Obsequio de 9 horrores poéticos a Juan Manuel Jiménez Muñoz, con afecto, buen humor y en
son de paz.
“el son dulce, acordado,/ del
plectro sabiamente meneado.” Fr. Luis
I. La Justicia es hermosa: los antiguos
la llamaron Diké y la hicieron Diosa.
La Igualdad es hermosa, y es hermosa
porque es justa. Cerebros hay exiguos
y párvulos que piensan otra cosa
y critican con términos ambiguos
por errados al sesgo de contiguos
estratos inconscientes de la fosa
común del atavismo con el Bruto,
que domó la cultura, y late, aúlla
y brama por ser libre y absoluto.
La Libertad es bella: la de todos.
No de esa horda bárbara y capulla
de salvajes atilas y beodos.
II. Si criticas un texto antifascista
por sus cojeras métricas, cuidado;
que se puede pensar que en otro Estado
estás soñando, del que poco dista
la condición de Bestia, desbocado,
como por cuerda floja equilibrista,
si, roto el freno del hocico, pista
libre a su Voz le das, del terco lado
tenebroso que habita en las honduras
sub-psíquicas, salida
por escape
del redil o la jaula, que te doma,
siendo tú el domador. Y ni procuras
ni siquiera ahuyentarla con un ¡zape!
ni un ¡vade retro! de tu trono en Roma.
III. Lapsus puede
tener cualquier cristiano,
pues todo cristo los abismos toca
de su tegucigalpa, y por su boca
de pez se escapa -cuesco de sü ano-
el vandalismo a veces de una loca
expresión de soberbio y de inhumano
que intoxica al que excreta, pero en vano
a la presa, no en cola de tu coca.
Fíjate que lo he dicho con figuras
poéticas: he usado las Honduras,
igual que Roma,
como antonomasias
de autoridad y de opresión. ¿Lo has visto?
No te apures si no, que todo cristo
puede errar si se enfrenta a sus afasias.
IIII. El Silencio es hermoso. Bello y guapo
se está callado si tu lengua falla
cuando exhibes el morro: calla, calla,
y no digas sandeces, que un sopapo
vas a darte a ti mismo, por canalla
emperrado en ladrar a todo trapo
tus géiseres de homínido, que al capo
domina y te embrutece, y es morralla,
gentuza de Poder, aunque no pueda
nada. Y es nadie, y sólo ser figura
desea y no figura en la vereda
al Helicón, como un Yahvé celoso
que quiere ser Dios Único, y es cura
de Illán el Mago en desengaño, soso.
V. El que sabe no
habla, y el que habla
no sabe, dijo el
sabio: ya al Silencio,
para estudiar, regreso. Reverencio
el acto de callar, si por mi diabla,
que es mi musa, mi música me agencio
como un agente del wu-wei. La tabla
ya me sé y la cartilla, y tanto blabla
-mataplasmo de acento- me sentencio
como inútil. De un pueblo de tribuno
quise jugar el rol, y entonces uno
que no conozco se ofendió y me ofende
y, cediendo a su ataque, abrí mi fuego,
y me arrepiento. Para qué. No entiende
que ha sido un lapsus de su vano Ego.
VI. Por un punto mal puesto, según dices,
entre 2 coordinadas que copulan,
tus palabras intrépidas anulan
pretenciosas y en vano mis deslices
de metro inexistentes: disimulan
tus caretas a base de barnices
literarios superfluos, meretrices
sentimientos ocultos, que te enchulan,
y lo pagas con pobres inocentes
-que ni siquiera ha sido sus clïentes-,
en la ocasión peor, a bote pronto,
a lo que salga, sin pensar. Y yerras
el objetivo: déjate de perras.
Y deja de una vez de hacer el tonto.
VII. Qué pena que no sepas de poesía
ni de literatura, pero opines
diciendo disparates, malandrines
de tu chusma inconsciente, tan bravía,
de tu TID, que te inunda de alucines,
y confundes tu noche con el día.
Pero aúllas por ciego de maría
endórfica, y allende los confines
de la razón, perdido el paraíso,
tu vocación enferma de narciso
le ha achacado a tu presa tus defectos.
No te apures muchacho, que ese morbo
del ego es tan común que no es estorbo
para aprender poéticos dialectos.
VIII. Gracias, si es adecuado mi progreso.
Mas necesitas mejorar: tu crítica,
bien literaria, bien -o mal- política,
es de infante inmaduro que, travieso,
quiere jugar -y cae en paleolítica
senilidad- a ser mayor, ÿ eso
ha que currárselo: todo un proceso
de aprendizaje ocasionó esta mítica
leyenda verdadera de un fulano
que, tras 12 quinquenios de los codos
clavar, llegó al Parnaso, y más aún sube.
Sé más humilde y no te metas mano,
metiendo 4 patas en tus lodos
de polvos que te aíslan en tu nube.
Y IX. Prendamos de
escribir el adminículo
y escribamos sonetos: si los haces
mejor que yo, contigo haré las paces,
y humilde admitiré que hice el ridículo.
Mas si el reto no aceptas, con audaces
hüídas al ataque con vehículo
blindado, pensaré que no hay testículo
que testifique tu valor. Y agraces
serán tus Gracias, para todos feas,
por cobardica y por bocazas, que no
ve la viga sus ojos, y el ajeno
lo ve con pajas: malas tus ideas
se verán si no muestras que eres bueno
al plectro sabiamente
que meneas.
(Vale. ¿Ave?)
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