Insatisfecho como Fausto, infausto,
muy leído de letras, en la ciencia
busqué lo que no hallaba allá, sin fausto,
con humilde paciencia;
y ese afán a pacer, con apacible
ansiedad, me llevó los asfodelos,
de jaurías, majadas, comestible.
Vi las estrellas, cielos.
Ladraban. Me enseñaban el canino.
Ignoraban ser sombras. Fue Afrodita,
para ellos Perséfone, quien vino
para darme una cita
con el psiquiatra de Platón por guía
de cabalgar Pegasos para jockys,
y del Hades salí de cada día,
orientándome el croquis:
Ríos crucé de olvido, mas Cupido,
como dijo Quevedo, por Fortuna,
fue invulnerable a aquel activo olvido,
y ahora estoy en la Luna
como imagen Orlando. De películas
por detrás, al trasfondo, hallé el vacío,
y vi que estaba lleno partículas
ü ondas, pese al frío
cálidas, virtüales: cuando nacen
se deshacen -que tiempo y energía
forman par, excluyentes-, se deshacen
sufridas en su fría
nada si nacen: pueden de la nada
nacer si duran breve un solo instante:
su ser le debe al tiempo su jornada,
y el préstamo del dante
es deuda: el acreedor jamás perdona
-sólo al banco el Estado-, y nada existe
sin tiempo, ni el espacio, que nos dona.
Cuando, no obstante, un triste
corpúsculo se escapa por efecto
túnel acaso de su vigilancia
puede nacer un cosmos en directo
y en vivo: si se escancia
una gota por vuelco, ya se escande
por mucho en duración, que larga dura,
al ritmo del reloj, y se hace grande
a fuerza de su oscura
energía latente que ya pate,
o luce, y es, y con la nada empata,
pero en desequilibrio, que un empate
total, al fin, nos mata:
nos apagamos, como el Todo: En tensa
relación, enfrentados en lo adverso,
el concilio buscando, si se piensa,
hacemos universo,
el suyo cada cual, aun no sabiendo
que el mundo sólo existe en cada vida
particular, diverso, y que su estruendo
de corriente en crecida
es por choque en común. Y, todo en guerra
heraclitana, sin conocimiento,
cada cual con su mundo a cuestas yerra,
a tientas, tiento a tiento.
Hay que hacerlos acordes, que se aprende
la verdad cuando, unidos, se investiga
e inventa una teoría, así se hiende
el velo con la espiga
cultivada, sin hostias, ni censura:
la experiencia, si no es de los expertos,
no es sino error, o es apariencia pura,
y aparición de muertos,
presumidos, fantasmas, o presuntos,
con perdón, individuos que, sin viernes,
ni el finde alcanzan, ni de mes, trasuntos
de espejismo en alternes.
Con el Absurdo en interfase formo
un mundo con Sentido por creatura:
me dejo de anestesia o cloroformo,
me adentro en la
espesura
con la Amada, traspaso el aire todo
hasta llegar a la final
esfera
y otro modo de no perecedera
hallo música, y jodo
y éxtaticos llegamos a un orgasmo
de lucidez, que canto, y nadie escucha.
Y, pese a su sordera, me entusiasmo:
Seguimos con la lucha.
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