jueves, 26 de septiembre de 2019

Economía de Emergencia



I.
            Habitualmente la derecha neoliberal más inculta, que con no poca frecuencia suele ser la más pobre, suele defender que es necesario, para poder favorecer a las clases desfavorecidas, dar votos de transitiva confianza a los Grandes Empresarios, mediante el voto en urnas a la derecha más vendida a sus Magnas Corporaciones Económicas, que son a menudo multinacionales y, por lo tanto, apátridas, aunque curiosamente muy poco cosmopolitas por la catetez de su provincianismo egoísta, habida cuenta de su supuesto de que es cierta la falacia de que gobernar en interés de esos Super-empresarios los incentiva a reinvertir sus ganancias en empresas que creen nuevos puestos de trabajo.
            Los progresivos y antiprogresistas últimos 30 o 40 años de Historia Económica occidental han largamente demostrado que esto no es en absoluto así, sino más bien todo lo contrario:
            Cuanto más se ha legislado a favor de los Magnates Capitalistas, en pro de la liberalización o desregulación estatal de sus actividades financieras, los excedentes de beneficio que de ese modo se hayan obtenido han ido a parar mayormente a
            a) paraísos fiscales, donde ese capital beneficiario no reinvertido renta a sus propietarios -de dinero- tales cantidades de rendimientos por interés que los desincentiva y desestimula y los disuade de invertir sus inversas pero no invertidas inversiones en nuevas empresas, porque invertir en ellas es más riesgoso que absorber el brutal producto de los intereses astronómicos que rentan sus depósitos bancarios.
            b) O los estimula e incentiva y persuade a invertir en empresas sitas y con sede en Tercer Mundo, fuera de su Patria, donde la mano de obra es más barata y explotable aún, en zonas deprimidas y oprimidas en donde todavía ni se ha olisqueado en la atmósfera mental ni el más remoto concepto relativo al de Estado de Derecho.
            c) O se ha financiarizado esecapital, id est: no se ha invertido en necesaria producción de bienes de necesidad y consumo, o riqueza real, sino en una riqueza ficticia o fantasmal: en desmesuradas operaciones riesgosas que podríamos en resumen agrupar bajo el concepto de mercado de futuros: deuda, seguros, apuestas en el juego de la bolsa, comercio de divisas, etc.
            Y es aquí donde se forma un ouroboros económico, o pescadilla autocaníbal que no sólo es la cola lo que se muerde, y sino que, en verdad y a la postre, es devorada por un comensal sobre- (y ultra-) plebiscitario cada vez menor y más opulent: “una espiral viciosa en sentido descendente” (la expresión es de Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, 2001, en El precio de la desigualdad, Madrid 2014) que nos guía desviadamente  y desorienta ennortándonos  hacia  la ruina y hacia la bancarrota de Todos por penuria inducida desde Arriba (y Afuera):
            Si hay menos empresas industriosas y productivas, hay menos puestos de trabajo y, en consecuencia, los potenciales consumidores cada vez más empobrecidos compran menos, porque no pueden hacerlo: entonces los grandes empresarios, por mor de no obtener menos beneficios, cierran fábricas poco rentables y despiden al personal, lo que hace aumentar el paro que, agotándose los subsidios de desempleo que cada trabajador se ha pagado y ganado con el mérito de su tiempo de cotización (por injusta ley dictada como consecuencia de la falta de inversión por parte del Estado en el Gasto Público por razón de insolvencia pública causada por inicuos rescates estatales a bancos mal gestionados por expolíticos corrompidos por su accesibilidad al Chollazos vía Puertas Giratorias), y así el número de los consumidores insolventes aumenta; y los empresarios, al ver que venden menos, dejan de fabricar tanto como antes y despiden más todavía: y así en una espiral viciosa descendente o un círculo vicioso negativo que no lleva a ninguna parte, como no sea a devorarnos de autocaníbal modo a nosotros mismos, es decir: al igualitarismo de la miseria universal:
            Porque, si no se produce casi nada, o nada, casi nada o nada puede comprarse ni venderse, y en ese caso el dinero en sí no es más que montones de papel mojado que no sirve como herramienta cuya función es precisamente facilitar la compraventa comercial de productos de diversa índole intercambiable: habría, si se sigue esa senda improductiva, según esta extrema e hiperbólica hipótesis, multimillonarios que no tendrían casi nada o nada que comprar a casi nadie o nadie, y menos a ellos mismos, que no producen casi nada o nada, ni aun para sus primeras y básicas necesidades.
            Y este sendero es, aunque asintótica, inexorablemente descendente hacia la ruina y la extinción por hambre y necesidad.
            No es, pues, de extrañar que ya haya habido quien propusiera una Ley de Emergencia, que los Ricachones, si fueran listos, y no digamos ya si sensatos e inteligentes (la moralidad solidaria con los más ni siquiera se la supongo), deberían aceptar en pro de su propio beneficio: el de sobrevivir como Ricachos.
            Pero qué ciega es la avaricia.
            Por otro lado, desde luego que la situación es de una urgente emergencia para todos los demás, que seremos los primeros en morirnos de inanición.
            Y por eso digo: al fin un político, un grupo de ellos que, con sensatez ha propuesto propuso  una Ley de Emergencia Económica. Pero hasta se han reído sus enemigos de él o de ellos y, lo que es peor, el pueblo trabajador, que siendo el mayor beneficiario de esa ley, lo o los ha calificado de utópicos.
            Y sí se puede.


II.
            La palabra emergencia es muy interesante: emerger es lo contrario de sumergir o sumergirse, irse por el sumidero a los abismos del cieno y la basura, a las simas de lo desconocido en donde no estaríamos adaptados no hay tiempo de hacerlo para sobrevivir.
            Una situación de emergencia implica una necesidad de subir a la superficie antes de ahogarnos: de emerger.
            Pero lo que a mí me llama la atención como curioso intelectual es que esa palabra es la que han utilizado ciertos filósofos de la ciencia (léase, v. gr., Mario Bunge) para explicar fenómenos creativos diferentes de lo anterior y previo: la creación de la conciencia a partir de la carne de las células vivas inconscientes; la creación de la vida a partir de moléculas y átomos muertos; la creación de la materia a partir de una energía que interactúa consigo misma mediante elementos que se comportan como partículas y ondas a la vez (¿ondapartículas?)  inmateriales, y la creación de la energía informada a partir de una nada sin volumen ni tiempo en el seno de esa entidad que los físico-matemáticos llaman una singularidad.
            El emergentismo no explica gran cosa, es cierto, pero describe un hecho irrefutable que podría expresarse sumariamente así: Más es Diferente.
            Cosa que siempre me ha recordado el salto cualitativo por acumulación cuantitativa (catastrófica, dirían los matemáticos actuales) que, según Marx, se produce por añadiduras de elementos nuevos  al sistema social considerado.
            Imaginemos un conjunto de particulondas;  por ejemplo: dos que intereactúan entre sí: pongamos, dos átomos de hidrógeno: el conjunto mínimo que pueda constituir el más pequeño montoncito posible de ese hidrogénico material. Y ahora imaginemos también que a ese montoncito mínimo se asocia otro elemento: un átomo de oxígeno,  for instance: el resultado ya no es un conjunto o montoncito de tres elementos, sino otra cosa distinta, id est: agua: algo que en nada se parece por sus caracteríaticas y cualidades supra-nivel a los tres átomos previos considerados individualmente.
            Y así la energía, la materia, la vida, la conciencia…

