martes, 31 de marzo de 2020

BIOGRAFÍA Y PLEGARIA

2 sonetos y epístola.

i llegados son iguales
los que viven de sus manos
y los ricos.
Jorge Manrique

Me place dedicar aquí esta poesía a Carmen Cortés, que me ilustró sobre el valor locativo de ese manriqueño “i”, que también habita ahí donde estoy.

I. Me salvaste una vez de la locura
de una aventura habida en tierra extraña,
de una patraña de una Circe oscura
y de una dura y prieta y fiera araña

que con su saña de cangrejo a dura
pena tu cura eliminó. Ya a España
vuelto -Espadaña de Aúrea Dictadura
librada, y pura-, o Ítaca, que baña

de Penélope el mar, una pandemia
retiene a la bohemia y al trabajo
en su ermita, y apremia con el tajo

que trajo el Rajo, y consintió la anemia
del valor bajo nuestro: así nos premia.
Salva i de endemia a nuestro humano hatajo.

II. Relaciona la cita con el texto
o el cuerpo de poema y esa cita
con la dedicatoria, que está escrita
por algo, que para algo es el contexto

que incluye el título, pues no pretexto
es mero u ornamento, si te evita
la desorientación, cuando en la ermita
confinado no puedes contra el sexto

pecar, porque estás solo, y no hay consorcio
para ningún consorte ni coyunda
y no hay comunidad: pido el divorcio

a Soledad por medios informáticos
y escribo a los comunes y me inunda
un clamor de furores democráticos.

Y III. Esta agresión de la real pandemia
cornúpeta que huyó del laberinto
y embiste ciega y bestia, y que proemia

suso el par de sonetos en que pinto
con letras la obsesión que por eufemia,
negación de tabú, nomino y finto

jugando a la evasión, como una Psique
o Papillón, por el canal distinto
expansiva volando sobre dique

por Dique alzada, o Mariposa Efecto
-déjame, Soledad que te lo explique-,
contra el contagio, la del Arquitecto

obrero de Justicia sanitaria
y Común, por nosotros, raro, electo,
con la que está cayendo sobre el paria

-que indefenso dejó aquel gRajo ignaro,
servidor de la Urraca mercenaria,
y a nuestra economía en cardioparo,

para inflar los bolsillos de sus socios
de empresas financieras, con descaro,
y así redondos promover negocios,

empobreciendo al mísero plebeyo
alienado por indo-sacerdocios
telemediáticos, sin regomeyo

sospechoso de ser víctima hipnótica,
desorientada por el leguleyo
oficial-; esta líneas, sin erótica

ya, Soledad, que indican el motivo
de las mismas, son ruego de una exótica
satisfacción vital. Porque te escribo

para acordar divorcio, y no repudio:
yo siempre te busqué del vulgo en vivo
huyendo y en directo, un interludio

en mis trabajos y mis laborables,
a fin de darle juego a algún estudio,
y hablarme sin rüido, “cuando hables

-diciéndome-, si no será el silencio
piensa más bello que tus verbas bables
-de balbus: tartamudo-”, como Mencio

y Chuan Zu predicaran, de la absenta
bebiendo de Sofía o el asencio
de tu Interior Bodega, como cuenta

y canta Juan de Yepes de su Fonte.
Quería, asceta en Biblos, hacer cuenta
nueva, por superar el horizonte

de mi Líbano interno a las Hespérides
cuesta arriba subiendo por el Monte
Carmelo, de ancestrales efemérides

rehaciendo la aventura de los viejos
viajeros, con Tartessos, Casitérides,
a por plata, y estaño, lo más lejos

posible, por destinos; y colonias
fundar hasta el Pacífico, reflejos
de Fantásias de Bux.  Las pandemonias,

empero, Soledad, me hacen tu esclavo,
y quiero libertades argantonias
sí, pero, aquí en mi pueblo, y como un bravo

sacudir las cadenas, de esos bronces
y luego yerros, y doblar el Cabo
de la Buena Esperanza, como entonces,

pero dando paseos por mi barrio
y viendo a los vecinos, de los gonces
o eslabones librados y este zarrio

remedio de almadrabas, por atunes
amantes trinitarios, siendo Arrio
su defensor hereje, e impecunes

de diestra torpes, como si zocatos
zoquetes de Felipe, anti-comunes
pro empresarios, untados, insensatos

responsables de robo de defensas
a humildes y sufridos timoratos
del fantasma bermejo, por intensas

campañas de terror contra granates,
que ahora los salvan, pese a sus ofensas
y sus barbaridades y dislates.

Renuncio, Soledad, a tu refugio,
pues. Porque el mundo necesitas vates,
aunque se nos desprecie el artilugio

del estilo y el verso, y se someta
a aquel reconocido subterfugio,
por miedo a que su amigo se le meta

en gulag, y los lágueres del Capo
actüales destruya, y del poeta
es turno concienciar, con su guiñapo

o pipa para el troj. Si no lo alcanza,
estará por cantar, al menos, guapo.
Hay que llenar nuestra prosaica panza

de ilusiones y pan, que ya se agota.
Salvar a todos salva tu pitanza.
Y cuando tornas lúcido a un idiota,
un grano das de vida y esperanza.

lunes, 30 de marzo de 2020

EPÍSTOLA ECOCRÍTICA


 A Irene Fernández

Querida Irene: como solicitas
de mi estilo que trate de este tema,
sin más lo hago: no hay ningún problema
en servir a tus gracias infinitas:

