domingo, 5 de marzo de 2023

CRÍTICA LITERARIA +

Me puse duro con la mayoría

de los poetas, crítico, tratando

de concienciarlos de que por la vía

que siguen, bajo el mando

            de la usanza, podrían lograr fama,

pero gloria muy poca, y en la estepa

creía predicar. Ahora me escama,

sin razón, que yo sepa,

            que hasta los buenos, cuyo verso estimo,

me olviden y rodeen de silencio.

La pluma apunto, cuando el canto limo,

sólo al necio, y sentencio

            sus maldades. ¿Acaso se habrán dado

también por aludidos? Quien seguro

está de su talento y es honrado

a qué sentir apuro.

            Debe de ser error de un aprensivo

espíritu que frisa en paranoico.

Porque yo mismo he sido, por motivo

confeso de minoico

            aislamiento en mi dédalo, quien puso

distancias a este mundo que desprecia

la verdad de los hechos, por abuso

de creencia en la necia

            mentira de los medios, que se traga

hasta el sensato, que me llama obseso

y enloquecido con la Polis, fraga

de intereses de peso

            capital, tiranía en camuflaje

mediático e hipnótico, vampiro

de  tanta mayoría sin coraje,

la del tenue suspiro

            y el baldón. Alienados, de modelo,

criticaban, poniéndose, el desvío

de mi tan luengo error, por el Camelo

tomados, con qué lío

            en la testuz. Trataba en las lecturas

públicas de informar de la amenaza

de miserables nuevas dictaduras

en que al medio se caza

            como presa y sus medios o su robo

por parte del opimo, y más de uno

su defensa atacaba en pro del lobo

so pellejo ovejuno.

            No me creían. La razón la Historia

me ha dado, sin embargo, y ni las gracias

o el reconocimiento -mortüoria,

si siguen la falacias

            de los medios tragándose sin purga

de vera información, que yo les dono.

Pero soy un pesado, y doy la murga.

Y ahora sufro abandono.

            No me publica nadie ni me invita

nadie a sus actos culturales. Qué le

vamos a hacer. El precio de la cita

literal, de la tele

            no, de la pura y verdadera cosa

que oculta la pantalla, y que nos quema

con su fuego cruzado, mentirosa,

cantada en un poema,

            es solo soledad para el que canta

lo que no debe, porque no concuerda

con la oficial versión del sicofante

que calumnia a la izquierda.

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