domingo, 13 de octubre de 2019

Las Flores del Ego

Oh, Satán, ten piedad de mi larga miseria. 
Baudelaire

El rencor agresivo, la soberbia, la ira
del orgullo ofendido, tu cruel remordimiento
reprimido, o lanzado a quien ve, como vira
o saeta, tu ego por reconocimiento
de la vasta verdad, que parece mentira,
cómo impide la cura de la pobre locura
que te llena de odio y envenena las venas,
y te fragua enemigos, al querer la censura
del modelo envidiado; y de ti lo envenenas,
viendo en él tus defectos, que tu alma procura
ignorar escupiéndole tu tenaz propaganda,
que tan fiel te retrata. Y es que el Diablo que habita
en tu imperio inconsciente te gobierna y te manda
a paseo a tu propia necedad infinita
de querer ser un Ídolo, y a sentir que se agranda
-a sus pies prosternado, pero ardiendo en su fuego
como víctima hereje de tu Mal- tu materia,
para el fáustico drama de tu cómico juego.
Ese diablo espantoso, que es tu amo, es tu Ego:
"oh Satán, ten piedad de mi larga miseria".

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