lunes, 26 de octubre de 2020

EL ESTADO Y LOS REGÍMENES

Razón de una poética social (1 soneto y 2 estrambotes)

 

Ayuso está allá suso por desnorte

del Centro sin oriente -en la de Oriente,

en que se ha apelmazado tanta gente

que en el Congreso queda sin sopore-:

            descabezada grey lleva a su frente

el gusto de las vacas y el recorte,

para hinchar el bolsillo del consorte

-o el nepote-, que firma el expediente.

            Capital es la villa cortesana

en que el villano es Ciudadano cliente

del Populista a Voces delincuente,

            para Modelo metropolitana.

Su objetivo es diezmar al inocente,

por su inocente voto a la tirana.

 

I. “¿Por qué no cantas algo más hermoso

que la sucia política, poeta?  

            Porque me hiere el corazón la treta

mediática que dicta con su acoso

universal que es buena la injusticia

y la equidad, utópica, una excusa

para el crimen legal contra el Derecho,

que quiere conculcarte su Avaricia

de Capital, que, cuando puede, abusa

de ti, si no impedimos su cohecho.

            “Pero ¿no hay algo más digno de canto,

como las flores de la primavera?”

            La primavera, cuando llueve el llanto

torrencial del paciente, es gota fría,

porque no hay harmonía,

y es sólo una quimera.

 

II. La más hermosa flor es la del trigo

pasado por molinos y por hornos

en la boca de todos, en abrigo

frente al frío letal. Y los adornos

no deben sustituir a los recursos.

            “Pero ¿y la fantasía,

la fuente verdadera de belleza?”

Para ver la verdad tras de discursos,

con que la vela el Medio

propiedad de la cripto-tiranía

de las altas fortunas de bajeza,

mucha de ella hace falta, contra el tedio

de la rendida fe que ya no reza

a la Sabiduría, sino al Lucro.

            “Yo ahí no me involucro”.

            Por eso no hay remedio. La hermosura

no existe sin justicia, y no tenemos.

Belleza es impedir la dictadura.

Nuestra esperanza última, Podemos.

            “Nada ha podido contra la pandemia”.

            Pero lo intenta, y no como hace el resto.

Hasta el Sociata se ha hecho socialista

por su inflüencia y, es una blasfemia

contra la Humanidad ese denuesto

que hace al Mal General la gorda vista.

            La verdadera primavera y única

es la Equidad y, mientras ella falte,

no florará el esmalte de su túnica

para las presas de tu Gerifalte,

que somos todos.

                          “Yo no tengo jefe”.

Permite que me befe:

estás obedeciéndolo pasiva:

te dejas arrastrar a la deriva

siguiendo la corriente que dirige

el Grupo Diestro: tu ignorancia activa

es a voces alianza, que ese dije,

o argolla, discursiva, muestra obvia.

Tu indiferencia es cómplice, y te oprobia.

            “Yo no animo al delito, ni lo amparo”.

            Ni tampoco lo impides, y es delito

consentir el delito, sin reparo

en su efecto en las víctimas, ignara

a conciencia. Y así nos sale cara

la Cosa Pública, en que estás incluida.

            “Tú es que eres rojo o es que estás majara”.

            ¿Por salvarte la vida?

 

III. Y en verdad, cara amiga,

no paro de cantar la primavera:

La que está por llegar, si es que la intriga

pro político invierno

universal, perpetuo, lo que espera

conseguir el Grupúsculo Insensato

del Interés Egoico,

no la impide a traición, poniendo el Cuerno

de la Abundancia al pueblo y de su alcance

fuera, y que, mentecato

si apoya a su enemigo, paranoico,

acepta ese percance

de quien quiere volver al mesozoico.

            “Tu presidente y su patán gobierno

lo ha hecho todo mal y es un tirano”.

¿Cuál es la solución? “La mano dura

impuesta sobre el pueblo soberano”.

Contradicción: no quieres dictadura

y quieres dictadura, y ¿la hermosura

reivindicas que cante? ¡Qué hay más feo

que esa mala intención indiferente

oculta en tu inconsciente

para ti misma, reo

de connivencia criminal a escape

tóxico, o jovial rea,

enemiga del nuevo Prometeo,

el Bienhechor! Si ya no cazas ratas,

Minina mía, ¡zape!,

y a buscarte la vida en la marea

de las cloacas, gata de la gatas

domésticas y ociosas la más tonta.

Que es muy fácil sangrar la poesía

para cantar la nada que te avía.

            Sigue, mejor, mi impronta,

y canta la Equidad y la Harmonía.

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