Desaparecen textos de mi muro.
Eran como pintadas o grafitis
críticos con el duro
régimen este que padece de artritis
por caduco y gastado y con achaques.
¿Me habrá achacado sus defectos, como
proyecta el inconsciente, si en ataques
se deshace del plomo
que le pesa en el alma como culpa
que no puede aguantar, y así su guante
desafía a su víctima? La pulpa
octópoda su hueso de gigante
o proyectil dispara
violando al ave azul que la emancipa
de su bajeza, pues la torna en ara:
alza al aire su pipa
que hace llover y siembra
como el macho a la hembra
que se preña o concibe.
¿No es suficiente que a quien esto escribe
se le niegue el papel de tinta impreso?
¿Tengo ahora también que darme preso
al liberio caribe
de la empresa que gana
lo que no es suyo, y es mi plusvalía,
con su envidia tirana
que, puesto que no puede darme alcance,
me rebaja, baldía?
Ya soy el Guadïana
y sufro alterno, enterramiento y trance.
la oprimida alegría
de que el rival me anule:
he descubierto Thule,
y la censura, para que no avance
más, el derecho de expresión me anula.
(Pero se disimula
con fortuita avería.)
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