Visión qunatum-mecánica para cultos rituales y sus mitos (poema adivinanza)
Y la obsesión con el apocalíptico
Bicho eclipsa lo bello de la vida.
Aunque en claustro se puede la Manida
encontrar de la Fonte,
aunque esté elíptico
el Sujeto de tantos atributos
como predica el Ser en el espacio
y el tiempo, que son uno, siendo lacio
y fofo su Sentido: si absolutos
pensamos la Creación y el Acabose,
con tantos omnis, pensaréis que hago
teología; pues no: no soy un mago
ni un cura. Pero puede que rebose
un colmo de esta hermita, y su chorrera
indique una raíz y su semilla,
que señale a la altura en donde brilla
la fuente de la eterna Primavera.
No está en el cielo como los diamantes
de Lucy, del ritmán Escarabajo,
pitecántropa austral, está debajo
de la conciencia, y pulsa sus levantes.
No es teología: todo es relativo,
salvo la rapidez de fotón todo
(¿atributo de Dios?), de ningún modo
(y menos de un Dios vivo). Su adjetivo,
o de ellos red, de la Sustancia -forma
y materia- es nombrado por el cargo
legal de ese poeta que a lo largo
y ancho del mapa a escala o de la norma
del código metal es cada uno
en tanto entiende, y para ello usa,
para saber, su lengua. La de Cusa
Docta ignorantia o
fábula de Bruno
del Caballo que crea la Hipocrene,
nos hace a todos ser Belerofontes,
o fontes de velero, de los Montes
Carmelos y el Océano, que tiene
en sí la Suya y surte, y silva brota
virgen Dïana que el varón desvirga
y en Castalia, tirando como sirga,
según Rimbaud, en Amazonas flota,
bajo batuta de Pentesilea,
coro sonoro, de los mundos mundo.
Por uno de ellos opta con tu idea
óptica, el más Hermoso, Segismundo.
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