sábado, 16 de noviembre de 2019

LA VOZ DE LA INCONSCIENCIA

Una voz extranjera que me extraña
que quiera liarme en su alienante embrollo
(debe de ser de la profunda España)
le da caña a mi hoguera, y a mí el rollo.

Una voz que se postra y se sulfura
en su Iglesia -o se azufra-, timorata
a los pies de su nazi dictadura,
y odia la libertad, me da la lata:

una voz nueva nazional-católica,
una voz vieja me desahucia, embarga
y bajo el puente me echa, y melancólica
alucina, y se da (y a mí la carga)

al fantasma de, extraña, una entelequia:
la España Una. Y no a su gente en liza
trabajadora (y por mi mal me obsequia
dándome la tabarra y la paliza).

Una voz sin conciencia, que es cristiana
de la Iglesia romana, con su brazo
alzado y garra abierta, gil, la pana
me da en forma capulla de coñazo.

Una Voz farisea y paranoica
en mi conciencia -y mi cacumen- hurga.
Seguro: es partidaria de la Troika.
(Dame mi pasta, y no me des la murga).

Una voz me que turba como turba
turbulenta de insana muchedumbre
que pide la Unidad, y se masturba
"por mudanza no hacer en su costumbre",

(que dijo Garcilaso, el del Imperio,
el amigo del Alba, que aún al niño
flamenco asusta), y quiere el cautiverio
(y no para de darme el gran pestiño),

de todo el universo (y se da pisto
de patriota y cristiana, y odia a todos
-"No es eso lo que dije", dice Cristo-),
extrañando la hazaña de los godos

y a Sant´Yago Matón (y que proteste
me extraña), extraña a Franco (Alano, Suevo
y Vándalo), retrógrada de nuevo
(a mí mi Patria -: el Pueblo-, y no el gran tueste);

una voz muy cristiana, aunque inconsciente,
con el atizador me atiza el ascua
y, a sí misma poniéndose caliente,
me quiere, como a Cristo, hacer la Pascua.

Una voz -no vox pópuli- secreta
pirómano el tostón me da infinito,
tratando, en cruz, de hacerme la puñeta.
("Pues ten cuidado, porque resucito".)

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