Ha entrado el Globo en crisis y hay gentuza
que se empeña en pincharlo. No es ya sólo
la pandemonia: de uno al otro polo
Naturaleza sufre la gazuza

insaciable del Lucro por las ganas
de enriquecerse empobreciendo a toda
la Humanidad o casi, y aun la moda
es ponerse de parte de tiranas

y privadas fortunas que voraces
arramblan con la base del sustento
universal. ¿Queréis a tomar viento
contaminado iros? Los disfraces

se vuelven trasparentes: la Amenaza
apocalíptica aprovecha tanto
mïope por sacar partido, espanto
inyectando en el foro y en la plaza,

para que odiemos sólo al enemigo
de su interés, que la supervivencia
ponen en riesgo de la especie, a ciencia
falsa; y a veces desespero. Sigo,

empero, cultivando la esperanza:
alguna vez seremos mayoría
activa los sensatos, y aunque ría
el genocida necio, por la panza

llenar a costa nuestra, y aún querría
dinero para él más, y para el resto
pobreza, su inconsciencia sepa esto:
la madre Pachamama porquería

no quiere más infecta en su aparato
respiratorio, y puede, si ella quiere,
sobrevivir cambiando y, si se muere
alguien, podemos ser nosotros; dato

que se olvida: hubo un tiempo antiguo, ajeno,
aquí en que no hubo oxígeno; anaeróbicas
bacterias respiraban, aerofóbicas,
lo que para nosotros es veneno,

y se excretaron gases de desecho
irrespirables para ellas. Gea
cuando la cosa al fin se puso fea,
abandonó a sus hijas y más pecho

ya no les dio, y por eso respiramos
ahora nosotros. Puede hacer lo mismo
de nuevo y, ante el fiero paroxismo
pandemonio, soltar, entre los amos

lo mismo que entre siervos, su demonio
pánico y acabarnos. Mira el aire
que nos da, y puede darnos, desde el Zaire,
o Indonesia, y al tóxico el favonio

del clásico prefiere trasparente
y puro que nos cede la Amazonia
generosa también que, en pandemonia,
agrede y abandona un delincuente

gobernante a su suerte, que es muy poca,
psicópata impolítico que infecta
con su maldad la atmósfera, de abyecta
moral, característica de loca

Cabra Macho, invocada en aquelarre
por un vulgo en despiste, a la ecumene
en peligro poniendo. Tú, mi Irene
que significas paz, conmigo barre

la injusticia del mundo, humanitaria
en solidaridad con los comunes:
no dejemos jamás a ésos impunes
de su crimen de ansia mercenaria.

Y aquí lo dejo escrito, el testimonio
dando del tiempo que nos muestra el diente
de esta pandemia, que es un pandemonio.
Kurro Fortuny, marzo, 2020.

¡ESTATALIZACIÓN DEL LOS OLIGOPOLIOS, YA!

Yo expropiaría todas las empresas
a las que ha ido nuestra pasta gansa
a parar, y mi mente no descansa
pensando que hay que ya dejar de presas

ser de esos zorros. Soy un buen patriota,
si la patria es mi pueblo; que devuelva
el capital lo que pilló en la selva
legal que ha consentido tanto idiota

votando a la derecha traicionera
que así nos ha dejado, en la rüina
indefensos contra esta bestia china,
que nos tocó, de origen, extranjera,

por un fallo eficaz en los controles
de su diseñador: quería viejos
quitar de en medio, porque en sus consejos
y manifestaciones españoles

exigían derechos y “son caros
de mantener y no producen”, dice
un malnacido, si es ministro o vice
o presi, no lo sé, tal bolsonaros

y trumps, y alguna bestia que en Holanda
se excreta en nuestra España, porque es malo
pagar deudas a un pueblo, que el escualo
político en su banco, cuando manda,

quiere comerse al pez más pobre y chico;
que el cesado Raj hoy de esta colonia
de Europa, ante la fiera pandemonia
nos ha dejado en bragas. Lo predico:

¡nuestras son las empresas de sus sucios
socios podridos de euros, que son nuestros!:
salvamos sus negocios y, cabestros
apaleados, obedientes rucios,

tiramos del Estado y la económica
crisis costearon nuestros lomos brutos
a costa de aguantar estos tributos
abusivos, cargados de astronómica

ganancia los avaros y el inepto
que por codicia se entrampó, y pagamos
sus trampas, porque el siervo de los Amos
se enamora del Amo Mano-clepto

-lexemático hipérbaton-  Modelo:
nos machacó sin compasión. Que vaya
a cadena perpetua hasta que haya
devuelto su Botín. Si por el suelo

no queréis continuar tirados, fuertes
haceros y valientes, y poneros
de acuerdo todos, por vuestros dineros
recuperar, conmigo. No más muertes

por infección, expuestos al contagio,
mientras viene la crisis por el gasto
social que no se hizo, y así, pasto
de esas rapaces somos. Su naufragio

que hoy lo paguen sus arcas fraudulentas:
¡nacionalización del gran Consorcio,
Cártel o Trust ladrón!: quiero el divorcio
y vitalicia mi pensión. Y rentas

altas paguen impuestos progresivos,
mientras tanto, por ley, que se la apriete
quien a mí me apretó, tal si un juguete
fuera yo o un pelele de agresivos

niñatos cafres que jugaron, riesgos
aceptando que, tras de su fracaso,
nos hicieron pagar y, dado el caso
presente, se arman de argumentos sesgos,

porque, hienas, pretenden que de nuevo
paguemos los de siempre su codicia
insaciable: ¡Vivamos en justicia!:
si no queremos irnos al Erebo,

¡rebelémonos!;  que ahora paguen ellos
por cuanto, doblemente, nos lo deben:
¡que de su propia medicina prueben!
¡Ya nos toca ganar a los plebeyos!

domingo, 29 de marzo de 2020

CAMINO DE EUTOPÍA.

Las mayorías de las U-topías (“no hay tal lugar” traducía Quevedo)  han sido en realidad dis-topias por exceso de perfección en el orden rígido asfixiante que han predicado sus diseñadores: la Eu-topía (el Buen Lugar traduciría hoy), tiene que contener amplios grados de libertad para todos, salvo para los dirigentes electos, que tienen que cumplir la misión para la que se los ha elegido, so pena de inmediata destitución, cárcel y confiscación de sus bienes, que pasarán a ser propiedad del erario público;  su Constitución, por lo demás, debe prohibir la existencia de la desigualdad económica entre ricos y pobres, mediante contribuciones progresivas y proporcionales a los ingresos y renta de cada cual.
Germaine Ramos Coussins,  Camino de Eutopía, inédito, copia personal facilitada por la autora.

El Monstruo que se infiltra en todas partes,
ubicuo como Dios, el pandemonio,
parece un comunista que con artes
malas acecha nuestro patrimonio

y nuestra vida; Pinochet lo dijo:
no se puede vencer, porque es la hidra;
se esconde en la cloaca, el entresijo,
y fluye como instante de clepsidra.