III.
            Y la Justicia social: cuando hay dos partidos idénticos disputándose alternativamente el poder, si aparece algún partido nuevo y distinto excluyo por ello, por lo tanto, a Ciudadanos, y no digamos ya Vox, por ser una burbuja inflada por los bancos y empresas Ricachoncísimos, y no se distingue, pues, de lo anterior: más átomos de hidrógeno y entra con fuerza en el juego democrático social, emerge una ya ha emergido al menos la propuesta de una Ley de Emergencia que, de aplicarse, lograría algo distinguido del vulgar montoncito de los partidos anteriores y sus añadidtas semejantes en ideología y servidumbres: la Justicia Social, que es buena para todos por ser lo único que puede salvarnos a todos de la Voracidad de lo Ruin y lo Ruinoso.
            Frente a una Emergencia, una Ley de Emergencia, que arregle las cosas verdaderamente: desde abajo: pues cualquier otra cosa sería se ha largamente demostrado un bluff.
            Si salvamos a los trabajadores empobrecidos, y aun parados y sin subsidios, de su precariedad, aumentará el número de consumidores que expresen una urgente oemergente demanda de productos de 1ª necesidad, y luego de 2ª, y los empresarios podrán aprovecharse e invertir sobre seguro productos de necesario consumo, seguros del producto de sus inversión y, por tando, de sus ganancias y beneficios.
            Es posible que esos señores Ricachondísimos (sic: siempre están cachondos de dinero y se cachondean de la turba insensata que los apoya, y más aún: insultan y calumnian a los que no) no ganen tanto como antes, pero aún así seguirían ganando muchísimo, muchísimo más que nosotros los currantes bajos y medianos.
            No es que sea sólo una ley humanitaria promotora de la igualdad entre los seres humanos y defensora de la libertad de los esclavos: es una ley que beneficia a todo el mundo y que de entrada detiene el camino cuesta abajo y sin frenos con que nos llevan y nos llevamos todos hacia la ruindad suicida de la absoluta ruina.
            Pero al día de hoy toda una mayoría catetizada y carca de españoles, y ahora no me refiero a sólo los bajos opinadores desinstruidos, de escasa formación, sino que también incluyo ahí a los altos profesionales del intelecto, con formación universitaria, supuestamente cultos, los que tienen el coco autocomido por el Alien, teledirigidos por la obvia  propaganda subliminal por la que no se sienten influidos porque dicen no verla, creen que es mejor para todos seguir apoyando a la derecha pro-neoliberal del Capitalismo Ensimismado, la  que se está cargando las esperanzas de nuestros hijos y de nuestro Hogar en griego: Ecos planetario.
Y lo más mejor dicho:  menos sorprendente, al menos para mí, es que, fuera y aparte de los pepistas, los barones tradicionales y, de toda la vida, chupabotes del Partido Socialista, espero que no así sus bases, sean, junto con los dichos y sus nuevos remedadores ideológicos, los máximos partidarios de semejante simpleza y disparate.
            Cómo podremos los humanos ser los ántropos  tan brutos y antropoides.
            O cómo tan descaradamente perros cínicos y sinvergüenzas.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

MOMENTOS DE DESÁNIMO

 ANTE EL IMPUDENTE PODER DE LOS PUDENTÍSIMOS Y LA INCONSCIENTE SUMISIÓN DE SOLVENTES Y, LO QUE ES PEOR, POBRES Y MÍSEROS, QUE LOS HACE PARTIDARIOS DE SUS ENEMIGOS.

Viene de las nubes la fuerza de la lluvia y el granizo,
y el trueno nace del brillante relámpago;
Mas de los ricos-hombres proviene la perdición de la ciudad-estado,
Y el pueblo cae, por ignorante, en la esclavitud de un tirano.
Solón de Atenas


Cómo deciros que a la aurora un puño
o una garra me ahoga cada día
al informarme de la porquería
de siempre nuevo -pero el mismo- cuño,
leyendo las noticias. Cuando bruño
y lustro mi conciencia, su sofía

buscando y lucidez, de propia mira
en punto su objetivo, si la ensucia
la rabïosa actualidad, de astucia
infestada, evidente de mentira
y desinformación, primero en ira
me elevo y luego caigo en pena, argucia

de la Melancolía, que en su giro
vicioso mi alegría difumina
como humo, y me hundo en una mina
antipersona, que me manda al piro
del rüido mundial; pero el retiro
se me vuelve una cárcel: se elimina

mi solidaridad y me disgusto
con todo el mundo, porque compasivo
he sufrido con él y es mi motivo
de desesperación: si un grupo justo
de intención y programa siega el busto
-seso y coraje- de su cuerpo vivo

o me lo dejan con el culo al aire,
más sólo que la una y, por desnudo
de armadura, indefenso, y cierra el nudo
en torno de su cuello, con desaire
dando a un felón favor, ¡yo me hago fraire
cartujo o de la Trapa y dejo el crudo

mundo cociéndose en su propia tinta,
o ganas me entran!; que es un disparate
empuñar el rejón y dar su cate
a la propia montura, que no finta
ni dribla así, y el Toro, que es un pinta
aprovechado, capital, combate

embistiendo y arrasa. ¡Dios: que empeño
en ponerse de parte de la Bicha
traidora que emponzoña, y la desdicha
trae, aliándose al Alien, que es el Dueño
de Todo, por Ladrón. Le quita el sueño
al Presi un buen fichaje, y mueve ficha

prefiriendo jugar un sucio juego
antes que limpio desmontar del rucio
que sujeta su Panza y su Prepucio
Violador de derechos del Borrego
manso -y rebelde la Matriz-, por Ego
ambicioso, en parodia de aquel Lucio

invasor y de Oro, y siempre en bruto
quedándose, diamante por dureza
de Coco, y la soberbia como jueza
parcïal, pero, Falso, prostituto,
olvidado del Bien por un canuto
tenso de ruin metal, sin la Belleza

de la Justicia. Cómo confesaros
que estoy cansado de la cruel monserga
del desánimo siempre con su jerga
hipnótica alienante sin reparos
ni miedo ante el fracaso de los faros
que iluminan el sueño, cuando alberga

la ilusión que alimenta, y que orïenta
para evitar corales arrecifes
a la navegación. Los matarifes
de nuestra carne de cañón en venta
al por mayor barata -les trae cuenta
servir a Propietarios de los bifes

futuros e inminentes, Antropófagos,
porque ellos pillan parte- justifican
su política infecta y nos predican
lo opuesto a la verdad, y los sarcófagos
por despensas preparan -los esófagos
y estómagos ya listos-, y ya pican

lotófagos que olvidan cómo antaño,
casi siempre, lo mismo fue, y la Demo-
cracia ateniense, y de Occidente, memo-
rables, que fueron excepción, del daño
solas de la rapiña del Tacaño
nos salva y libra, como en el extremo

