lunes, 27 de marzo de 2023

Preludio pro Logos

 

... Franco, ese sapo Iscariote y ladrón con su gran escuadrón de cardenales y banqueros

León Felipe

 

A la logoterapia concierne no sólo el ser, sino también el sentido -no sólo el ontos sino también el logos-… hay una teoría que subyace en su práctica, una theoría, una visión, un Weltanschauug… el humor eleva al hombre por encima de su desgracia al darle la oportunidad de verse de modo más imparcial… el humor debería situarse en la dimensión noética… El sentido marca la pauta del ser. La existencia se quiebra a menos que sea vivida en términos de trascendencia hacia algo más allá de sí misma… Un hombre de negocios se mueve entre los polos del éxito y del fracaso. El homo patiens, sin embargo, se eleva por encima de esa dimensión: se mueve entre los polos del sentido y la desesperación…

Victor Frankl. Psicoterapia y existencialismo

 

Ni siquiera el lector culto se entera

de que citas y títulos son partes

textuales del poema, si hay maniera

de añejas artes.

            Femenina es el arte aun si el artículo

que la antecede en singular, eufónico,

parece macho, y hace de testículo

-en macarrónico

            latín: el testiguillo- y testimonio

da su plural: las artes: inclusiva

habla antigua ejemplar en matrimonio

-madre atractiva

            de gravedad da gravidez: se cuela,

en tantra, del marido-, y el Sentido

del género no cambia, aunque se vela,

velo invertido:

            alguna vez lo vi: mi correctora

de género mudóme un adjetivo

femenil: Dije “arte seductora”,

e inquisitivo

            su rigor ortográfico, con castra

de sü a, “seductor” dejó por doxia-

orto en su yerro patrio de madrastra,

grave en hipoxia,

            por su falta de un miembro, su morfema

-su oxígeno-, quedándose, y sin rima

el verso y rengo; y, cojo, así, el poema

por desestima

            -que no perdono fallos en el verso-

y lo eché a la basura: su ortografia

(sic: metaplasmo acentual inverso)

de poli  mafia

            de cloaca inquirió y, después, la in-quiso

y la extirpó en cauterio, porque, bruja,

reflejaba machada de narciso,

por más que en puja.

            Mentando su plural que es femenina,

así pues, igualada en justa báscula,

su singular afín ambas afina

fémino-máscula.

            Y,  mentada, mentó, imantada, y mienta

la mentira, y denuncia, del supuesto

superior, que no hay súperes; y, atenta

contra ese gesto

            gestado por el habla y por el uso

espontáneo fijado en Academia,

sugestionada propició el abuso

de esa paremia

            -por ende, se cargó su pluralismo

de género bi-sex por androginia,

de democracia unión y comunismo,

con furia, Erinia.

            Y un editor poeta me desecha

un día un poemario, porque cita

textos científicos con que pertrecha

arte perita

            mi rima (abstrusa y doctoral -Felipe,

León, no el otro- de filosofía

-dixit-, propia,) y que así, pese a que flipe,

no es poesía.

            También recurro a étimos en juego

y léxicos hipérbatos -hay uno

suso (¿lo veis?)-, cuando al estilo entrego,

inoportuno

            por espeso que es peso, mi coraje,

mi corazón, en lucha con su norma,

para sacarle Seso a este lenguaje,

soso sin forma.

            El Sentido revela su potencia

de probabilidad, si me rebelo

contra la norma usual de la experiencia:

tiro del velo

            que trama la costumbre, la segunda

naturaleza, cuya tosca urdimbre

nubla  a las niñas su visión profunda,

torno a aquel timbre

            del áureo secular, y lo moderno

canto, con larga mira de mirífica

inspiración, y fuentes cito: alterno

con la científica

            la mía: así a la Fuente del gran Seso

alcance doy, la expreso, y nadie sabe

de qué Dïablo hablo, si la expreso,

ex preso, ave

            en vuelo a lo tras fondo, verdadera

palabra, logos étimos, en ático,

y, doxo-hetero, Aspasia por hetera,

periclo empático.

            Si creo en la razón, en la locura

también, como el citado vate félido.

Y francos y bankeros con sus curas,

me encienden, gélido,

            y estoy que ardo cuando canta el bardo

usual su nadería del momento,

y me miento poeta, porque ardo,

y hay mucho cuento.

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