A Miguel Romero Esteo
Satan, prends pitié de ma longue misère!
Baudelaire
Los diablillos son buenos. Buenos son los
dïablos.
A los pobres dïablos a dïario alimentan
Y a las bestias liberan de los tristes
establos
Por los campos traviesos soltándolas
amenos.
Los diablillos son buenos porque a todo se
enfrentan.
Los diablillos son buenos.
Si jeovahes o zeuses les imponen imperio,
Los diablillos se ríen y se ríen los
diantres
Y el Señor se cabrea y se pone muy serio
Y los manda al infierno con sus rayos
venablos
Y, al cantar los diablillos con sus voces
sochantres,
─Buenos son los dïablos─
Se produce el entuerto, la tormenta y el
caos
Se destruye a sí mismo y comienzan los
soles
A existir y planetas como cósmicas naos
Y satélites fáciles por los cielos serenos
Dan sus vueltas por gusto paseando sus
moles.
Los diablillos son buenos.
Al compás de sus ritmos se organiza la
vida
Y al compás de su canto se organizan las
mentes
Y aparece el lenguaje que al amor nos
convida
Y el amor aparece porque nacen vocablos
Y los hombres se insultan porque son
indecentes.
Buenos son los dïablos.
Porque el ántropo nace cuando inventa
palabra
Que le meta la idea con su significado,
Pero el ántropo es lobo y está como una
cabra
Y se come a sí mismo si el jinete los
frenos
De Señor no le pone, si no prueba bocado:
Los diablillos son buenos,
Porque a brutos domados amaestrados los
pinchan
Con su espuela o sus cuernos, porque
rompen sus riendas,
Y encabritan y corren y se burlan y
chinchan
A Señores que caen y a Buscones y a Pablos
Camino de Damasco, y les ponen enmiendas.
Buenos son los dïablos.
Los diablillos simpáticos juguetean demiurgos
Fabricando poetas realidades mejores
A la plebe y al siervo preparando los
burgos:
Son juglares cantando con sus Cides
venenos
Que por villas reparten contra grandes
Señores.
Los diablillos son buenos.
Y también las diablillas y las diablas son
buenas.
Buenas son y mejores porque son seductoras
E interpretan papeles de malísimas nenas
Y están buenas y nobles porque tienen sus
tablas
De largas comediantas como frescas
señoras.
Buenas son las dïablas.
Las diablillas son buenas porque todo lo
empinan
Con sus lenguas antiguas de inusuales parablas,
Sus manzanas atiesan sus fresones y minan
El gilismo del macho: con ritual,
cantilenas
Y fatales hechizos buenas son las dïablas,
Las diablillas son buenas.
Sí, son buenas, son buenas porque tienen
sus ángeles,
Mucho ángel de encanto, que engatusan las
villas
Y espontáneos villanos comunes en falange
les
Aplauden reclamando con sus risas sus fablas
Y se vuelven rebeldes, no doblan las
rodillas.
Buenas son las dïablas.
Buenas son las diablillas. Las dïablas son
buenas
Y son libres y libran: de Líber oficiantes
Te tientan con sus gustos y te quitan las
penas
Y te quitan la esclava ämbición, y si
entablas
Tratamiento con ellas, como son tan
amantes
─Buenas son las dïablas─,
Te verás de verdad envuelto en la belleza,
La que nunca soportan esos dioses tiranos
Que, si gustan conciencia de verdad, su
cabeza
Revienta porque saben de su ser, sus
retablos
Teatrales se les caen como a seres humanos
Dados a los dïablos,
A todos los diablillos, diablillas y
demonias
Y a todos los demonios y a todos los
arcángeles
Que, caídos, levantan a los cielos
ausonias
(Cóllige virgo) rosas de que,
poeta, häblas.
Porque no habrá en los cielos ni en la
tierra quien zánjeles
Su deuda a las dïablas,
Sus deudas a los diablos que siembran
alegría
Libertad esperanza dolce vita far niente
Ocio fértil creativo voluntad energía
Dignidad amor propio de ser independiente
Y no besarle el ano al Poder que te
encabla
Al gran Ordenador que te deja sin mente
Hecho un zombi bendito: que no sé de qué hablo,
Si me roban el alma, si me roban mi
diabla,
Me roban mi dïablo.
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