pretérito de más de 2 milenios
ya cantara Solón: De ricos-homes
proviene la rüina (te lo tomes
bien o mal, cito a uno de los genios
de entre los Sabios 7, y sus helenios
dáctilos) de la Polis -y sus Comes

y Duces designados por su dedo-
y la gente, por necia cae esclava
de un tirano. O un führer. Porque brava
es su lengua en el bar, mas tiene miedo
al riesgo de lo nuevo, y con el pedo
ladra a todo político. Y se acaba

la trompa y vota testaruda al blanco
de sus negros denuestos y desprecios
o se abstiene dejando que los pecios
resulten del naufragio, porque Franco
habita en su inconsciente, y que su Banko
le robe no le importa, ya que, necios

creen que el inocente, que es contrario
al robo, va a robarles, y en el cubo
de basura lo tiran, donde estuvo
el total de los otros, que el calvario
ese no sufren en las urnas. Diario
y dïario a dïario por un tubo

vasto y de largo alcance largan fuego
cruzado de alienante propaganda
contra el más Peligroso (para la anda-
dura choriza de sus Amos); luego,
obedientes a un tonto superego,
los lectores de títulos el manda-

miento de odiar al prójimo lo mismo
que a ti mismo (jamás, empero, a Jefe)
asimilan, y como un mequetrefe
plural sin voluntad vacilan chismo-
gráficamente, y de catastrofismo
por gusto nos acusan, que su prefe

siempre será el que mande, y si éste dice
que el blanco es negro y que la noche el día
como loros cabritos, de osadía
insufrible, repiten lo que el vice
o el presi dice y sus vicarios; y, ce-
ladores de sü Orden, la Estampía

permiten y estimulan, que al barranco
nos acerca sin vuelta ni retorno,
mas de mucho revés. Y, hondo en el horno
metido el seso y en el frigo el canco
o sieso, dicen, que en el grado estanco
estamos de la media. Qué bochorno

de pueblo y de políticos que, electos,
se merece, por él. Ay qué paciencia
necesita mi aguante de la anuencia
cómplice de la víctima que, a efectos
de su enemiga Causa, si perfectos
pasados no comprende que -mi ciencia

se lo enseña- no hay. Cómo deciros
yo, que quiero dar ánimo, a mí propio
el primero, que a veces este acopio
de fraude y credulancia y de suspiros
por choris eficientes, dando a tiros
tirones consentidos, es el opio

del pueblo, como siempre. Y ¡cambia eso!
Nadie quiere aprender de los maestros,
porque quiso el político cabestros
por ciudadanos y creó la ESO,
un diseñado ardid hecho ex profeso
contra el buen profesor que con sus diestros

izquierdazos erguía el pensamiento
independiente, y fue contra el Caudillo
como aprendió a educar a tanto grillo
conviertiéndolo pronto, a paso lento,
en rebelde y en crítico talento
iluminado por su propio brillo.

Eso ya se acabó. Sólo parerga
quedan de Ops. maestra, y caso omiso
nos hacen los vendidos, sin permiso
de Esplandián, a Plutón, y aquella Serga
o Hazaña se esfumó… Mejor de juerga
irse será y dormirla que insumiso

predicar las proezas de Amadises,
Floriseles, siquiera ni Quijotes,
que aquí sólo interesan monigotes
Sanchos Panzas, modelos de los grises
de hoÿ, pero del -chisgarabises-
de Avellaneda, toscos, brutos, zotes

y Gerundios de Ïsla, Barataria
precisamente no: de Carestía.
Y no pensar, dormir para entropía
del Sistema, por ansia mercenaria
financiera, y seguir con la precaria
situación: no ser nadie, pobre, al día

sin cosecha que valga -o carpe alguno-
la pena, y bien dormir sin sueño o gloria:
no resultar al Capo inoportuno,
vivir de la limosna de su escoria,
las sobras de  sus perros, dada a tuno
provecho, sin Sentido y sin Memoria.

O en directo fascista ser y en vivo:
ladrar insultos, mas jamás razones,
y, como de robotes malos clones
asesinos, mandar al débil drones,
y ser esclavo, sin ningún motivo,
por mero gusto de desaprensivo,
de los demonios Plutos y Mammones.

lunes, 23 de septiembre de 2019

La santa feminista. 3 fragmentos


3 fragmentos de La santa feminista (en 3 Dramas Subversivos). Ed. EL Genal , Málaga, 1917.
(Teresa de Bernini)

A Alfredo Taján

Dramatis personae:

Teresa, Ángel


La escena representa el inconsciente de Santa Teresa

Fragm I

Teresa  Ay qué dura esta cárcel y estos yerros
en que el alma está presa
sin haber cometido ningún crimen.
Sin vivir en mí vivo
estos graves encierros.
Pero soy libre porque estoy posesa,
porque del corazón el puro himen
mortal y sensitivo
un cauterio süave me atraviesa.
Lo manda el confesor y yo lo escribo:
un ángel del señor hunde en mi pecho
una cándida espada al rojo vivo
que anticipa la dicha que alta espero
desde el tálamo, lecho
nupcial en que la salsa y el salero
del amor y la chicha
está del verdadero
vivir. Para qué quiero
un mundo contrahecho,
si el Crëador de miles de universos
es mi Amor, el Amor de los Amores,
y angélico el mensaje
de sus músicos versos
silenciosos, medrosos de coraje,
me deja desflorada entre sus flores.
Hunde otra vez tu espada y que me raje
candente con sus cándidos furores.
Ángel  El alma se libera
y viste de hermosura y luz de fuga
de estrella aventurera,
Teresa, cuando entera
a la causa se entrega de los justos,
como cuando de oruga pasa a imago,
adversa a los disgustos
del esclavo, tal psique 
que hacia el celeste lago
inverso, el de la bóveda del Eros
vuela libre y se libra de irse a pique
en este mundo oceánico de sustos
y vértigos y ruidos,
plantando a sus augustos
señores, para nadie caballeros,
inválidos validos,
y gusanos rastreros de alma inválida:
cuando, como por arte de rey mago,
rompe valiente su carnal crisálida,
y, mariposa helena, abre sus alas
como efecto psiqué de bravas galas
contra los uniformes soberanos;
e invita a los abrazos,
como Cristo en su cruz a los humanos
les abriera sus brazos: (…)

Fragm. II
Ésa es la sola ciencia,
única y verdadera que tú tienes
que aprender: reforzar la resistencia
al poder tentador de las harpías,
las pájaras sirenas.
Es mejor que te entrenes,
en tus noches serenas y tus días,
en vigilar sirenas policías
del estatal terror del Santo Oficio
y seguir clandestina por las vías
de perfección, para, al Final Juicio,
gozar el bien que el Bien ya te prepara,
alma serena y clara,
por haber hecho el bien a su servicio.
Teresa  Sé que, entre mis deberes
y tareas, de todas la primera
es liberar a cuantas más mujeres
del trato malo del varón: quisiera
construirles conventos, miles, cientos,
que las proteja de su servidumbre
a tanta esclavitud. Porque te mueres
si te sometes a la norma injusta,
la habitual manera, la costumbre
milenaria, vetusta,
que nos condena a un goce inexistente,
y a no ser libres de elegir el propio
destino: libertad entre estos muros
encontrarán, y cuando venga ardiente
el bello ángel a su sueño de opio
de bella dona sentirán los puros
goces del alma intensos, verdaderos
trances místicos de Eros,
y a Dios miren, y admiren
lo contrario a lo Feo,
a través de su interno telescopio.

