domingo, 3 de noviembre de 2019

TEODICEA APOCALÍPTICA

…como el Buda,/ Unamuno o Basílides, yo creo/ en un Dios verdadero que es ateo
(Fortuny: Fuera de Sí, Sevilla, 2003)

Dios no existe. Basílides lo dijo:
está fuera del Cosmos y del Todo:
está en la Nada; y no hay ahí cobijo
contra el dolor del mundo, y a su Alijo
no le sacas ni un éxtasis, ni hay modo
de darte un chute. Ya envió a su Hijo,
            aún así, y lo matamos; sólo Ulyses
o Nadie nos quedó, y estamos listos
-no habrá Resurrección- y en niebla, grises,
sin luz y solos; y a los Amadises
se los cargó Cervantes. Todos, cristos,
cargamos nuestra cruz. Y como lises
            y azucenas, la mugre nos agrede:
siempre tuvo Satán, el Potentado,
tomada con ruindad la Santa Sede,
y aunque podemos, porque sí se puede,
nadie quiere sacarlo de su Estado.
Y todo marcha mal. Y todo hiede:
            la tierra atufa con su Peste, y 4
son sus Jinetes. Como vulgo humillo
mis lomos a sus pies y lo idolatro,
porque interpreto todo su teatro
y sus tinieblas me parecen brillo
de oro solar; y, necio, me amohatro
            a mí mismo o defraudo. Pues me entrego
a él inocente por Amor, ÿ odio
a su audaz enemigo, porque el fuego
de su infierno me acecha, y yo soy lego
y el sacerdote manda, y le parodio
el ritual sacrificio -al Superego
            y al Otro, al Quedirán-, y así me postro,
porque el Poder fascina, y es lo justo,
pues nace de Plutón. Yo nunca arrostro
ni discuto sus órdenes: su rostro,
tan bello por legal, cada disgusto
de Terror con su mueca, como Mostro
            estelar, me da  tanto que me temo
que me castigue dándome lo mismo,
pero más y peor que si me quemo
en la olla perdido en el extremo
izquierdo, y capital, por exorcismo,
su pena, me  podría, atado al remo
            de la galera, dar, bajo su fuete.
Porque los comunistas son peores
como Dios; y en sus manos de juguete
no serviré y, la olla en el retrete,
adoraré a Señor de los Señores.
Porque el rebelde me pondrá en el brete
            de ser libre, por bravo, y Papá, pupa
el nene no desea, porque es bueno:
no quiere nada con el coco: ¡aúpa
el gran Cabrón. A mí no me preocupa
lo que sufra el vecino. En prado ameno,
pero esquilmado, subiré a mi grupa
            de burro y trotaré por el desierto
tras la muerte todos los bïomas
y toda la riqueza, ya que muerto
va a quedar todo y su cadáver, yerto,
después de que, Señor, tú te lo comas,
y tóxico lo excretes. Busco un puerto
            que me des, o pocilga, y sus gusanos
pueda ingerir: con eso me conformo-,
que no hacen otra cosa los tiranos,
dictando sus derechos soberanos
contra los míos: dame cloroformo,
para sufrir los apestosos granos,
            cuando te bese el ano, oh Baphomet,
tras alzarte del váter de Palacio.
Porque es que el Rojo vive en un chalet,
y yo en desahucio de mi hogar y espacio.
(No obstante, a este anticristo me es reacio.
-Me lo canta el Fortuny en Internet.)

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