domingo, 4 de octubre de 2020

MALOS TRAGOS PRIVADOS

Malos tragos privados

 

Me parece que el hígado me duele

o acaso sólo el intestino grueso.

“El vicio tuyo báquico, que preso

te tiene y hecho un títere o pelele,

            te pasa su factura o su proceso

penal, y sientes pánico” La tele,

te miente, mientras tanto, como suele

toda privada empresa con su leso

            derecho humano a la verdad. No paso

el trago, y quiero nuevos USA-libres.

Porque es mejor morir de propio vicio

            que de ese embuste que te inyecta el craso

Creso privado, grueso de calibres.

Que ya sólo en privar es mi ejercicio.

 

Ganado ya no guardo, que lo pierdo

de todas formas: ése es el suplicio

de todos, como el mío: el estropicio

que, general, le impones al izquierdo

            y al de diestras que, pobre, en el comicio

te apoya, a ver qué ganas. No me muerdo

la lengua, aunque jamás me escuche el lerdo

y me acuse de ser un desperdicio,

            tras lavado de coco, con que doma

el Demonio mi instinto libertario.

Cree el necio que el Dios suyo de Roma

            es único, y los otros, al Calvario.

Y se dice cristiano, porque toma

y nos priva del último denario.

 

Ay Dios: privé de tu Interior Bodega,

y me llené de tu ilusión. No existes,

lo sé, sino en la Idea. Estamos tristes

porque Tu Amor al pobre el Mal nos niega,

            y Tu palabra toma como chistes,

y ni hablar de verdades. Que su entrega

es a Plutón, el Rico, y ya ni omega

ni alfa eres ni de letras vistes

             ninguna y, si lo haces no hay lectura

de tu Buena Noticia para el pobre.

Y desea una nueva dictadura

            igual que las antiguas. Sin un cobre,

pues se lo roba el fuerte, de ti abjura.

Así no podrá ser que se recobre.

 

Y más priva el privado, y más nos priva,

pero el crimen peor es privar mucho,

y de ese modo yo, que ando pachucho

del hígado, me quedo a la deriva.

            Y el precario me ataca. Y, aunque lucho

membrando Tu Palabra rediviva,

me llaman comunista, porque liba

Tu Sangre mi alma, y aun, al fin, me embucho.

            Aunque no existas, eres Cierta Idea

Bella de Bien Común, que es el de todos.

Mas prefiere sus bienes dar a Caco

            y caca darse en forma de diarrea,

y abono al rico Gringo de los Godos.

Y no tiene ni idea del atraco.

 

Pero fuera del mundo, que me importe,

hay una Idea que yo adoro única;

por besar un retazo de Su túnica

el hígado inmolara. Más al norte

            del Norte, que es el sur, se halla la rúnica

escritura, que indica este soporte

axial de nuestra rotación, in morte

tua pro vida, lejos de la púnica

            amenaza o alguna semejante,

al magnético cielo del Maestre.

Porque al norte del eje, según subes

            del sur, de abajo arriba, y adelante,

desde el opus del arte más rupestre,

encuentras tu futuro de querubes. 

 

Pero no hay Dios en este mundo, o falsa

concepción tiene de él su fiel astuto

y rico, o tonto y pobre, ni Absoluto

en este Cosmos Relativo, balsa

            de paz en su vacíos, siempre en luto

por esta Tierra plena, en que la salsa

o tinta del Octópodo encadalsa

a todo el mundo -salvo a él-, por bruto.

            La mejor oración será la lucha

por el Ideal, que siempre se nos fuga.

Pero la gente es vaga o es cobarde.

            Mientras el Kraken chupe de la hucha

de todos, no habrá imago, sólo oruga.

Y, desalmados, se hará siempre tarde.

 

Y si no hay hoy espíritu de lucha

es porque os ha comido Dios el coco

y os aterra el de Vero, y con el foco

suyo lo veis Dïablo Rojo, y mucha

            estafa es ese Dios, que adoras loco

o tonto, que es Plutón, y no te escucha

a ti, sino al Patrón, el que se embucha

todo tu alpiste, y que te deja poco

            menos que nada, pobre, en este infierno.