Fragm. III

Ángel (riendo maligno)  Lo he conseguido: al fin te has condenado:
has pecado, has pecado: (se libera del disfraz)
soy, disfrazado, el gran Inquisidor.
Teresa (cínica) Pequé de amor: caí, no me arrepiento.
pero me haré un examen de conciencia.
el amor me embaraza el pensamiento.
(masoquista) ponme con más dolor mi penitencia.
(insinuante, sexy) sé tú mi confesor.
Ángel  (acogiéndola en su seno amoroso, entre sus alas)  Escribe esta experiencia
con minucioso, ameno pormenor
reclüida en tu celda de tormento,
y desnuda tu alma a mi conciencia,
mi reclusa interior.
Teresa Mi confesor lo manda y yo lo escribo:
(estriptis espiritual)
un ángel del señor hunde en mi pecho
una candente espada al rojo vivo.
Yo lo espero en mi tálamo, en mi lecho
nupcial, para librarme de los hierros
de estos duros encierros
y alcanzar la Belleza y la Verdad
y el Bien justo y supremo
que queda fuera de la realidad
creada por su Nada trascendente
y que, siendo, por tanto, Inexistente,
desde su oculto extremo
envïó al Salvador, desde su Fuente,
y nos trajo vidente Navidad.
Ángel (ávido, entusiasta, esperándola) Ya en tus fuegos santísimos me quemo,
mujer, ángel de amor, Beatrice santa:
libráme ya de mi maldad, que encanta
como serpiente hipnótica mi esencia
espiritual y me hace vil agente
de esta inquiriente e infernal yihad.                                        .
Teresa Ahora estás en la alcoba
de mi castillo interno,
hazte mi ángel varón y así tu infierno
no alcanzará nuestra felicidad.
Ángel Ya tu pasión me arroba:
Me has puesto tan caliente,
oh dona angelicata, la más bella,
que la mitad me siento de una estrella
entando en supernova.
Ambos  (Se entregan: fulgores)  Vivan juntos Amor y Libertad.

DE LA CREATIVIDAD EVOLUTIVA


... EN LA NATURALEZA, LA SOCIEDAD Y LA CULTURA.

