martes, 10 de diciembre de 2019

POEMA RADICAL III.


 Con Portillo Cerrado.

Yo era un joven comunista
que se hizo libertario
-la Anarquía: ¡qué conquista
y que avance humanitario!-:
poca vista

de futuro tuve: ahora
libertaria, anti-política,
es la gentuza opresora
roba-gentes, sibarítica
y Señora

Dueña, por compra, y por venta
del Corrupto, de la Polis
-Global-, el Estado, afrenta
contra un pueblo de panolis,
que ni cuenta

se quiere dar de que es blanco
de un tiro o tirón o timo
del que, salvado su Banko
con nuestra pasta, es opimo
más, que manco

nunca fue, y le mete mano
a lo que pilla. Tu voto
de obediencia a ese gusano
y pobreza,  de su coto
te hace ¡yá no

su ayudante, sino pieza
a cazar! Y no le importa
a mi egoísmo, que reza
como tú, que tengas corta
la cabeza,

cuando prefieres el robo
de tu erario del privado
-de nada-, de todo el probo
tributo que es del Estado
-de este Globo-,

o sea, tuyo: el problema
es que es mío ese dinero
también, y no tengo flema
de presa mansa y no quiero
que el sistema

podrido a mí me lo afane,
que me hace falta el servicio
público y, gane quien gane,
yo los pagué con mi oficio
-y tu empane

mental impide que hoÿ
me lo devuelvan- y es mío
por social contrato y voÿ
a exigirlo. Y es baldío
donde estoÿ

quedarme quieto cobrando
sólo palos de penurias
diseñadas por el mando
de los tuyos. ¿De las Furias
ese blando

seso duro no visita
el Trío ni te remuerde?
¿La Iniquidad no te irrita?
¿De qué vas? ¿De pisaverde
de la Rita

(“lo que se da…”), para ver de
pillar algo de la guita
del vecino? ¡De qué a fuer de!
Mira, viejo: resucita,
que estás verde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario