lunes, 6 de marzo de 2023

NO GUERRA (De “Homenajes”)

Ay, amigo Francisco Ruiz Noguera,

sabio lector de clásicos barrocos,

como no debe ser de otra manera,

si se es poeta. Pocos

            vamos quedando ya de este conjunto

de la secreta Orden del Inicio

y el Sentido Final en grave punto

de luego del Jüicio;

            pocos quedamos ya de esta caterva

de finos y discretos culteranos

de vocación, pupilos de Minerva,

conceptistas hermanos

            de la justa medida y la figura

que aprendimos leyendo a los gigantes

a cuyos hombros nos subimos, dura

labor, no de ignorantes

            precisamente. Sé que te jubilas

o ya lo has hecho, no como poeta,

que sé que ejerces y además te estilas,

como un anacoreta

            de biblioteca y en tu casa a solas

o en pública lectura de filólogo

poeta, con el ritmo de tus olas,

a addenda desde prólogo,

            como río de Heráclito al atlántico

o más allá, como Añoluz, en juego

que es a la vez relativista y cuántico,

del propio Superego.

            Nadie sale del Yo, pero un poeta

se sale, si se estruja el sabio fruto,

y atrás  de beta y alfa y tras de zeta

la savia por canuto

            estilográfico y su poro exulta

y exhala y cala y cuela y vuela y hala,

sacando luz de la sustancia oculta

cegada en duermevela

            inconsciente, latente, de latido

al par del Corazón que esta coraza

del universo ensambla y da sentido

a toda su carnaza.

            No te jubiles de poeta, amigo,

nunca, y pasa de tiempo, y su tictacs

aprovecha a la Haydn. Yo te sigo,

igual que Estrella, Max.

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