En Ideas sobre la complejidad del mundo (Tusquets, Col. Metatemas. Barcelona, 1994.) Jorge Wagensberg, profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Facultad de Física de la Universidad de Barcelona, hace la siguiente observación: "La materia viva, el arte, la propia acción de (digamos) crear consiste en la conquista de estructuras improbables".
            La afirmación de Wagensberg tiene que ver con una profunda trasformación de consecuencias metafísicas que ha sufrido la física -Ciencia Modélica- en los últimos años.
            Tradicionalmente, desde la fundación de la física moderna, llamada clásica,  con Galileo y Newton, el análisis científico de la realidad venía sufriendo una especie de esquizofrenia racional: el tiempo, categoría a la que están sometidos todos los fenómenos físicos, había sido definido, siguiendo a Aristóteles -tal como recuerdan Prigogine y Stengers en Entre el tiempo y la eternidad (Alianza, Madrid 1988)- como "el número del movimiento en la perspectiva del antes y el después. Esta definición (...) podía suscitar así la cuestión de saber quién determina la perspectiva del antes y el después. ¿Es ésta relativa al alma que cuenta o bien está inscrita en el movimiento eterno a partir del cual es posible la cuenta?". La física clásica se decantó por la segunda opción, por lo que Newton inventó la idea de una tiempo absoluto, aunque luego la filosofía de Kant lo hiciera por la primera, y de ahí que se considerara al tiempo como un fenómeno -una apariencia- que depende de la estructura interna de la conciencia perceptora -"forma a priori de la sensibilidad interna"-, pero no de la cosa-en-sí, el noúmeno, que  no podía ser, por incognoscible, el objeto de la ciencia, que no tendría otro remedio que reducir su ambición, retringiéndola al humilde conocimiento de lo que es, de hecho, accesible a nuestra sensibilidad y que, en última instancia, no puede ser sino conocimiento de sus propios contenidos en tanto que “perceptos” (neologismo del filósofo García Bacca) mentales, dándose así la curiosa paradoja de la admisión de las apariencias de los fenómenos físicos como objetos constitutivos de la realidad natural que la física estudia.
            En efecto, con el determinismo mecanicista de la ciencia decimonónica y sus herramientas conceptuales de punto material y trayectoria se pretendió explicar todos los fenómenos, a tal punto que el descreído Laplace se atrevió a inventar un hipotético demonio (jamás un Dios: tal cosa iría contra la evidencia científica) que tuviera una inteligencia tan vasta que, siendo capaz de conocer un estado dado de todo el universo, es decir, la posición, dirección, velocidad, etc., de todos los puntos materiales componentes de todos los objetos existentes, sería capaz de predecir todas las trayectorias y, por tanto, todos los hechos futuros. Los seres humanos, al tener una inteligencia tan limitada, sólo podíamos conformarnos con un conocimiento aproximado del asunto: no podemos saber lo que pasará, sino sólo lo que es probable que pase. La probabilidad, cuyas matemáticas son tan fundamentales en tantas ramas de la ciencia, sería, pues, una medida de nuestra ignorancia.
            Pero la más curiosa consecuencia de todo esto es que el tiempo a nivel nouménico, o al menos a nivel de ecuaciones matemáticas, se convertía en un proceso reversible: bastaba una inversión de las velocidades de todas las trayectorias de un sistema para que éste pudiera ser considerado como viajando hacia atrás en el tiempo. Se suponía así que a nivel fundamental las dos flechas eran igualmente posibles y que sólo a nivel fenoménico, apariencial, las cosas evolucionaban en una direción privilegiada hacia el futuro, siendo nuestra ignorancia fundamental -nuestra torpe conciencia- la única causante de tan trágico espejismo.
            Fué precisamente el ya citado Ilya Prigogine, premio Nobel de Química, quien aportó a las ciencias duras su necesaria corrección: si la segunda ley de la termodinámica dictaba que el universo evoluciona hacia su estado más probable, el de entropía máxima o de equilibrio térmico, un estado en el que ya no ocurre nada, a partir del cual ya no se puede evolucionar (por lo que la aparición y evolución de la vida -y de la conciencia- serían, desde ese punto de vista, dos fenómenos que constituirían una excepción azarosa en el desarrollo del cosmos, siendo el azar otra vez un síntoma de nuestra ignorancia, que una supermente no sufriría: desde esa super-perspectiva la vida sería sólo una fluctuación que acabaría siendo anulada por la tendencia mayoritaria del resto del sistema hacia la inactividad), Prigogine supo descubrir algo importante: que en los sistemas físicos en estados alejados del equilibrio -en los estados inestables- esas reglas evolutivas se invierten, puesto que, al disipar más energía -aumentando así la entropía en sus cósmicas afueras- de la que dicho sistemas usan para la organización de su interior, consiguen que su progreso temodinámico de dirija hacia el estado más improbable, el opuesto a la muerte térmica.
            Este es el método de los seres vivos: "roban orden al ambiente por medio de un flujo negativo de entropía". (Wagensberg, op. cit.). Y esto sólo puede ocurrir porque la flecha del tiempo es unidireccional también a cierto nivel fundamental: una vez que un sistema caótico ha superado cierto horizonte temporal el proceso es irreversible, y esto es consecuencia de algo que yo creo trascendente: la probabilidad de que algo ocurra no es una medida de nuestra ignorancia o de nuestro sólo relativo conocimiento de las numerosas condiciones iniciales de un sistema, sino que es algo inherente a la naturaleza de los procesos físicos. Porque hay procesos azarosos y probabilísticos -tan sencillos como el lanzamiento de una moneda- cuyas condiciones iniciales, necesarias para la predicción exacta, no probabilística, del resultado, necesitan de una precisión infinita para ser conocidas. Sólo la mente de Dios podría predecirlas. De hecho dentro de una cosmovisión determinista como la de Leibniz, la distancia entre  y la infinita de Dios la mente finita del hombre era lo que hacía posible la libertad -y, por tanto, la responsabilidad y la voluntad- del segundo. Pero si Dios no existe (como quería Laplace) la probabilidad es entonces una medida del comportamiento inestable -inpredecible y caprichoso- de los sistemas físicos (incluidos los ántropes) y no de nuestra ignorancia, y el azar un síntoma de esa ingeniosa "voluntad" creativa de dichos sistemas. Porque como ha afirmado el mismo Prigogine en múltiples ocasiones, nuestra ignorancia puede ser la culpable de muchos males, pero no podemos considerarla capaz de crearnos.
            La probabilidad es, pues, la medida de la creatividad del universo y no de nuestra ignorancia. Porque son las mismas reglas de probabilidad las que permiten el surgimiento de lo improbable dentro de la inestable periferia de los sistemas alejados del equilibrio, en donde el caos se organiza espontánea y caprichosamente produciendo cosas como la vida, la conciencia, la belleza, la poesía y todas esas cosas que despiertan nuestra atención.
            El equilibrio puro es indiferencia, como el otra-vez-lo-mismo circular vicioso, esbirro de la Segunda Ley, es la autoridad termodinámica a desobedecer por la improbable singularidad de todo fenómeno interesante.
            Con la Historia de la Humanidad ha pasado y está pasando lo mismo: podemos considerarla en su conjunto evolutivo como un sistema alejado del equilibro en el que luchan dos fuerzas contrarias: la tendencia hacia lo más probable, la muerte igualitarizante de toda la actividad del proceso, enfrentada a la voluntad neguentrópica y autopoiética, auto-organizativa, de la improbable Novedad, y eso es sólo posible estableciendo una diferencia, creadora de orden dinámico, u organización, a partir del previo caos de la confusión de sus elementos en la absoluta simetría de lo indistinto.
            Es sabido, empero, que los extremos se tocan. Todo lo que funciona tiene que estar dentro de unos límites: la libertad absoluta impide toda autopoiesis. Y, más importante: todo lo que funciona tiene que poder moverse dentro de la holgura que  ciertos grados de libertad, lo cual implica diferencias y diversidad.
            Cuando la diferencia se vuelve desproporcionada, la inmensa mayoría de los integrantes del sistema social quedan igualitarizados en la pobreza obediente a una mínima y parca minoría que goza de todos los privilegios que otorgan la Riqueza y el Poder. Y esa desproporción asimétrica, que ostenta la marca del totalitarismo, anquilosa el sistema y lo mata. Ejemplo del pasado reciente: la URSS. Ejemplo de un muy probable, casi más que probable, me atrevo a decir, próximo futuro: la inminente supercrisis del sistema capitalista neoliberal, en el cual se da una contradicción de términos lógicos –y sociológicos, puesto que exige absoluta libertad para para la micro-clase superriquísima, y Ninguna libertad para el resto de la gente, que sólo termina pudiendo elegir entre la obediencia absoluta al empresario o la muerte por indistinción en el caos de la miseria entrópica.
            Es evidente que los políticos que suelen ser elegidos por nuestra ignorancia son herramienta ordinal -y ordinaria- del capricho codicioso de los Afortunados Pudentísimos impudentes del celo  tendencioso a la máxima entropía de la muerte política.
            Es obvio que las orientaciones neguentrópicas sociales están concentradas, en España, en la vivificadora fuente UP, que está siendo boicoteadas y saboteadas por gentes y agentes al servicio del maxentrópico e improductivo Inmovilismo.
            La ignorancia activa de los Potentadísimos y sus esbirros los teme por problemáticos para éxito de su ruin proyecto, y trata de anularlos.
            La ignorancia pasiva de las masas despistadas por los media los teme porque son Nuevos y, por ende, Extraños –o “malos por conocer”.
            No obstante, tanto en la natura como en la sociedad y la cultura, lo original, lo raro, lo novedoso, lo singular es lo que salva a la totalidad de su tendencia a la insignificancia probabilística, y el tiempo es -ya no un juez aparente que nos condena a la máxima entropía- sino un fautor de la creatividad evolutiva que opera cambios, no pocas veces por efecto mariposa, con el instrumento de sus singularidades.
            A ellos, y a personas como ellas, vamos a deberles, si sobrevivimos, el regalo de nuestra supervivencia.

