martes, 8 de diciembre de 2020

AGUSTÍN DE LOS AUGUSTOS

A la Toulet


I. El Bien no es en-sí mismo

si no Lo hace,

y por ello nos nace

desde su Abismo.

            Todavía lo intenta.

Lo que aún le falta

es Mal que nos asalta

y antes afrenta:

            la amenaza del carca

y ese silencio

de quien no reverencio,

si es su monarca.

 

“Viva el más burro

y viva el tejeringo

porque es un churro

con que me pringo”.

           

II. El Mal en-sí no es nada:

sólo es Carencia

de Bien, que reverencia

sola la Espada

            al servicio de propia

ganancia inicua

cada vez más perspicua

por necroscopia.

 

           Zombis añoran

del viejo Imperio

el nuevo cementerio,

pues ya no choran.

 

“Rey absoluto,

salva el bien del Malvado

y pon de luto

todo el Estado”.

 

Y III. Si el Mal existe, es como

prosopopeya

del no-Bien. La plebeya

gente su plomo

            sufre, porque la bala

que la fusila

es Ausencia de Lila

que el lila avala.

            O, sin pétalos, Rosa

bruta de espina,

espín de la cochina

por revoltosa.


“Lo que nos pincha

es que ya no pinchamos,

que mucho chincha

no ser los Amos”.

 

           

 

 

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

PESADILLAS ESTÉTICAS

A Raúl Pérez-Cobo 

El Movimiento hegemónico

que hoy acapara el Mercado

dio un  día un golpe de Estado

a estilo decimonónico

            liberal: sin libertades

para todos. Mercancía

hicieron de su poesía,

mandando a la digna al Hades:

            no echaron mano a la fuerza,

que la echaron a la intriga

y urdieron su Santa Liga

exclusivista y mastuerza:

            se dieron a la censura

innoble, para su brillo

único de astro amarillo

y coral de dictadura.

            Y el mundo se cree que eso

(enseñanza obligatoria)

es poesía. Y es faloria

trivial de Oficio sin Seso.

            “¿No se da cuenta el poeta

de la basura que escribe?”

Pero, si es de lo que vive,

¡cómo va a cambiar de treta!

            Y engañando al inocente

que aspira a tener cultura

prosiguen con su basura

indecente.

 

Campoamor y Campoosorio

gobernaba el panorama.

Que Bécquer aquí no mama

dijo Arce, en nuestro emporio:

            son suspirillos germánicos;

y un Góngora a la francesa,

dijo el Pelayo, que es ésa

del Darío. Los hispánicos

            cerriles de la honda España

odiaban lo que de fuera

viniera, o de dentro, si era

distinto, y le daban caña.

            Hacían textos correctos

aquellos, más no poesía.

Su verso era prosa fría

que expulsaban de sus rectos.

            Hoy, encima, se hacen prosas

a que llaman versolibre.

Libre del arte que vibre.

“¡Son tan cúrsiles las rosas…!”

            Y por no ser cursi a tope

se nos han vuelto ramplones.

A ver cómo las compones,

si, colega, no eres Lope:

            ni vitalidad ni arte

-ni conceptos gracianescos.

O arte de tirarse cuescos

como salgan de sus partes.

            En las redes lo anodino,

de anos digno, prolifera

de la obviedad, y cualquiera

es un poeta supino.

            Y en papel esos papeles

de triste pone contentos

por triunfo en ayuntamientos,

diputaciones, carteles:

            ponerse siempre penosos,

exiliando la ironía

como arte menor, manía

de ser sosos.

 

La poesía, o se construye

con técnica a cuyos cauces

corra el sentido, o las fauces

de la Prosa, si no huye,

            la devora. Cuando escribes

lo primero que te salga

es improbable que valga

más de una blanca. Si vives

            una experiencia ordinaria

y la cuentas, no trae cuenta,

que es superflua -aunque esté en venta

y venda- e innecesaria;

            y si la tienes distinta

a lo normal y ordinario,

cuéntasela a tu diario,

y luego de estar encinta,

            y parida tu criatura,

edúcala y en vereda

métela bien, y así pueda

mejorarse, y en cintura.

            Que sólo la disciplina,

si bien sin sangre, nos forma,

y al poema el pie da horma,

como al manjar la cocina.

            Si no, te lo quedas crudo,

porque yo no me lo trago.

O dáselo al bruto endriago,

si urbano, incivil y rudo,

            sin paladar, como un rústico

que rehúye la receta,

porque se cree finústico

-y poeta.

 

Pasó con la poesía

social también, y los nuevos

se sacaron de los huevos,

sin cambiar de ideología

            algunos, algún producto

que aludía a los mass-media

y montaron su comedia,

fluyendo sin acueducto.

            Y regresando al gilismo

por su facilonería

se impuso la tiranía

del mediocre y su cinismo.

            Su política consiste

en apoyar al mediano

que no brille, que el tirano

necesita gente triste.

            Y corrió la algarabía

estridente del silencio,

y la del mudo Experiencio,

que porfía.

 

Mas da igual: es sólo juego,

aunque te juegas la vida

y la conciencia, suicida

cuando escribes como un lego.

            Lo 1º que te ocurra

y se te ocurra lo sueltas

y ya no le des más vueltas,

o dalas como la burra

            a la noria, que a ninguna

parte te lleva esa senda.

No hace falta que se aprenda.

Y refléjate en la luna

            de tu espejo de Narciso:

mírate guapo, y lo cuentas.

De esa forma nada inventas

pues no tienes compromiso

            con la técnica y el arte:

no tengas ninguna idea,

y, del modo que se mea,

parte a amarte.

 

Todos tenemos un gusto.

Pero buen gusto, muy pocos.

Cuerdos estéis o estéis locos,

los extremos sois de susto.

            Atinar con lo más justo,

auto-comiéndonos cocos,

por despertar y los mocos

sonarnos, por son, combusto

            el seso, dándole brillo,

equilibrio metabólico

produce, nunca amarillo

            ni gualda como un alcohólico

que con su rollo sencillo

luego acaba melancólico.

 

           Libertad. Yo me la tomo

cuando echo mano al estilo

y al metro, y me fluye un Nilo

por las acequias, que domo

            o amaestro, del lenguaje

que someto a mis antojos.

Y por esas venas rojos

humores corren de ultraje

            al ultra, y allende el linde

que prohíbe la excelencia,

me trasciendo la experiencia

y el silencio que me brinde.

            Y en el fondo da lo mismo,

insisto, que se confunda

la poesía con la funda

sin funda del aforismo.

            Decir en prosa una idea

rotunda es digno, aun si a cachos

la cortas, pero, muchachos,

decid algo que no sea

            la obviedad, que todo el mundo

sabe por propia experiencia.

De sentencia es la sentencia,

si no hay sentido profundo.

            No importa: juéguese el juego,

cada cual a su manera.

Y cualquiera lo que quiera

diga, incluso si es un lego.

            Pero para ser poeta

hace falta más esfuerzo.

Lo que diga algún mastuerzo,

o algún culto, pero jeta,

            ni es máxima ni es poema.

Es mínimo prosaísmo

sin función. Y da lo mismo

la pamema.

 

La libertad absoluta

es caos insignificante.

La estrechez, no la del guante,

en exceso, una hijaputa.

            Con un sonetillo suso

he roto la simetría

y si mana la poesía

por aquí no es por el uso

            usual, que te lleva al mar,

pasando por lo corriente,

cómplice del delincuente,

en said-car.

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

POÉTICA OBLIGATORIA

 Capricho en contrapunto.


En la noche

del poema,

cuya quema

por fantoche

el ocaso

consumiera,

el hortera

y el payaso,

colectando

su ceniza,

nos atiza

con su mando

y su ordeno:

“Se prohíbe

al que escribe

que haga bueno

nada, y haga

lo moderno

(un infierno 

que se apaga 

y se agrisa

normativo

-un tiovivo

que da risa,

si no aburre-);

y el poeta

por la jeta

no se curre

nunca el texto:

lo que salga

lo que valga

será: un sexto

seso ralo

me lo explica

-bajo plica-:

que es lo malo

lo que es bello:

que en exilio

domicilio

tenga y sello:

cada canto

que se exulte 

que resulte

feo espanto

por complejo:

si compones

tus canciones, 

su reflejo

no consuene

-siendo soso-

con lo hermoso.”

Que conviene

que sea cutre

y espontáneo

bajo el cráneo

que le nutre

su vacío

con la nada,

en la grada,

donde el río

del trepismo

desemboca.

“Que la boca

de lo mismo

más repita:

que al que tañe

no lo engañe

la marchita

cursi Rosa

de lo antiguo:

no sea ambiguo

y haga prosa”.

Y su ombligo

mire atento,

y ese cuento

-de testigo

de sí- narre,

mera sombra:

bajo alfombra

lo que barre

para adentro:

sucio asunto.

 “Yo no encuentro

contrapunto:

pero el tipo

que lo encuentre

que no entre

con mi equipo

a la gloria

sólo mía”.

La Harmonía,

sólo escoria

obsoleta

ya, es emblema

del Poema

del Poeta.


viernes, 27 de noviembre de 2020

CONSEJO AL POR MENOR

Os recomiendo

una conducta:

salid corriendo

si el vate eructa

            ese poema

de la Corriente

corriente y mema,

que no es caliente

            ni fría, y osa

no decir nada,

que así es la rosa

de su granada:

            explota terca,

mientras se expande

sü onda, y merca,

y se hace grande,

            quedando parva,

que es apariencia

lo que esa larva

hila sin ciencia

            ni arte, de seda

mal sucedáneo.

Por eso veda

al coetáeno

            de más talento:

para que él pueda

vivir del cuento

por su vereda

            de falso orgullo:

no sea que eclipse,

triste capullo,

su solus ipse.

           Su texto viene,

pues, de un gusano,

quien, sin higiene

moral, de mano

            un golpe duro

da, que lo eleva,

y allá, seguro,

vive en su cueva

            de esclavo oscuro,

que ve una sombra

sobre su muro

y es lo que nombra

            y ése es su canto:

decir su cero

-que es el espanto

del que sincero

            observa allende

y sale al día:

así se aprende

filosofía.

 

            Yo fui jurado

de un gran certamen.

Eché mi dado.

Cuando no mamen

            los obsoletos

de ahora, puede

que a los sonetos

no se les vede

            acceso al premio,

y otras estrofas,

pues manda el gremio

que se hagan fofas

            prosas. Escucho:

“a estas alturas,

¡sonetos!”. −¡Mucho

mal verso duras

            dejan orejas

flüir, seguras

de no ser viejas,

¡a estas alturas!!

            -serio contesto.

Y ellos la broma

ríen, y el puesto

de honor lo toma

            ese gran bardo

que en versiprosa

chune la rosa

con su petardo.

 

            Joven poeta:

si galardones

buscas, mi treta

sigue: di nones

            al verso bello

de bella estrofa

y salva el cuello

de tanta mofa

            tonta e inculta,

y escribe en necio

y haz prosa estulta

de paramecio.


 

sábado, 21 de noviembre de 2020

CUENTO DE PASCUA

Érase una vez que, en un país muy muy extraño y, aun así el más cercano que pueda concebirse, sito en el satélite de un enorme y saturnino planeta aún más próximo si cabe, habitado por una especie humanoide que había evolucionado a partir del conejo, luchaba en competencia por la vida una paria viuda que tenía una camada de 8 hijas a las que no podía alimentar valiéndose sólo de su honesto trabajo.

            Así que se dedicó a robar a los vecinos ricos.

            La pillaron infraganti y, cuando iba camino de la comisaría, le pidió al agente que la soltara, por el bien de sus 8 gazapas que, sin su trabajo, morirían de inanición.

            El poli le propuso un intercambio de favores.

            Y así empezó, como siempre, su dedicación profesional a tan antiguo oficio.

            Sus 8 crías, hubieron de seguirla por su atajo, para evitar parábolas dolorosas.

            Y, como los anticonceptivos estaban prohibidos y eran prohibitivos de estraperlo, parieron más parias, que, por rara casualidad, salieron hembras destinadas desde niñas al obligado meretricio.

            Y se desencadenó una propagación exponencial de la especie.

            Y llegó el momento en que eran abrumadora mayoría en el tan cercano país

            que el poder masculino empezó a temer por la moral del reino y, aterrado, quiso dictar leyes contra la proliferación pandémica de tan insoluble plaga.

            Pero una experta y sexi y encantadora tataranieta de la aún lozana Coneja primigenia le sacó al dictador, aprovechando su capacidad de seducción por bellas artes de tálamo, el secreto de la inminente medida anti-vicio.

            Y las representantes de los diversos grupos de acción laboral se reunieron en cónclave con la todavía lustrosa gran tatarabuela.

            Y tomaron la decisión.

            Justo la víspera del día que burgomaestre hereditario del país, el general Holofernes, había señalado como comienzo de la Era Virtuosa, todas interpretaron el papel de Judit, y sólo le perdonaron la vida a los más mozos de ejército, prometiéndole lo que es de más agrado para los machotes con galones y carguillo: el Mando y sus secuelas.

            Engatusados por Eros y Plutón e incluso Marte, obedecían inconscientes las insinuaciones del hechizo y, cuando pudieron caer en la cuenta de su error, cayeron en el abismo de la impotencia y la adicción: u obedeces o no hay coitos.

            Y así los machos creyeron -eran así de fatuos- haber inventado la Feminarquía.

            Y advino la primera Pascua de Revolución, en que se celebró el sacrificio de Holofernes, liberador de la Comunidad que es, desde entonces, feliz.

            Aquel país, el más cercano, que pueda concebirse, está emplazado, como no puede ser de otra manera, en los Santos Testículos de la Generatividad Estatal, llamada Unión o Junta, y popularmente Nuestro Corazón, que todavía paga tributos la Imperio.

            Pero se cuenta que La Más Hermosa, o Calisto, es la amante oficiosa del Zeus Imperátor, que cree estar seduciéndola, y ya comienza a rebajar los tributos de esa nación de parias, y a subírselos a los Estados federados más opulentos del Cuerpo de la Confederación Imperial.

            Cada cual lucha con las armas de que dispone.

            Y la onda de esa explosión demográfica se expande.
            
             Y está escapándose afuera de nosotros.

domingo, 1 de noviembre de 2020

ÁNGEL SOCIAL

A Andrés Aguilar, por suscitarme la idea de este poema

 

I. Me ha salido otro bulto en la garganta

que, Ángel Asclepio, imploro no sea grave.

Pero al país, un Cáncer que se sabe

fatal si no se extirpa. Que tu santa

            radioterapia de estropajo lave

el Cuajo de esa Fiera Suripanta

que se lo cataliza, con la manta

rojigualda en la olla: el arquitrabe,

            si no, caerá, aplastándonos. Y sana

a esas testuces que lo ven espejo

de sus egos, y creen ser inmunes

            al mal que nos desea su tirana

alma, que mira en marcha a tal Cangrejo,

para más crímenes por siempre impunes.

 

II. Legisla para el bien un buen gobierno

y la salud de todos, y una secta

pretende que este mal que nos infecta

en vida nos condene a un nuevo infierno

            semejante al de siempre. La directa

popular agresión afloja el perno

del mecano social, para que al cuerno

se vaya el Bien Común, porque proyecta

            recobrar sus inicuos privilegios

antiguos, aún presentes por soborno

y corrupción y crimen. Y los regios

            por la gracia de Dios tiran del Torno

de la Historia hacia atrás con sacrilegios

contra la democracia, y sin bochorno.

 

III. Perdón te impetro, mi Ángel Esculapio,

por haber una vez sido Apolítico.

Apolo me engañó, y dejé mi crítico

espíritu en la Luna, y de morapio

            me hinché, en celebración del cuento mítico

de (in)cierta Transición. Hoy me destapio

el oído, converso en escolapio

de la escuela que pía contra el lítico

            neo-páleo que en la calle invoca el bruto

del Partido Phrankista. Mientras tanto,

el gobierno legisla sus sociales

            ayudas para todos. Y el canuto

sin ni siquiera O nos da su canto

de karate en lujosos arrabales.

 

IV. La ayuda a los más pobres, desposesos

por los favorecidos de Fortuna,

la subida de impuestos a esa tuna

chusma que roba pública, sin sesos

            bastantes para ver que no es la hambruna

ninguna solución, ni que sus quesos

aplasten a su pueblo, por espesos,

apestosos a bota -la laguna

            de la Historia ya océano en su testa-,

cabrea a los cabritos del rebaño

y balan con su estólida protesta.

            Creen que a ellos no les hace daño

el mal que a todos sí. Y están de fiesta

violenta, defendiendo el gran Apaño.

 

V. Apañados estamos, si el apaño

y la trampa es el fin de la política.

Sin política no hay más que mefítica

economía explotadora, y baño

            de sangre por sistema, que raquítica

deja a la mayoría, como antaño

siempre pasó, cuando con fuerte caño

nos barría la hueste sibarítica.

            Que existan los políticos corruptos

no dice mal de democracia alguna,

sino sólo de vuestros elegidos.

            Dejaos ya de tantos exabruptos:

no “todos son iguales”, por fortuna.

No más colaboréis con forajidos.

 

 VI. “Este gobierno es malo”. Porque es bueno

para todos. “El bueno es el que ataca

con miseria a la plebe”. Porque es caca

la pluto-cleptocracia, y con veneno

            abona nuestra Tierra -tal matraca

nos dan los brutos en su desenfreno-.

