I. La Carnicera de Madrid, e Injusto
el Juez, y el Mentiroso, y el de Franco,
que atracan las Españas para al Banko
dárselas de barato, me dan susto:
éste a lo claro un golpe reivindica,
ése quiere atorar la sana ayuda
de la Unión Europea, aquélla exsuda
para mayor contagio, y prevarica.
el otro. Los votaron españoles
que botaron de paso a su Alcaldesa
Mejor, en pro de la privada Empresa,
metiendo en propia puerta tontos goles.
Después se ha descubierto que el Monarca
ha defraudado a Hacienda (y somos todos),
y sus polvos trajeron estos lodos.
Y parece que toda España es carca.
Y la prensa recuerda malos NoDos.
Algo apesta a podrido
en Dinamarca.
II. Un colaborador de la Etnocida
dice que proteger a toda España
del virus capital es mla maña
del gobierno demócrata: la vida
de la gran mayoría le parece
inconstitucional; su fundamento
en (humano) Derecho es el Yo-Miento-
Luego-Existo en el cargo, y en sus 13
rueda. piedra, a Neander, como el Judas
que es de su Patria, con cuya bandera
disfraza su persona verdadera:
Licántropo Feroz de plebes crudas.
Si defender Madrid es un ataque
contra su pueblo, el Lupus consejero
de Justicia, del Homo carnicero,
¿qué creerá que es Justicia? ¿Que el achaque
pandémico, y de culpa al zurdo-obrero,
nos haga padecer su mate jaque?
III. “¡España no te quiere, rojo Vice!”
-afirma un individuo. ¡Qué faroles
propios de un ultra! De los españoles
que lo queremos ese necio ¿dice
que no somos España? ¡Qué bemoles
sin música ni oído, por el odio
al pueblo, el servidor del Monipodio
Monopolista, ensordecido en coles
de incultura civil, desde su podio
o pirámide esputa el psico-enfermo!
Del miedo que me da yo ya ni duermo,
y le ruego defensa a mi Custodio.
¡Valiente cobardica el estafermo!
Si mi derecho de elección te arrogas,
las urnas han hablado, so
infelice
y mísero, y te aguantas: te desfogas
por impotencia, que te ha dado un muermo:
todavía te queda mucho Vice.
IV. “El que vote porque ésa es su costumbre
a su partido, haga lo que haga,
si piensa, es con el culo, que la caga,
porque en sus sesos no hay ninguna lumbre”.
Iba bien, pero añade, de la draga
de su sentina: “Todo el que a Podemos
elige es el más memo de los memos”.
Y, después de decirlo, se la traga.
Da lecciones de crítico, de extremos
conocimientos y hondos, y concluye
con tal memez: se ve que sustituye
sesos por tripas llenas de sus fiemos
-en 2ª acepción-. Iba a la cumbre
trepando presumido, por la cara,
tan cara al sol que el sol a tal majara
le da en toda la cara, y su deslumbre
padece por su mira, que es tan cara
que pensar no acostumbra, por costumbre.
V. Siempre que un nazi camuflado habla
defendiendo la causa de sus Voces,
que son 3, intentando soltar coces,
me tacha de ignorante, y ni la tabla
o la cartilla sabe, pues las hoces
y los martillos ve como fantasmas
en todos sus rivales, y las pasmas
políticas recetas son, atroces,
las únicas razones, como miasmas
de cloaca, de insana ideología
las únicas que esgrime: ¡qué manía
con ejercer la fuerza y ectoplasmas
invocar de un pasado en que la Harpía
atrajo a tanto imbécil: esa Diabla
del suicidio en el búnker, como establa
la Historia, que él no aprende, por maría
neandertal, cuya crisma está vacía
y habla y habla, y no sabe de qué habla.
VI. Dicen que este gobierno es el más malo
de cuantos tuvo España; y lo que ha hecho
hasta ahora es de Estado de Derecho
al revés que los otros. El escualo
plutócratra del banco que el provecho
solo propio desea con su pesca
debe tener el alma fía, o fresca,
y el quien trague el culebrón, un pecho
a tósigos inmune, pues se encuesca
a pulmón pleno el cuesco, y basto y ancho,
si en él cabe esa especie y si tan pancho
se queda, o tiene vocación de gresca
y gusta solo de voxeo y gancho,
siempre que sea de su propio palo
para darlo al vecino. No me mancho
con esa estupidez, porque me salo
mis ideas, de paz en zafarrancho,
con hechos y razón. Que el resto es malo.
