martes, 9 de abril de 2019

Fábula de todos los Diablos



A Miguel Romero Esteo

Satan, prends pitié de ma longue misère!
Baudelaire

Los diablillos son buenos. Buenos son los dïablos.
A los pobres dïablos a dïario alimentan
Y a las bestias liberan de los tristes establos
Por los campos traviesos soltándolas amenos.
Los diablillos son buenos porque a todo se enfrentan.
Los diablillos son buenos.
Si jeovahes o zeuses les imponen imperio,
Los diablillos se ríen y se ríen los diantres
Y el Señor se cabrea y se pone muy serio
Y los manda al infierno con sus rayos venablos
Y, al cantar los diablillos con sus voces sochantres,
─Buenos son los dïablos─
Se produce el entuerto, la tormenta y el caos
Se destruye a sí mismo y comienzan los soles
A existir y planetas como cósmicas naos
Y satélites fáciles por los cielos serenos
Dan sus vueltas por gusto paseando sus moles.
Los diablillos son buenos.
Al compás de sus ritmos se organiza la vida
Y al compás de su canto se organizan las mentes
Y aparece el lenguaje que al amor nos convida
Y el amor aparece porque nacen vocablos
Y los hombres se insultan porque son indecentes.
Buenos son los dïablos.
Porque el ántropo nace cuando inventa palabra
Que le meta la idea con su significado,
Pero el ántropo es lobo y está como una cabra
Y se come a sí mismo si el jinete los frenos
De Señor no le pone, si no prueba bocado:
Los diablillos son buenos,
Porque a brutos domados amaestrados los pinchan
Con su espuela o sus cuernos, porque rompen sus riendas,
Y encabritan y corren y se burlan y chinchan
A Señores que caen y a Buscones y a Pablos
Camino de Damasco, y les ponen enmiendas.
Buenos son los dïablos.
Los diablillos simpáticos juguetean demiurgos
Fabricando poetas realidades mejores
A la plebe y al siervo preparando los burgos:
Son juglares cantando con sus Cides venenos
Que por villas reparten contra grandes Señores.
Los diablillos son buenos.
Y también las diablillas y las diablas son buenas.
Buenas son y mejores porque son seductoras
E interpretan papeles de malísimas nenas
Y están buenas y nobles porque tienen sus tablas
De largas comediantas como frescas señoras.
Buenas son las dïablas.
Las diablillas son buenas porque todo lo empinan
Con sus lenguas antiguas de inusuales parablas,
Sus manzanas atiesan sus fresones y minan
El gilismo del macho: con ritual, cantilenas
Y fatales hechizos buenas son las dïablas,
Las diablillas son buenas.
Sí, son buenas, son buenas porque tienen sus ángeles,
Mucho ángel de encanto, que engatusan las villas
Y espontáneos villanos comunes en falange les
Aplauden reclamando con sus risas sus fablas
Y se vuelven rebeldes, no doblan las rodillas.
Buenas son las dïablas.
Buenas son las diablillas. Las dïablas son buenas
Y son libres y libran: de Líber oficiantes
Te tientan con sus gustos y te quitan las penas
Y te quitan la esclava ämbición, y si entablas
Tratamiento con ellas, como son tan amantes
─Buenas son las dïablas─,
Te verás de verdad envuelto en la belleza,
La que nunca soportan esos dioses tiranos
Que, si gustan conciencia de verdad, su cabeza
Revienta porque saben de su ser, sus retablos
Teatrales se les caen como a seres humanos
Dados a los dïablos,
A todos los diablillos, diablillas y demonias
Y a todos los demonios y a todos los arcángeles
Que, caídos, levantan a los cielos ausonias
(Cóllige virgo) rosas de que, poeta, häblas.
Porque no habrá en los cielos ni en la tierra quien zánjeles
Su deuda a las dïablas,
Sus deudas a los diablos que siembran alegría
Libertad esperanza dolce vita far niente
Ocio fértil creativo voluntad energía
Dignidad amor propio de ser independiente
Y no besarle el ano al Poder que te encabla
Al gran Ordenador que te deja sin mente
Hecho un zombi bendito: que no sé de qué hablo,
Si me roban el alma, si me roban mi diabla,
Me roban mi dïablo.

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