que os debamos. Es claro que no tenéis ninguna.
Ni nosotros, que dároslas. No os pedimos la luna:
que os dejéis de soberbias y siervas contumacias
y penséis en nosotros, los currantes que os damos
de comer y comeros esos sueldos inmensos
que cargamos a hombros y a la espalda, y sin piensos
nos dejáis porque son propiedad de los Amos
y los Dueños de España y de los españoles,
o tal meta pretenden, y con su latrocinio
mundial por vuestra culpa, fraguan el exterminio
del la gran mayoría, sin soles ni bemoles
para escuchar arpegios de los bajos, por cera
que os ponéis, para estar, en los oídos, sordos,
y poner en peligro, si a vosotros más gordos,
al entero planeta o su viva ecosfera.
Y no tenéis disculpa. Mas, al menos, concedo
que tenéis un motivo: el de vuestra codicia.
Mas cuál será el del pobre que no quiere justicia
social: ¿será que acaso, cobarde, os tiene miedo?
¿Y de qué?: ¿a que sigáis robándoles las vidas
y el bienestar? ¡Si escasas
van a ser, y muy poco
o, ya mismo, ninguno! Al buen Logos invoco:
recordad aquel mito sobre el ansia Midas
que se murió de hambre por su hambre de oro:
el metal no se come: para qué la riqueza,
si no es para sustento de todos: la cabeza
habéis perdido; no haÿ ni ética o decoro
ni vergüenza en vosotros: el lapsus de valores
en la gente os permite gobernar no teniéndola.
Y ya, puesta al servicio de mi Causa, mi péndola
escribe, por lo tanto, contra los malhechores
que sois, la clave, básica, filosofal pregunta:
si para haceros ricos a base de lo nuestro
servís al poderoso financiero, con diestro
gatuperio de guita tirando como yunta
sobre el desierto pétreo que inminente se acerca
por vuestra sola culpa de cebar a los Piojos,
induciendo el terror en la gente a los rojos
que hace tiempo dejaron de existir por la puerca
economía neo-, que sabéis no funciona
y sólo sirve falsa
para tanta desgracia
traer al pobre pueblo que, al fin sin democracia,
pervive en su miseria causada por ladrona
estrategia, diseño de los Chicago boÿs
discípulos patriotas de Friedman, aquel gringo
cabezota que quiso -e hipóthesis non fingo-
emobrecer al pueblo global, ¿tan brutos soïs
que vuestras inversiones ocultáis so programa
mentiroso y que habla de Unidad del Estado,
que estáis colaborando en cargaros, por Hado,
decidido en WallStreet, de muerte a Pachamama?
Empezaron con Chile: financiaron el golpe
de Pinochet, que impuso sus desregulaciones
del mercado, y al rato, rüina sus nociones
causaron económicas, y se zampó la Volpe
de las empresas todo. Y luego fue lo mismo
en la ex rica Argentina de Videla, Uruguay
y la Rusia del Yeltsin , y Afganistán y, guay
y la Rusia del Yeltsin , y Afganistán y, guay
el negocio, el Irak del Sadam. Fue el marxismo
el fantasma enemigo necesario; acabóse,
y entonces inventasteis el terrorismo islámico,
y con televisivo ataque panorámico
para logro de más carta blanca, so pose
para logro de más carta blanca, so pose
de exportar democracia, a cargo de la CÍA
destrozar sistemáticos al pueblo que trabaja
para hacer más pudientes a dueños de la Caja
Bankaria en bancarrota al final: ¡qué manía
en ser más opulento machacando a la gente!
¿No tenían bastante y de sobra? En España
la cosa es más ladina: con su tela de araña,
para tapar corruptas políticas, la entente
hispano-catalana, espontánea, de acuerdo
puestos tácitamente sus adversos regímenes
en echar al olvido al ladrón y sus crímenes
de dreta y de derecha, se inventaron, en cerdo
de dreta y de derecha, se inventaron, en cerdo
contubernio, los odios: salió la independencia
a la luz y el naziona- lismo español al brinco
de dados oportunos: 155
artículos la poli repartió sin clemencia:
típico del
franquismo. Y ahora ya nadie piensa
en el real conflicto: entre el Amo y el Curro
el gran desequilibrio interior. Y me aburro
de tanto reiterarlo: vacía la despensa
del segundo el primero, sus cajas de caudales
inflando de finanzas. Y el daño ya está hecho.
Y no tenéis derecho. Ni Estado de Derecho.
Vais a ganar de nuevo con penas capitales.
Pero hay un problema más oscuro y más serio:
la economía ahora afecta a todo el globo
aldeano y, aunque hay un Francisco, al buen lobo
lo molerán a palos. Y será un cementerio
por violencia el planeta. Corderos al Cabrito
os daréis en masacre entre ambos por fuegos
cruzados, conniventes vosotros, por borregos,
y daremos el paso final al infinito.
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