Llueven sus gotas como chirimiri
cuyo origen no sé, pues no le tiene.
Sale de ti, y te invita al hara-kiri:
solo te salvan aislamiento, higiene

y colaboración con el gobierno,
porque él sólo te arropa con sus huestes.
A la anarquía quítale su infierno
de libertad. Y no te manifiestes.

Parece diseñado por los choris
neoliberales, otras veces, y unas,
por socialistas, laboristas torys
neowhigs  o nazis, para su fortunas,

o la social justicia, si ya es hora
de reinventar un democomunismo
del bien común, matando a la traidora
mafia estatal por medio del civismo

de las gentes, haciéndose partícipes
de la organización, desde las bases,
de las empresas: dipus y munícipes,
no de partido, sino de interfases

entre consejos -sóviets-; y el político
profesional desaparezca, y todos
hagamos viaje por camino mítico
e ideal a Eutopía, cuyos lodos

sean los polvos que sembremos machos
y hembras unidos en jergón redondo
de libre amor universal a cachos
armonizados en humor cachondo.

Impidamos al amo sus rapiñas,
amaëstremos al representante:
alguno de nosotras seamos niñas
que vean vías suyas adelante.

Y si parece todo un disparate,
una alucinación bella, un delirio,
por ser locura, y método, del vate
en que el necio se excreta por martirio

o tortura aplicar o electroshocks
en una mente ida, yo os propongo
que se lo deis mejor a ese mondongo
que miente y dice ser pópuli vox.

miércoles, 25 de marzo de 2020

PLEGARIA DANTESCA CONTRA LA PESTE VIROLÓGICA

Salva a este mundo, Amor, de la pandemia
que ha ocasionado el neoliberalismo,
sea el chino -de Estado-, o sea -lo mismo,
mas so disfraz- de América. Ya premia

después de tanta Historia de trabajos
mal pagados a los menesterosos,
y al fin libéranos de los colosos
del poder y el dinero, y de sus grajos

y gazze ladri; y de su tontería
tozuda a tantos pobres, por incultos,
que los votan y, más, le rinden cultos
como si fueran dioses, y ellos, cría

de pocilga industrial: han sido ellos,
los otros, amos, los que en sus cultivos
virológicos han creados vivos
bichos -que han financiado sus camellos

legales- microscópicos -los grandes
estafadores de los pueblos, bélicos
comerciales contrarios, pantagruélicos
de apetito de pasta, por desmandes

del enemigo inobediente-: dijo
o pensó el insensato: "Tiro una
bomba en el centro de su gran Fortuna
y los inculpo de este mi explotijo

y se acaba la guerra de comercio".
Y al torpe se les escapa de las manos,
contagia a medio mundo de gusanos
enanos, y le duele ya el sestercio.

Y el Fondo Monetario, que es más burro
cada día (se ha vuelto mata-viejos),
ya ha dicho que este morbo, desde lejos
se ve venir, es caro y, pues, discurro

que quiere que paguemos hoy de nuevo
nosotros otra crisis a recortes
sociales recreada, o los importes
de sus pérdidas, dándole el relevo

a los mismos, cobrándonos, subiendo
tributos a los proles, sus fracasos.
Si se lo consentimos, esos pasos
que dimos repitiendo, que yo entiendo

pasivos, porque entiendo, y no el de doble
moral, si es empresario rico, o facha,
que para bellum hoy ya no borracha
está nuestra (in)consciencia de este proble

(valga el hipocorístico), y la amorfa
masa manipulable, o bien lo aprende,
o a purga vamos poli, a más, por ende,
sin escarmiento; así que porfa, porfa,

pensad: el enemigo no es el rojo
fantasma que murió de sobredosis:
es el Patrón patriota que usa hipnosis
mediática, y es sátiro gorgojo

que vïola a la ninfa planetaria,
y que os bebe la sangre, sanguijuela
que se cura a sí misma, y que con muela
de molino, de cura pecuniaria,

te quiere dar la extrema unción. Que pagues,
amigo pueblo, quiere, los atracos
a tu erario, y te infectan, como Cacos,
para meterte al fin en sus gulagues

y lágueres, y así les curres gratis
hasta morir de hambre y sobresfuerzo:
ay, pueblo humano, no me seas mastuerzo,
y rebélate, y no me seas locatis.

martes, 24 de marzo de 2020

SERMÓN PARA EL INSOLIDARIO


Coronavirus, cruel coronavirus
del triunvirato amigo, qué nerviosa
me pones a la gente, cuya sosa
caústica está de mal humor: a tiros

responde irresponsable el fascistoide
a quien le dices la verdad más clara:
lo que antes risa fue es soberbia cara
dura de mula terca y paranoide.

La culpa se nos echa. Se aprovecha
la crítica pandemia para todo:
sacar partido como sea, el modo
no importa nada; y préndese la mecha

para hacer explotar la dinamita,
en la que está sentado al buen gobierno,
que han dejado en herencia, y de su infierno
lo imputan, y la casta se me irrita

si le muestro la causa de su impúdica
postura ciega por su ideología,
que consiste en hacer apología
del Mal, ladrando al Bien. Con calma búdica,

encerrado en mi hogar, sufro amenazas
de necios que me insultan, un retrato
haciéndose de sí, pasando el rato
riéndome de locos y bocazas.

Bloqueo en internet a cuanto bruto
voces da de alacrán para justifi-
car su agresión, y desconecto el wifi,
libre señor de mí, como absoluto

soberano de un mundo que es el mío,
por aislarme del virus: la mentira,
el insulto y del loco que delira
el bárbaro dislate en desvarío,

propio del impotente que se husma
que se la acaba el chollo de su medro,
y maldice a los diablos Pablo y Pedro,
por predicar verdad Uno a la chusma

que nada tiene que perder, y tiene
las llaves de este Reino de los Cielos,
el Otro, de este Mundo, y roen celos
y rabia a quienes pierden toda higiene

moral y los papeles, y en la charca
de su grosera envidia puerco-espina
hozan a coro, mientras su Corina
corona o corifea a su monarca

por coriguapa, que la cornucopia
fraguó con pucherazo, de las ollas
rapiñando de un pueblo gilipollas,
defensor de ladrones y en la inopia.