No quieren que este mundo un  prado ameno

sea, sino un erial, y siga flaca

            la gente que, atracada por la mano

invisible del Capo, necesita

que se invierta en su bien toda la guita

            que produce, y es pueblo soberano.

Y se vuelven fascistas que al tirano

lamen el culo, por si resucita.

 

VII. Si el déspota regresa, mal asunto.

Ya casi regresó con la derecha

que al Capo se vendió, que se aprovecha

si la dejamos suelta. Me pregunto

            como tras de elegir tan mal, se me echa

la gente más a la derecha, a punto

de volver a ese oficio del Difunto

que difuntos nos quiso en tumba estrecha.

            Los defectos de toda democracia

sólo se pueden arreglar con mucha

más democracia, y no con la falacia

            de que es mejor el Mal: si no se lucha

contra el franquismo, vuelve y ¡vaya gracia!

que nos roben la vida tras la hucha.

 

VIII. El facha gruñe y muestra su canino

derecho sin derecho: como un cerdo

busca engordar a costa de ese lerdo

que quiere enflaquecer como un cochino

            sin jamón y paleta. Con su muerdo

amenaza al vecino, y el vecino

consiente su bocado al asesino:

por obviar la mordida, está de acuerdo.

            Me ha vuelto la política un orate,

me dice algún poeta botarate,

terrible idiota que se cree cuerdo.

            Pero si triunfa el nazi nadie a salvo

está de su locura de bivalvo.

Todo por tirria a lo que suene a izquierdo.

 

IX. Sí: me agreden los bultos, pero el bulto

peor es la Apolítica, Cangrejo

que camina hacia atrás con el gracejo

en el culo de grajo, por estulto.

            Creerse inmune por servir al Viejo

Régimen, ya cadáver insepulto,

es propio del fascista y el inculto

político, patán, pendón, pendejo.

            Si manda un dictador, sólo su antojo

decide a quien matar: quizá a un poeta

por célebre, o a un propio en una purga.

            Y tanto el rojo como el anti-rojo.

O el gnomo desahuciado de su seta.

Y el mismo facha que nos da la murga.

 

X. Nunca más dictadores que las leyes

dictan en propio beneficio sólo.

Apolítico sea el dios Apolo,

o las Bellas Durmientes y Popeyes.

            Pero los que vivimos entre un polo

y otro, balados por rabiosas greyes,

políticos seamos, y no bueyes

bajo el yugo tiránico del dolo

            del periodista a sueldo de los Jefes

consentidos por tantos mequeterefes

esclavos en platónica espelunca.

            Quien vota a un dictador es un enano

que piensa con el ojo de su ano.

Más democracia. Dictadura nunca.

lunes, 26 de octubre de 2020

EL ESTADO Y LOS REGÍMENES

Razón de una poética social (1 soneto y 2 estrambotes)

 

Ayuso está allá suso por desnorte

del Centro sin oriente -en la de Oriente,

en que se ha apelmazado tanta gente

que en el Congreso queda sin sopore-:

            descabezada grey lleva a su frente

el gusto de las vacas y el recorte,

para hinchar el bolsillo del consorte

-o el nepote-, que firma el expediente.

            Capital es la villa cortesana

en que el villano es Ciudadano cliente

del Populista a Voces delincuente,

            para Modelo metropolitana.

Su objetivo es diezmar al inocente,

por su inocente voto a la tirana.

 

I. “¿Por qué no cantas algo más hermoso

que la sucia política, poeta?  

            Porque me hiere el corazón la treta

mediática que dicta con su acoso

universal que es buena la injusticia

y la equidad, utópica, una excusa

para el crimen legal contra el Derecho,

que quiere conculcarte su Avaricia

de Capital, que, cuando puede, abusa

de ti, si no impedimos su cohecho.

            “Pero ¿no hay algo más digno de canto,

como las flores de la primavera?”

            La primavera, cuando llueve el llanto

torrencial del paciente, es gota fría,

porque no hay harmonía,

y es sólo una quimera.

 

II. La más hermosa flor es la del trigo

pasado por molinos y por hornos

en la boca de todos, en abrigo

frente al frío letal. Y los adornos

no deben sustituir a los recursos.

            “Pero ¿y la fantasía,

la fuente verdadera de belleza?”

Para ver la verdad tras de discursos,

con que la vela el Medio

propiedad de la cripto-tiranía

de las altas fortunas de bajeza,

mucha de ella hace falta, contra el tedio

de la rendida fe que ya no reza

a la Sabiduría, sino al Lucro.

            “Yo ahí no me involucro”.

            Por eso no hay remedio. La hermosura

no existe sin justicia, y no tenemos.

Belleza es impedir la dictadura.

Nuestra esperanza última, Podemos.

            “Nada ha podido contra la pandemia”.

            Pero lo intenta, y no como hace el resto.

Hasta el Sociata se ha hecho socialista

por su inflüencia y, es una blasfemia

contra la Humanidad ese denuesto

que hace al Mal General la gorda vista.

            La verdadera primavera y única

es la Equidad y, mientras ella falte,

no florará el esmalte de su túnica

para las presas de tu Gerifalte,

que somos todos.

                          “Yo no tengo jefe”.

Permite que me befe:

estás obedeciéndolo pasiva:

te dejas arrastrar a la deriva

siguiendo la corriente que dirige

el Grupo Diestro: tu ignorancia activa

es a voces alianza, que ese dije,

o argolla, discursiva, muestra obvia.

Tu indiferencia es cómplice, y te oprobia.

            “Yo no animo al delito, ni lo amparo”.

            Ni tampoco lo impides, y es delito

consentir el delito, sin reparo

en su efecto en las víctimas, ignara

a conciencia. Y así nos sale cara

la Cosa Pública, en que estás incluida.

            “Tú es que eres rojo o es que estás majara”.

            ¿Por salvarte la vida?

 

III. Y en verdad, cara amiga,

no paro de cantar la primavera:

La que está por llegar, si es que la intriga

pro político invierno

universal, perpetuo, lo que espera

conseguir el Grupúsculo Insensato

del Interés Egoico,

no la impide a traición, poniendo el Cuerno

de la Abundancia al pueblo y de su alcance

fuera, y que, mentecato

si apoya a su enemigo, paranoico,

acepta ese percance

de quien quiere volver al mesozoico.

            “Tu presidente y su patán gobierno

lo ha hecho todo mal y es un tirano”.

¿Cuál es la solución? “La mano dura

impuesta sobre el pueblo soberano”.

Contradicción: no quieres dictadura

y quieres dictadura, y ¿la hermosura

reivindicas que cante? ¡Qué hay más feo

que esa mala intención indiferente

oculta en tu inconsciente

para ti misma, reo

de connivencia criminal a escape

tóxico, o jovial rea,

enemiga del nuevo Prometeo,

el Bienhechor! Si ya no cazas ratas,

Minina mía, ¡zape!,

y a buscarte la vida en la marea

de las cloacas, gata de la gatas

domésticas y ociosas la más tonta.

Que es muy fácil sangrar la poesía

para cantar la nada que te avía.

            Sigue, mejor, mi impronta,

y canta la Equidad y la Harmonía.

lunes, 12 de octubre de 2020

El terror de Spanwich

I. La Carnicera de Madrid, e Injusto

el Juez, y el Mentiroso, y el de Franco,

que atracan las Españas para al Banko

dárselas de barato, me dan susto:

            éste a lo claro un golpe reivindica,

ése quiere atorar la sana ayuda

de la Unión Europea, aquélla exsuda

para mayor contagio, y prevarica.

            el otro. Los votaron españoles

que botaron de paso a su Alcaldesa

Mejor, en pro de la privada Empresa,

metiendo en propia puerta tontos goles.

            Después se ha descubierto que el Monarca

ha defraudado a Hacienda (y somos todos),

y sus polvos trajeron estos lodos.

Y parece que toda España es carca.

Y la prensa recuerda malos NoDos.

Algo apesta a podrido en Dinamarca.

 

II. Un colaborador de la Etnocida

dice que proteger a toda España

del virus capital es mla maña

del gobierno demócrata: la vida

            de la gran mayoría le parece

inconstitucional; su fundamento

en (humano) Derecho es el Yo-Miento-

Luego-Existo en el cargo, y en sus 13

            rueda. piedra, a Neander, como el Judas

que es de su Patria, con cuya bandera

disfraza su persona verdadera:

Licántropo Feroz de plebes crudas.

            Si defender Madrid es un ataque

contra su pueblo, el Lupus consejero

de Justicia, del Homo carnicero,

¿qué creerá que es Justicia? ¿Que el achaque

pandémico, y de culpa al zurdo-obrero,

nos haga padecer su mate jaque?

 

III. “¡España no te quiere, rojo Vice!”

-afirma un individuo. ¡Qué faroles

propios de un ultra! De los españoles

que lo queremos ese necio ¿dice

            que no somos España? ¡Qué bemoles

sin música ni oído, por el odio

al pueblo, el servidor del Monipodio

Monopolista, ensordecido en coles

            de incultura civil, desde su podio

o pirámide esputa el psico-enfermo!

Del miedo que me da yo ya ni duermo,

y le ruego defensa a mi Custodio.

            ¡Valiente cobardica el estafermo!

Si mi derecho de elección te arrogas,

las urnas han hablado, so infelice

y mísero, y te aguantas: te desfogas

por impotencia, que te ha dado un muermo:

todavía te queda mucho Vice.

 

IV. “El que vote porque ésa es su costumbre

a su partido, haga lo que haga,

si piensa, es con el culo, que la caga,

porque en sus sesos no hay ninguna lumbre”.

            Iba bien, pero añade, de la draga

de su sentina: “Todo el que a Podemos

elige es el  más memo de los memos”.

Y, después de decirlo, se la traga.

            Da lecciones de crítico, de extremos

conocimientos y hondos, y concluye

con tal memez: se ve que sustituye

sesos por tripas llenas de sus fiemos

            -en 2ª acepción-. Iba a la cumbre

trepando presumido, por la cara,

tan cara al sol que el sol a tal majara

le da en toda la cara, y su deslumbre

padece por su mira, que es tan cara

que pensar no acostumbra, por costumbre.

 

V. Siempre que un nazi camuflado habla

defendiendo la causa de sus Voces,

que son 3, intentando soltar coces,

me tacha de ignorante, y ni la tabla

            o la cartilla sabe, pues las hoces

y los martillos ve como fantasmas

en todos sus rivales, y las pasmas

políticas recetas son, atroces,

            las únicas razones, como miasmas

de cloaca, de insana ideología

las únicas que esgrime: ¡qué manía

con ejercer la fuerza y ectoplasmas

            invocar de un pasado en que la Harpía

atrajo a tanto imbécil: esa Diabla

del suicidio en el búnker, como establa

la Historia, que él no aprende, por maría

neandertal, cuya crisma está vacía

y habla y habla, y no sabe de qué habla.

 

VI. Dicen que este gobierno es el más malo

de cuantos tuvo España; y lo que ha hecho

hasta ahora es de Estado de Derecho

al revés que los otros. El escualo

            plutócratra del banco que el provecho

solo propio desea con su pesca

debe tener el alma fía, o fresca,

y el quien trague el culebrón, un pecho

            a tósigos inmune, pues se encuesca

a pulmón pleno el cuesco, y basto y ancho,

si en él cabe esa especie y si tan pancho

se queda, o tiene vocación de gresca

            y gusta solo de voxeo y gancho,

siempre que sea de su propio palo

para darlo al vecino. No me mancho

con esa estupidez, porque me salo

mis ideas, de paz en zafarrancho,

con hechos y razón. Que el resto es malo.

 

VII. Este pobre país peca de bruto

y el que no es bruto peca de inocente.

Otro es sólo individuo, que él no es gente,

y por eso es monárquico absoluto

            -y no sabe que serlo es indecente.

Hay quien peca también de pusilánime

porque no quiere líos, y su inánime

alma es nada y vacío, y no usa lente

            gradüada y no ve, o no quiere exánime

quedar por su valor, que nada vale:

él sigue la corriente y fuera sale

o baja abajo, porque siendo unánime

            con los otros sin-alma nunca en luto

está, y ría la gente, y así jale

del carro del Estado, porque a él ya le

da todo igual; y luego viene el puto

que trepa arriba, y puede que lo empale.

y es que, si sienten, sienten a lo bruto.

 

IX. Decir ruindades, y uniformes caquis

vestir alzando el brazo, con la palma

extendida, por ver si así la palma,

-hoja dentada en torno de su raquis

            para karate-, todo el que sü alma

mantiene desalmada contra el maquis,

que dura aún, y gana hoy, de rakis

de su Aurora Dorada ya se empalma

            con el borracho hechizo de sus Paquis

Francas actuales que, aun estando vivas,

como el Muerto, al que añoran, son, con privas

que celebran el Odio. Kazantzakis

            que incluso salvó a Judas,  por nocivas

las tuvo, y ya su Grecia, sin Iñakis

de Loyola, los manda a sus derivas

de náufragos y, haciendo de indios yaquis,

al desierto, por tribus primitivas.

Y aquí, en la Compañía, siguen Cakis.

 

X.  Las víboras que van a húmedas barras

a privar y ponerse como el Quico

Franco dicen burradas de borrico

y el currante que sirve en las de marras,

            por no llevarle la contraria al pico

que paga, lo repite; así, pasando

el tiempo acaba por tragar su mando

asumiendo la resta, y como un mico

            imitamonos, es de su komando

partidario suicida, y esa prédica

traspasa a otros clientes que, por médica

instrucción, saben bien que ese nefando

            mensaje es mula chica de ortopédica

cojera inválida, y mi enciclopédica

sabiduría explica a los macarras

de seso, por ponzoña de la guarras

bichas, que quieren liga balompédica

jugar con sus cabezas, tras de barras:

 

XI. Predico la verdad, y su sorpresa,

que se lleva la presa, sor del Capo

en Jefe de la Empresa, el menos guapo

que se puede encontrar de alma, expresa,

            mirándome como si fuera un sapo

sin beso de princesa, por hechizo

de una bruja encarnada que un erizo

le hace parecer, por puro espanto.

            Si fuera Grecia, digo, ilegalizo

al trifascista entero: a tal, por robo

del ciudadano que tributa probo,

y cual por fraude que en su banko suizo

            mantiene. su botín; y quien el globo

usa para escapar al moro, y tiesa

deja a su gente súbdita; y al Lobo

Feroz más que a ninguno, por aviesa

conducta antidemócrata de bobo

nazi, que vía va de Gran Sor Presa.

 

XII. “Cuando las barbas del vecino veas

rasurar, pon las tuyas en remojo”,

cuando al fascismo portugués el rojo

-para ti- eliminó, dijimos, “feas

            eran aquellas barbas”. Y un antojo

le dio al franquista rey, como si fuera

amor al pueblo, y dijo: “Abajo, fuera

la dictadura” Porque puso el ojo

             en el ejemplo luso, y en espera

estaba, igual que en Grecia, de lo mismo,

siendo en Europa el único fascismo

que quedaba, como una calavera

            de un cadáver pretérito; y, el sismo

de la revolución temiendo, ideas

concibió democráticas. Te meas

hoy en su buena voluntad, cinismo

más bien; que quiso portegerse él mismo

con una hipocresía que no veas.

 

XIII. Todo al final progresa, hasta la métrica

de la estrofa, que en este largo intento

quiero crear, como si fuera invento

de si misma, que a mí me sale tétrico

            por depresivo, cuando largo el cuento

de mi ego angustioso. Le permito

que fluya sola y libre, pero el rito

de sus cauces diseño, lo que siento

            encauzando en sus ramas, dando al grito

explosivo cadencia con mesura

organizada. Toda dictadura

es fatal, pero ser libre infinito

            conlleva a la injusticia, y es que cura

no hay para el síndrome social, que obstétrica

comadrona precisa, para pura

catarsis, y que alumbre de la cétrica

panza del más saciado su criatura.

Viva la libertad, pero simétrica.         

martes, 6 de octubre de 2020

Sobre La Fuente de Proteo, por Isabel Pérez Montalbán

UNA INVITACIÓN PLURALISMO AUTOCRÍTICO

            Presentación de La Fuente de Proteo, de Francisco Fortuny, Ediciones del Genal, 2020, en Centro Cultural de la Generación del 27

 

Por Isabel Pérez Montalbán

 

Esta novela, que me ha tocado presentar por el casual bingo de mis cercanías con el autor de la misma, no es una novela o, mejor dicho, es una anti-novela, al menos si la consideramos desde la perspectiva de lo que consideran novela la mayoría de los grandes editores de narrativa oficial u oficiosa; de modo que quizá sería mejor calificarla como una novela de novelas, en un sentido semejante al que se predica de Shakespeare cuando se dice que fue un poeta de poetas, por los líricos y trascendentales monólogos de sus personajes trágicos.

En efecto: un lector o lectora poco avisado -del aparente laberinto en el que se ha metido- es muy posible que pueda sentirse en principio desorientado. Aunque, más que de Dédalo, mejor sería acaso hablar de puzle o rompecabezas, al toparse tal hipotético lector con historias y fábulas que pueden dar una impresión de estar deslavazadas, pese a estar todas ellas conectadas mediante un recurso que el propio autor, auto-incluido como personaje ficticio en su propia narración,  dice haber tomado de Los trabajos de Persiles y Sigismunda del inmenso Cervantes, cuando los oyentes de la narración oral de Periandro comentan entre ellos con intenciones críticas la fábula aventurera que aquél les comunica.

