sábado, 12 de octubre de 2019

LEVIATHAN. (Tema con variaciones.)



Leviatán (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatanenrollado) es una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios (Génesis). El término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo de gran monstruo
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Perico maledicente,
calla un segundo, respeta,
y no insultes a un poeta
que defiende solamente
los derechos de la gente.
Yo también me significo
contra la infamia del rico,
que un gramo de poesía,
con su lírica armonía,
me gusta más que perico."
Ramiro Rosón

Érase una pirámide de Egito
Quevedo

Y, al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito:
a mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y lecho donde yago.
A. Machado

0. Me llama mamarracho un mamarracho.
Se sabe: quien insulta sin motivo
se describe a sí mismo en su objetivo.
Debe el pobre sufrir algún empacho

de mala leche mentirosa, y chivo
expiatorio me quiere de su cacho
de empanada mental de marimacho
del Australopitecus primitivo:

quiere ser macho alfa y sólo es mari
del chisme y el insulto y, Mata-Hari,
que, sin leer, pre-juzga lo que he escrito,

sin juicio lo condena por precito:
vete al infierno tú, raudo, en Ferrari,
a ser posible. O no: me importa un pito.

I. Un demonio cabrón en su aquelarre,
de cuernos coronado, como Goya
lo pintó, quiere hacer de mí su Troya,
y con escobas de sus brujas barre

debajo de su alfombra su tramoya
y escupe al Expiatorio su desbarre;
y, herido del arriero y de su arre
se escapa de su cuadra de su hoya

blanqueada, como con el dinero
hace negro el Capón, e insufla el pocho
tufo a cadáver cerebral de vermes

corroído. Leandro sin su Hero
se ahoga por narices de Pinocho,
y adora, como Gestas, al dios Hermes:

II. pero párvulo Pan, de Barrie, y Chivo
hendido de pezuña, en auto-enrolle,
según étimo hebreo, que se embrolle
con su cojera de palomo argivo

pero rapaz, es propio de quien folle
con muñecas de plástico, su vivo
retrato, y que no pille ni el estribo
del Caballo de Leña y se le abolle,

por más que así lo intente, o sufra quiebra
su ponzoñoso ardid de gran Culebra
marítima de lengua leviatana,

que acabará pisada por el kiki-
rikí del Gallo que él imita, friqui
de la maledicencia anti-troyana.

III. Y si Helena corona a Menelao,
qué culpa tengo yo, si no soy Paris.
Pero tampoco Héctor. Los safaris
del pobre diablo en pos de mí en la nao

armada con su lengua bakalao
o atún, no pez-espada, de Falaris
los que sufre tratando (contra la aris-
totélica Aletheia, con su vaho

fantasma de insidioso cotilleo)
de imponerme, son nulos: que no entiende
que se cornea a sí. Y, así, por ende,

pues que le frustra no poder Orfeo
ser, se conforma con Tersites, feo
de lengua, sombra triste del Allende.

IIII. Y, como no me entiendes, me maldices
y te envenenas con tu propia envidia
pretendiendo abajar con prava lidia
de bicorne cobarde a los felices

otros, que no soporta tu perfidia
capciosa de marujas meretrices
que van de puras -porque sus deslices
se ocultan y su oferta, y te fastidia

que no te compren. Y desde tu averno
tratas de hacerme, como tierna presa
de cernícalo, daño con el cuerno

quemado que, carbón, ni se te atiesa.
No haber logrado ni trepar expresa
tu mala leche de frustrado eterno.

V. Y Leviatán se enrolla con su rollo
esnifando, y se ha vuelto tan pamplina
que se ha dejado inflar de sucia inquina
y ha acabado comiéndose hasta el bollo

de sus sesos: su alma contamina
la atmósfera, con pinzas de centollo
orales, que no cazan: "Me encebollo
-confiesa- con insana cocaína,

porque soy ciudagramo que se infiltra
-o lo pretende- en toda aquella piltra
en que un sueño de paz haga dichoso

a cualquiera que no sea yo y, en fiemos
colocado y en guanos, hago el oso,
porque que no puedo ser lo que Podemos".

VI. Un tío se metió una vez conmigo.
Ahora le doy las gracias, pues su infamia
infernal de infeliz lémur o lamia,
que admirar sólo sabe el propio ombligo

narciso sin fruición, por poligamia
con nadie, me dio fama. Y quiere un higo
que se le escapa, como ninfa. Y trigo
limpio no es, si Pan, ni tiene samia

sofía matemática: es absurdo,
como un cateto, un burro y un palurdo
que se ha creído Alguien y es un cero

a la izquierda, aspirante a la derecha
o a donde le hagan caso, con su endecha
de no saber qué es ser un caballero.

VII. El Leviatán de hoy no es la Serpiente
Marina de la Biblia o el de Thomas,
sino la policéfala, que tomas
por -¡tantas testas!- múltiple de mente,

y es la Hydra de Lerna y es Fantomas
a la vez, y es Escila, delincuente
que ladra y que, si puede clava el diente
en pacíficas todas las palomas.

Es como el Pez que amenazara a Andrómeda:
por quemarme la sangre en aguardiente
se zambulle a por -más que mar- mareo.

Y me quiere morder, pero es que no me da
la gana permitirlo y, consecuente,
me preparo en la escuela de Perseo.

VII. A sueldo mercenario de los fácticos
poderes tenebrosos del plutónico
Caco o Merkurio psicopompo en sónico
super-garrapateo pro galácticos

(del griego galacté: leche) demónicos,
los financieros Capi, o caco-lácticos
(de griego kakós: malo), con sus tácticos
tactos quiere tocarme de inarmónicos

contagios el Moscón, tal vez mosquito,
que zumba: “Lo que como te vomito”.
Y me tengo que armar de profilácticos.

Porque es un comemierda (o un coprófago
en griego), o chupasangre (o hematófago)
frustrado,  que detesta a los didácticos.

IX. Y al final cada cual es lo que traga,
y quien se traga lo que no está escrito,
o lo que no se lee, es un maldito
díptero desalado, que me paga

“cuanto he escrito”, y “debéisme” (y ahora cito
a Machado), con la 3ª plaga
o la 4ª -mejor-  del viejo Egito,
pues que se come lo que el vulgo caga.

Y me despido aquí: no se merece
un poema la Mierda, y generoso
le he dedicado 9, y no me crece

el  estro más. De blanco, más no poso:
ya me he quitado pestes de la hez e
insidia de sus cámaras y acoso.



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