sábado, 7 de diciembre de 2019

1 Poema Radical de Casandra Maudite


ÉGLOGA DE SINISTROSO Y DEXTROPÁUPERO

Amigos, a quien amo
sobre todo tesoro
Fray Luis

I.
Amigos funcionarios, a quien amo
sobre todo tesoro,
partidarios del Amo
que por nuestro decoro
y largueza al servicio
de los contribuyentes, al Estado,
nos acusan sin juicio
de no cumplir nuestra función y oficio,
que ahora nos paga con su sopa boba,
os pregunto angustiado:
cómo votáis al capo que nos roba
y no nos es propicio
y tanto por el saco nos ha dado.
            “Yo voto a la derecha
porque gobierna para beneficio
del capital y anima al empresario
a invertir, y así crea, y aprovecha
a todo el mundo, puestos de trabajo.”
            Sí, pero qué trabajos: a destajo
horas y horas a cambio de un salario
avaro que no da ni para paro
pagado con dinero
público nuestro, pero
que enriquece a la empresa por arriba
y esclaviza currantes
a mansalva, y deriva
en pura explotación. ¿Ya no recuerdas
cómo era todo antes,
en el deciminono?:
Hasta niños con cuerdas
atados a la máquina curraban
hasta catorce horas
por un mísero abono
que daba escaso para un mal mendrugo.
Se hacía al homo, contra Darwin, mono
doméstico, y les daban
de palos capataces y el verdugo,
pero también, en casa, las señoras
y lindas señoritas de buen tono.
¿Ni tampoco te acuerdas
de todo aquello que durante el siglo
veinte, exceptuado Stalin
y su estatal dictatorial vestiglo
criminal, consiguieron las izquierdas
sindicales en tantas de sus palin-
genesias cuando a golpe de martillo
y de hoz recortaban privilegios
de ricoshombres regios
barriendo viejos polvos con su escoba
para adentro, sin miedo a sacrilegios?
            “Y si todo, si todo es tan sencillo
explícame porqué la izquierda roba
también. ¿O no ha robado el socialista?”
Roba, cuando conquista
el poder, y se me hace de derechas
al corromperse por la insana causa
de tantas mayorías absolutas
o absolutistas que, derechas y hechas
con más prisa que pausa
por vosotros, tozudos, lo acabaron
vendiéndose, como si prostitutas,
a las políticas neoliberales:
le dabais siempre el voto sin creeros,
por más que lo mostraron,
que no eran ya los mismos;
y así fueron tus males
y el rojo de tus ceros:
reclutado por los capitalismos
atlanto-occidentales liberales
sólo quería sacaros los dineros.
Pensad con vuestro coco
propio: que yo no os digo
que votéis a esa escoria
traidora de su pueblo y de su idea
propia. Pero tampoco
votéis al enemigo
de siempre, el de la historia,
ni a su intención malsana y farisea.
            “¿Qué quieres pues, que dé el voto a los nuevos?
Yo de la izquierda nueva no me fío:
me parece que el tío
ese que la lidera                       
nos pone dulces cebos
para hacernos picar en trigo sucio.”
            ¡Y por desahucio de tus esperanzas
en una bien guisada primavera
¿quieres hacer más crudo nuestro invierno
votando a quien nos roba!? No te acucio,
ni te quiero acusar del ruin delito
de cómplice de un crimen de gobierno,
sólo por no bajarte de tu rucio.
Pero si me lo votas,
lo votáis nuevamente, te repito,
será por cabezotas
lavadas, blanqueadas, sin reintegro
de ese dinero negro
que, racistas, dejáis al más ahíto
de riqueza y poder, y al que dais coba
como si fuera cura reverendo
que espera postración y sacrificio
para las fauces de su diosa Loba.
Porque si no, ya sí que no comprendo,
por más que el problemático ejercicio
quiera solucionar que os bien joroba
y que a síndrome suena de Estocolmo:
Y es que esto ya es el colmo:
amáis al Carterista que os aloba
y odiáis a quien ofrece un buen programa
en pro de ti y de tanto desgraciado,
por terror al fantasma comunista.

            Más si seguís así, solo en mi alcoba,
y, metido en mi cama
respetüoso, mientras desespero,
soñando seguiré que en otro Estado
me veré alguna vez más lisonjero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario