sábado, 30 de abril de 2022

EL NUEVO RETABLO DE LAS MARAVILLAS

                                                           Yo te untaré las barbas con tocino

Quevedo

 

Me parece que todo lo que puedo

hacer es protestar contra lo injusto

para no ser oído. Me da miedo

tanto poder en manos del augusto

que se eligió a sí mismo con el dedo

            de un golpe de su mano con intriga

cortesana, vendiéndose al demonio

de la ambición, por medio de una liga

de mediocres. Nos roba el patrimonio

y su discrimen criminal su figa

            nos da a los disidentes, y nos calla:

tanta censura omnímoda no es propia

de un demócrata. Toda su canalla

canina que a la presa canas copia

de experiencia en el verso como malla

            tejido -o texto, de textil urdimbre-

trasmina a monterías de política

editorial, y su costura o mimbre

abole arquitectónico, y ya es mítica

y legendaria esa verdad de timbre

            de sirena no harpía, que él prohíbe

se escuche oficialmente y que se diga.

La poesía se muere del que escribe

con el fin de llenarse la barriga

de gloria vana, y el distinto vive

            aislado en soledad, sin voz ni voto,

vetado por grumetes que tripulan

la nave sin oficio de piloto,

y todos los compinches disimulan

auto-engañándose en grisácea foto.

            Confunden el saber con la victoria

mediática y logrera de avaricia

improductiva, impoética, ilusoria

avidez de riqueza por codicia

de reconocimiento transitoria

            hasta la muerte. Sufro mi derrota

resignado: es mi signo, que hoy es sino,

un designio supremo que me dota

de Gracia, que me niega, porque empino

demasiado mi cuesta: soy ilota

            bajo razzia espartana, y tú un fascista

cuya arbitraria voluntad de clero

ideológico calla al que te chista

con bravo genio, pobre majadero

te creíste poeta, por conquista

            y anexión sin derecho del vecino

país, y así eres héroe, por gran Caco:

gallina, pavo, pájaro, cochino,

no robas sino Estados, y tu atraco

es pura corrupción, neolibertino.

            Has cometido un crimen, pobre bruto

egoico, y envidioso, e indiscreto.

¿Qué tipo te  has fumado de canuto,

imbécil? ¿Qué te crees, so cateto?

Si me quitas de en medio, prostituto

            vendido al capital, es mi consuelo

ése. Me temes. Nunca tus esbirros

lo piensan. Que no piensan. Y su celo

es celar y oclüír a cuantos Pirros,

aun vencedores, se les caiga el pelo.

            ¡Impedir que un poeta cante en foro

público su canción!, por no la misma

ser que la tuya: flébil lo deploro,

mas la vergüenza es tuya, que el carisma

no justifica la avidez del oro

            absolutista y de la fama tonta

que te hace tan feliz. Habrá poesía,

y no será la tuya, pues su impronta

no va a dejar ni rastro o de entropía

sólo. Y un niño ve cómo se monta

            o te montas tu Imperio: “Va desnudo

el nuevo Emperador, no trajo traje”.

Como el niño tu trama desanudo:

no está tan bien atado tu blindaje

ni tan bien, tirador de tiro franco

            de carroza por necios: ya no envidio

nada tuyo de ti. Tu falso orgullo

es de cambio de piel, como el ofidio,

y de chaqueta: ¡izquierda, tú! Farfullo,

pero digo bien claro quién presidio

            debe sufrir por timador y preste

estalinista, o papa. Tu franquismo

disimulado, cueste lo que cueste

-hay que ser democrático-, es lo mismo,

al fin, que aquel zarismo del mal este.

            Y, al fin, de nuevo, eres un idiota.

Un propio o un cateto, o un palurdo

inseguro de sí que, como nota

que no llega, se abaja hasta el lo burdo

de abajar al mejor que tú, y pelota

            no te hace. ¿Te sientes satisfecho?

¿Ya te sientes mejor? ¿Ya bien te estimas?

¿Has crecido? Soberbio contrahecho

que, aunque sabes rimar, poco me rimas,

por dar menos trabajo, y más provecho.

