“Están locos estos humanos” (Obélix, personaje de Goscinny &
Uderzo)
Cuando observas tu vida, y piensas que el fracaso
es el protagonista de tu bïografía;
cuando observas el mundo, y lo ves en retraso
retrógrado y mental, a franco retroceso;
cuando observas al vulgo, que es la gran mayoría,
y entiendes que su masa se olvidó del progreso;
y que tiene querencia por una ideología
que quedó desfasada, aunque siempre lo estuvo,
en la 2ª Guerra Mundial, del genocidio
gratüito, y decide, por raíces al cubo
de basura, que es bueno lo que no le conviene,
y se droga con tósigo del más pérfido ofidio
que amenaza a este globo que olvidó su ecumene,
su civilización y, por mucho que lidio
contra tanta ignorancia süicida y leprosa
por vocación tozuda, invoca a los fantasmas
financieros por mando, en lugar de a la Diosa
Diké, de la Justicia,
y se asusta con uno
que dejó de existir, del que cuentan las pasmas
ilegales políticas del Perrero zorruno
del Partido que arraiga en jurásicas miasmas
y sus nuevos secuaces, trinidad de una secta
que adora al pandemónium de los nuevos tiranos
económicos; cuando compruebo que la infecta
multitud hace caso al peor enemigo
y le coge manía a sus buenos hermanos;
con angustia y tristeza y perplejo, me digo:
qué tendrán bajo el
cráneo estos locos humanos.
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