El gran Aristoteles sentenció que el hombre es un animal político.
Edward O. Wilson, Premio Crawford
(equivalente al Nobel de Biología), y fundador de la Sociobiología aplicada a
la zoología, dijo que, por genética o por hereditarios instintos somos criaturas
eusociales (del griego eu, “bueno”, como en Ev-angelio, el “buen mensaje” -angélico).
Con ello quería decir lo mismo que la vieja sentencia: que el hombre es
sociable por Naturaleza (id est: lo mismo que dijo, en Atenas, el filósofo
estagirita).
Por todo esto, siempre
me ha resultado sospechoso que haya tanto ser humano que, conocedor, expreso o tácito, de su naturaleza social, se prodigue tanto en la práctica del político rebuzno auto-alusivo, y sin rubor (o también, en otros casos, por
necedad, o, aún peor, voluntaria ignorancia activa), es decir: del consabido adagio conformista “yo soy
apolítico”.
Lo decían los pancistas y conformistas de
la era de Franco, siempre que los (Marx elíptico y aparte, aunque al que, en
realidad y verdad, hay que apartar para siempre del comunismo es a Stalin traidor y destrcutor de tan hermoso y utópico ideal) bien- (o eu-)comunistas
o defensores del Bien Común de un pueblo -oprimido por una dictadura fascista
explotadora- expresábamos, pese al miedo a las graves consecuencias censoras que
sufriríamos por causa de denuncia a la brigada político-social de la poli
política del dictador poli-militar, sobre la necesidad de un cambio de régimen; y
ahora lo repiten todos los que reiteran y redundan hasta la saciedad
coñaza y gilipollas ese embuste novedoso de “todos los políticos son iguales”,
metiendo en ese saco a todos los políticos inocentes de crímenes de estado, a
los que se les acusa sin pruebas de los
mismos delitos que YA han cometido los que sí pueden hacerlo (y, de hecho, están condenados por ello): aquellos que son o
han sido detentadores del poder:
Ni Ciudadanos (a quienes sólo podemos
imputar las machistas derecheces de su programa pro-capitalismo salvaje, más
carca e involucionario que los, si no
impopulares, antipopulares Populares, y tan mentirosos o más que ellos), ni tampoco Podemos, por supuesto, pueden
ser acusados con justicia de abuso o corrupción, porque los tales son
inherentes a la situación de político-en-el-poder, con cargos de autoridad y de
responsabilidad pública que, esos sí, con frecuencia se han comportado de forma irresponsable y autoritarista (recuérdese que la autoridad es por desgracia necesaria, pero el autoritarismo, aparte de una inmoralidad,
es un infando crimen cuando es ejercido por el Poder); así que inculpar a una
víctima impotencial e imposiblemente culpable y, por tanto, absolutamente inocente de los
cargos de criminal abusón y corrupto es cargarse la constitucional Presunción
de Inocencia y caer, en consecuencia, en la más baja y ruin falta de ética, o de falta antiética, propia
sólo de los Estados que no son de Derecho, o sin derchos, esto es, las dictaduras y las
pseudo-democracias, y de los pueblos alienados que las sustentan, me refiero a las últimas, con su colaboracionismo connivente y cómplice.
Sin embargo, eso es lo
que hacen y dicen y repiten los ciudadanos o politas decepcionados en apariencia con las
políticas en apariencia democráticas –las de las aparentes democracias neoliberlaes y
capitalistas-:
Al ignorar que la nuestra es, a todas
luces (del que las tenga), una pseudo-democracia de Bi-partido Único -al estilo
USA-, se sienten defraudados con la democracia auténtica -en vez de con ésta- y, o bien se abstienen
de votar, o bien votan a los mismos malos conocidos de la inútil y egoísta
Derecha (o derechilla camufla de sociata -sierva, como la otra, de los capidimaffia -a cambio de futuras puertas giratorias y otras prebendas-), altas traidoras ambas de su pueblo, quien a pesar de ser traicionado de contino, siguen creyendo que más valen eos que los buenos por conocer (: si eso fuera verdad, aún
estaríamos en la época de las cavernas troglodíticas comiendo carne cruda y
muriéndonos todos antes de los treinta años, ya que tanto el fuego como los
antibióticos eran entonces cosas “malas por conocer”), porque por lo visto hay
que estar totalmente desahuciado para no
seguir el popular proverbio de “ande yo caliente y que le den por saco a la
gente”.
