Debe ser que estoy loco: no es posible
que sea solo yo quien lo que haÿ
y debe verse vea -y un fusible
se ha fundido, ha saltado, un guirigaÿ
lïando, en mi mollera-, o solo un grupo
del que las masas creen que carbura
mal, por raros, y estar fuera del cupo
de la normalidad, y tal locura
no se les cura: siguen viendo espectros
que no se ven. Sí, debo al frenopático
ser ido; si me dan unos electros,
lo mismo me hacen ciego. Y antipático:
No tener simpatía, y al vecino
mirar como rival o competencia,
sin solidaridad, es el destino
de todos, igualados, sin videncia
especial, ni de género, que especie
es en latín visible esencia, idea
general y valor de quien se precie
de visor de verdad, no el que me brea
y se cabrea si final alcanzo
(por qué será: ¿por claro de la zurda?
O ¿por vate que ve? ¡Si yo el garbanzo
no le voy a quitar de la zahúrda!).
Y esa igualdad de base que a la cima
o cúspide idolatra, no la quiero,
sino la justa proporción, con rima
y estrofa, que dominas, con esmero,
aunque no la cultives, o enmascares
-para ti son andamios que se debe
quitar cuando la torre en sus pilares
ha sido erecta, para hacerla leve.
Siempre me has ayudado, pero sabes
que otros me han puesto trampas en la escala,
y han penado, inocente, al zurdo, y aves
carroñeras campean, y del ala
tocado por su mazo de jüicio
me han malquisto sin juicio, contra el muro
de la lamentación, a beneficio
de propia inteligencia, el rostro duro.
Si tú, García, ves que un tal García,
no tú, el de la gran Hada, me acapara
todo, y usurpa la soberanía,
y el mundo no lo ve, ¿estará majara?
El mundo o yo, y mis socios exquisitos,
que ya no veo, oyó, pero no escucha
y, si vio, nunca mira a los malditos
que verdad muestran a la masa chucha,
fiel, maltratada, al amo, la que muerde
la mano que la nutre, en su defensa.
¿No puede ver que la derecha verde
es de mal chiste, popular? ¿No piensa?
¿No ven que cualquier juez facha interpreta
toda ley, no perfecta como humana,
según sus dogmas, como mal poeta,
parcial de su partido, a ver qué gana
de expulsar a un gobierno “comunista-
social”, que para el pueblo, ¡al fin!, gobierna?.
Y, con pensión subida, el pensionista
de derechas se queja, pero interna
el plus en cuenta y caja manicomia
y no lo suelta: ¿quiere, cuando gane
su panda de bandidos de la Momia,
que se la roben y morirse inane?
¿Es que no pueden ver que, desde un punto
objetivo de vista, mis poemas,
pese a los con-jurados por el unto,
resisten cuantas críticas extremas,
destructivas les hagan? ¿No ven su arte
o técnica, o su altura filosófica,
el fundado pilar de su baluarte?
¿Qué le pasa a su vista, catastrófica?
¿Por qué están fascinados con Montero?,
que es del montón. Y el tal ¿por qué me veta?
Hay poco artista pero mucho artero
que intriga contra todo buen poeta.
(¿Cómo has logrado tu brillante lustre
en un mundo que odia la poesía?
Alarife de plano y de palustre,
¿cómo te libras de esa apostasía
de la poesía, general?). En blanco
mi vida sí que está pública y, honda
la vasta y larga y alta, está en estanco,
aun vorticeando, entre la trepisonda.
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