            Tienes Poder: el Mal, que representas,

aunque el mundo se crea la mentira

de que tú eres el Bueno, que alimentas

la poesía del mundo, que te admira.

El mundo es tonto, inculto, y tú lo cuentas

            al revés: vete ya a oprimir a esclavos

de inocencias ingenuas: de mí pasa.

Ya me has dado el disgusto: llevo clavos

en los miembros. Me heriste, y ya mi casa

es mi único bien: vivan los pravos

            tibios sin cosa interesante o tiesa:

tu poesía es la única, y el demos

es oprimido por tu bestia empresa.

De cantar tu dictado, bien podemos

mucho mejor cantarlo. Pues con ésa

            manera de escribir, a dónde vamos.

Tu poesía es anémica, y por eso

la nuestra quieres anular, mas gamos

huidizos somos, y tu grave peso

te traba el corso, aun si patentes ramos

            de palmeras y palmas y autoengaño

te hacen creer poeta por tu medro

estratégico ruin, por ese apaño

mafioso y trepador en el poliedro

del sistema aristado, con amaño

            corrupto. Me das pena, personaje

de farsa que conspira contra el débil

de armamento, indefenso, que es el gaje

del Oficio, por miedo triste y flébil

al talento genuino, de coraje

            contra quien te supera en el dominio

de la forma, que llena de materias

futuribles: alude su escrutinio

cultural, en verdad, a cosas serias,

contra las que no puede tu exterminio.

            Mas si tu indignidad no te molesta

y la llevas a orgullo, yo qué puedo

hacer sino cantarlo: mi protesta

no es para hoy, pero no cejo o cedo.

De todos modos, ya perdí mi apuesta:

            jugué fuerte yo solo mi fortuna

y ahora estoy desahuciado, y se me escapa.

Pero, ya muertos ambos, la Importuna

podrá las cosas en su sitio, Papa.

Porque ya fuerza no tendrás ninguna.

            Habrás gozado el día. Mas no menos

yo: disfruté de hacer mejor las cosas.

No usé de intrigas, trucos o venenos.

Y, siempre abriendo mi cajón de truenos,

entoné mis canciones, más hermosas.

viernes, 29 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (Agotamiento)

Confieso que me cansa el verso libre

-o es quizá el verso libre el que está exhausto.

Parece que se escribe el mismo infausto

texto siempre: difícil es que vibre

            con la tensión del arco y de la cuerda

el verso flojo como muelle lacio

que leo laureado, en el pancracio

de las instituciones. Me recuerda

            la “pesadilla estética” que dijo

un grande y, como pierdo la batalla

siempre, y me vence la normal morralla,

acá, en la soledad de mi escondrijo

            voluntario e impuesto, clamo al cielo,

que no me oye, porque Dios no existe,

o ya me ha abandonado. Como chiste

tomada es mi defensa del desvelo

            de la obvia verdad. Canto a los vientos

mi crítica, y la oyen 4 gatos;

aunque más bien son tigres, o jabatos,

al menos. Pero fallan los acentos

            en el resto: prefieren las corrientes

mansas, que fluyen tibias en los cauces

establecidos, desde que las fauces

de la trampa y el cepo, con sus dientes

            cazaron la poesía, que hoy se muerde

su pata y la secciona en sacrificio

de propia integridad: todo suplicio

para la libertad nunca se pierde

            en desintegración: íntegros somos

algunos todavía, aun si mutila

nuestra entereza el capo o su gorila,

y no figuraremos en los tomos

            de la Historia de la Literatura,

que escribirán los listos. Mas qué importa.

El arte es largo si la vida es corta.

(Y, si no llega a más, era basura.)

miércoles, 27 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (El Miedo a la Libertad)

 Quiero librar al mundo de su mala

poesía, que se estila

-y carece de estilo-, y de la pila

de sus bardos, que bala.

            No saben bien rimar. Pues que no rimen:

están en su derecho.

Pero que saquen su verdad del pecho:

negarme el mío un crimen

            es de lesa poesía. Qué despiste

negar un buen poema

porque rima: padezco el anatema

de la moda. Y es triste

            obligatoriamente, o tierna, o suave

esa poesía-empresa

pretendida romántica inconfesa

de morbo leve -es grave.

