La voluntad, siguiendo a Schpenhauer,
de poder o dominio, dijo Nietzsche,
sobre otro can, caniche, si eres dóbermann,
es de la especie
humana rasgo; y ser una figura
mítica, digo yo, en la voz sofística
mundial, característica, igualmente
lo es, o en la imagen
mental de todo cristo, el anticristo
inclusive: el desprecio al más humilde
energética tilde es que acentúa
tus dadas ganas
de ser don Alguien, y eso es lo que explica
la vía mala láctea que te sube
a la más alta nube vanidosa
de tu ego fatuo.
Es la causa del Mal y de lo Inicuo.
Y si tienes poder, el de la guita
o las armas, le quita al indefenso
tu perro morro
de caninos caníbales lo suyo,
si eres rottweiler y él chico chiguagua:
lo dejas a pan y agua, y aun sin eso,
aunque te sobre.
Y luego te me quejas de políticos
corruptos y en el mismo y vasto saco
metes al anti-Caco, heroico Heracles
soteriológico.
Ganas me entran a veces de a paseo
o antidisturbios a la (cachi)porra
mandarte por cotorra que repite
las letanías
que dicen por la tele, que es tu ara
sacrificial, y sirve al sacerdote
que te chupa del bote, y lo consientes,
toda tu sangre.
Sé que tienes terror a rebelarte,
pues sabes cómo se las gasta el bruto
que mete tu tributo en su bolsillo:
tu eres idéntico.
Con el mando disfrutas: si lo tienes,
al pekinés maltratas con tu hocico
de dogo que ser rico, por esbirro,
cree, pobrediablo,
de perros policía del gran Galgo
fugado a las Caimán y el Perrolobo
renegado, al que bobo reverencias
dándole coba,
y es pastor alemán estilo Hitler,
que gayo adoras como hebreo gallo:
crees ir a caballo, y es un zorro.
Si no te dejo
tirado en tu avidez de, como spaniel,
verte lebrel, cuando eres un gazapo,
de moral nada guapo, es porque soy
tu sanbernardo.
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