Y, aunque en cierto modo podría hablarse de cierta voluntad de recuperación de ciertas técnicas características de la novela experimental de los 60, con origen en Joyce, sobre todo de Tiempo de silencio, con el mosaico de sus diversos cambios de puntos de vista narrativos y de registros estilísticos, habría que indicar que lo que se recupera es más bien la trabazón o imbricación de subgéneros al estilo del Quijote, además de que también es cervantino, sólo que puesta ahora la mira, más que en la bucólica La Galatea, en el picaresco El coloquio de los perros, Cipión y Berganza, que Fortuny se apropió para su drama novelesco El sueño de Cipión, el casi permanente uso del dramático diálogo, para evitar los “dijo” y los “contestó”, así como el tema de la locura, recurrente en obra de Fortuny, desde su ya anciano poemario De la locura metódica.

Como breve introducción descriptiva a grandes rasgos del argumento o la estructura de La Fuente de Proteo, podemos decir que, después de unas citas tomadas de autores reales y de otros que sólo existen en la ficción del escritor, y que son parte de la narración de narraciones que configuran la novela, v. gr., el libro Cartas marcianas, de Ventura Egea, personaje central de su anterior novela homónima, el propio Fortuny, como insinué, se introduce como personaje ficticio al que interviuva una free-lance imaginaria, con la que emprenderá una incursión en un mundo virtual a lo Matrix, en donde comienza una novela policíaca fantacientífica que es claro guiño y homenaje a Arthur Conan Doyle, cuyos nuevos personajes, acaso roles o avatres de los anteriores, a su vez navegarán por otra realidad virtual en donde un escritor amateur lee una novela de su puño y letra a unos amigos que la critican, en la cual figurará un protagonista, que en este caso es homenaje y guiño al padre Brown de Chesterton, pero en clave de Teología de la Liberación, y que, después de la narración realista de sus aventuras en la Nicaragua sandinista, será capaz de salir de su fábula y elevarse al mundo de su autor, para pasar de ahí al mundo de -sorpresa- la autora  de toda la novela, cuyo género femenino no coincide, como tampoco en casi nada, ni con el personaje Fortuny ni con el Fortuny de carne y hueso que pueden ver vds. se encuentra sito  a mi lado.

Y esa ficticia autora está -lo descubrimos ahora- leyendo su novela a un editor que critica y juzga negativamente y de continuo la novela que escucha de viva voz de su omnisciente narradora.

El contraste, después de varia peripecia por los mundos cada vez más paradójicos y aún frenopáticos de cada cual, frecuentemente solapados o en interferencia, está preparado, desde el comienzo de su montaje, para un final, o unos finales, o un final plural por anfibológico o polilógico, si se me permite el fotunyano neologismo, que, aunque no voy a revelarles, sí les adelantaré, en su respecto, que afecta a un universo que se parece sospechosamente al nuestro, pero en donde Fortuny aparece como un personaje fruto de la imaginación del personaje ficticio Ventura Egea, autor de la mencionada y -al menos en nuestro mundo real- inexistente Cartas marcianas, citada, más que anteriormente, al principio de la narración.

Reconstruido el rompecabezas, si al lector no se le ha roto la suya, todo cobra sentido. Pero advierto que ese sentido, más que otra solución a las incógnitas que plantea la  trenzada o urdida trama, consiste en una gran pregunta que deberá responderse el lector a sí mismo, si quiere desvelar el profundo y extraño misterio de esta aventurera y policial urdimbre que es la novela que les presento: La Fuente de Proteo.

No obstante, debo recordarles a vds. que las grandes preguntas son, precisamente, las que no tienen respuesta.


domingo, 4 de octubre de 2020

MALOS TRAGOS PRIVADOS

Malos tragos privados

 

Me parece que el hígado me duele

o acaso sólo el intestino grueso.

“El vicio tuyo báquico, que preso

te tiene y hecho un títere o pelele,

            te pasa su factura o su proceso

penal, y sientes pánico” La tele,

te miente, mientras tanto, como suele

toda privada empresa con su leso

            derecho humano a la verdad. No paso

el trago, y quiero nuevos USA-libres.

Porque es mejor morir de propio vicio

            que de ese embuste que te inyecta el craso

Creso privado, grueso de calibres.

Que ya sólo en privar es mi ejercicio.

 

Ganado ya no guardo, que lo pierdo

de todas formas: ése es el suplicio

de todos, como el mío: el estropicio

que, general, le impones al izquierdo

            y al de diestras que, pobre, en el comicio

te apoya, a ver qué ganas. No me muerdo

la lengua, aunque jamás me escuche el lerdo

y me acuse de ser un desperdicio,

            tras lavado de coco, con que doma

el Demonio mi instinto libertario.

Cree el necio que el Dios suyo de Roma

            es único, y los otros, al Calvario.

Y se dice cristiano, porque toma

y nos priva del último denario.

 

Ay Dios: privé de tu Interior Bodega,

y me llené de tu ilusión. No existes,

lo sé, sino en la Idea. Estamos tristes

porque Tu Amor al pobre el Mal nos niega,

            y Tu palabra toma como chistes,

y ni hablar de verdades. Que su entrega

es a Plutón, el Rico, y ya ni omega

ni alfa eres ni de letras vistes

             ninguna y, si lo haces no hay lectura

de tu Buena Noticia para el pobre.

Y desea una nueva dictadura

            igual que las antiguas. Sin un cobre,

pues se lo roba el fuerte, de ti abjura.

Así no podrá ser que se recobre.

 

Y más priva el privado, y más nos priva,

pero el crimen peor es privar mucho,

y de ese modo yo, que ando pachucho

del hígado, me quedo a la deriva.

