Querida Corina: voy a tratar de
ser muy claro, como docente que he sido:
Aristóteles distinguió 3 tipos de
gobierno: Monarquía, Aristocracia y Democracia, según fuera Uno, o fueran los Mejores
o fuera el Pueblo los que ejercieran
su función de administrar el Estado en pro del Bien Común de todos los
integrantes del mismo. Pero en la práctica real esta función no suele tener lugar,
por lo que se producen malos gobiernos que, degeneración de aquellos, se
convierten respectivamente en Tiranía, Oligarquía y Demagogia. En efecto, es
muy difícil que, si es sólo una persona la que detenta el Poder, tal individuo
no lo ejerza en propio y exclusivo beneficio y en detrimento de su pueblo; como
lo es también que los Mejores (Aristos) no suelan serlo sino en lo que se
refiere a su astucia y oportunismo egoístas, de manera que terminan haciendo lo
mismo que el Tirano, con la diferencia de que, en estos casos, es un grupúsculo
privilegiado el que usa la función pública para enriquecerse a costa la pobreza
de la gran mayoría. El tercer fenómeno se produce cuando el Pueblo usa su
reconocido derecho a participar en el gobierno en contra de sus propios
intereses.
La verdad es que estos 3 sistemas
nunca aparecen solos y puros: las Tiranías también son oligárquicas, porque no
podrían funcionar sin una Oligarquía colaboracionista, del mismo modo que toda
Oligarquía es una Tiranía de unos pocos sobre muchísimos. Y nada de eso puede
lograrse sin el consentimiento demagógico de las masas.
El capitalismo neoliberal de la
actualidad es una Oligarquía Tiránica Demagógicamente aceptada, por alienación
mediática de los votantes.
Y es que, si bien la economía es
una ciencia, el neoliberalismo no es más que una mera ideología, y como tal -y
por lo tanto- falso.
Todo empezó cuando, primero Von
Hayek y luego, y sobre todo, Friedman, montaron lo que se conoce como la
Escuela de Chicago. Un centro universitario en donde se becaban a tropeles de
futuros economistas latinoamericanos que posteriormente enseñarían esa falsa
ideología económica en sus países de origen.
Y se cargaron las economías de
Chile, Argentina, Bolivia, Colombia, etc., con la financiación, por parte de
los USA, de golpes tiránicos de Estado en que el dictador aplicaría el programa
de marras, produciendo Terror para someter a la gente a la más feroz de la
miserias.
También empobrecieron a los menos
ricos en EEUU a partir de Reagan y lo mismo en el RU de Thatcher y en la Rusia
del Yeltsin. Aunque el caso más inhumano e inmisericorde fue el del Irak
post-bélico.
Dicha ideología consiste en lo
siguiente:
a) el Estado jamás debe
intervenir en el mercado para regularlo, porque su actuación siempre será
contraproducente,
b) porque el mercado desregulado
se auto-regula él solo, automáticamente, con mucha mayor eficacia, generando el Bien para todo el mundo, tanto inversores empresarios como trabajadores
asalariados.
c) Claro que, para eso hace falta
que exista lo que estos ideólogos llama Competencia Perfecta, una dinámica
homeostática en que la Ley de la Oferta y la Demanda funcionen como es debido,
d) gracias a la racionalidad
interesada y egoísta de cada individuo, porque el homo sapiens es también un homo
oeconomicus.
e) Y como decía el fundador de la
disciplina, Adam Smith, el egoísmo de todos genera el bien común.
f) Para eso es necesario, como
predicara Laffer, que la cargas impositivas fueran mínimas, al menos en las
rentas más altas, porque así se generaría mayor oferta de trabajo, más ahorro
y, en consecuencia, un aumento de la inversión.
Y todos felices.
Sin embargo había unos
problemillas inherentes a esta ideología economicista neoliberal, que era la misma que la del liberalismo obsoleto del
siglo XIX, ese sistema que dio lugar a las denuncias de Dickens: Oliver Twist
fue el modelo a posteriori de multitud de críos que comenzaban su vida
encadenados a una máquina 14 horas diarias para hacerlas funcionar con tracción
animal humana, a cambio de un poco de pienso.
Y el principal de todos esos
problemillas afectaba al concepto de Competencia Perfecta. Sí: la maravillosa
Competencia Perfecta tenía 2 defectos:
1º. No existe.
2º. Y peor: no puede existir.
Razón por la que los hechos le
han quitaron toda la razón a Laffer.
