Germaine Ramos
Coussins, Camino de Eutopía, inédito, copia personal
facilitada por la autora.
El Monstruo que se infiltra en todas partes,
ubicuo como Dios, el pandemonio,
parece un comunista que con artes
malas acecha nuestro patrimonio
y nuestra vida; Pinochet lo dijo:
no se puede vencer, porque es la hidra;
se esconde en la cloaca, el entresijo,
y fluye como instante de clepsidra.
Llueven sus gotas como chirimiri
cuyo origen no sé, pues no le tiene.
Sale de ti, y te invita al hara-kiri:
solo te salvan aislamiento, higiene
y colaboración con el gobierno,
porque él sólo te arropa con sus huestes.
A la anarquía quítale su infierno
de libertad. Y no te manifiestes.
Parece diseñado por los choris
neoliberales, otras veces, y unas,
por socialistas, laboristas torys
neowhigs o nazis, para su fortunas,
o la social justicia, si ya es hora
de reinventar un democomunismo
del bien común, matando a la traidora
mafia estatal por medio del civismo
de las gentes, haciéndose partícipes
de la organización, desde las bases,
de las empresas: dipus y munícipes,
no de partido, sino de interfases
entre consejos -sóviets-; y el político
profesional desaparezca, y todos
hagamos viaje por camino mítico
e ideal a Eutopía, cuyos lodos
sean los polvos que sembremos machos
y hembras unidos en jergón redondo
de libre amor universal a cachos
armonizados en humor cachondo.
Impidamos al amo sus rapiñas,
amaëstremos al representante:
alguno de nosotras seamos niñas
que vean vías suyas adelante.
Y si parece todo un disparate,
una alucinación bella, un delirio,
por ser locura, y método, del vate
en que el necio se excreta por martirio
o tortura aplicar o electroshocks
en una mente ida, yo os propongo
que se lo deis mejor a ese mondongo
que miente y dice ser pópuli vox.
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