lunes, 30 de marzo de 2020

EPÍSTOLA ECOCRÍTICA


 A Irene Fernández

Querida Irene: como solicitas
de mi estilo que trate de este tema,
sin más lo hago: no hay ningún problema
en servir a tus gracias infinitas:

Ha entrado el Globo en crisis y hay gentuza
que se empeña en pincharlo. No es ya sólo
la pandemonia: de uno al otro polo
Naturaleza sufre la gazuza

insaciable del Lucro por las ganas
de enriquecerse empobreciendo a toda
la Humanidad o casi, y aun la moda
es ponerse de parte de tiranas

y privadas fortunas que voraces
arramblan con la base del sustento
universal. ¿Queréis a tomar viento
contaminado iros? Los disfraces

se vuelven trasparentes: la Amenaza
apocalíptica aprovecha tanto
mïope por sacar partido, espanto
inyectando en el foro y en la plaza,

para que odiemos sólo al enemigo
de su interés, que la supervivencia
ponen en riesgo de la especie, a ciencia
falsa; y a veces desespero. Sigo,

empero, cultivando la esperanza:
alguna vez seremos mayoría
activa los sensatos, y aunque ría
el genocida necio, por la panza

llenar a costa nuestra, y aún querría
dinero para él más, y para el resto
pobreza, su inconsciencia sepa esto:
la madre Pachamama porquería

no quiere más infecta en su aparato
respiratorio, y puede, si ella quiere,
sobrevivir cambiando y, si se muere
alguien, podemos ser nosotros; dato

que se olvida: hubo un tiempo antiguo, ajeno,
aquí en que no hubo oxígeno; anaeróbicas
bacterias respiraban, aerofóbicas,
lo que para nosotros es veneno,

y se excretaron gases de desecho
irrespirables para ellas. Gea
cuando la cosa al fin se puso fea,
abandonó a sus hijas y más pecho

ya no les dio, y por eso respiramos
ahora nosotros. Puede hacer lo mismo
de nuevo y, ante el fiero paroxismo
pandemonio, soltar, entre los amos

lo mismo que entre siervos, su demonio
pánico y acabarnos. Mira el aire
que nos da, y puede darnos, desde el Zaire,
o Indonesia, y al tóxico el favonio

del clásico prefiere trasparente
y puro que nos cede la Amazonia
generosa también que, en pandemonia,
agrede y abandona un delincuente

gobernante a su suerte, que es muy poca,
psicópata impolítico que infecta
con su maldad la atmósfera, de abyecta
moral, característica de loca

Cabra Macho, invocada en aquelarre
por un vulgo en despiste, a la ecumene
en peligro poniendo. Tú, mi Irene
que significas paz, conmigo barre

la injusticia del mundo, humanitaria
en solidaridad con los comunes:
no dejemos jamás a ésos impunes
de su crimen de ansia mercenaria.

Y aquí lo dejo escrito, el testimonio
dando del tiempo que nos muestra el diente
de esta pandemia, que es un pandemonio.
Kurro Fortuny, marzo, 2020.

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