            ¿No podemos rimar un nuevo asunto?

¿Debe hacerse lo mismo

siempre? A veces parece que es cinismo:

lo bueno es mío, y punto,

            aunque el extraño un mérito objetivo

tenga más que de sobra.

Tiene el poeta actual alma de cobra

y pica al nuevo, al vivo,

            al diferente, al distinguido, al serio

que ríe, al que protesta.

Ese poeta, si lo es, apesta

a pobre en cautiverio

            de la vana ambición que, por figura

ser entre otras, labra

su perdición, vendiendo su palabra

a la literatura

            que más se vende, y se malogra, y peta

a la masa de incultos

que no tiene quehacer como sepultos

en su sí: el pseudo-poeta

            nunca escribe baladas o romances:

su verso es libre o suelto:

observatorio del que ha mucho he vuelto

a otro de más alcance:

            veo el futuro y el origen, veo

la presente rüina

y veo que la prosa contamina

ese futuro, feo

            sin poesía. Que no es la rima el ripio:

saber la diferencia

es de poeta fino, que evidencia

la verdad. Si al principio

            -o a los principios- no volvemos clásico,

romántico o barroco

o a los cantares -éticos- muy poco

podrá innovarse: el másico

            lector es inocente y piensa lo que

dicta tanta reseña

de tanto falso critico, que leña

le endiña a quien del bloque

            oficial se separa porque sabe

caduca la poética

vigente -o las-: ya no responde a ética

alguna: a la del ave

            de rapiña tan solo, que no vuela:

en todo caso, corre;

y, hecha ya la carrera, allá en su torre

se aísla y en su escuela.

            La fama es peligrosa: se auto-imita

el vencedor, que teme

perder el chollo y el chanchullo. Y heme

aquí, con esta grita

            culta y plural en contrapunto, lucha

perdida ante el cateto

y el egoísta o ambos, que un soneto

se cree que es de escucha

            desfasada, y más formas de cultivo

-porque no sabe hacerlas.

Y es como hacer de buscador de perlas

en un vaso votivo.

            Pero nada contiene la ceniza

que no sea algún resto

de naufragio o cadáver. Tú, ya puesto,

mejor, si hay brasa, atiza

            y combate la leña que te endiña

el silencio en conjura.

El modo más sutil de dictadura

es integrar la piña

            que se lleva, ganancia de ganado

puesto en cargo oficioso

y santo, y que condena al buen celoso

con guita del Estado.

domingo, 24 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (La Razón de tu odio)

Supervisor me expulsa de palacio:

llegado a sus finales,

le prohíbe a mis naves espaciales

invadirle el espacio.

            Gran Hyperión, por el contra, su camino

me indica: los exámenes

debo pasar, ganando sus certámenes.

Pero in véritas vino:

            jurados que se dicen ser poetas

no me quieren modelo.

No saben hacer esto, y su camelo

defendiendo, los jetas

           me  vetan: dicen que la rima es viejo

recurso que no debe

ser usado: no es agua y no se bebe,

cual su aguado manejo

            de arroyuelos que quieren ser versículos

que su biblia revela:

no admiten rebelión, y se les cuela

un lapsus que ridículos

            los deja: “Lo difícil no es el metro,

sino la poesía”.

Porque es indefinible. Y ¿no se avía

poesía con el cetro

            de la pluma domando el caos incierto

de la verba prosaica

que, más fácil aún, escriben? Laica

ley la de orar al muerto

            presente, y olvidar a quienes antes

lograron su victoria

contra el tiempo asesino, y la Memoria

resucita, gigantes.