POR UNA RAZÓN IMAGINATIVA

 A Julio Anguita

De todos los tópicos sobre literatura oídos en los últimos años ninguno me parece más exitoso por repetido hasta la saciedad que aquel que reza: La realidad supera a la ficción.
            Siempre que lo he oído proferir por el pedante de turno no he tenido más remedio, con todo el dolor de mi corazón, que concederle toda la razón: la que tal exhibición de sabiduría tautológica se merece. En efecto, la realidad supera y siempre superará a la ficción en una cosa: en realismo.
            Pero es que, al menos en ciertas singulares ocasiones, el realismo tiene muy poco que ver con la realidad.
            Aunque mucho me temo que quien propala usualmente tal afirmación lo haga usándola en muy otro sentido: acaso como queriendo dar a entender justo lo contrario: que la realidad supera a la ficción en aquello de lo que la ficción es creadora: en fantasía.
            Para empezar, cualquier frente de dos dedos sabe que tal aseveración es severamente ridícula: la fantasía no tiene límites en cuanto a sus grados de libertad y es ella misma -o la mente que la piensa y construye- quien elige a capricho y según intención las leyes sobre las que habrá de sujetarse y funcionar, pudiendo, en última instancia, formarse y funcionar en ausencia total de leyes de formación y funcionamiento; la realidad, por el contrario, sí que tiene límites y leyes, y además siempre los mismos: aquellos que la definen y caracterizan como la realidad, eso que perciben todas las conciencias con voluntad de sensatez y de visión objetiva.
            Mas además, si el tópico se dice en el sentido de que la realidad supera a la ficción en fantasía, la sentencia pasa de sabiduría tautológica a paradoja contradictoria: si la realidad es superior a la ficción en tanto a su capacidad de producir situaciones increíbles e inverosímiles (fantásticas), sólo puede ser porque la realidad es más fantástica que la ficción, con lo que me temo que el imaginario realista estaría defendiendo lo contrario de lo que pretendía. Porque la existencia de una realidad fantástica serviría para demostrar que la fantasía tiene una existencia real, lo que equivaldría a decir que la fantasía es objetiva.
            Si esto segundo fuera cierto, resultaría que los defensores del realismo se habrían metido un gol en propia meta y se habrían quedado sin argumentos frente a los que defendemos la nobleza y bondad del método fantástico, si no fuera porque los mismos nunca hemos dicho que la fantasía sea superior a la realidad en cuanto a su realismo; es más, defendemos -los moderados- que la fantasía es un modo eficaz de hablar de las realidades (tanto de la realidad conocida como de la desconocida), o también -los radicales- que la fantasía forma parte de la realidad, pero de una realidad más real que la de los realistas puesto que incluye dentro de sí misma los fenómenos subjetivos a los que consideramos reales pero sin olvidar su naturaleza subjetiva. Yo defiendo ambas cosas. Dicho de otro modo: que la subjetividad es tan cierta o verdadera como la objetividad, solo que sus leyes -y sus funciones- son distintas. En cualquier caso no nos gusta dejar de recordar que los seres conscientes vivimos más de subjetividad que de objetividades, y sobre todo si tenemos en cuenta que la pretendida objetividad no deja de ser nunca una vivencia subjetiva, pues nada que sea objetivo en puridad puede vivir en una conciencia. No sólo de pan vive el hombre. De ilusiones, también.
            Recuerdo que en cierta ocasión un realista quiso rebatirme públicamente afirmando, para demostrar con un ejemplo su tesis de que la realidad es superior a la ficción, que antes de las dos guerras mundiales nadie había sido capaz de imaginar la posibilidad de las mismas. La realidad demostró ser superior -en monstruosidad- a la ficción más terrorífica, y la experiencia a la imaginación.
            No es verdad.
            Primero: porque el hecho de que no haya quien sea capaz de imaginar que una situación tan fantástica como aquellas pueda llegar a realizarse, a hacerse y ser real, no dice nada en contra de la superioridad de la fantasía en tanto a su potencialidad para construir monstruosidades mayores aunque irreales. De hecho antes de 1914 no sólo ya se habían imaginado -aunque no como posibilidades reales- guerras mundiales, sino que también se habían imaginado monstruosidades mayores como La guerra de los mundos de H. G. Wells, que posteriormente Orson Welles llevó a la radio con tanto realismo que la gente comenzó a huir despavorida ante la inminente invasión de los exterminadores marcianos, por lo que a punto se estuvo del cataclismo social.
            (Podríamos añadir, a colación de lo anterior, la descripción de un fenómeno de ese tipo más reciente y actual: si en el poco más de medio siglo que va de la Segunda Guerra Mundial –en España en especial desde la muerte del dictador Franco− hasta 2007, durante ese largo período de prosperidad económica −con sus altibajos, cierto− que fue protagonizado por la búsqueda y mantenimiento del Estado de Bienestar, alguien nos hubiera dicho que en Occidente, en concreto en EEUU, aunque con la complicidad de Europa, se estaba fraguando y articulando una conspiración que elevara la ideología neoliberal, involucionista y antidemocrática, protofascista en la sombra, para -en espera del fracaso, increíble entonces, y hundimiento, y posterior capitalistización brutal y zafia de los comunismos estalinistas-, para que más tarde pudiera florecer  una blufosa burbuja que terminaría estallándonos a las mayorías masivas en las narices..., cualquiera que, en efecto, hubiera escuchado semejante cosa habría tomado al predicador de tal profecía por un lunático o un cuentista de fábulas de terror. Pero la realidad era que tal cosa, de hecho, estaba ocurriendo. Y ha ocurrido. Desde los años 70 una conjura de financieristas del gran Pelotazo ha ido colocando en puestos de estrategia, en especial Facultades de Económicas y luego Bancos de Inversión y otras entidades financieras, a una serie de agentes que, tras adoctrinar a una generación o más de economistas, nos han hecho creer, ex cathedra, que, “puesto que el comunismo es malo, eso quiere decir que el capitalismo es bueno”. Y todo el mundo se ha creído tan estúpido y peligroso disparate. Durante la Guerra Fría nos parecía verosímil un Conflicto Nuclear, e incluso nos inquietaba la posibilidad de un Desastre Ecológico. Pero jamás se nos ocurrió pensar que sería la Codicia Capitalista (que ya temió Adam Smith, por ser contraria a los equilibrios autorregulatorios que genera la competencia) la que, tras una crisis financiera de envergadura, iba a poner toda la riqueza del planeta, tanto la financiera como la de la economía real, ésta cada vez más parca, en manos de unas pocas decenas de desaprensivos que toman, unilaterales y egoístas, las decisiones políticas que nos van a afectar a todos, mediante la intermediación de una clase de gobernantes a su servicio. Pero el hecho de que casi nadie fuera capaz de imaginarse ese cuento fantástico de terror como algo realmente posible, no confirma la veracidad del dicho que enjuiciamos: sobre todo porque en ese aludido CASI hubo, al menos, una persona que si se lo imaginó. Y nos lo dijo. Cuando en el Tratado de Maastricht se acordaba que los Estados de UE en caso de crisis deberían pedir préstamos a bancos privados en vez de, como hasta entonces se había hecho, a los Centrales, nos avisó del peligro que suponía hacer depender a los Estados y su dinero público del Capital, siempre en manos particulares e interesadas sólo en el propio beneficio. Y hasta gente de su propio partido lo tachó de visionario, lunático e incluso tonto. Y otras lindezas semejantes. Por supuesto que me estoy refiriendo a Julio Anguita. A cuyos discípulos de UP deberíamos votar todos de una puñetera vez.)
            Y segundo: porque si afirmamos que la realidad puede producir engendros de naturaleza fantástica, por definición tal cosa no querría sino decir que la realidad es la fuente tanto de lo real como de lo fantástico, y que lo fantástico suele resultar increíble sólo por la falta de antecedentes y, al fin y al cabo, por falta de costumbre. Lo cual nos vuelve a desembocar en la paradoja de que lo real es lo fantástico a que estamos acostumbrados.
            Me parece muy significativa esta aparente paradoja.
            La realidad siempre nos sorprenderá por su variedad -en la cual consiste el gusto (y, a veces, los disgustos)- porque de la realidad de la naturaleza y sus leyes procede uno de los rasgos que la caracterizan y definen: su creatividad evolutiva. La realidad es, en efecto, creativa y autocreativa, lo mismo que la imaginación. Y eso es lo que hace de la segunda, su hermana gemela -y paralela-, el método más apropiado para aprehender a la primera.
            Otra cosa será que haya quien quiera seleccionar de esa realidad rica, creativa e imaginativa los fragmentos que pretenda más normales, más normales relativos a la norma: los más usualmente hallables en la media estadística cuyos vagos límites acotan la estrecha experiencia a la que estamos habituados. Pero no debemos olvidar jamás que dicha realidad es plural y diversa y llena de singularidades y de aspectos aún inexplorados que están llamando a todos los espíritus aventureros que no se conforman con el cacho de realidad que la norma de la costumbre dicta como único.
            Podemos escribir novelas, dramas y poemas que hablen de la experiencia cotidiana de uno como persona normal. Pero hay muchas personas no normales cuya experiencia puede ser muy otra: viajeros impenitentes que nos hablen de la vida cotidiana al sur de la India, videntes que nos relaten sus experiencias con alucinógenos, ascetas lamaístas que nos hablen de su experiencia mística del Vacío, y tantos y tantos otros experimentadores de los más insólitos etcéteras.
            (O visionarios políticos que sepan predecir las consecuencias futuras de nuestros errores presentes, personalidades que, por su genial lucidez, están condenadas a ser descreídas e incluso ignoradas y aun marginadas y censuradas y calumniadas por la miopía de sus contemporáneos y la flasedad activa de sus enemigos. Como se ha hecho con Pablo Iglesias y cía.)
            Todas ellas son experiencias humanas y por ello forman con todo derecho parte de esta creativa, caprichosa e imaginativa realidad antrópica.
            Para que la razón pueda vaticinar el futuro, hace falta salirse de la pre-juiciosa costumbre, el hábito de la norma aceptada sin juicio, por su normalidad e irreflexión típica del sinsentido común. Y para empezar, no fiarse del realismo de los media en manos de la chusma neoliberal.
            Y echarle muchísima imaginación. Sólo esa síntesis ratio-imaginativa puede facultarnos para ver los que Es en Verdad. Y lo que Va a Ser.


