domingo, 12 de marzo de 2023

CRÍTICA DE LA CRÍTICA

 De cuantos en persona me topara

poetas hice -y queda- algún amigo.

Al resto, si le dije, si le digo

la verdad, le arde el rojo por su cara,

            que, inmutado, detesta, y el vocablo

me retira, y me odian sus parejas

-a saber qué les cuentan en sus quejas-

como si fuera un pérfido Dïablo,

            y, aparte de negarme la palabra,

en cargos de su cuenta con sus bailes,

ni siquiera contestan mis emailes,

y se piensan que estoy como una cabra.

            Son como el fraile que, perdido el verbo

-negado-, cuya fe en sí mismo tiembla,

y quien les dijo la verdad les sembla

un amigo traidor y acerbo gerbo

            o rata que les roe su confianza

en sí, que recuperan proyectando

en el sabio sus lacras propias -y ando

con mis palabras solas en su danza.

            Por qué será que la verdad ofende:

sólo le hablo su error, y es sabio

quien aprende del mismo, y no es agravio

ser mejor, no el mejor, como pretende

            su vanidad soberbia. Y es curioso

que para el necio yo soy el soberbio,

porque le he dicho lo que sé; el proverbio

dice que el sabio yerra. Virtüoso

            como un círculo vuelve el testarudo

a su equivocación, y al par que odia

ingrato al bienhechor sin palinodia

alguna, civil rústico por rudo,

            le achaca propia tacha como el facha

al rojo, que detesta, y una siesta

se echa inconsciente para lo que resta

y no quiere librarse de su tacha.        

            Yo sé quién soy, con vicios y con fallos.

A quien que me los imputa doy las gracias

y los corrijo, de poder: falacias

para qué de -autoengaño- gayos gallos.

            Hay algo, empero, de lo cual seguro

estoy: de que mi verso es virtüoso.

Quizás no sea poeta. ¡Si ni poso!

pero tiene su gracia, y sin apuro

            lo digo y, cuando no se reconoce,

me río: qué sabrá de verso el crítico.

¿Se cree acaso que es Apolo Pítico?

Pues la Pitón lo aceche y dé su roce,

            a ver qué. Pitia, yo, cual todo vate

cualificado, porque se lo estudia

todo: a juego anterior se lo pre-ludia

(aunque a veces os suelte un disparate).

            No me voy a quedar con nadie: quedo,

aun si no quedo, en paz conmigo, solo.

La pitonisa del más Pitio Apolo,

me permita mirar por su quevedo.

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