            La poesía actüal tiene goteras

y, aguada, más se agua

y hace aguas. Si perra ni a chiguagua

llega la pobre. Esperas

            que si en privado reconocen que esto

es arduo, y hace falta

dominio del lenguaje en honda y alta

proporción, por supuesto

            debe tenerse que lo harán en foros

públicos. Pero cuándo

ahí lo oí. Si no se acepta el mando

del reyezuelo de oros

            y se intenta ser propio, te destierra

al interior, y el bajo

ya no tendría el mérito a destajo

que le da la gamberra

            invasión camuflada de su prosa

del norte, que han perdido,

sabiendo en lo más hondo de su olvido

que es más sosa su cosa

            que el rigor de esta música, que alcanza

poesía, si funda

su construcción de catedral profunda

y elevada en su danza

            sinfónica. Quizás un tiempo venga

de reconocimiento

de esta verdad sencilla. Pero siento

que esa métrica renga

            de poco vuelo seguirá en el podio,

aun con secreta envidia

por el producto de esta dura lidia,

que a veces tira a odio.

CRÍTICA LITERARIA (Poema Didáctico)

Leo muchos poemas actüales

y me quedo a 2 velas.

Hay versos que en la mar son como estelas

y que son como vales

            de entradas para el círculo circense

de ningún espectáculo

interesante, porque siempre inmáculo

está el amanüense

            que obedece el dictado de la moda

omnipotente y vacua

de sentido genial, que sólo evacua

los vientos de la soda

            con la cual rebajara el verso, fuerte

licor que nos marea,

si no se agua y, si se agua, mea

culpa será si vierte

            en mí lo original de lo ya dicho

veces, veces y veces.

El poema de moda se hace de heces

de quien vive en su nicho

            funerario. No hay vida, o poca fuerza

tiene esa de su cuento;

tampoco muestra mucho pensamiento

ni parece que ejerza

            su letra de ambición, porque alma poca

o espíritu contiene.

Son textos sometidos a la higiene

que la nada provoca. 

            ¿Adónde fue el recurso, la metáfora

brillante por oscura,

el oxímoron, arte de figura,

y el ritmo de la anáfora

            sintáctico, y el son de luz del signo,

o la audaz sinestesia?

¿Dónde el culto pagano de la iglesia

del estilo más digno?

            ¿Adónde te escondiste, Amada mía,

aparte de en mí propio?

¿He de buscarte con el microscopio,

verdadera poesía?

            Contrato al Sherlock contra el gris misterio:

¿adónde te escondieron,

mi Venus Afrodita o Potnia Theron,

los socios de Liberio

            versus Líber y Orfeo? Sólo el triste

-apacible- derecho

tiene a llegar a la final del trecho

iniciático. ¿Viste

            triunfar a un iracundo que delata

la falsedad? La ïra

también es sentimiento; y la mentira

es Poder, y nos mata,

            también al mentiroso de estrategia

astuta, de la selva

rey no león, bonito como melva

o pedazo de regia

            carne de atún en sesos. Se autoengaña

cuando engaña. Y el trepa

se traga lo más fatuo que le quepa,

y ni le da migraña

            en la conciencia y, por sumiso, obtiene

el laurel. Y ya es uno

más de la Cosa Suya, por cabruno

bajo el Cabrón de pene

            violador de lo propio del ajeno,

en su ufano aquelarre,

censor de disidentes, y que barre

para adentro del seno

            toda la escoria que labró su astucia

del zorro con el cuervo

al que afanó el condumio con el verbo

adulador, y acucia

            hoy y acosa y bloquea al que difiere

de su obediencia impuesta

a todos, pero más al que protesta:

silenciador lo hiere.

            Y así sólo se admite el aguachirle

corriente de la mansa,

que acaba en lo que cansa porque transa

con lo que se le birle.

            Porque por arte de birlibirloque

él se birla a sí mismo

su conciencia, y escribe en eufemismo

-el tabú no se toque.

            ¿Adónde el verso que tocaba llaga

se fue, don del pellizco,

en dónde la visión, no la del bizco,

la sana, que era maga?

            ¿Y el encanto del seso de las cosas

miradas con amor y

no el falso amor experto del neo-tory

de las bandas mafiosas?

            Qué vanidad la del vigente Homo.

Sabe a qué debe fama

-a todo lo que urdió, inclüida cama.

De verdad, no se cómo

            puede mentirse tanto y su mentira

mantener, y lo cree

la Corte compinchada que le lee.

No ve cómo delira

            confundiendo la intriga con la lira

que además no posee.

Escribe el vividor como se pee,

cuando pedo se tira.

