I. Cada cual en la vida va cargando sus cruces.
Unos con la fealdad, otros con su torpeza,
y los pueblos y gentes cargan, por su simpleza,
con la carga ratera de sin fin micifuces.
El que tiene costumbre de entrenar su cabeza
en el buen desarrollo de sus lúcidas luces
se da cuenta y se zafa de los zafios azuces
de su Amo, el gran Gato, Doctorado en Destreza
de Ladrón, y con Máster. De ratón que se caza
o se deja cazar por las zarpas rapaces
del felino con ario pedigrí, por su raza
de Capón, e infecunda, tú, consciente, que paces
con la Bestia no quieres, ni tu brazo la abraza,
vocación ya nunca tienes. Y ¡muy bien!, si lo haces.
II. Y es que el gran Micifuz de tu cruz de pobreza
se aprovecha, aumentándola, y te deja de bruces
en la sima más vasta: sus mininos en cruces
del camino te acechan, y te afana su Jueza
que, prevaricadora, por franquista, arcabuces,
catapultas y flechas te dispara, y si empieza
ya no acaba, y te enyuga, porque nunca tropieza
con tu fuerte rechazo en acción, y conduces
tu vida indiferente a la ruina, y te hoza,
en colaboración con el Magno, la poza
donde hundirte y no james tus felices perdices
del final de los cuentos infantiles. Y chuzos
van de punta a caeros, espetados merluzos,
si no estáis hasta, lógico, vuestras mismas narices.
Y III. Dad el voto a Podemos y podemos las ramas
del octópodo árbol o mejor sus raíces
arácnidas, que es Ent
Inmoral con barnices
demócratas que tapan su pellejo de escamas
dinosaurias, lagartas
terribles, meretrices,
que cobran en Poder, con perdón de las amas
de su cuerpo y oficio de honradez en sus camas
laborales y libres; que los presis y vices
y ministros mininos, te engatusan, felinos
y fulanos con arte superior a la Furcia:
porque a cambio de darte la paliza, el divorcio,
por casarse con piedras a su Mafia de chinos
pedirán y de gringos, que te estafa y te murcia.
Mientras fiel permaneces, maltratada, al Consorcio.
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