VII. Este pobre país peca de bruto
y el que no es bruto peca de inocente.
Otro es sólo individuo, que él no es gente,
y por eso es monárquico absoluto
-y no sabe que serlo es indecente.
Hay quien peca también de pusilánime
porque no quiere líos, y su inánime
alma es nada y vacío, y no usa lente
gradüada y no ve, o no quiere exánime
quedar por su valor, que nada vale:
él sigue la corriente y fuera sale
o baja abajo, porque siendo unánime
con los otros sin-alma nunca en luto
está, y ría la gente, y así jale
del carro del Estado, porque a él ya le
da todo igual; y luego viene el puto
que trepa arriba, y puede que lo empale.
y es que, si sienten, sienten a lo bruto.
IX. Decir ruindades, y uniformes caquis
vestir alzando el brazo, con la palma
extendida, por ver si así la palma,
-hoja dentada en torno de su raquis
para karate-, todo el que sü alma
mantiene desalmada contra el maquis,
que dura aún, y gana hoy, de rakis
de su Aurora Dorada ya se empalma
con el borracho hechizo de sus Paquis
Francas actuales que, aun estando vivas,
como el Muerto, al que añoran, son, con privas
que celebran el Odio. Kazantzakis
que incluso salvó a Judas, por nocivas
las tuvo, y ya su Grecia, sin Iñakis
de Loyola, los manda a sus derivas
de náufragos y, haciendo de indios yaquis,
al desierto, por tribus primitivas.
Y aquí, en la Compañía, siguen Cakis.
X. Las víboras que van a húmedas barras
a privar y ponerse como el Quico
Franco dicen burradas de borrico
y el currante que sirve en las de marras,
por no llevarle la contraria al pico
que paga, lo repite; así, pasando
el tiempo acaba por tragar su mando
asumiendo la resta, y como un mico
imitamonos, es de su komando
partidario suicida, y esa prédica
traspasa a otros clientes que, por médica
instrucción, saben bien que ese nefando
mensaje es mula chica de ortopédica
cojera inválida, y mi enciclopédica
sabiduría explica a los macarras
de seso, por ponzoña de la guarras
bichas, que quieren liga balompédica
jugar con sus cabezas, tras de barras:
XI. Predico la verdad, y su sorpresa,
que se lleva la presa, sor del Capo
en Jefe de la Empresa, el menos guapo
que se puede encontrar de alma, expresa,
mirándome como si fuera un sapo
sin beso de princesa, por hechizo
de una bruja encarnada que un erizo
le hace parecer, por puro espanto.
Si fuera Grecia, digo, ilegalizo
al trifascista entero: a tal, por robo
del ciudadano que tributa probo,
y cual por fraude que en su banko suizo
mantiene. su botín; y quien el globo
usa para escapar al moro, y tiesa
deja a su gente súbdita; y al Lobo
Feroz más que a ninguno, por aviesa
conducta antidemócrata de bobo
nazi, que vía va de Gran Sor Presa.
XII. “Cuando las barbas del vecino veas
rasurar, pon las tuyas en remojo”,
cuando al fascismo portugués el rojo
-para ti- eliminó, dijimos, “feas
eran aquellas barbas”. Y un antojo
le dio al franquista rey, como si fuera
amor al pueblo, y dijo: “Abajo, fuera
la dictadura” Porque puso el ojo
en el ejemplo luso, y en espera
estaba, igual que en Grecia, de lo mismo,
siendo en Europa el único fascismo
que quedaba, como una calavera
de un cadáver pretérito; y, el sismo
de la revolución temiendo, ideas
concibió democráticas. Te meas
hoy en su buena voluntad, cinismo
más bien; que quiso portegerse él mismo
con una hipocresía que no veas.
XIII. Todo al final progresa, hasta la métrica
de la estrofa, que en este largo intento
quiero crear, como si fuera invento
de si misma, que a mí me sale tétrico
por depresivo, cuando largo el cuento
de mi ego angustioso. Le permito
que fluya sola y libre, pero el rito
de sus cauces diseño, lo que siento
encauzando en sus ramas, dando al grito
explosivo cadencia con mesura
organizada. Toda dictadura
es fatal, pero ser libre infinito
conlleva a la injusticia, y es que cura
no hay para el síndrome social, que obstétrica
comadrona precisa, para pura
catarsis, y que alumbre de la cétrica
panza del más saciado su criatura.
Viva la libertad, pero simétrica.
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