CRÍTICA LITERARIA (Variación Mitológica)

El que no escriba como Yo, no medra

-se dijo el Cancerbero.

Y Plutón aplaudía con dinero

abonándole hiedra,

frotándose las manos, y la piedra

del mojón del sendero

            colocando al desnorte como droga

para abducir infantes

y alimentar sus llamas ignorantes,

hundiédonos la boga

a los orates de la sinagoga,

independientes Dantes.

            Estalinista el Capo neoliberio

el láguer Utopía

creyó, al creerse el Bueno: confundía

su terco cementerio

de zombis con las galas del salterio

en su trampa de harpía.

            Heracles vino del color marino,

arriba si verdea,

y le afeó su ideología fea

de por sí, por padrino,

y hoy su plectro semántico menea

con sintáctico tino

             solitario en el Hades; mas, hercúleo

como es, se lo aguanta

todo y lo canta y canta, canta y canta,

soportando el ecúleo

al trote con nostalgia del cerúleo

color del mar; que imanta.

            Pero ha jugado con ventaja el Perro.

No es clásico este mito.

Era suave el ladrido de ese grito

sirénido de yerro

para odiseas nuevas al destierro

en que lo hundió el Cabrito.

            Grave error: el escorpio acá en su dorso

por pasar lo corriente

pidió subir: lo acepta, pero el diente

del rabo clava, en corso,

sin la clava, y morimos. Qué dextrorso,

-giro a la diestra-, frente

            a su lennua siniestra  cuando es siervo

del Rico, como dije.

No se ve en el infierno y no se aflige,

pero lo está, por cuervo

crïado por colegas de su verbo,

o su labia, que elige

            su ambición anti-empática. La llama

poesía verdadera.

A las otras, más fuertes, echa afuera.

o las fríe la llama

de su Oficio infernal en Santa Hoguera.

Ya no llora, que mama.

            Y lo mismo el discípulo, pupilo

que tutela, por hueco.

Suelta el gas del prosístico embeleco

sin el menor estilo.

Condenado a ser nadie, estoy tranquilo:

contra sus leyes peco.             

CRÍTICA LITERARIA (Protesta en el vacío)

 Algo pasa en mi facebook, que me borra

del mapa lo que escribo y que publico.

¿Hasta ese extremo llega la Camorra

del poderoso rico?

            ¿Ni siquiera he de hablar por la pantalla?

Pero nadie me calla,

como tampoco se calló Quevedo,

por más que me lo impida la canalla

con su crático dedo.

            Ya lo he perdido todo

por defender lo justo.

            ¿Queréis que más me pierda?

Hundido en cieno y lodo

me revuelvo y os doy otro disgusto

diciendo la verdad, siempre a la izquierda

de la oficial versión: los galardones

que lográis conformistas

con el injusto status quo del mundo

literario, negando sus opciones

al que figura en listas

negras por rojo y negro -inverecundo

vuestro espíritu crítico ambicioso

censor exclusivista, de perfecta

factura satisfecha mis estrofas

siendo, el mío genuino, frente al soso

vuestro, dilectas de la Secta

no: de la musa honesta; las estofas

bajas tomando altura

de oculta dictadura

mediática neolibre por chorizo-

me han convertido a erizo

en personal defensa.

            Perdí el papel y los papeles. ¿Pierdo

mi gloria por izquierdo

y mi crédito, y toda recompensa

se me niega? La tirria hacia la rima

¿es único el motivo

para marginaciones, o la opima

carga de estilo vivo,

que brilla por su ausencia

en vuestro simple texto,

el mismo siempre? Nada me influencia

vuestro, que vais erróneos

sin un sentido sexto

que os haga ver mejores, más idóneos

otros modos, o alguna alternativa.

            Conspiráis por pirados, y yo el loco

soy, y el que priva,

si vosotros los cowboys de la peli.

            Yo me quedo en mi queli,

mientras andáis por vuestro propio moco,

como babosa acorazada, al lucro.

            Y, mientras, la poesía se os naufraga.

Yo ya no me involucro.

Aunque cobréis mi involuntaria paga.


 

sábado, 23 de abril de 2022

CRÍTICA LITERARIA (La más puta verdad)

Con él siempre cometes injusticia,

supremo juez montero.