jueves, 19 de septiembre de 2019

MALDITA BENDICIÓN.


 Collar o ristra de -XXI- sonetos neobarrocos y socio-místicos.

El refugio en donde nació Jesús, en Bethlehem (literalmente: La Casa del Pan), fue un antro anteriormente consagrado a un dios del trigo, como Tammuz, llamado Adonis por los griegos, el amado amante de Afrodita, Dumuzi e Innana para los sumerios ...
Narcis Val Egea

I. Incluso cuando hablo de política
hablo de amor: que siempre de amor hablo:
camino de Damasco como Pablo,
he visto a Dios, que Juan (allá en mi mítica

edad lo aprendí cría, cuando un diablo
con faldas me lo dijo con artrítica
voz de raíz franquista y paleolítica)
definió como “Amor” -que en un establo

nació en Bethlehem (que -supe- fue  cüeva
-de mayor- consagrada a un Dios del Trigo,
Adonis o Tammuz...: la Buena Nueva

en La Casa del Pan nació). Y si sigo
siendo cristiano, es porque soy Amigo
de todo el mundo, si me deja: prueba.

II. Me caí del caballo en lo más llano
y con todo el equipo, cuando el cura
dijo “Dios es Amor”, nos miró dura-
mente y, con odio, levantó la mano

y advirtió: “Y al que sea un mal cristiano
y no ame ¡ni a Dios! ya no lo cura,
después de mi lección (crucial tortura),
¡ni Dios!: ¡que no le dejo un hueso sano!”

Y Dios se me mostró -de aquella UCI
en amenaza, y aún ahí lo admiro
Bello como un Adonis, o un Dumuzi

o Tammuz, ¡Pan!, y todos, y aún deliro,
¡eran Buenos Pastores! Y en retiro
un éxtasis me dí como en yakuzi.

III. En retirada, y triunfo, antieclesiástica,
vía psicones de Eccles, de Spinoza,
quantum-Psique, a la Moreen era moza,
Nobel Premio el neurólogo, plus plástica

dialéctica de Hegel, de la poza
honda de la alta Idea, por monástica
vida a lo Fray Lüís, sufrí una drástica
elongación, que casi me destroza.

Y creí en el marxismo (aunque era hermética
para mí la Materia) por su ética
de -Kant- imperativo categórico

y el tino de su análisis histórico
-pese a fallar en su visión profética:
el de la Urss porrazo meteórico.


IIII. Del Pan ecopagano, pero crístico
por su Nuevo Mensaje de Amor (o Evan-
gelio) y alquímico (pues se renuevan
los átomos en ese cabalístico

horno de estrellas, en que el apriorístico
simple hidrógeno, y helio, al rango elevan
del complejo carbono, en donde abrevan
la Vida y la Conciencia), en vuelo místico

de solidaridad, ya en vuelta, al Homo,
por recrear en oro tanto plomo,
quise enseñarle a ser Sapiens de vero.

Y me crucificaron en efigie
metafórica a insultos, y ahora espero
que una reparación me represtigie.

V.  Sentado, como andante caballero
que yerra en su ensayos y corrige
al Mal del Ogro y el Dragón, la Estrige
y la Bruja, y el Orco del Dinero

y el Capital, el Monstruo que ahora vige,
con una Excalibur que del venero
de mi palabra fluye como acero
heféstico en las aguas del Estige

templado, ataco crítico, y más solo
me dejáis que la una. Porque no lo
queréis reconocer: si la Balanza

no se equilibra, porque colabora
vuestra inconsciencia con el Mal, Pandora
no va a soltar del cofre la Esperanza.

VI. Pero hay que tener Fe en la Vida, en una
vida mejor que el porvenir depare
y que aleje el peligro del curare
con que el Jíbaro Nórdico en su duna

desértica, en que esconde su fortuna,
apunta hacia la Savia, y no enmajare
más o reduzca cholas al “errare
obstinati” de adictos, que de Puna

no quieren saber nada, y no a la andina
aludo, que no andan, sí a la arcaica
voz patrimonïal, que no se usa,

ni Pugna, por cultismo. Y anodina
esclavitud egipcia a la mosaica
prefieren salvación, y el clero abusa.

VII. Porque el clero se vende, el sacerdocio
pacta con el político, del crimen
de Estado responsable, y nos oprimen,
el cuento es largo, y hacen el Negocio

a nuestra costa, y nunca nos redimen
de la miseria, que nos causa el Socio
Anónimo Famoso, y por beocio
el vulgo deja de la selva el himen

profanar por masacre de machete
nuclear asfixiando el bronquio, bronco
ya, de aserrarle tanto talle y tronco,

y,  mientras arremete y acomete
esa empresa la Empresa, del chupete
mama sin Mami o papa, y crece el Onco-

VIII. Lógico: al cáncer no es ceder. Si ataca
al cuerpo o a la carne, ayuda médica
buscamos. Si es social, ¿porqué esta prédica
cae en oídos sordos? Si la Caca

del robo y los residuos nos machaca
como macho y vïola balompédica-
mente el eco-planeta, y la hipnopédica
prensa nos prensa dando la matraca

de Goebbels, y os lo digo, ¿por qué lápidas
arrojáis sobre mí, si aquí el que peca
no soy yo?, y con la gracia de esas ápidas

trasera guijas me aguijáis, de enteca,
roma agudeza. Y máculas de peca
pécora el alma ya os infectan, rápidas.

IX.  Mas hay Dios por debajo de los egos.
Cada ego lo eclipsa con el brillo
de su tópica ausencia, y el castillo
interior teresiano con sus fuegos

alumbradores, que hacen de rastrillo
para arrancar la mugre de los ciegos
de conciencia, no andan, pues los riegos
los aguan de bomberos de amarillos

sindicatos del crimen del Estado
al servicio corrupto.; y van a nado
ahogándose, lo mismo que el planeta

en pleno como si un fatal cometa
por Fatuo planeado fuera el Hado;
y censuráis los dichos del Poeta.

