A tientos, y con tesis y con arsis
ë íctus y anacrusis,
pigmeos míos, acreced watusis:
dadme a catarsis.
Cual agua de la Fuente piel se suda
con piel y Oído pauta
su fluido igual y, -cosmo- nauta,
me vuelve buda.
Me orienta el norte en coda la Polaris,
o código, de Arcas
-de (nous) noés, noesis-, Parcas
al mar, safaris
a la que mana y corre aunque es de noche,
y desde allá es corriente
que a contra- andamos tantramente
-: cósmico enchoche.
Sus ríos y aflüentes son que cursa
física a vario verso
y en su caudal marea inmerso,
con mínor Ursa,
Úrsula,
medio casco, Viento en popa
y, a toda vela, a Esnife
en -si valiente- pobre esquife
a fin de Copa.
Amor, la interacción gravitatoria,
su fuga al infinito
homeostatiza: frena. Cito
a Cusa, Gloria:
si el bosque acrece el radio en ruta esférico,
su curva, interna, es
recta,
y el Yo, defecto, se proyecta
omega -térico.
Un Job-y sabio ïnfla el aerostático
global de irresistible
negra energía: son risible
de teclas ático
entre coral, tus labios, la sinfónica
Fronda u órgano en celo,
afina paladares: cielo,
te tildas tónica.
Si suelta lastre, agrávate y te nutra
su propia fuerza ingrave,
y yo te cace como ave
en cama sutra.
Principio, el fin, mi Amor, de las estrellas
me voca extraterrestre
y coincidimos en rupestre
ars magna, huellas
trazando curso al Signorante Seso,
Motor Inmóvil vía
satélite a Cosmoutopía
tomando expreso.
Y allí, tú, Corazón, y aquí, la muestra:
Significancia Insigne
mía, ante el mal no bien me indigne,
seme Maestra,
Úrsula Gloria, Unmeant Meaner, venusta
como mil bibliotecas
de Atlas uránidas, me pecas,
y qué me gusta,
como estrelladas pieles contra el día
de la ira, ya en calma,
chicha que tiene vis del alma,
ave, maría.
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