Y esto ocurre sencillamente porque
es falsa la afirmación de que los Animales Racionales somos totalmente
racionales; es más: me atrevería a decir en la mayoría de los seres humanos la
racionalidad absoluta es algo que brilla por sus ausencia: tenemos instintos y
un subconsciente, y una muchedumbre de sentimientos arbitrarios inducidos por
la (mala) educación o el azar de la experiencia biográfica de cada cual, y ni
siquiera a la hora de programar nuestras acciones para el logro de objetivos
determinados por el propio interés pensamos con suficiente racionalidad. Por
eso nos equivocamos tanto, y los primeros, los que concibieron esta fe en el
mercado liberalizado y anárquico: por más que la cruda realidad les ha demostrado
que su sistema No Funciona, como no sea para enriquecer desproporcionadamente a los que
ya eran lo bastante ricos, a costa de la mediana o parca riqueza de todos los
demás, a los que dejan sin un céntimo. Cabezotas, empero, o creyentes ciegos y
fundamentalistas en su falsa fe, no se han dejado convencer por lo fehaciente
de los hechos objetivos que indican su fracaso como científicos economistas.
Y eso ha sido por la protección y
recompensas con que los únicos beneficiarios de su, en la práctica, malvada y
destructiva ideología, sobre todo del Estado de Bienestar y de la Justicia
Social, los han premiado, incluso con el Nobel, y agasajado, hasta hacerles creer
que a la larga se vería que estaban haciendo un bien a la Humanidad.
Y la Humanidad, mientras tanto,
después de guerras, golpes de Estado, torturas y socio-shocks económicos,
sufriendo muertes o dolor y sufrimiento o miseria y ruina económica y social. Y
necesidad. Y hambre.
Los superriquísimos, no obstante,
tenían ahora tanto poder de facto que
pudieron comprar a miles de políticos electos democráticamente, así como a todos
los grandes medios de comunicación con los que, mediante campañas
propagandísticas de saturación, inspiradas en la técnica nazi de Goebbels, han convertido al Demos reivindicativo de sus derechos en un Vulgus dócil y manso
que ha llegado a confundir la información manipulada y tergiversada con la bruta
realidad. Y han conseguido demonizar a sus enemigos socialdemócratas a base de
propalar, junto a denuncias de errorcillos reales, pero magnificados, una
abrumadora y reiterativa sarta de mentiras y embustes que incluyen la
fabricación de pruebas falsas, echando mano de una corrupta policía política
ilegal franquista que no ha tenido escrúpulos ni vergüenza ni respeto
democrático ninguno con el derecho de todo pueblo a una información objetiva y
veraz.
La Tiranía Capitalista a la que
conduce la ideología economicista (neo)liberal vigente y todopoderosa, es
responsable de la Crisis de 2007/8, en que cayeron ellos como consecuencia de
su libertinaje codicioso consentido por sus políticos a sueldo y promesas de puertas
giratorias. Las medidas que esos políticos en activo tomaron fue la de salvar
sus bancos en bancarrota con nuestro dinero, el de todos, recaudado con los
impuestos. Y al quedarse sin dinero público, han querido arreglarlo con bajadas
de sueldo a los funcionarios, recortes en gasto público y prestaciones
sociales, como la sanidad o la educación pública o las pensiones, que nos hemos
pagado durante toda una vida de trabajo, o los subsidios de desempleo, un
desempleo, causado, encima, por los mismos culpables de ese crimen de leso
pueblo español y del mundo.
Y tales medidas de austeridad, o
dicho a las claras, de empobrecimiento del pueblo trabajador, han generado otra
crisis que va a empeorar la presente y ya asoma sus zarpas, colmillos y cuernos
por detrás de un próximo horizonte.
Esos ideólogos culpables y
criminales de algo en la práctica tan atroz como el estalinismo o el fascismo, pretenden que
volvamos a ser nosotros los que paguemos los platos que ellos, con sus consejos
económicos a sus Capos, han vuelto a romper. Y siguen en sus 13, y no tiene el más mínimo remordimiento de conciencia.
Y solo una neo/socialdemocracia como
la propuesta por UP puede salvarnos de pagar el pato.
Pero todos los enemigos de la
justa socialdemocracia tratarán siempre de asustarnos mintiéndonos sobre la naturaleza
ideológica de sus opositores: nos dirán que son comunistas, y recurrirán
a todo para conseguirlo: tanto a la divulgación, insisto, de errores del pasado, ya rectificados,
como la directa creación de pruebas falsas con que inculparlos de lo que solo
los embusteros y mentirosos tiene culpa. Porque si Iglesias fue comunista, ellos son, y siguen siendo, franquistas. Otra cosa es que lo reconozcan. Pero yo les veo claramente el plumero.
Y sólo para seguir ellos, los
fasci-capitalistas neoliberales, gracias al Voto del Miedo por ellos inducido contra los ya inexistentes rojos estalinistas,
chupándonos hasta la última gota de nuestra productividad laboral, que ya los
tiene engordados como garrapatas.
¿Más claro?
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