la del que en claustro, para estar a salvo
de la agresión suicida
que intenta al mundo calvo
dejar de su ecoesfera, pone in albo
su corazón de furias
y manías y rabias, en catarsis,
y atento a las penurias
del Género, a los parsis
mazdeos manda jábegas de Tarsis
para que el Sabio Ahura
de antídotos las carguen contra el Bulo
de Ahrimán, que procura,
vacilándonos chulo,
engañarnos con torpe disimulo.
La bestia apocalíptica
microbiana que del laboratorio
escapó de esa Críptica
Agencia del Emporio
neoliberal y nazi, como dorio
espartano, del tríptico
partido de la insidia y de la razia
al pueblo, apocalíptico
contra la democracia,
propalador plural de la falacia
sistemática, y Reina
Alfa del Termitero, pero zángana,
mata y ni se despeina,
y, al liarse la tángana
de la protesta, que nos den tarángana
de la peor, por saco.
El pobre de derechas se la traga
-mientras le Roba el Caco-,
haciendo, macho viejo, el monicaco.
Y psicópata el facha,
que no quiere bajarse de la burra
por no verla, se agacha
a que la den, y zurra,
de poder, a quien no confunde churra
con merina, o me niego
a darle la razón a su mentira
que aun se traga, por ciego
tri-ojo, que delira
por orden ideológica y vampira.
Me da pena que sea
su humanidad tan baja y que el más bajo
de trabajo la crea:
cobarde su badajo,
por su terror a la rojo, a sí se mea.
Y que mal perder tengo,
al discutir, me
dice una muchacha
del más rancio abolengo.
Ay, yerras, nazimacha:
No Se Puede perder, si
el otro es facha.
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