lunes, 28 de octubre de 2019

MINI ENSAYO SOBRE LA HISTORIA DEL CONCEPTO “UNIDAD DE ESPAÑA”


Cuando Jaume I el Conquistador heredó el Condado de Barcelona, nadie preguntó a los catalanes si querían ser súbditos de la Corona Aragonesa, que ese rey detentaba, pero, al menos, los inminentes súbditos le exigieron a su Majestad que, si quería que aceptaran su autoridad, se invistiera oficialmente ante ellos como Conde de su Ciudad Condal, y no como Rey de Aragón.
Cuando se unieron los Reinos de Castilla y Aragón bajo Juana la Loca, heredera de ambos reinos, y Felipe el Hermoso (no antes: ojo), nadie consultó a los (no) interesados aragoneses y catalanes, como tampoco a los andalusíes -ni a los judíos, que expulsaron u obligaron a convertirse (por Antisemitismo religioso, en pro de la Unidad)- si querían ser españoles o no.
Cuando, anexionado Portugal bajo Felipe II, merced a previas y usuales políticas de matrimonios entre casas regias, se rebelaron los catalanes, ya bajo Felipe IV, por oponerse a la Unión de Armas que, contraria a sus intereses, trató de imponerles a los no interesados el Conde-Duque, este valido absolutista llevó la guerra civil a Cataluña y cometió el crimen de masacrar indiscriminadamente a nobles y plebeyos, lo cual fue aprovechado por los lusos, que se negaron a costear, tal como se les exigía, ese ataque indiscriminado y criminal, y lograron su Independencia, que aún les dura.
No es extraño que, cuando la Guerra de Sucesión, los catalanes prefirieran al heredero de la casa de Austria, el archiduque Carlos, que al Borbón, duque de Anjou, lo que les valió  a los borbones la pérdida de sus posesiones europeas, y a la Corona Española su fin en tanto que Monarquía de Reinos “federados”, y el absolutismo mas absolutista de todos los absolutismos fue importado por el nuevo rey francés de España.
Desde entonces a Unidad de España se convierte en una obsesión del de los autoritarismos, que culmina en Totalitarismo de la Dictadura falangi-tradicionalista de Franco, el golpista exterminador.
Hoy se pretende que vivimos en democracia. Y, cuando los catalanes proponen un referéndum sobre su independencia, los mal disimulados franquistas los apalean y meten a sus representantes en la cárcel.
Que castellanos y, sobre todo madrileños, con vocación centralista de origen borbónico/francés, se mosqueen sin previa reflexión, es comprensible, aunque inadmisible.
Que periféricos se pongan de parte de la auto-crato-céntrica Castilla  es un sinsentido.
Y ahora vendrán nuevas descalificaciones irracionales e indocumentadas ad (eum) hominem, o insinuaciones sobre mi desconocimiento del asunto que aquí he demostrado.
Y yo, lo declaro a las claras, no soy independentista; pero un Estado Federal es siempre más juicioso que los Monolitos alternativos. Y sé respetar la libre voluntad del prójimo: no tenemos derecho a imponerle a nadie nuestra propia visión de la cosas.
Ni aunque la visión ajena toque los más sacros tabúes de la Tribu.

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