Y te comportas como un niño tierno

que duerme mucho, porque teme al Coco.

            Y no ves que te engaña con su nana

para que no despiertes, y te afana.

Y le sirves. E ignoras tu sofoco.

 

Haz lo que quieras, pero no me hagas

daño también a mí, que sólo quiero

que dejen de sacarte más dinero:

Si lo consientes porque entre tus llagas

            eliges las que no te hace el Botero

Perico y el del Clavo, y son aciagas

tus horas, porque a quien te deja en bragas

le ruegas que te hiera con su acero.

            Si de todo te priva y en privado

predio se queda todo ¿por qué temes

que te robe el Dïablo, que no existe?

            Y yo no privo, pero estás bragado,

y en tu olla vacía tienes memes

hipnóticos, y es grave tu despiste.

 

Yo privaré, por tanto, y seré leso

de una lesión de que eres responsable

por colaboración, por miserable,

de quien te deja en la miseria tieso.

            He de llagarme el hígado, y quien hable

de lo mal que lo hago en el expreso

trague su higa y se la den con queso,

pero a mí no me llague más su sable.

            No aguanto otro sablazo, y si me toca

que se cuide el estómago y la boca,

porque de una palabra se la parto

            y se lo hundo más. Y apriete el cinto

y el bozal suyos: que no quiero extinto

Homo Sapiens quedar, que ya estoy harto.

 

Voy a morir, pero de muerte extraña.

Me privan de lo público, que pago.

Si no me he muerto ya, es que soy un mago,

que ha elegido la llaga de su entraña,

            pero es inmune al mal. Y ya me cago

en todo lo que dañes a tu España

y a su pueblo, que soy: si te doy caña

es porque vas camino de Santiago.

            Y vas a bascas padecer por tonto.

Yo al menos las padezco por mi gusto.

Y a nadie le hago daño, y me lo monto

            siendo un demonio, no por darte susto,

sino por darte lo que pierdes, pronto

al sacrificio, porque soy un justo.

 

En sentido que indica nuestro eje

planetario sur/norte, como en vuelo

chamánico andaré, dejando el suelo

como pueda mejor. Pero un hereje

            anarco-comunista, como suelo

pensar que soy, si solitario teje

la trama de esta obra, deja el fleje

poco prieto, y a ver cómo me cuelo

            en mis Elíseos, si no he sido un héroe,

pues que sólo en común unión es dable

el heroísmo y, aunque fui sincero e

            infeliz, fui dichoso con mi priva.

Si subo al fin, sabré que un largo cable

le eché a este mundo cuando llegue arriba.

 

Y si allá no se vive, si se es nada,

nada voy a sentir, que no compete

la muerte a nadie y, si perdí el juguete,

os lo dejé: jugué con esta espada

            apocalíptica lingual, soplete

de espíritu inyectable: camarada,

acá te la quedas, nunca en la estacada,

pero, eso sí, donde mejor te pete.

            Prediqué la verdad, según la supe:

no dejes, plebe, que el Patrón te chupe,

y no abomines del Amigo en lucha

            por tus derechos. Odia a tu enemigo,

en todo caso, o no: me importa un higo.

Limpio me voy, tras de mi savia ducha.

 

Pues nada es más privado que la muerte

de cada cual. Y cada cual la suya

vivirá en su momento, y que no huya,

porque nadie se escapa la Fuerte.

            Soy capaz de gritar un aleluya

en verso: ¡A descansar!; tal vez acierte

a soñar y, si no, mucho de verte

me alegré, y hasta luego, y usted fruya.

            Pero tengo confianza, Estoy seguro

de que, aunque sea verdad lo de Epicuro,

que cité suso, un alma que al cultivo

            de si misma se ha dado, da sus flores

y sus frutos, y copa. No me llores:

de alguna forma voy a seguir vivo

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