            Y el precario me ataca. Y, aunque lucho

membrando Tu Palabra rediviva,

me llaman comunista, porque liba

Tu Sangre mi alma, y aun, al fin, me embucho.

            Aunque no existas, eres Cierta Idea

Bella de Bien Común, que es el de todos.

Mas prefiere sus bienes dar a Caco

            y caca darse en forma de diarrea,

y abono al rico Gringo de los Godos.

Y no tiene ni idea del atraco.

 

Pero fuera del mundo, que me importe,

hay una Idea que yo adoro única;

por besar un retazo de Su túnica

el hígado inmolara. Más al norte

            del Norte, que es el sur, se halla la rúnica

escritura, que indica este soporte

axial de nuestra rotación, in morte

tua pro vida, lejos de la púnica

            amenaza o alguna semejante,

al magnético cielo del Maestre.

Porque al norte del eje, según subes

            del sur, de abajo arriba, y adelante,

desde el opus del arte más rupestre,

encuentras tu futuro de querubes. 

 

Pero no hay Dios en este mundo, o falsa

concepción tiene de él su fiel astuto

y rico, o tonto y pobre, ni Absoluto

en este Cosmos Relativo, balsa

            de paz en su vacíos, siempre en luto

por esta Tierra plena, en que la salsa

o tinta del Octópodo encadalsa

a todo el mundo -salvo a él-, por bruto.

            La mejor oración será la lucha

por el Ideal, que siempre se nos fuga.

Pero la gente es vaga o es cobarde.

            Mientras el Kraken chupe de la hucha

de todos, no habrá imago, sólo oruga.

Y, desalmados, se hará siempre tarde.

 

Y si no hay hoy espíritu de lucha

es porque os ha comido Dios el coco

y os aterra el de Vero, y con el foco

suyo lo veis Dïablo Rojo, y mucha

            estafa es ese Dios, que adoras loco

o tonto, que es Plutón, y no te escucha

a ti, sino al Patrón, el que se embucha

todo tu alpiste, y que te deja poco

            menos que nada, pobre, en este infierno.

Y te comportas como un niño tierno

que duerme mucho, porque teme al Coco.

            Y no ves que te engaña con su nana

para que no despiertes, y te afana.

Y le sirves. E ignoras tu sofoco.

 

Haz lo que quieras, pero no me hagas

daño también a mí, que sólo quiero

que dejen de sacarte más dinero:

Si lo consientes porque entre tus llagas

            eliges las que no te hace el Botero

Perico y el del Clavo, y son aciagas

tus horas, porque a quien te deja en bragas

le ruegas que te hiera con su acero.

            Si de todo te priva y en privado

predio se queda todo ¿por qué temes

que te robe el Dïablo, que no existe?

            Y yo no privo, pero estás bragado,

y en tu olla vacía tienes memes

hipnóticos, y es grave tu despiste.

 

Yo privaré, por tanto, y seré leso

de una lesión de que eres responsable

por colaboración, por miserable,

de quien te deja en la miseria tieso.

            He de llagarme el hígado, y quien hable

de lo mal que lo hago en el expreso

trague su higa y se la den con queso,

pero a mí no me llague más su sable.

            No aguanto otro sablazo, y si me toca

que se cuide el estómago y la boca,

porque de una palabra se la parto

            y se lo hundo más. Y apriete el cinto

y el bozal suyos: que no quiero extinto

Homo Sapiens quedar, que ya estoy harto.

 

Voy a morir, pero de muerte extraña.

Me privan de lo público, que pago.

Si no me he muerto ya, es que soy un mago,

que ha elegido la llaga de su entraña,

            pero es inmune al mal. Y ya me cago

en todo lo que dañes a tu España

y a su pueblo, que soy: si te doy caña

es porque vas camino de Santiago.

            Y vas a bascas padecer por tonto.

Yo al menos las padezco por mi gusto.

Y a nadie le hago daño, y me lo monto

            siendo un demonio, no por darte susto,

sino por darte lo que pierdes, pronto

al sacrificio, porque soy un justo.

 

En sentido que indica nuestro eje

planetario sur/norte, como en vuelo

chamánico andaré, dejando el suelo

como pueda mejor. Pero un hereje

            anarco-comunista, como suelo

pensar que soy, si solitario teje

la trama de esta obra, deja el fleje

poco prieto, y a ver cómo me cuelo

            en mis Elíseos, si no he sido un héroe,

pues que sólo en común unión es dable

el heroísmo y, aunque fui sincero e

            infeliz, fui dichoso con mi priva.

Si subo al fin, sabré que un largo cable

le eché a este mundo cuando llegue arriba.

 

Y si allá no se vive, si se es nada,

nada voy a sentir, que no compete

la muerte a nadie y, si perdí el juguete,

os lo dejé: jugué con esta espada

            apocalíptica lingual, soplete

de espíritu inyectable: camarada,

acá te la quedas, nunca en la estacada,

pero, eso sí, donde mejor te pete.

            Prediqué la verdad, según la supe:

no dejes, plebe, que el Patrón te chupe,

y no abomines del Amigo en lucha

            por tus derechos. Odia a tu enemigo,

en todo caso, o no: me importa un higo.

Limpio me voy, tras de mi savia ducha.

 

Pues nada es más privado que la muerte

de cada cual. Y cada cual la suya

vivirá en su momento, y que no huya,

porque nadie se escapa la Fuerte.

            Soy capaz de gritar un aleluya

en verso: ¡A descansar!; tal vez acierte

a soñar y, si no, mucho de verte

me alegré, y hasta luego, y usted fruya.

            Pero tengo confianza, Estoy seguro

de que, aunque sea verdad lo de Epicuro,

que cité suso, un alma que al cultivo

            de si misma se ha dado, da sus flores

y sus frutos, y copa. No me llores:

de alguna forma voy a seguir vivo