0. ¿¡Por qué os gusta lo feo!?
Habéis logrado deprimirme, fachas.
Y es que sois esa bruta masa informe
a quien le gusta que con uniforme
se imponga el Orden, con verdugas hachas
de pena capital, o mazas machas
de dogmas asfixiantes, a la enorme
población, cuyo cuello, tan conforme,
ofrecen a Manadas que, borrachas,
quieren violar impunes los derechos
últimos que nos quedan. Hoy tenemos
una oportunidad, quizás postrera.
Y conspiran. Y ladran. Y en su pecho
hierve su odio a los que sí podemos
traer al mundo una nueva Primavera.
I. Acto fallido
“Te leo y noto que tu antifascismo
eu-comunista me ha tocado llaga.
Si el que confiesa cosa tal, la caga,
porque queda fatal, mejor cinismo
será ejercer, diciendo que el guarismo
métrico de tu verso es una plaga,
por fallido, que afecta -pues no halaga
mi vanidad- al ser humano mismo
que la faz del planeta habita entero,
y te pido el favor de que abandones…
(Ay, no me he dado cuenta, por esmero
no haber tenido con mis expresiones
espontáneas, herido de cojones,
que ahora más claro se me ve el plumero).”
II. Ensalmo para proteger
a las almas sensibles de los grandes –tontos que se creen listos.
No le hagas daño al inocente, bruto.
Pagado de ti mismo, un día cobras.
Vas a ser conocido por tus obras
y tus palabras: un plural esputo
lanzado contra el viento. Las zozobras
ignoras de tu esquife, que te chuto
por rebote, y te acecha el escorbuto,
y en alta mar, grumete, te ensalobras.
Ufano, no cargaste vitamina
y presunto cadáver, Bacalao
capitán del desprecio, tu sentina
sin sentido se exhibe como un vaho
que atufa y atosiga y contamina.
Pero a ti sobre todo. Luego chao.
III. Fábula del pobre
engreído
"Protegido detrás de la pantalla,
con muchos, pero fatuos pensamientos,
vivo en conversación con propios cuentos
que me creo en mi loa, que no calla.
Hablan todos de mí: bebo los vientos
por lo que cuentan, y a la vil morralla,
que es el resto del mundo, mi metralla
disparo y mi desprecio y mis inventos.
Creación de mi genio, se sitúa
cada uno en la cumbre del Parnaso
al cual no llega la más larga grúa,
y os vacilo, pues sé que os sobrepaso"
-decía la engallada Cacatúa,
oficiando gratuita de payaso-.
IIII. Sospechosas dudas en el limen
preconsciente
“Como soy un don Nadie y yo no puedo
soportar esa idea, me auto-engaño
y me subo a mi podio, y hago daño
al 1º que pillo. Sufro un pedo
de engreimeinto perpetuo, por apaño
conmigo y, si, al topárteme, me enredo
con razón, el sarcasmo lanzo acedo,
y me quedo tan pancho con el baño
que le doy a la crítica -que duda
de mi ser superior-. Y sin ayuda,
pues no la necesito, me hago sólo
un sitio en el Olimpo, y os desdeño.”
Y sin saberlo, se lo dijo a Apolo.
Y el batacazo le ha quitado el Sueño.
V. Al yanomamo, u
hombre feroz de la selva
“Mientras, por competir con quien no debo,
el intelecto me relumbra en vano,
porque en el fondo adoro al buen tirano
flechador que con yugo, en el Erebo
si nos mantiene, no dejará sano
jüicio, sino el mío, en Orden Nuevo
-creyéndome que soy mancebo efebo
de la musa más alta soberano-,
goce en la soledad de mi auto-estima
sin fundamento el Ego al que yo amo,
el mío, porque el Otro me da grima
(y le puse, soberbio, mi reclamo
de caza, y de debajo la tarima
se esfumó y, aunque lloro, ya no mamo).”
VI. Todos llevamos
una bestia dentro
El Juez Inquisidor, en propio nombre
-pues que se cree Dios- de mí abomina,
y cata de su propia medicina,
y se ha quemado solo. No te asombre
si no lo reconoce: su doctrina
es el culto al yoyó. Que se le alfombre
el camino a su paso el pobre hombre-
dïablo siempre quiso, y traga (in)quina.
Esa fobia al hereje sólo es propia
del cobarde ortodoxo que se acoge
al Poder, al creer que se protege
así de sus abusos y, en la Inopia,
ataca al justo. (Se educó en la O.J.E.
o algo así, y abomina del hereje).
VII. Fachi-granja
orwelliana
Si 70 gallitos y gallinas
te expulsan del corral o te bloquean,
está claro: 1º se mosquean
y se cabrean luego, por pamplinas.
Te felicito, pues: si se menean
(el alma -del cañón-), ¿qué te imaginas?:
¿que has perdido un tesoro? Las rüinas
no valen un disgusto: son del Nean-
dertal vestigios, de perdidas ollas
nostálgicos, que suelen dar consejos
sin saber: si los sufres, tus ampollas
muchas serán y llagas: mejor lejos
tener a esa pandilla de pendejos
y dejarlos hacer el gilipollas.
IX. Trasparencia de
facha disfrazado de demócrata
“Yo siempre quise ser
de la alta clase,
superhombre de Nietzsche o, tal vez, ario,
mas como no molaba el escenario
político ensuciar con el desfase
de ideas no de moda, de ese almario
no quería salir, por más que amase
el Autoritarismo allá en la base
de mi (in)conciencia. Pero tuve el fario
de hallarme siendo Autor. Y en Auto Móvil
de un Crimen contra mí, dado al Autismo,
me olvidé del Conócete a Ti Mismo
de Delfos, y un escape traicionero,
como aquel desprestigio de Chernóbyl,
me dejó, culo al aire, en crudo cuero.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario