Yo nací (perdonadme)
en la edad de la pérgola y el tenis.
Gil de Biedma
Cuando Franco, ese sapo Iscariote y
ladrón, con su gran escuadrón de cardenales y banqueros
León Felipe
…conciencias siervas de la norma y el
capital
Passolini
Yo nací señorito:
mi padre, aunque demócrata,
fue probo publicano.
(Perdonad, camaradas,
pero no me arrepiento.)
Me hice antifranquista,
no obstante, por
escándalos
oscuros de conciencia,
y milité en la extrema
izquierda, donde no me
quisieron demasiado
por individualista
o ácrata y burgués.
Pasé miedo, lo tuve
a la social-político
brigada de la poli
del jefe del Estado
español, que se hizo
dueño del pazo entero
del país, por atraco
a aleve mano armada
a su pueblo con guerra
criminal de exterminio,
aquel sapo iscariote
y ladrón con su escuadra
de carcas cardenales
y rateros banqueros
y carlistas frustrados
y asesinas falanges.
Y mi buen camarada
del partido político
clandestino me odiaba
con un odio de clase
que jamás comprendí.
Yo qué culpa tenía
de haber nacido miembro
de una buena familia.
Llegó la democracia
y los mandé al carajo
a todos: a los otros
y a los unos. Y ahora,
cuando ya el socialista
neo-caco-liberal
(en el sentido griego
o latino del término)˗
ha administrado el saco
para hacerse perpetuo
en su poyo pantócrator
perdiéndolo; y, por ende,
la derecha ahora aprieta
con su potro económico
y corrupto al servicio
del neto beneficio
del bárbaro del norte
(y su pila o jauría
de esbirros y satélites
y secuaces, rapaces
españoles apátridas)-
la vida de los súbditos
de un emérito rey
cuya fortuna duerme
en los bancos suizos,
escribo este poema
social de la experiencia,
para decir a todos
que ya iba siendo hora
de que pensarais cómo
dejar de ser vendidos
colaboracionistas
de un régimen que sigue
las cacas instrucciones
de la actual plutocracia,
dictadora de leyes
de mercado usureras,
y encabeza Merkuria
desde su capital
de Nueva Nazilandia,
apoyada por esos
sepulcros blanqueados
que se nombran demócratas
y fundan dictaduras
con excusa pomposa
en su trasero patio
ibérico del sur,
y fomentan la guerra
a lo ancho del mundo,
los Estados Unidos
de América, terror
de pueblos indefensos
a los cuales que masacran
si no son obedientes
a su orden de mando (:
—Sed más pobres, más pobres,
mano de obra barata
para mis empresarios;
dadnos materia prima
por tres cuartos, que
luego,
ya manufacturadas,
retornarán a casa
a precio fuera de
órbitas).
Y yo me desespero
cuando os hablo de otras
alternativas nuevas
a esta común desgracia:
me miráis
como a un loco
y, airados y ofendidos,
me tacháis de inocente
senil adolescente
obseso, enloquecido
con el tema político,
indigno de tratarse
entre gente educada
(por los alienadores:
los dueños del sistema
mediático de España,
ése que, según Oxford,
es el menos fïable
de la Unión Europea).
Y yo en verdad os digo:
¿no es mejor estar loco
de amor a la justicia
social que ser contrarios
a nuestros intereses
propios de ciudadanos
explotados y en ruina,
¿no es mejor estar loco
que atontado? Si, ajenos
a mi buena intención,
me descalificáïs,
peor para vosotros.
Ay pobre pueblo mío,
todavía te crees
aquel cuento franquista
de la conspiración
masónico-judeo-
comunista: qué malos
siguen siendo los buenos,
si son rojos, y negros
demonios, para ti.
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