Sin ángel no hay belleza. La belleza
consiste en tener
ángel. Andaluza
expresión, candidata a la proeza
de infiltrarse en Cosmópolis, si azuza
Elohim sus aspectos
a la acrópolis
de la tiniebla humana, o sus mensajes
-o Númina, o Noúmeno, o Sintacta
Logos del Ser y la Oración, sintético
la asalta en abordajes, cuando pacta
cada sujeto con el atributo
propio, mediante cópula o entrega
mutua, operada por el Nous Poético
para predicación de un Absoluto
que vemos solo en grados. O no existe,
sino in potentia. Si
casi se llega
o va a llegarse a él, resulta triste
o frustrante que huya al punto Omega
o se haga relativo.
La aventura,
si embargo es hermosa, y la hermosura
el ángel es, que no es jamás terrible.
Terrible es el demonio que, en su podio
de vanidad y egolatría y odio,
hace el mundo insufrible de miseria
y opresión: nos engaña con la histeria
de su mercado libre, prometiendo
prosperidad a todos, y diciendo
desde la prensa o púlpito: No existo
yo, el causante del
Mal; y nos masacra.
Mas su palabra es sacra, pues comulga
con ella todo cristo, toda pulga
si can ni pan ni vino o Pan o Cristo.
Y si alguna profeta de este
Diosa
que es Gaia, canta en contra, en la del anti-
cristo, y lo muestra diáfano in fraganti,
los de su Tierra todos, en maruja
cotillez, dicen: ¡bruja! Y a la pira
la mandan por decirles la mentira
opuesta a la verdad más absoluta
que es propiedad del gran Hijo de Puta
que traiciona a su Madre: ¡Santa, Santa,
es Santa la Señora!, mi Afrodita,
la que pare el Amor y la Belleza
con ángel, la Justicia. Que hoy espanta
-y maravilla a todo el que la imita-
-y maravilla a todo el que la imita-
a tantos, que están mal de la cabeza.
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