martes, 7 de marzo de 2023

ÁLVARO GARCIA LASO

Debe ser que estoy loco: no es posible

que sea solo yo quien lo que haÿ

y debe verse vea -y un fusible

se ha fundido, ha saltado, un guirigaÿ

            lïando, en mi mollera-, o solo un grupo

del que las masas creen que carbura

mal, por raros, y estar fuera del cupo

de la normalidad, y tal locura

            no se les cura: siguen viendo espectros

que no se ven. Sí, debo al frenopático

ser ido; si me dan unos electros,

lo mismo me hacen ciego. Y antipático:

            No tener simpatía, y al vecino

mirar como rival o competencia,

sin solidaridad, es el destino

de todos, igualados, sin videncia

            especial, ni de género, que especie

es en latín visible esencia, idea

general y valor de quien se precie

de visor de verdad, no el que me brea

            y se cabrea si final alcanzo

(por qué será: ¿por claro de la zurda?

O ¿por vate que ve? ¡Si yo el garbanzo

no le voy a quitar de la zahúrda!).

            Y esa igualdad de base que a la cima

o cúspide idolatra, no la quiero,

sino la justa proporción, con rima

y estrofa, que dominas, con esmero,

            aunque no la cultives, o enmascares

-para ti son andamios que se debe

quitar cuando la torre en sus pilares

ha sido erecta, para hacerla leve.

            Siempre me has ayudado, pero sabes

que otros me han puesto trampas en la escala,

y han penado, inocente, al zurdo, y aves

carroñeras campean, y del ala

            tocado por su mazo de jüicio

me han malquisto sin juicio, contra el muro

de la lamentación, a beneficio

de propia inteligencia, el rostro duro.

            Si tú, García, ves que un tal García,

no tú, el de la gran Hada, me acapara

todo, y usurpa la soberanía,

y el mundo no lo ve, ¿estará majara?

            El mundo o yo, y mis socios exquisitos,

que ya no veo, oyó, pero no escucha

y, si vio, nunca mira a los malditos

que verdad muestran a la masa chucha,

            fiel, maltratada, al amo, la que muerde

la mano que la nutre, en su defensa.

¿No puede ver que la derecha verde

es de mal chiste, popular? ¿No piensa?

            ¿No ven que cualquier juez facha interpreta

toda ley, no perfecta como humana,

según sus dogmas, como mal poeta,

parcial de su partido, a ver qué gana

            de expulsar a un gobierno “comunista-

social”, que para el pueblo, ¡al fin!, gobierna?.

Y, con pensión subida, el pensionista

de derechas se queja, pero interna

            el plus en cuenta y caja manicomia

y no lo suelta: ¿quiere, cuando gane

su panda de bandidos de la Momia,

que se la roben y morirse inane?

            ¿Es que no pueden ver que, desde un punto

objetivo de vista, mis poemas,

pese a los con-jurados por el unto,

resisten cuantas críticas extremas,

            destructivas les hagan? ¿No ven su arte

o técnica, o su altura filosófica,

el fundado pilar de su baluarte?

¿Qué le pasa a su vista, catastrófica?

            ¿Por qué están fascinados con Montero?,

que es del montón. Y el tal ¿por qué me veta?

Hay poco artista pero mucho artero

que intriga contra todo buen poeta.

            (¿Cómo has logrado tu brillante lustre

en un mundo que odia la poesía?

Alarife de plano y de palustre,

¿cómo te libras de esa apostasía

            de la poesía, general?). En blanco

mi vida sí que está pública y, honda

la vasta y larga y alta, está en estanco,

aun vorticeando, entre la trepisonda.

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