Cuando Jaume I el Conquistador heredó el Condado de
Barcelona, nadie preguntó a los catalanes si querían ser súbditos de la Corona
Aragonesa, que ese rey detentaba, pero, al menos, los inminentes súbditos le exigieron a su Majestad que, si quería
que aceptaran su autoridad, se
invistiera oficialmente ante ellos como Conde de su Ciudad Condal, y no como
Rey de Aragón.
Cuando se unieron los Reinos de Castilla y Aragón bajo Juana
la Loca, heredera de ambos reinos, y Felipe el Hermoso (no antes: ojo), nadie
consultó a los (no) interesados aragoneses y catalanes, como tampoco a los
andalusíes -ni a los judíos, que expulsaron u obligaron a convertirse (por
Antisemitismo religioso, en pro de la Unidad)- si querían ser españoles o no.
Cuando, anexionado Portugal bajo Felipe II, merced a previas
y usuales políticas de matrimonios entre casas regias, se rebelaron los
catalanes, ya bajo Felipe IV, por oponerse a la Unión de Armas que, contraria a
sus intereses, trató de imponerles a los no interesados el Conde-Duque, este
valido absolutista llevó la guerra civil a Cataluña y cometió el crimen de
masacrar indiscriminadamente a nobles y plebeyos, lo cual fue aprovechado por
los lusos, que se negaron a costear, tal como se les exigía, ese ataque
indiscriminado y criminal, y lograron su Independencia, que aún les dura.
No es extraño que, cuando la Guerra de Sucesión, los
catalanes prefirieran al heredero de la casa de Austria, el archiduque Carlos,
que al Borbón, duque de Anjou, lo que les valió
a los borbones la pérdida de sus posesiones europeas, y a la Corona
Española su fin en tanto que Monarquía de Reinos “federados”, y el absolutismo
mas absolutista de todos los absolutismos fue importado por el nuevo rey
francés de España.
Desde entonces a Unidad de España se convierte en una
obsesión del de los autoritarismos, que culmina en Totalitarismo de la
Dictadura falangi-tradicionalista de Franco, el golpista exterminador.
Hoy se pretende que vivimos en democracia. Y, cuando los
catalanes proponen un referéndum sobre su independencia, los mal disimulados
franquistas los apalean y meten a sus representantes en la cárcel.
Que castellanos y, sobre todo madrileños, con vocación
centralista de origen borbónico/francés, se mosqueen sin previa reflexión, es
comprensible, aunque inadmisible.
Que periféricos se pongan de parte de la auto-crato-céntrica
Castilla es un sinsentido.
Y ahora vendrán nuevas descalificaciones irracionales e
indocumentadas ad (eum) hominem, o
insinuaciones sobre mi desconocimiento del asunto que aquí he demostrado.
Y yo, lo declaro a las claras, no soy independentista; pero
un Estado Federal es siempre más juicioso que los Monolitos alternativos. Y sé
respetar la libre voluntad del prójimo: no tenemos derecho a imponerle a nadie
nuestra propia visión de la cosas.
Ni aunque la visión ajena toque los más sacros tabúes de la
Tribu.
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