¿Cómo puede suceder esto, si somos una
eusociedad?
El mismo Wilson nos da la respuesta: la
interactividad solidaria entre los miembros del grupo homínido primitivo es
favorecedora por selección natural de los mejor organizados como consecuencia
del ejercicio del altruismo interno entre sus miembros, pero también, eheu
Paradoja, de los integrantes más inteligentes y hábiles socialmente, los más
listos y astutos, los que saben manipular a los demás con más eficiencia en su
propio beneficio (por ejemplo el adquirir el fasci-privilegio de fecundar a
todas las hembras de la piara o la jauría, como ocurre con los chimpancés, que
ceden esa prerrogativa a su macho alfa, logrando mejorar la especie, ya que son
los más inteligentes los que logran una mayor descendencia (aunque también ocurre,
ojo, que logran reproducirse con mayor frecuencia lo más brutos, y eso parece
que se le olvida al ántropo-biólogo), y, en última instancia, los que son mejores
artistas del Engaño -o más fuertes-, que también, con muchísima frecuencia lo son del
Autoengaño -qué conciencia se soportaría a sí misma sin repugnancia si supiera que la voz de su
moral le dice que es un mierdecilla chupóptero sarnoso que sale al eusocial
teatro con las máscara del héroe generoso.
Insisto: mi pregunta personal al oráculo
de Paradox entonces sería: ¿en contexto semejante cómo puede nacer un Eu-comunismo?
La respuesta está
también en el sociobiólogo: el espíritu de Tribu, genéticamente determinado,
además de siempre reforzado por educación por una necesidad
paleoantropológica de defensa ante las fuerzas de los extraños, casi siempre
armados de zarpas o fauces -o mejores armamentos artificiales-, genera
defensivas fobias muy difícilmente erradicables: yo soy de mi grupo y, por ende, enemigo del Xeno: “Yo soy del Madríd manque
pierda, o del Bi-partido Único aunque mi tribu no tenga razón y esté abusando
de mi confianza en pro de la Corrupción general y Sistemática y explotadora de
las mayorías que integro”. Y esto es así porque, desde que el Dictador lo llevara
a efecto, se ha venido cultivando la comunistofobia, incluso cuando los grupos
alternativos sean biencomunistas, y aún ni siquiera eso: socialdemócratas de
verdad y no los que hemos contemplado, algunos con borrega fruición de ciegos,
desde los tiempos de Felipe González, ése que prometía soluciones sociales eu-socialistas y luego
hacía lo contrario, del mismo modo que Rajoy ganó una elecciones propagando el
eslogan “No hacen falta más recortes” para luego recortarnos hasta las
asaduras.
Pero, o sea:
En situaciones sobre todo de emergencia
la supervivencia de toda la tribu necesita de la solidaridad altruista y
bien-comunista, porque al menos en esos casos (hay muchísimos más) la salvación
de los genes egoístas (léase al
biólogo Richard Dawkins,) de la especie,
incluidos los machos alfa, no puede lograrse de otra forma: los genes son
máquinas obsesivas de replicación y se niegan a extinguirse, y frente a eso son
capaces de cualquier cosa, bien eliminar a un individuo, o a ciento,s por
inadaptación a los cambios, o eliminar a los Alfas, si son un obstáculo
peligroso para su pervivencia (la del gen)
en las generaciones sucesivas.
Hoy estamos en una
coyuntura de urgencias, o de emergencia, y no sólo para el Grueso de la Tribu,
sino para el canijo Globo de Todo el Mundo.
Tenemos que elegir
entre el Eu-Comunismo o la Extinción.
Pero el problema es
que todo apolítico, tanto el abstinente como también el del “más vale
malo conocido que bueno por conocer” esconde a un necio pancista facha
que está decidido a optar, dada su antirroja fobia irracional de inconsciente o
subliminal motivación por el gen egoísta determinada, pro el acabamiento completo y definitivo de su tribu,
que hoy día es toda la global humanidad.
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