Razón de una poética social (1 soneto y 2 estrambotes)
Ayuso está allá suso por desnorte
del Centro sin oriente -en la de Oriente,
en que se ha apelmazado tanta gente
que en el Congreso queda sin sopore-:
descabezada grey lleva a su frente
el gusto de las vacas y el recorte,
para hinchar el bolsillo del consorte
-o el nepote-, que firma el expediente.
Capital es la villa cortesana
en que el villano es Ciudadano cliente
del Populista a Voces delincuente,
para Modelo metropolitana.
Su objetivo es diezmar al inocente,
por su inocente voto a la tirana.
I. “¿Por qué no cantas algo más hermoso
que la sucia política, poeta?
Porque me hiere el corazón la treta
mediática que dicta con su acoso
universal que es buena la injusticia
y la equidad, utópica, una excusa
para el crimen legal contra el Derecho,
que quiere conculcarte su Avaricia
de Capital, que, cuando puede, abusa
de ti, si no impedimos su cohecho.
“Pero ¿no hay algo más digno de canto,
como las flores de la primavera?”
La primavera, cuando llueve el llanto
torrencial del paciente, es gota fría,
porque no hay harmonía,
y es sólo una quimera.
II. La más hermosa flor es la del trigo
pasado por molinos y por hornos
en la boca de todos, en abrigo
frente al frío letal. Y los adornos
no deben sustituir a los recursos.
“Pero ¿y la fantasía,
la fuente verdadera de belleza?”
Para ver la verdad tras de discursos,
con que la vela el Medio
propiedad de la cripto-tiranía
de las altas fortunas de bajeza,
mucha de ella hace falta, contra el tedio
de la rendida fe que ya no reza
a la Sabiduría, sino al Lucro.
“Yo ahí no me involucro”.
Por eso no hay remedio. La hermosura
no existe sin justicia, y no tenemos.
Belleza es impedir la dictadura.
Nuestra esperanza última, Podemos.
“Nada ha podido contra la pandemia”.
Pero lo intenta, y no como hace el resto.
Hasta el Sociata se ha hecho socialista
por su inflüencia y, es una blasfemia
contra la Humanidad ese denuesto
que hace al Mal General
la gorda vista.
La verdadera primavera y única
es la Equidad y, mientras ella falte,
no florará el esmalte de su túnica
para las presas de tu Gerifalte,
que somos todos.
“Yo no tengo jefe”.
Permite que me befe:
estás obedeciéndolo pasiva:
te dejas arrastrar a la deriva
siguiendo la corriente que dirige
el Grupo Diestro: tu ignorancia activa
es a voces alianza, que ese dije,
o argolla, discursiva, muestra obvia.
Tu indiferencia es cómplice, y te oprobia.
“Yo no animo al delito, ni lo amparo”.
Ni tampoco lo impides, y es delito
consentir el delito, sin reparo
en su efecto en las víctimas, ignara
a conciencia. Y así nos sale cara
la Cosa Pública, en que estás incluida.
“Tú es que eres rojo o es que estás majara”.
¿Por salvarte la vida?
III. Y en verdad, cara amiga,
no paro de cantar la primavera:
La que está por llegar, si es que la intriga
pro político invierno
universal, perpetuo, lo que espera
conseguir el Grupúsculo Insensato
del Interés Egoico,
no la impide a traición, poniendo el Cuerno
de la Abundancia al pueblo y de su alcance
fuera, y que, mentecato
si apoya a su enemigo, paranoico,
acepta ese percance
de quien quiere volver al mesozoico.
“Tu presidente y su patán gobierno
lo ha hecho todo mal y es un tirano”.
¿Cuál es la solución? “La mano dura
impuesta sobre el pueblo soberano”.
Contradicción: no quieres dictadura
y quieres dictadura, y ¿la hermosura
reivindicas que cante? ¡Qué hay más feo
que esa mala intención indiferente
oculta en tu inconsciente
para ti misma, reo
de connivencia criminal a escape
tóxico, o jovial rea,
enemiga del nuevo Prometeo,
el Bienhechor! Si ya no cazas ratas,
Minina mía, ¡zape!,
y a buscarte la vida en la marea
de las cloacas, gata de la gatas
domésticas y ociosas la más tonta.
Que es muy fácil sangrar la poesía
para cantar la nada que te avía.
Sigue, mejor, mi impronta,
y canta la Equidad y la Harmonía.
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