Me da lástima tanta paranoia
y esta explosión de colectiva histeria.
En estos campos de la insana Iberia,
nos falta Helena o la Sofía Ennoia

que el Mago rescató de su prostíbulo
que es este mundo de ángeles demiurgos,
que lo hicieron, salidos de los burgos,
para forrarse, a base de patíbulo

para el que sólo tiene por riqueza
y capital sus brazos y su prole.
Y aun los aman los siervos, y a su cole,
a aprender que les coman la cabeza,

marchan contentos, y amenazan miedo
señalando la frente a aquél que busca
librarlos de su mal: la cosa es chusca
-por aludida guasa de Quevedo.

Los responsables últimos del Lío
con el que nos enredan son la basca
que adora a su antropófago, y se rasca
en donde no le pica, y tiene frío

por no poder pagar el progresivo
aumento de los precios de sus luces
y, condenados a sufrir las cruces
ajenas merecidas, en tiovivo

vicioso se empecinan en la misma
desgracia mantenerse per saécula
y ser sólo invariante una molécula
de un pie obediente a su tirana crisma.

Pues la testa invisible que gobierna
a ese coro de harpíos y de grillos
que cantan a la luna como pillos
que en ella viven, porque meten pierna

perpetua, es la de siempre: el Mandamasas
y dueño de los media, que corpora
a una parte del pueblo que se escora
a la gracia del Caco de la casas

de la gente,  que a salvo el agujero
negro puso del Mismo, y lo agradece
así; y en tanto su riqueza crece
robándonos a todos el dinero

con recortes en públicos servicios,
cuya enjundia le dimos. Y ahora tantos
son los que rajan frente a sus espantos
por defendido haber los estropicios

sociales que en conciencia, que no tienen,
habiendo alzado a sus depredadores
a ejecutivo el órgano, sus flores
se echan a sí, pidiendo que envenenen

el aire, y que enfermemos, pero nunca
reconocen errores, pues no yerra
nunca un tozudo, y ¡venga a darnos guerra!
huyendo hacia adelante, que no trunca

ni tuerce el brazo ni del burro baja
el soberbio, por no hacer el ridículo,
y lo hace más: se empeña en el artículo
o en la pantalla de la tonta caja

o en la web repetir el mismo embuste
que dijo cuando hizo el descalabro.
Y un esperpento de lo más macabro
interpreta con el desbarajuste

que tiene en el cerebro: “Mi enemigo,
aun haciéndolo bien, ¡qué mal lo hace!
Yo, en vez de ver verdad, requiesco in pace,
porque no me equivoco, que mi ombligo

es omnisciente: yo no rectifico:
ayudar a los pobres es la ruina
de todos, es mejor una Corina
y un rey que haga más rico al que es ya rico.”

El aferensis australopiteco
tuvo más seso que esos cabezotas,
porque no se extinguió, y estos idiotas
sí van a hacerlo: aquel soltó algún fleco

de su ADN y evolucionando
pervivió  en los homínidos siguientes.
Algunos continuamos, y las mentes
abrimos a lo nuevo; pero, al mando

del Patrón homicida, sus caninos
perros guardianes fieles a mordernos
se disponen,  pacíficos y tiernos
e indefensos nosotros, y asesinos

ellos de presa-víctima expiatoria:
con su ruido nos cuelgan sambenitos
imputándonos, putos y malditos
su culpa de su palo y zanahoria.

¿Pretendéis que me crea las falacias
de costumbre? Ya es tarde, sí, muy tarde.
Hoy el hereje vence: ya no arde
vuestra pira del Auto. Muchas gracias

por poneros en clara la evidencia
de que no sois humanos, sino simios.
Por valientes rebeldes, los eximios,
pues nos habéis colmado la paciencia,

mientras la cosas sean problemáticas
os vamos a poner en vuestro sitio:
como en el Hades el gigante Titio,
vais a pagar, por antidemocráticas

vuestras vilezas, y el castigo acre
de sufrir la rapiña en vuestra entraña
del ave prometea, que os araña
y os remuerde, por ser de la masacre

vírica cómplices . Y tanto escándalo
es sólo porque allá, en el subconsciente
sabéis que sois culpables, y ese diente
furioso es duro, si habéis hecho el vándalo.

Pero si la conciencia no os remuerde
y graznáis por dolores de otro signo,
es que conciencia, la que tiene el digno,
poca tenéis, y sólo ponéis verde

al justo porque no llegáis a humanos,
y sólo sois homínidos mandriles,
como alimañas, de garrotes viles
carne microbia, mentalmente enanos.

domingo, 22 de marzo de 2020

COMPLEJO DE VAMPIRILLO

A un solvente mendigo de ultraderecha

Respeto a las personas. A su Idea,
si es nazi, no: que no respeto el crimen
ni siquiera ideológico, que brea
a intencionales palos al que en limen

o tras el margen vive como paria
bajo su macha Voz de ordeno-y-mando:

ni a judío o mujer fue jamás aria
superior raza o macho, y tu komando

cómplice del Terror, en contra, obseso
neurótico, del sexo que contrario
crees que te es, y te es complementario,
o etnias extrañas, blanco de ex profeso

miope tu fe en la fuerza y muerte viva
Millana por Astray, busca exterminio
de Solución Final, que te motiva
porque quieres ser Único, por mini o

microenano mental en Solus Ipse,
para no tener símil, y te eleves
a la altura orbital de ciega elipse
ocular odiadora de las plebes

que también eres tú, por Vocis Flatus
defensora fatal de la Pandemia.
Tu psique sufre predadora anemia,
uno más entre tantos nosferatus.

jueves, 19 de marzo de 2020

CUENTO DE HADA ÍNTIMO Y DE TERROR SOCIAL Al VIRUS CORONADO


Amada Hada Mermelada: antes
de que en banda te cierres, ya que ahora
convivimos en paz, para que luego
no digas como siempre

lo que no deberías casi nunca
haberme dicho, escucha y dale al tiempo
una oportunidad, y reflexiona:
cuando te ofendes,

a modo de defensa, con alguna
palabra que me salga inofensiva,
sin intención de herir, me haces espejo:
en mí proyectas

tu filme de complejos, acusándome
de ser lo que no soy: no soy tú misma.
Bruja Maruja, si eres siempre Jekyll,
Hide te me vuelves,

Fata Morgana para Arturo, y para
Merlín, Viviana, y lanzas tu ofensiva
crítica en plena crisis psicopática,
como si un virus

ajeno contagiara tu alma tierna
y te volviera fiera cruel y dura,
y dictas a tus siervos, los fantasmas
de tu inconsciente

órdenes conjurantes, nunca ensalmos,
pues que te pones mórbida y enferma
de un mal de amor narciso herido aguda-
mente en el alma,

cuando el cimento tiembla de tu ego
por inseguridad. Si tu alta magia
sabe salvar mi mundo, porque al mundo
amas del Homo

Sapiens y quieres solidaria, empática
influir con tu encanto de esperanza
y vida e ilusión, por pesimismo
crítico y rea-

lista, tan lista Rea, de Saturno
esposa, el de la Edad de Oro, cuando
Gea en común a todos bienes gratis
daba pacífica,

y a lobos y corderos generosos,
y escualos y pirañas, y palomas
y halcones, dando frutos en los árboles
de la inocencia

sabia, que en el Pasado nunca estuvo,
sino en un Porvenir que ahora debemos
construir combatiendo la tendencia
típica humana

de poner zancadillas al vecino
que nos supera, por insana envidia,
en vez de estar unidos como pueblo
victorïoso,

¿no crees que también puedes salvarte
de verdad siendo revolucionaria
no sólo socïal, sino intra-atómica?
No te me enfades,

al menos esta vez, que el fado o fátum,
en plural fata  del que viene hada,
canta a través de mí, como el gran Otro
en plan Maestro

de Lacán, y el carácter que es destino,
según dijera Heráclito, se  puede
reinventar, en recreo; y la balanza
psíquica inclina

hacia tu ser mejor, que es el que luces
cuando no te domina el basilisco
que todos reprimimos en la cárcel
o cueva interna,

ojalá monasterio, donde en éxtasis
meditativo trascendente, se haga
a la enseñanza dócil y al docente,
no un mal discípulo

que, pese a su ignorancia, cree que el profe
es a él inferior, y se amaestre.
Yo voy a a hacer lo mismo, porque el virus
decimonónico

ha vuelto y, si es pandémico, no uránico
ni celeste parece, aunque venéreo
sea en sentido interno, porque Venus,
madre amorosa,

nos ha querido unir en la desgracia
a todos, que felices cuando prósperos
no supimos rendirle su homenaje.
No es el momento

del culto a Marte ni a Plutón o Hermes,
dios de ladrones y de comerciantes,
ni a la Discordia o Eris; más bien Iris,
la mensajera

de alianza y de paz sea la Diosa
veneranda de rojos y de añiles
y violetas y verdes ecológicos
y de amarillos

y todos los matices y mixturas
suyas; y juntos, firmes en el Arco
de la promesa de que nunca otro
habrá Diluvio

ni ecpirosis, luchemos contra el Bestia
Apocalíptico. Que, mientras tanto,
linkaré con Sofia, incontagiable,
el instrumento

con que Dios creó Cosmos y Natura,
según cuenta en Proverbios (13, 9),
por si encuentro otra clave que nos sirva
para salvarnos.


miércoles, 18 de marzo de 2020

SALUD -PÚBLICA-, CAMARADA


 I. El principal objetivo
del neoliberal la ruina
es provocarle a la China
convirtiéndola en un Chivo

expiatorio de su inquina
contra todo el mundo vivo
por sano: no es de recibo
que haya otra gente que ahína

se enriquezca, sólo él solo:
y entonces, buscando el bolo,
se inventa un virus que cubre

toda la prensa, que es suya.
Y, cegados, no hay quien huya.
Suya es la baza y la Ubre.

II. Pero la mano de obra
barata, calma, es inmune
casi. No lo viejos. Une
zorras astucias y cobra

del veneno, y queda impune
su infecciosa manïobra
criminal. Y si zozobra
el Estado o si se chune

impopular, todavía
mejor, pues la gente es suya
y a currar gratis. Si el día,

no llega del aleluya,
aguijándonos su puya
bramará: “La Tierra es mía”.

III.  Y, mientras tanto, en encierros,
sólo a mamar de la ubre
podemos salir. ¿A octubre
se alargarán estos yerros?

Pero de pronto descubre
un periodista, con perros
policías, en entierros
de viejos, esta insalubre

insidia del superrico:
“Yo me escondo en mi refugio
a mi nocivo artilugio

viral inmune, y al chico
pez que le den”. (Y un perico
¡dice que no hay subterfugio!)

IV. Y el tiro por la culata
le sale y no cuaja el bulo:
“Lo privado es lo más chulo,
mi sanidad, más barata.

(para mí)”. Como una rata
agazapada en su zulo,
al mundo le da por culo,
y él arrambla con la plata

toda. Pero la derecha,
insiste, y erre que erre,
para ver si se aprovecha

del marrón. Y a Finisterre
llega y salta, y se escabecha
sin laurel, por bruto emperre.

V. O aquí nos salvamos todos
o no se salva ninguno.
Y si se emperra algún tuno
de típicos malos modos

en apoyar al cabruno
diablo del virus por NoDos
seguir viendo, quasimodos
inmorales, a los Hunos

adorando por el jaco
no temer del bestia Atila
ecológico del Caco

público y de su gorila
matón, que le den por saco:
¡Basta ya de hacer el lila!

VI. Es el momento sublime
de la solidaridad.
Si el facha no se redime,
y proclama la yihad

contra el rojo, que lo time
su patrón. Como Simbad
nado y nadie me suprime
por tener provecta edad.

Mi pensión es mi derecho:
me gané esta senectud
pagándomela y a pecho

descubierto mi salud
pública  ningún cohecho
me la quita ni ataúd.

Y VII. Que el FMI propugna,
en mitad de este desastre
fraguado,  que me repugna,
que al que esté para el arrastre

por edad, por mucha pugna
que le demos, se nos castre
la pensión, y si me impugna
la argucia del gran Pillastre

que roba a la economía
mundial, la del cratapluto,
la sartén dijo, que fría

Auschwitz su carne. De luto
ya estoy por ti, mala harpía,
que esta vez te toca, Bruto.







lunes, 16 de marzo de 2020

CONFESIÓN EPISTOLAR A LOS HIPOCONDRÍACOS

Y A TODOS LOS AFECTADOS Y CONTAGIABLES POR EL CORNONAVIRUS. Oración ecopagana por la empatía, la solidaridad  y la unidad humana frente a un enemigo común.

Yo también, tras escuchar a un supuesto experto muy pagado de sí, me pareció, a través de la radio, me creí en un principio que el maldito coronavirus había sido cultivado en un laboratorio, con el fin de hacernos cargar a todos nosotros, quiero decir a los medianos y menesterosos, con las cargantes cargas impositivas necesarias para contrarrestar, con la excusa de la sanidad universal, la re-crisis que se aproxima amenazante, cerniéndose como un buitre apocalíptico sobre estos semi cadáveres andantes o zombis hipnotizados en que los desigualitarios, egoístas y opresivos capitalistas neodecimonónicos han querido y en gran medida conseguido convertirnos a tantas de sus víctimas expiatorias de sus hábitos de bestias depredadoras de los por ellos cada vez más desposeídos.
Si hay algún rasgo que caracteriza y define esa inmunda ideología monetarista, incentivadora de la especulación financiera de alto riesgo, o de riesgo absoluto, mal llamada también, para engaño del crédulo, neoliberalismo, es el impune ejercicio de su rastrera actividad, lograda gracias al soborno a base de puertas giratorias con que premian a los políticos corruptos, con jubilaciones multimillonarias a cambio de una perpetua transferencia del dinero del pueblo llano y trabajador a las insaciables arcas y cajas de caudales y cuentas corrientes y fiscales paraísos de esa panda de tunantes y mafiosos que son los beneficiaros de nuestro empobrecimiento desde 2008.
Desde luego si esto nos pasa bajo un gobierno de derechas, estoy seguro de que la probabilidad de la exculpación de los culpables de la próxima re-crisis, propiciada y agravada por las contraproducentes medidas de austeridad y recortes en servicios públicos, y la consiguiente penalización onerosa de gravámenes sobre los recursos de los inocentes del precariado, ya habría comenzado, o poco le faltaría, o,  al menos, llegaría el momento, si no echamos antes a esa chusma cómplice de un potentado sindicato del crimen, en que se usaría la pandemia como excusa y justificación de la fustigante aplicación de esas medidas de represivo desposeimiento sobre nuestros ya doloridos lomos, blanco y diana de sus abusos estridentes y tenebrosos.
Era verosímil.  Siempre hacen lo mismo: gobiernan contra los intereses de las mayorías que los votan. Y mienten. Y apelan a fantasmas inexistentes que -mienten- son los culpables de nuestros males. Y nosotros, cándidos y crédulos, nos lo creemos y odiamos a los comunistas. Y votamos a nuestros enemigos, que vuelven a esquilmarnos para darle lo nuestro a sus patrones microminorotarios.
Estaba, pues seguro de que mis enemigos estafadores en el poder, los de toda la vida, los que se disfrazan de demócratas, aunque el que no sabe que son franquistas de corazón es porque no quiere saberlo o porque no quiere saber que es él mismo más franquistas aún en su in- o pre-consciente, pobres almas angelicales, o diablos cabroncetes sin empatía ni solidaridad por asnos, estaba seguro, decía, de que esos atracadores de todo el pueblo (del griego: pan y demos, de donde pandemia) habían fraguado un virus pandémico para fastidiar de nuevo a su presa tradicional, Todo-el-pueblo, para que luego el pueblo, con la coherencia lógica que le caracteriza, volviera a echar la culpa a los comunistas.
Y, además, esta vez, uno de los posibles y justamente imputables e inculpables reos de malevolencia o al menos de negligencia podían ser los comunistas chinos, esos traidores de ideal de la revolución de la democracia del campesinado y el proletariado de China, esos estalinistas, esos estato-capitalista neoliberales que tiene la cara de llamarse comunistas como si su partido único tuviera algo en común con nadie.
Luego, leyendo y reflexionando con calma sobre el asunto he llegado a dudar, lo que me honra, al menos ante mí mismo, porque como dijera el sabio y genial José Bergamín, “quien nunca duda nunca está en lo cierto”.
Desde Luego, si mi primera hipótesis o mera creencia aventurada e irreflexiva hubiera coincidido con la verdad, habría que considerar a los malévolos autores de la tropelía un tanto tontos por imprudencia temeraria, porque del contagio con este virus no está a salvo ni el impresentable presidente de los Estados Unidos, posiblemente el político más poderosos del mundo y lo bastante majarón como para concebir un plan tan psicopático, así que, de ser él el causante, le habría salido el tiro por la culata. Pero es que hubieran sido demasiado tontaina que los chinos rojos si, para contagiar al enemigo, hubieran infectado, no ya sus propios compatriotas, cosa de la que los creo muy capaces como ocurre con todos los dictadores o grupos dictatoriales, y en especial esos capitalistas de Estado sin escrúpulos morales para con el sufrimiento de su pueblo que son los estalinistas que, hoy por hoy, armados de poder fundamentalmente económico, están restringidos a ese gigante que es el Estado sinántropo moderno, sino más bien que hubieran estado tan lilas como para tirarse el primer petardo virológico justo a la vera de sus más adelantados laboratorios experimentales de cultivo biológico de esos tozudos microbichos.
Por otra parte, la negligencia y la torpeza o la falta de seguridad no es algo imposible ni aun  con respecto a los más peligrosos experimentadores, pero me extraña que cuando se trata de armas tan peligrosas y de tan largo alcance las medidas de seguridad no hayan sido extremas, sean los culpable quienes sean, bien la CIA de Trump, bien la China (in)comunista.
Por lo tanto, sólo me queda sino ponerme en lo mejor. No se trata de un arma virológica de infección masiva, que la Historia demuestra que al final, después de guerras, matanzas, masacres y desgracias de todo tipo y crímenes contra la humanidad, se descubre que nunca han existido. No: de lo que sí se trata es que como consecuencia de la dificultad de erradicación de este tipo de microengendros víricos, que tienen la capacidad de mutar para regenerarse conviertiéndose en versiones de sí mismos cada vez más resistentes al más feroz anticuerpo del inmunológico sistema, una de ellas nos ha desobedecido díscola, y ha asaltado nuestras defensas sin pedirnos permiso, y en un principio no nos lo hemos tomado lo bastante en serio porque a cosa tenía toda la pinta de ser un tema perfecto para ser manipulado por la prensa tendenciosa en manos los crea-crisis o crisígenos de siempre, para que no pensáramos en sus repugnantes añagazas contrarias al bienestar de todos los seres humanos, a los que, como ya una vez fracasaron pero reincidieron al encontrarse con el chollo de “si vuelvo a perder otra vez mis apuestas y negocios de riesgo sobre deudas no pagaderas e incluso impagables, no pasa nada, porque le vuelvo a exigir a mis esbirros políticos que me la repongan con el dineral público de sus contribuyentes”, y puesto que sabían que esta vez a más de uno iban a pillarnos confesados, y no in albis como la vez primera, y, además, formando parte del Gobierno de Coalición, quería hacer pagar de nuevo el pato de sus platos rotos, por lo cual necesitaban cegarnos con un electroimán que atrajera nuestra atención hacia algo en apariencia más preocupante, y el coronavirus le vino de perlas.
Pero, tranquilos: la cosa no es tan grave como parece: Cuba ya tiene una vacuna o antídoto que le ha pasado a China, y esta se muestra propicia a cedérnosla, y casi ya se ha obtenido otra en a Alemania, de la que Trump pretende el monopolio para vendérnosla cara el muy ladino; aunque si no somos demasiados soberbios y tontos deberíamos negociar en vivo y directo con los cubanos para parar la dichosa pandemia: la vida está por encima de todo, porque sin ella, obvio, no hay nada de nada.
Y tenemos un gobierno progresista o, lo que es lo mismo, pro pueblo, o a favor de las desfavorecidas vidas de los compatriotas a los que gobiernan y no pro entelequias abstractas como la Patria, Dios y el Rey, entidades por las que ya se han sacrificado demasiadas vidas en la Historia del Homo (In)Sapiens.
Ahora no es el momento de la desunión ni de la incentivación de las mezquinas diferencias ideológicas, y es muy ruin utilizar la amenaza universal para aprovechar la agobiante situación de un gobierno entre las espada y la pared, a fin de sacar un miserable partido para nuestro partido: que un gobierno haya tomado la impopular decisión de declarar el Estado de Alarma para aislarnos de tan virulento virus en nuestras casas dice mucho bueno de él: no está pensando en votos sino en salvarnos a todos los españoles, también a sus críticos y aprovechados rivales de malhomía.
Si nos dedicamos a intrigar como maldicientes y cotillas marujos del mentidero a ver qué sacamos con vistas a las próximas elecciones, nos estaremos comportando, ya no sólo como pescadores en río revuelto, de dudosa moralidad oportunista, sino como criminales contrarios a la Humanidad, mórbidos psicópatas obsesionados sólo con las ganancias y beneficios económicos de sus Grandes Jefecillos microminoritarios mundiales y, por ende, colaboracionistas con el Mal.
Sí: colaboracionistas con el enemigo de todo el pueblo (pandemos, pandemia), no cooperadores con los defensores y distribuidores del bien común.
Estoy seguro de que el Gobierno de Coalición, a diferencia de sus opositores, está cumpliendo con su deber. Y a los segundos invito a hacer lo mismo.
Y si no fuera así, si las medidas fueran exageradas o acientíficas o sólo en función de la salud de los ricos o, sencillamente, sólo se trtaba de como pensé al principio, en un asusta-mansos para tener fácil el atropello de nuestros derechos constitucionales, cosa que ahora no me creo para nada, de perdidos, al río: como de todas formas estaríamos condenados, concentrémonos, una vez traicionados, ante las puertas de las Instituciones públicas y a cada autoridad que pillemos démosle un beso de amor en los morros para que se contagien, y veréis como la sanidad empieza a funcionar en su sentido correcto.
Y, alcanzado el objetivo, procuremos que sea irreversible.

