, entusiasta, esperándola) Ya en tus fuegos santísimos me quemo,
mujer, ángel de amor, Beatrice santa:
libráme ya de mi maldad, que encanta
como serpiente hipnótica mi esencia
espiritual y me hace vil agente
de esta inquiriente e infernal yihad.                                        .
Teresa Ahora estás en la alcoba
de mi castillo interno,
hazte mi ángel varón y así tu infierno
no alcanzará nuestra felicidad.
Ángel Ya tu pasión me arroba:
Me has puesto tan caliente,
oh dona angelicata, la más bella,
que la mitad me siento de una estrella
entando en supernova.
Ambos  (Se entregan: fulgores)  Vivan juntos Amor y Libertad.

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