lunes, 12 de octubre de 2020

El terror de Spanwich

I. La Carnicera de Madrid, e Injusto

el Juez, y el Mentiroso, y el de Franco,

que atracan las Españas para al Banko

dárselas de barato, me dan susto:

            éste a lo claro un golpe reivindica,

ése quiere atorar la sana ayuda

de la Unión Europea, aquélla exsuda

para mayor contagio, y prevarica.

            el otro. Los votaron españoles

que botaron de paso a su Alcaldesa

Mejor, en pro de la privada Empresa,

metiendo en propia puerta tontos goles.

            Después se ha descubierto que el Monarca

ha defraudado a Hacienda (y somos todos),

y sus polvos trajeron estos lodos.

Y parece que toda España es carca.

Y la prensa recuerda malos NoDos.

Algo apesta a podrido en Dinamarca.

 

II. Un colaborador de la Etnocida

dice que proteger a toda España

del virus capital es mla maña

del gobierno demócrata: la vida

            de la gran mayoría le parece

inconstitucional; su fundamento

en (humano) Derecho es el Yo-Miento-

Luego-Existo en el cargo, y en sus 13

            rueda. piedra, a Neander, como el Judas

que es de su Patria, con cuya bandera

disfraza su persona verdadera:

Licántropo Feroz de plebes crudas.

            Si defender Madrid es un ataque

contra su pueblo, el Lupus consejero

de Justicia, del Homo carnicero,

¿qué creerá que es Justicia? ¿Que el achaque

pandémico, y de culpa al zurdo-obrero,

nos haga padecer su mate jaque?

 

III. “¡España no te quiere, rojo Vice!”

-afirma un individuo. ¡Qué faroles

propios de un ultra! De los españoles

que lo queremos ese necio ¿dice

            que no somos España? ¡Qué bemoles

sin música ni oído, por el odio

al pueblo, el servidor del Monipodio

Monopolista, ensordecido en coles

            de incultura civil, desde su podio

o pirámide esputa el psico-enfermo!

Del miedo que me da yo ya ni duermo,

y le ruego defensa a mi Custodio.

            ¡Valiente cobardica el estafermo!

Si mi derecho de elección te arrogas,

las urnas han hablado, so infelice

y mísero, y te aguantas: te desfogas

por impotencia, que te ha dado un muermo:

todavía te queda mucho Vice.

 

IV. “El que vote porque ésa es su costumbre

a su partido, haga lo que haga,

si piensa, es con el culo, que la caga,

porque en sus sesos no hay ninguna lumbre”.

            Iba bien, pero añade, de la draga

de su sentina: “Todo el que a Podemos

elige es el  más memo de los memos”.

Y, después de decirlo, se la traga.

            Da lecciones de crítico, de extremos

conocimientos y hondos, y concluye

con tal memez: se ve que sustituye

sesos por tripas llenas de sus fiemos

            -en 2ª acepción-. Iba a la cumbre

trepando presumido, por la cara,

tan cara al sol que el sol a tal majara

le da en toda la cara, y su deslumbre

padece por su mira, que es tan cara

que pensar no acostumbra, por costumbre.

 

V. Siempre que un nazi camuflado habla

defendiendo la causa de sus Voces,

que son 3, intentando soltar coces,

me tacha de ignorante, y ni la tabla

            o la cartilla sabe, pues las hoces

y los martillos ve como fantasmas

en todos sus rivales, y las pasmas

políticas recetas son, atroces,

            las únicas razones, como miasmas

de cloaca, de insana ideología

las únicas que esgrime: ¡qué manía

con ejercer la fuerza y ectoplasmas

            invocar de un pasado en que la Harpía

atrajo a tanto imbécil: esa Diabla

del suicidio en el búnker, como establa

la Historia, que él no aprende, por maría

neandertal, cuya crisma está vacía

y habla y habla, y no sabe de qué habla.

 

VI. Dicen que este gobierno es el más malo

de cuantos tuvo España; y lo que ha hecho

hasta ahora es de Estado de Derecho

al revés que los otros. El escualo

            plutócratra del banco que el provecho

solo propio desea con su pesca

debe tener el alma fía, o fresca,

y el quien trague el culebrón, un pecho

            a tósigos inmune, pues se encuesca

a pulmón pleno el cuesco, y basto y ancho,

si en él cabe esa especie y si tan pancho

se queda, o tiene vocación de gresca

            y gusta solo de voxeo y gancho,

siempre que sea de su propio palo

para darlo al vecino. No me mancho

con esa estupidez, porque me salo

mis ideas, de paz en zafarrancho,

con hechos y razón. Que el resto es malo.