Prevaricando siempre, su sendero

bloqueas. ¿Te desquicia

            la competencia tanto? ¿Qué te temes?

¿Tal vez que, al darle curso

al poeta maestro del recurso

poético, sus memes

            en la mente del hábitat mediático,

que roba tu conquista,

te desplacen, medroso exclusivista,

de tu trono autocrático?

            ¿Sólo pueden medrar los de tu Corte?

¿De dónde tanto enfado?

¿Es por nunca haber sido bien soldado

en tus huestes? Del Norte

            te has perdido, si crees ser poeta

por corrupto político

del negocio aforado, como mítico

orfeo de careta

            de cartón piedra en mascarada harpía:

la ley del más astuto,

o de la selva urbana, en absoluto

equivale a poesía,

            como tampoco tu escritura endeble

de mercader eolio,

ordenador de fiero monopolio,

que borra al indeleble,

            o lo pretende tu condena a exilio

en su ermita: es un hecho

objetivo su arte -y tu cohecho

lo deja sin auxilio-,

            y su mensaje, trascedente: habla

de ciencia y de sofía

con rara perfección en su harmonía

que contrarios entabla.

            A finales llegó, mas te negaste

a votar por su obra.

¿No será que te da miedo y zozobra

el riesgo del contraste?

            No obstante, él lleva a orgullo

que le niegues tu crédito:

más le vale caer al fondo inédito

que mamarte el capullo.

CRÍTICA LITERARIA (Ficción Paranoica)

Desaparecen textos de mi muro.

Eran como pintadas o grafitis

críticos con el duro

régimen este que padece de artritis

por caduco y gastado y con achaques.

¿Me habrá achacado sus defectos, como

proyecta el inconsciente, si en ataques

se deshace del plomo

que le pesa en el alma como culpa

que no puede aguantar, y así su guante

desafía a su víctima? La pulpa

octópoda su hueso de gigante

o proyectil dispara

violando al ave azul que la emancipa

de su bajeza, pues la torna en ara:

alza al aire su pipa

que hace llover y siembra

como el macho a la hembra

que se preña o concibe.

            ¿No es suficiente que a quien esto escribe

se le niegue el papel de tinta impreso?

¿Tengo ahora también que darme preso

al liberio caribe

de la empresa que gana

lo que no es suyo, y es mi plusvalía,

con su envidia tirana

que, puesto que no puede darme alcance,

me rebaja, baldía?

            Ya soy el Guadïana

y sufro alterno, enterramiento y trance.

la oprimida alegría

de que el rival me anule:

he descubierto Thule,

y la censura, para que no avance

más, el derecho de expresión me anula.

(Pero se disimula

con fortuita avería.)

sábado, 16 de abril de 2022

LA CORTE INDISTINGUIDA

Porque sois indistintos, como el caos de Hesíodo

o de Ovidio, en que todo era üno y lo mismo,

y -cual dice el Enuma, en remoto período-

no podía haber seres -no existían los nombres

(ni, por tanto, conceptos)-, si por oportunismo

en el sitio te quedas, será raro que escombres

            la rüina presente, o que de ellas construyas

algún mundo habitable. Siempre estamos en crisis,

mas hoy más: es la última. No te sirve que huyas

del rüido mundano, porque está en todas partes.

Hace falta más música: no más átona enclisis:

entonaos: ya es hora de dar culto a las artes,

            y no hay arte sin técnica. Y entendéis poco de eso.

Cuando leo al Modelo de la cárcel no escucho

sino sensiblerías y obstrucción del progreso:

unas frases corrientes, que se estancan por quietas,

de sentido superfluo de arroyuelo pachucho.

Y las canta “el más grande de todos los poetas

            presentes”. Qué seremos los humildes: ¿microbios?

