jueves, 5 de marzo de 2020

MERA EXPRESIÓN

(Impromptus)

I. A veces la tristeza se me espesa en los poros
y me asfixia: yo nunca he sido un bravo anfibio.
Y la angustia me ahoga, y no me deja alivio
encontrar, y naufrago en mitad de los coros

de lunáticos grillos. Allá se pone tibio
cada cual entonando su indiferencia, moros
o cristianos no iguales. De los públicos foros
de la Historia se excluye al mismo Tito Livio.

La soledad a veces, o su sola amenaza,
puesto que nunca he sido ni soy héroe ni santo,
me aterroriza, presa de preda y caza, liebre

huidiza por defensa, y me puede el espanto,
y nada me consuela, ni nada me solaza,
y no hay alegría, ni fiesta que celebre.

II. Otras veces, empero, me inyecta la alegría
su energía, y me impulsa al Olimpo platónico:
Verdad, Bien y Belleza me llenan de energía,
por su atractivo ingrave: como fuel positrónico

de cerebro robot asimóvico, vía
Humanidad, me curo de mi morbo daltónico:
no me es igual el rojo que el azul del plutónico
Dis in ínferos, y ardo de orgullosa sangría

dionisíaca, y puedo, porque sé que se puede,
progresar con el alma que le pongo a las cosas.
Y se templa y avanza y euforiza, y no cede

ante el terco destino que nos dictan las prosas
cotidianas y falsas por ser feas; y sede,
tras escalar espinas, me dan todas las rosas.

Y III.  Pero cuesta su esfuerzo. Y es constante la lucha.
La carga de los cargos deprimentes acecha.
Y, aunque quiera algún puño de la mano derecha
invisible su golpe capital en la hucha

darme con toda ley sin derecho, se escucha
y resuena en la bóveda una música hecha
por ángeles andróginos en el tajo o la brecha
solidarios en contra del malángel que achucha

y aprieta. Mas ya es tarde y no ahoga su soga
ni ahorca: ya no puede. Yo si puedo y, en boga,
navego hacia las aguas de arriba, y luego hay lluvia.

Ruah divino, planeo sobre antiguas las aguas
y creo mi Universo, Vulcano de mis fraguas,
y ya no me acobardas ni tú, Medusa rubia.

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