del neoliberal la ruina
es provocarle a la China
convirtiéndola en un Chivo
expiatorio de su inquina
contra todo el mundo vivo
por sano: no es de recibo
que haya otra gente que ahína
se enriquezca, sólo él solo:
y entonces, buscando el bolo,
se inventa un virus que cubre
toda la prensa, que es suya.
Y, cegados, no hay quien huya.
Suya es la baza y la Ubre.
II. Pero la mano de obra
barata, calma, es inmune
casi. No lo viejos. Une
zorras astucias y cobra
del veneno, y queda impune
su infecciosa manïobra
criminal. Y si zozobra
el Estado o si se chune
impopular, todavía
mejor, pues la gente es suya
y a currar gratis. Si el día,
no llega del aleluya,
aguijándonos su puya
bramará: “La Tierra es mía”.
III. Y, mientras
tanto, en encierros,
sólo a mamar de la ubre
podemos salir. ¿A octubre
se alargarán estos yerros?
Pero de pronto descubre
un periodista, con perros
policías, en entierros
de viejos, esta insalubre
insidia del superrico:
“Yo me escondo en mi refugio
a mi nocivo artilugio
viral inmune, y al chico
pez que le den”. (Y un perico
¡dice que no hay subterfugio!)
IV. Y el tiro por la culata
le sale y no cuaja el bulo:
“Lo privado es lo más chulo,
mi sanidad, más barata.
(para mí)”. Como una rata
agazapada en su zulo,
al mundo le da por culo,
y él arrambla con la plata
toda. Pero la derecha,
insiste, y erre que erre,
para ver si se aprovecha
del marrón. Y a Finisterre
llega y salta, y se escabecha
sin laurel, por bruto emperre.
V. O aquí nos salvamos todos
o no se salva ninguno.
Y si se emperra algún tuno
de típicos malos modos
en apoyar al cabruno
diablo del virus por NoDos
seguir viendo, quasimodos
inmorales, a los Hunos
adorando por el jaco
no temer del bestia Atila
ecológico del Caco
público y de su gorila
matón, que le den por saco:
¡Basta ya de hacer el lila!
VI. Es el momento sublime
de la solidaridad.
Si el facha no se redime,
y proclama la yihad
contra el rojo, que lo time
su patrón. Como Simbad
nado y nadie me suprime
por tener provecta edad.
Mi pensión es mi derecho:
me gané esta senectud
pagándomela y a pecho
descubierto mi salud
pública ningún
cohecho
me la quita ni ataúd.
Y VII. Que el FMI propugna,
en mitad de este desastre
fraguado, que me
repugna,
que al que esté para el arrastre
por edad, por mucha pugna
que le demos, se nos castre
la pensión, y si me impugna
la argucia del gran Pillastre
que roba a la economía
mundial, la del cratapluto,
la sartén dijo, que fría
Auschwitz su carne. De luto
ya estoy por ti, mala harpía,
que esta vez te toca, Bruto.
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