La ilusión colectiva del lector es un fraude

o del crítico: niegan los efectos más obvios

de una causa sin gracia: el famoso es tan pésimo

que si no es por la hipnosis de la clac que le aplaude

no se entiende que guste su desfase vigésimo

            secular. Yo estoy harto de tragar la dogmática

del novel sentimiento, que se imita eclesiástico,

excepto cuando plagia sin pudor la temática

y el hallazgo del raro. Se casó con la fama

por la fe natural en sus flores de plástico,

ya que son feligreses por trepar a la rama

            de su planta; es muy triste, pero no por el capo,

por sus tibios lectores y sus mansos acólitos

-y los genios demonios que ponéis como un trapo

de fregar lamparones, inmorales y pobres-

que editores publican frescos, pochos y sólitos

de poesía, sin ella, por cobrar unos cobres

            públicos. Soy lo mismo: me corroe la envidia

y el rencor, porque el éxito me ha negado la mafia

dirigente, y que el pobre de recursos subsidia,

y, engañando, predica sencillez por simpleza

e incultura, y promueve general esta agrafia

literaria que nada sabe ya de Belleza.

            Yo no quiero ser eso. Y por ello modelos

a imitar libremente he elegido -Darío,

Rilke, Góngora, Yeats, Baudelaire…, los abuelos

que fraguaron con técnica su canción de harmonía

(que aprendí con estudio)-, y al común dejan hoy frío,

porque tras la vanguardia cualquier cosa es poesía.

            Aprended del origen y quebraos en líneas

que respeten el número de los versos, que el caos

de la prosa simétrica aniquila: apolíneas

ordenad baquedades desfaciendo el entuerto.

Y si no, decid nada y, sin música, daos

a esas formas deformes que ya apestan a muerto.

jueves, 7 de abril de 2022

AUTOTRAICIÓN + secciones

Como piensas que estoy enloquecido

con la política, me haré apolítico:

entontecido ahora, seré acrítico

y cantaré a la rosa y al olvido.

            Me olvidaré de darte más lecciones

para que no te engañe la ignorancia,

y en versolibre o versiprosa rancia

haré las cosas como tú dispones.

            Te imitaré los versos y los temas

y no hablaré de nada interesante,

y como a ti ya habrá quien me lo aguante

todo -han sido muy raros mis poemas:

            rimaban y ritmaban, qué osadía,

sobrevivían en cualquier registro,

del vulgar al más culto, y el ministro

de mi interior fui yo y de mi poesía.

            Ahöra seré igual que todo el mundo.

Uno más entre tantos. Me dispongo

a ser normal a ritmo de tu bongo

de cómitre, infeliz por infecundo.

            No daré a luz a Nada: seré macho

o fémina feroz de estéril vientre

y cantaré el silencio hasta que centre

mi experiencia en lo tibio hasta el empacho

            y la náusea, y me des entonces premios

y acceso a tu editor, y tu prestigio

me dará de lo dado, y el prodigio

de no dar por mis hábitos abstemios

            nada de mí, sino a los Míos trucos

con jurados mediocres conjurados

para dar al mediocre tus Estados

Mayores y arrüinen con trabucos

            de precisión a ojo de cubero

sin paladar la pródiga vendimia.

No de tu prosa haré con sana alquimia

verso y belleza, y ganaré dinero.

            Así, me cambio de chaqueta al gusto

del buen consumidor de tu basura

trivial de Hamburgo y pizza y cara dura

y olvidaré mi vocación de justo.

            Me rindo y me desdigo de lo dicho.

Estuve en un error. A la derecha

me paso: voy a hacer mi mente estrecha

y voy a comportarme como un bicho

            doméstico, domado. La justicia

no volverá a ser nunca un objetivo

de mi canto ni mío: nunca chivo

expïatorio seré más: me envicia

            la droga del Poder. Si pillo un cargo

lo invertiré en mí mismo, y mucho cepo

le pondré a los rivales: cómo trepo

verá cualquiera vista y cómo alargo

            las manos a lo ajeno. Que mi fama

será de heroico santo que conquista

el país del vecino, carterista

de fuste al por mayor, porque se llama

            ladrón sólo al que roba una minucia

y héroe patriota al que a lo grande roba.

Dejaré mi inocencia altruista y boba.

Hoy empiezo a entrenar mi sucia astucia,

sólo por darte coba.

