Os recomiendo
una conducta:
salid corriendo
si el vate eructa
ese poema
de la Corriente
corriente y mema,
que no es caliente
ni fría, y osa
no decir nada,
que así es la rosa
de su granada:
explota terca,
mientras se expande
sü onda, y merca,
y se hace grande,
quedando parva,
que es apariencia
lo que esa larva
hila sin ciencia
ni arte, de seda
mal sucedáneo.
Por eso veda
al coetáeno
de más talento:
para que él pueda
vivir del cuento
por su vereda
de falso orgullo:
no sea que eclipse,
triste capullo,
su solus ipse.
Su texto viene,
pues, de un gusano,
quien, sin higiene
moral, de mano
un golpe duro
da, que lo eleva,
y allá, seguro,
vive en su cueva
de esclavo oscuro,
que ve una sombra
sobre su muro
y es lo que nombra
y ése es su canto:
decir su cero
-que es el espanto
del que sincero
observa allende
y sale al día:
así se aprende
filosofía.
Yo fui jurado
de un gran certamen.
Eché mi dado.
Cuando no mamen
los obsoletos
de ahora, puede
que a los sonetos
no se les vede
acceso al premio,
y otras estrofas,
pues manda el gremio
que se hagan fofas
prosas. Escucho:
“a estas alturas,
¡sonetos!”. −¡Mucho
mal verso duras
dejan orejas
flüir, seguras
de no ser viejas,
¡a estas alturas!!
-serio contesto.
Y ellos la broma
ríen, y el puesto
de honor lo toma
ese gran bardo
que en versiprosa
chune la rosa
con su petardo.
Joven poeta:
si galardones
buscas, mi treta
sigue: di nones
al verso bello
de bella estrofa
y salva el cuello
de tanta mofa
tonta e inculta,
y escribe en necio
y haz prosa estulta
de paramecio.
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