Laus Humanitate.

CRÓNICA DEL ESTADO DE ALARMA

Cocovorus

Primer día de encierro para que el coco vírico
que ya me come el coco no me coma otra cosa:
si es verdad que no es guerra virológica, acosa
la escasa libertad que aún nos queda. Si lírico

me pongo y melancólico, no será por la Rosa
no tocarme: la toco y la taño, satírico
intentando reírme de este mal tiempo empírico
buscando el ideal. Pero pesa esta losa,

como pesan las cargas con que paga la plebe
las faltas que cometen, como en el XIX
lo dueños de las fábricas, financieros y bancos.

Ellos tienen dinero que abducen del ajeno.
Y, superparanoico, me da que este veneno,
es propio de los Dengs, los Reagans y los Francos.


Crucisverus

Paseando en el claustro como un cura
o monje o fraile sufro claustrofobia
yo, que era agorafóbico, y me agobia
y me ahoga angustiosa la clausura.

Lo acepto resignado, y la tonsura
¿o aureola? me luce, ¿o es que oprobia
mi frente un par de cuernos? Y Zenobia
me rebela a esta prole dictadura.

Ay. Curarse en salud de la pandemia
que me encierra en retiro y academia
autodidacta, como siempre hago,

hoy lo sufro suplicio de censura
que me atormenta. Más: que me tortura
con crasa paranoia, pero trago.

Primavirus

Es como si global esta amenaza
reventara gaseosa todo el Globo.
O como si un inmenso cuesco improbo
nos hubiera escupido la tenaza

neoliberal esclavizante, el robo
repetir intentando su manaza
invisible de Smith y su trapaza
torpe de trampa al uso de hombre lobo.

Ya lo ha dejado dicho el sabio Ortega:
invertebrada sufre aún del disco
rayado, España, que la (a)parta -o China

al mundo entero le ha tocado, ciega
de negligencia-, por inicuo el fisco
-y prueba de su propia medicina.

Coronavurrus

Y jugándose el píngpong con la bola
de la culpa al tejado del contrario,
nadie la tiene, pero el recetario
hay que mandarlo a Cuba: ¿quién con trola

controla el crash y shock, qué mercenario
oligopolio va a forrar su estola
sagrada, y va a tirarse a la Bartola
de turno por favor en el Calvario?