X. Sobre los dinosaurios: Asimov i-
deó fantástico un cüento: fueron
inteligentes, y si al fin se fueron
fue porque hicieron de la Tierra un Gobi,

un Kalahari, un Sáhara o un novi-
terrio lüengo, que a la Potnia Theron,
Señora de los Bestias, ofendieron
y en su defensa Ella, que de Job y

su paciencia agotó las existencias
que guardaba, dejó de, por cabreo,
protegerlos, y Técnicas y Ciencias

que en su día les diera Prometeo
se les fue de las manos. Y un Meneo
desde el cielo de Oort manó inclemencias.

XI.  Del Tiempo Crónico, que se jamaba
a sí mismo en sus Hijos, como en giro
cíclico sin clemencia, un día el piro
el Último se dio y rompiendo brava-

mente su curva atroz, con rayo piro-
técnico ardiente y bélico de lava
vulcana intemperante, que lo acaba
todo, forjada por Hecantoquiro,

lo frïó. Y empezó lineal la Historia
Evolutiva. Luego, de la escoria
de la nube de Oort el saurio-dino

haciendo el Homo se cubrió de gloria
celeste y se labró su cruel destino.
Y sólo fósil queda su memoria.

XII. Pero podemos aprender del cuento.
Si amagara a la Tierra un meteoroide
de la Nube de Oort, con esquizoide
desvío nuclear, el instrumento

técnico de un misil, o mil y ciento,
le lanzaremos, y el cybórg-androide
(en quien va a trasformarse el antropoide
viejo) tendrá su chance, y Ceniciento

ya no se hará, alargadas sus cicloides
al nadir temporal nunca profundi-
zando, y dejen la sierpes hemorroides

tras su deposición el mapamundi,
o su terreno, en paz, y de las tundi-
duras de dicta, ni espermatozoides.

XIII. Un Sol, como si Dios tuviera en mente
una idea genial, un Sol Invictus,
en el ánimo deja como un rictus
de amargor, si lo eclipsa, inteligente,

el Necio Astuto, y es como si un ictus
nos diera en el espíritu, por gente,
de lucha por Amor, indiferente;
y en el nadir pïerdes de un tac-tic tus

fuerzas, por error táctico, asintáctica
la oración, de confianza o fe, y la práctica
de la Fábula olvidas -de for, fati,

(de donde Hado)- predecir los dicta
o dicha o Fabla de Fortuna y, chatty
muda, mi alma, te hundes, derelicta.

XIV. Mas siempre salgo a flote. Capitule
el cabildo cobarde y anodino
o indolente: si quiere hacer el pino
camino abajo, que lo haga: tú le

seguirás predicando y a la Thule
arribarás Final: es tu destino
y el de todos, ya sea desatino
la Ínsula o hallazgo, bien anule

casi a la especie, o bien la ponga firme
y mísera el Cabrón del aquelarre
electo por su coro bajo embrujo.

Porque si yo también tengo que irme
lo haré metempsicótico -aun de amarre
a un mani-mundo espiritual, de lujo.

XV. Porque viene otra Crisis. Y más grande
que la de 2007. Un aerolito
que sale de la Sombra de Granito,
tumor de las finanzas en desmande

Testarudo, forzada el muy Cabrito
profecía autocumple, Capitán de
la Compañía fatua que infla el glande
violador y porcúlico, precito

por Injusticia de Diseño, encargo
de unas pocas decenas de especímenes
de la especie a extinguir que su letargo

padece bajo ventas de regímenes
políticos al Mal Postor. Y es largo
el cuento, mas peores vienen crímenes.

XVI. Inminentes, los golpes de la Mano
Invisible, seriados como en ristra
de collar para horca, el que administra
grupo mínimo mundos soberano

fascista sociológico, un insano,
como el garzón de Ïda, se ministra
néctar que salva su Sistema, distra- 
yendo, a costa, por crash, del Eco-, en vano

contra Natura, y sustra- la Riqueza
de las Naciones para beneficio,
a sustituir por un fantasma -pieza

a pieza evanesciéndose- al servicio
del Ídolo más vivo, que ahora empieza
a sacar el Mecano de su quicio.

XVII. De puertas giratorias, como norias
jumentos impulsamos los Politas
del Cosmos a Políticas proscritas
por doctas prescripciones. Las euforias

alzadas y ensalzadas por escitas
Jacos de Atilas y sus disuasorias
del Miedo, enconclavados, perentorias,
monedas de papel fantasma guitas

para el cuello del pobre Ecosistema
son, igual que Tribunos Populusque
súo, que sirven como Iglesia constan-

tina a unos pocos Choris. Y el poema
del profeta ignoráis -si en versos constan
suyos sus dicta de este apelandusque.


XVIII.  Mas que el político -y el cura- se haya
pervertido traidor (no representa
uno a su Demos ni otro a Dios), en venta
puestos al Mal Postor, como canalla

que vende su rebaño por metralla
áurea al Lobo, suicida, que nos renta
desequilibrio o extinción y aumenta
la inflación de la nada, la toalla

no nos haga tirar: si Dios Amor es,
Diosa tiene que ser de la Justicia
también cósmica: estrellas como flores

su aroma exhudan, y es una delicia
ver de verde verdad sus bastidores
realzar, parando Lo que el Fin Reinicia.

XIX. Parar al que prepara el gran Desastre
por egoísmo miserable, en paro
dejarlo, y así aprenda, aunque es bien raro,
y revestir la tierra como un sastre

dejando que los sémina en pre-claro
total se regeneren, y no castre
a la Eco más, y aligerando lastre,
se eleve el Globo, y pasen por el aro

los Bestias bajo doma, es el objeto
o ha sido del decir de este son neto
de sonetos hilados excesivos.

A mí, al menos, me sobran los motivos
para exigirle a la Capital asueto.
Que todos quiero que sigamos vivos.

XX. Pero qué vais a hacer: no hacerme caso
diciendo que son cosas de poeta
las que digo o son gracias de payaso
sin gracia: que queréis que me someta

y cante de la perlas, como esteta,
y de las rosas como Garcilaso
los corteses amores y la teta
blanca que en el escote se abre paso,

y deje ya los aires de profeta
apocalíptico y que del Pegaso
me baje de la fe, que un majareta

y un pesado parezco y que me paso
de la raya, y se aduerma mi alma inquieta.
Para dejaros mal dormir al raso.

Y XXI. Y no me da la gana. No he nacido
para decir las mismas tonterías
que dicen la masivas mayorías
junto a la barra en charlas sin sentido

o, gastando severas energías,
para a favor clamar de su partido
o su equipo de fútbol, en olvido
de la conjura de las Compañías

de intelligentsia. Y aunque ya por hoÿ
he tenido bastante, y me despido,
que ya está bien de hacer tanto rüido

de versos, y descanso, que estoy viejo,
aviso que es más largo es mi convoÿ.
Así que estad con Dios, que ahora os dejo.