viernes, 29 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (Agotamiento)

Confieso que me cansa el verso libre

-o es quizá el verso libre el que está exhausto.

Parece que se escribe el mismo infausto

texto siempre: difícil es que vibre

            con la tensión del arco y de la cuerda

el verso flojo como muelle lacio

que leo laureado, en el pancracio

de las instituciones. Me recuerda

            la “pesadilla estética” que dijo

un grande y, como pierdo la batalla

siempre, y me vence la normal morralla,

acá, en la soledad de mi escondrijo

            voluntario e impuesto, clamo al cielo,

que no me oye, porque Dios no existe,

o ya me ha abandonado. Como chiste

tomada es mi defensa del desvelo

            de la obvia verdad. Canto a los vientos

mi crítica, y la oyen 4 gatos;

aunque más bien son tigres, o jabatos,

al menos. Pero fallan los acentos

            en el resto: prefieren las corrientes

mansas, que fluyen tibias en los cauces

establecidos, desde que las fauces

de la trampa y el cepo, con sus dientes

            cazaron la poesía, que hoy se muerde

su pata y la secciona en sacrificio

de propia integridad: todo suplicio

para la libertad nunca se pierde

            en desintegración: íntegros somos

algunos todavía, aun si mutila

nuestra entereza el capo o su gorila,

y no figuraremos en los tomos

            de la Historia de la Literatura,

que escribirán los listos. Mas qué importa.

El arte es largo si la vida es corta.

(Y, si no llega a más, era basura.)

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