 

Me haré, así pues, sociata de Felipe:

me leerán catedráticos egregios

que la gran grey adora en los colegios

y facultades, que no tienen. Gripe

            mi azúcar el Motor Inmóvil, suave

cantando amor, del cual yo sólo entiendo:

no importa si de escándalo es estruendo

tal dulce suavidad. El arquitrabe

            me sostendrá y el friso será liso,

frisando lo perfecto de la nada

por dejarme el ingenio en la estacada,

pero el rebaño exclamará: ¡qué friso!

            No habrá razón poética ninguna

para la admiración que me profesen.

Pero Babel dirá: delicatesen.

Y el redil lo creerá, y haré fortuna.

            Y me habré traicionado, y no la pena

habrá valido hacer tantos esfuerzos

en ser mi singular. Y entre mastuerzos

acabaré sin mérito, en cadena

y serie mis escuerzos.

           

 Y francotirador desde mi puesto

al acecho de cargos sine cura

tiraré sobre fea donosura,

donosa por su fama, si me acuesto

            y me caso. Y cantando amores falsos

me haré de piedra como estatua ecuestre

y cojo de ambos pies por el pedestre

verso habré de rodar hacia el cadalso

            con propulsión a cámaras y gases

hediondos, que husmearán mis jaürías

y a lo lunar de mis galimatías

aullarán y a mis triunfos en sus bases.

            Voy ser franco con disfraz liberio

(neologismo que viene de Liberia,

una tierra de esclavos) y en Iberia

rapiñaré, como en el hemisferio

            del sur el liberal que los explota

comprando los favores del tirano

local, al cual le tomaré la mano

y luego el cuerpo entero, por idiota

            y malévolo: el bien no lo haré nunca

porque es mal para mí, que lo reparto.

Desde ahora no suelto más ni un cuarto,

puesto que dar a los demás me trunca.

            Y nada me agradecen y me falla

su ingenerosidad (más neologismos,

ahora derivando), los fascismos

blanqueando sus egos de canalla.

            Y me harán un soberbio reportaje

en que larguen que Jaime Gil, contando

con mi permiso es el mejor del bando

de los poetas máximos. Qué ultraje

            a ultranza por su falta de respeto

a Hernández, Juan Ramón, y el 27.

Pero actuaré como inmoral zoquete,

despreciando las artes del soneto.

            Y redacciones de bachillerato

en versillos sencillos haré cientas,

y el coro de los grillos, por sus ventas,

poemas llamarán al garabato

            primero que me venga. Habré logrado

el triunfo a cambio de vender mï alma

al negocio rüín, para la palma

en mi honor, que no tenga, y me sea dado.

Jalando de mi enjalma.


Me sentaré a la puerta de mi tipi

para ver cómo pasa tu cadáver

de Hábilis Homo o Neandertal o Fáber:

habrá muerto lo fácil y repipi

            puesto de moda por tu necia astucia:

tras de tus suntüosos funerales

verás que tus rapiñas liberales

no se defienden con ninguna argucia.

            Y pasarás, ya dada la gran vida

a la intriga y el tráfico de influencias,

y no quedará nada, aun si te agencias

siempre todo en menuda tu comida.

            A imitarte me puse, y la imitatio

no me pudo salir: tan mal no escribo,

no puedo hacerlo, y si subí a tu estribo,

me acalambré de mucho kilovatio

            y kilovoltio y, pues, me vi de bruces

comiendo tierra, y fracasé: el fracaso

parece ser mi sino, ningún paso

en traicionarme útil di; mis cruces

            he cargado de nuevo. No: no sirvo,

ni serviré. Pero me siento ahora

mejor y más feliz: si se empeora

cuando, a pesar de asaltos para ïr vo-

            luntario hacia el Poder, me encuentro en casa,

gozando de mis ocios sin negocios

en compañía sólo de 2 socios,

mi mujer y mi gata, nada pasa,

            ni ha pasado, es pasado, pero gozo

de lo que me entretiene y me divierte,

mientras voy caminando hacia la muerte,

sin dedicarle un mínimo sollozo,

            y quedo como quise ser denantes

de tener tentaciones demoníacas,

y depresiones padecer maníacas,

pero ahora sano como los infantes,

con venas dionisíacas.