Siempre paga el cordero que, expiatorio,
acusado de ser don Juan Tenorio
por Vïolante y Cía, es inocente

como un infante crío. Mas no regio.
Ese se ve que tiene el privilegio
de tratar con un moro delincuente.

Triunvirus

En la paz retirado por asedio
coronario de virus en defensa,
veo cómo se agota mi despensa
y tengo que salir, si no hay remedio.

Y un canguelo de histérico, que piensa
que esto es peor que el sida, pues del medio
se induce, o de su exceso, en este predio
me tienta a mantenerme en calma tensa.

El triunvirato ladra o sus esbirros,
aprovechando la ocasión de alarma,
para lograr victorias aun de Pirros,

que el virus viene bien a modo de arma.
Contra la Humanidad. Víricos cirros
se hacinan, inconscientes, en su karma.

Homóvoros

Lo grave del momento me hace empático
con todo ser humano y la derecha
del crítico memento se aprovecha
para imputar sus faltas al estático

gobierno. Con su tono democrático
característico va dejar maltrecha
a su adorada España, Una, Estrecha
y Sierva, y con su obseso y psicopático

desprecio por la vida de la gente:
les de igual si se muere o si se enferma:
la culpa es del gobierno, que está al frente

y hay que violarlo por detrás. Si yerma
queda la Tierra, le es indiferente.
Hay que sacar partido. Y el esperma.

Causavirrius

Unos dicen “La culpa es de los chinos”,
y otros, “No, de los Usa”; “No, los moros”,
“De ese neoliberal llamado Soros”
o “¡Una horda de rojos asesinos

son los culpables”, otros. Desatinos:
la culpa es vuestra, por cantar en coros
medrosos laudes al Tirano de Oros,
Bastos y Espadas, mansos y cretinos.

Por costumbre de ver que le dais cancha
y cuartel a su cártel, su diseño
de esta pandemia es mal pasón, por pancha

vida darse mimado, por empeño
en avalar inversa su avalancha
vuestro, por darle tanta coba al Dueño.

sábado, 7 de marzo de 2020

LA LADRONA PRESUMIDA

Una Graja me grazna y pesa y grava
con impuestos gargajos de impostura,
pero su gravedad es galla pava
e ingrave su basura

atosiga la atmósfera de fatua
presunción de opulencia y, pues, bendice
al buen capitalismo y una estatua
la mísera infelice

le consagra por Dios, como ceniza
que no tiene sentido, ni enamora
su polvo. Y es seguro que en Süiza
esta buena señora

defrauda lo que debe a compatriotas
pagarles o al Estado, y nos predica
que el socialismo a todos hace ilotas,
mientras que a ella rica

la ha hecho el desigual capitalismo,
y dice que los ricos hacen cosas
muy buenas por los pobres: su civismo
da a esas perezosas

personas su limosna. Pero lo que
no dice o que no sabe o en la cuenta
no cae de ello es, y yo este toque
le doy, por si revienta

de vergüenza, que aquél que mucho medra
empobrece al que curra, y no por vago,
sino porque la carga de su piedra
aúrea, que da por pago

una migaja de su beneficio
al empleado, la balanza inclina
de la (in)justicia a su favor, por vicio
circular, y la ruina

lleva al del otro extremo, porque vuela
sin peso su platillo, por vacío,
pero aplastado con dolor de muela
de molino, o el frío

que sufre por impago de facturas
eléctricas, o el hambre, o desahúcios
domésticos causados por las duras
condiciones que sucios

tramposos les imponen: a los bankos
hemos salvado todos, con rebaja
de sueldos y de ayudas, y no mancos
aquellos, ¡vaya raja

nos han hecho en la bolsa y en la vida,
con lo ricos que son!, como ella misma.
Y sin pudor presume, ahí se anida,
y ahí empolla y se abisma.


Si algún día se viera el inconsciente
que le lleva a pensar que no hay quien venza
su visión de las cosas, deprimente
la haría su vergüenza.

Es la riqueza fruto del trabaja-
dor mal pagado, a quien le das empleo
tal si fuera un favor. Ay torva Graja:
presumes de lo feo.

jueves, 5 de marzo de 2020

MERA EXPRESIÓN

(Impromptus)

I. A veces la tristeza se me espesa en los poros
y me asfixia: yo nunca he sido un bravo anfibio.
Y la angustia me ahoga, y no me deja alivio
encontrar, y naufrago en mitad de los coros

de lunáticos grillos. Allá se pone tibio
cada cual entonando su indiferencia, moros
o cristianos no iguales. De los públicos foros
de la Historia se excluye al mismo Tito Livio.

La soledad a veces, o su sola amenaza,
puesto que nunca he sido ni soy héroe ni santo,
me aterroriza, presa de preda y caza, liebre

huidiza por defensa, y me puede el espanto,
y nada me consuela, ni nada me solaza,
y no hay alegría, ni fiesta que celebre.

II. Otras veces, empero, me inyecta la alegría
su energía, y me impulsa al Olimpo platónico:
Verdad, Bien y Belleza me llenan de energía,
por su atractivo ingrave: como fuel positrónico

de cerebro robot asimóvico, vía
Humanidad, me curo de mi morbo daltónico:
no me es igual el rojo que el azul del plutónico
Dis in ínferos, y ardo de orgullosa sangría

dionisíaca, y puedo, porque sé que se puede,
progresar con el alma que le pongo a las cosas.
Y se templa y avanza y euforiza, y no cede

ante el terco destino que nos dictan las prosas
cotidianas y falsas por ser feas; y sede,
tras escalar espinas, me dan todas las rosas.

Y III.  Pero cuesta su esfuerzo. Y es constante la lucha.
La carga de los cargos deprimentes acecha.
Y, aunque quiera algún puño de la mano derecha
invisible su golpe capital en la hucha

darme con toda ley sin derecho, se escucha
y resuena en la bóveda una música hecha
por ángeles andróginos en el tajo o la brecha
solidarios en contra del malángel que achucha

y aprieta. Mas ya es tarde y no ahoga su soga
ni ahorca: ya no puede. Yo si puedo y, en boga,
navego hacia las aguas de arriba, y luego hay lluvia.

Ruah divino, planeo sobre antiguas las aguas
y creo mi Universo, Vulcano de mis fraguas,
y ya no me acobardas ni tú, Medusa rubia.