A la Toulet
I. El Bien no es en-sí mismo
si no Lo hace,
y por ello nos nace
desde su Abismo.
Todavía lo intenta.
Lo que aún le falta
es Mal que nos asalta
y antes afrenta:
la amenaza del carca
y ese silencio
de quien no reverencio,
si es su monarca.
“Viva el más burro
y viva el tejeringo
porque es un churro
con que me pringo”.
II. El Mal en-sí no es nada:
sólo es Carencia
de Bien, que reverencia
sola la Espada
al servicio de propia
ganancia inicua
cada vez más perspicua
por necroscopia.
Zombis añoran
del viejo Imperio
el nuevo cementerio,
pues ya no choran.
“Rey absoluto,
salva el bien del Malvado
y pon de luto
todo el Estado”.
Y III. Si el Mal existe, es como
prosopopeya
del no-Bien. La plebeya
gente su plomo
sufre, porque la bala
que la fusila
es Ausencia de Lila
que el lila avala.
O, sin pétalos, Rosa
bruta de espina,
espín de la cochina
por revoltosa.
“Lo que nos pincha
es que ya no pinchamos,
que mucho chincha
no ser los Amos”.
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