 

VII. Este pobre país peca de bruto

y el que no es bruto peca de inocente.

Otro es sólo individuo, que él no es gente,

y por eso es monárquico absoluto

            -y no sabe que serlo es indecente.

Hay quien peca también de pusilánime

porque no quiere líos, y su inánime

alma es nada y vacío, y no usa lente

            gradüada y no ve, o no quiere exánime

quedar por su valor, que nada vale:

él sigue la corriente y fuera sale

o baja abajo, porque siendo unánime

            con los otros sin-alma nunca en luto

está, y ría la gente, y así jale

del carro del Estado, porque a él ya le

da todo igual; y luego viene el puto

que trepa arriba, y puede que lo empale.

y es que, si sienten, sienten a lo bruto.

 

IX. Decir ruindades, y uniformes caquis

vestir alzando el brazo, con la palma

extendida, por ver si así la palma,

-hoja dentada en torno de su raquis

            para karate-, todo el que sü alma

mantiene desalmada contra el maquis,

que dura aún, y gana hoy, de rakis

de su Aurora Dorada ya se empalma

            con el borracho hechizo de sus Paquis

Francas actuales que, aun estando vivas,

como el Muerto, al que añoran, son, con privas

que celebran el Odio. Kazantzakis

            que incluso salvó a Judas,  por nocivas

las tuvo, y ya su Grecia, sin Iñakis

de Loyola, los manda a sus derivas

de náufragos y, haciendo de indios yaquis,

al desierto, por tribus primitivas.

Y aquí, en la Compañía, siguen Cakis.

 

X.  Las víboras que van a húmedas barras

a privar y ponerse como el Quico

Franco dicen burradas de borrico

y el currante que sirve en las de marras,

            por no llevarle la contraria al pico

que paga, lo repite; así, pasando

el tiempo acaba por tragar su mando

asumiendo la resta, y como un mico

            imitamonos, es de su komando

partidario suicida, y esa prédica

traspasa a otros clientes que, por médica

instrucción, saben bien que ese nefando

            mensaje es mula chica de ortopédica

cojera inválida, y mi enciclopédica

sabiduría explica a los macarras

de seso, por ponzoña de la guarras

bichas, que quieren liga balompédica

jugar con sus cabezas, tras de barras:

 

XI. Predico la verdad, y su sorpresa,

que se lleva la presa, sor del Capo

en Jefe de la Empresa, el menos guapo

que se puede encontrar de alma, expresa,

            mirándome como si fuera un sapo

sin beso de princesa, por hechizo

de una bruja encarnada que un erizo

le hace parecer, por puro espanto.

            Si fuera Grecia, digo, ilegalizo

al trifascista entero: a tal, por robo

del ciudadano que tributa probo,

y cual por fraude que en su banko suizo

            mantiene. su botín; y quien el globo

usa para escapar al moro, y tiesa

deja a su gente súbdita; y al Lobo

Feroz más que a ninguno, por aviesa

conducta antidemócrata de bobo

nazi, que vía va de Gran Sor Presa.

 

XII. “Cuando las barbas del vecino veas

rasurar, pon las tuyas en remojo”,

cuando al fascismo portugués el rojo

-para ti- eliminó, dijimos, “feas

            eran aquellas barbas”. Y un antojo

le dio al franquista rey, como si fuera

amor al pueblo, y dijo: “Abajo, fuera

la dictadura” Porque puso el ojo

             en el ejemplo luso, y en espera

estaba, igual que en Grecia, de lo mismo,

siendo en Europa el único fascismo

que quedaba, como una calavera

            de un cadáver pretérito; y, el sismo

de la revolución temiendo, ideas

concibió democráticas. Te meas

hoy en su buena voluntad, cinismo

más bien; que quiso portegerse él mismo

con una hipocresía que no veas.

 

XIII. Todo al final progresa, hasta la métrica

de la estrofa, que en este largo intento

quiero crear, como si fuera invento

de si misma, que a mí me sale tétrico

            por depresivo, cuando largo el cuento

de mi ego angustioso. Le permito

que fluya sola y libre, pero el rito

de sus cauces diseño, lo que siento

            encauzando en sus ramas, dando al grito

explosivo cadencia con mesura

organizada. Toda dictadura

es fatal, pero ser libre infinito

            conlleva a la injusticia, y es que cura

no hay para el síndrome social, que obstétrica

comadrona precisa, para pura

catarsis, y que alumbre de la cétrica

panza del más saciado su criatura.

Viva la libertad, pero simétrica.         

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