Con él siempre cometes injusticia,
supremo juez montero.
Prevaricando siempre, su sendero
bloqueas. ¿Te desquicia
la competencia tanto? ¿Qué te temes?
¿Tal vez que, al darle curso
al poeta maestro del recurso
poético, sus memes
en la mente del hábitat mediático,
que roba tu conquista,
te desplacen, medroso exclusivista,
de tu trono autocrático?
¿Sólo pueden medrar los de tu Corte?
¿De dónde tanto enfado?
¿Es por nunca haber sido bien soldado
en tus huestes? Del Norte
te has perdido, si crees ser poeta
por corrupto político
del negocio aforado, como mítico
orfeo de careta
de cartón piedra en mascarada harpía:
la ley del más astuto,
o de la selva urbana, en absoluto
equivale a poesía,
como tampoco tu escritura endeble
de mercader eolio,
ordenador de fiero monopolio,
que borra al indeleble,
o lo pretende tu condena a exilio
en su ermita: es un hecho
objetivo su arte -y tu cohecho
lo deja sin auxilio-,
y su mensaje, trascedente: habla
de ciencia y de sofía
con rara perfección en su harmonía
que contrarios entabla.
A finales llegó, mas te negaste
a votar por su obra.
¿No será que te da miedo y zozobra
el riesgo del contraste?
No obstante, él lleva a orgullo
que le niegues tu crédito:
más le vale caer al fondo inédito
que mamarte el capullo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario