domingo, 24 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (Variación Mitológica)

El que no escriba como Yo, no medra

-se dijo el Cancerbero.

Y Plutón aplaudía con dinero

abonándole hiedra,

frotándose las manos, y la piedra

del mojón del sendero

            colocando al desnorte como droga

para abducir infantes

y alimentar sus llamas ignorantes,

hundiédonos la boga

a los orates de la sinagoga,

independientes Dantes.

            Estalinista el Capo neoliberio

el láguer Utopía

creyó, al creerse el Bueno: confundía

su terco cementerio

de zombis con las galas del salterio

en su trampa de harpía.

            Heracles vino del color marino,

arriba si verdea,

y le afeó su ideología fea

de por sí, por padrino,

y hoy su plectro semántico menea

con sintáctico tino

             solitario en el Hades; mas, hercúleo

como es, se lo aguanta

todo y lo canta y canta, canta y canta,

soportando el ecúleo

al trote con nostalgia del cerúleo

color del mar; que imanta.

            Pero ha jugado con ventaja el Perro.

No es clásico este mito.

Era suave el ladrido de ese grito

sirénido de yerro

para odiseas nuevas al destierro

en que lo hundió el Cabrito.

            Grave error: el escorpio acá en su dorso

por pasar lo corriente

pidió subir: lo acepta, pero el diente

del rabo clava, en corso,

sin la clava, y morimos. Qué dextrorso,

-giro a la diestra-, frente

            a su lennua siniestra  cuando es siervo

del Rico, como dije.

No se ve en el infierno y no se aflige,

pero lo está, por cuervo

crïado por colegas de su verbo,

o su labia, que elige

            su ambición anti-empática. La llama

poesía verdadera.

A las otras, más fuertes, echa afuera.

o las fríe la llama

de su Oficio infernal en Santa Hoguera.

Ya no llora, que mama.

            Y lo mismo el discípulo, pupilo

que tutela, por hueco.

Suelta el gas del prosístico embeleco

sin el menor estilo.

Condenado a ser nadie, estoy tranquilo:

contra sus leyes peco.             

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