como si fuera malo el testimonio
dar de lo que hay: el virus
pandemonio
del que habla todo el mundo, el solo tema
en las redes mediáticas: yo hablo,
en prosa pobre, inteligente o mema,
en prosa pobre, inteligente o mema,
y en verso culterano del pandiablo:
ocasionado en China o en los USA,
tal microBestia del Apocalipsis
es el producto de esa sicalipsis
de la codicia financiera, empusa,
lamia o vampira de esa libertina
diecinueva confábula, que
abusa
del pueblo, salga de USA o de la
China:
la libertad del Amo servidumbre
es para casi todos, sea de hocico
y morro en democracia, en donde el
Rico
manda, o sea falsa, o sea allá en la cumbre
de estalinista la nomenklatura:
sin económica equidad ¡qué lumbre
dirá que hay comunismo! Dictadura
capitalista, ¡sí! La microBestia
apocalíptica que el alumbrado
profetizara en Patmos ¡ha
llegado
ya!: si ha salido de la fragua hefestia
del Horeb de Ira, o nuestra alquimia, el Día,
no ha lugar el terror: tras la
molestia,
nos advendrá por fín
la Parusía.
Puede ser. Ojalá. Pero no creo
que se incorpore en carne ningún
Cristo
por Vez Segunda, porque, por lo
visto,
como si fuera un nuevo Prometeo,
el pandemónium del Poder que vige
lo tiene encadenado, crataTeo
vice-plutónico, y sí nos rige
(a su servicio el Rayo y la
Tormenta
y el tormento jovianio; y su
Merkuria
inmune a remordidas de la Furia,
triple, sólo hace cuentas, nunca en
cuenta
teniendo este dolor de tanta plebe
que crea su riqueza, que incrementa
mediante injusta ley del Diecinueve,
propia): si al fin volviera El Que
en Defensa
de los pobres muriera en Cruz, de
nuevo
sería asesinado, y Nuevo el Evo
no tendría lugar, que a nuestra
expensa
untarían torpedos con sus sobres,
dejándonos vacía la despensa
los ricos, y más pobres y más
pobres.
No obstante, incorporados a su
Cuerpo,
como si fuera a un Cuerpo Sanitario
de Médicos Psiquiatras, el Calvario
nuevo, todos unidos para hacer po-
sible nuestra función inmunológica
social como un sistema, de
anticuerpo
cada cual en el rol, sería lógica
la Venida Segunda de ese Logos
divino humano, Verbo de Dios Abba
-o Papá, en arameo-, a Quien la baba
se le caería (ya sin demagogos
nazicatólicos) con sus criaturas.
Y aunque pastores alemanes, dogos
y otros perros de presa dentaduras
enseñen, enemigos del antígeno
sanador, hechos fuertes por
unidos,
podemos, en Iglesias, ya vencidos
los que quieren robar hasta el
oxígeno
del aire para cobro a posteriori,
o en Asambleas, contra el
alienígeno
impugnar el pro patria dulce est
mori
et decorum de
Horacio, el que a la guerra
nunca fue, y Owen cita,
desmintiendo la
sentencia sin fortuna de la péndola
que al Imperio sirviera; y de esta
Tierra
hacer una Cosmópolis de humanos
que, en deïformación, la vida perra
les dejara a la Historia y sus
tiranos.
Poder, se puede. Que queramos otra
cosa es distinta; y ya dejando el
mito:
yo sé que a muchos les importa un
pito,
o sólo el que se tira a su
quillotra,
más, si es de pasta plástica o
fantasma.
Mas, pues no quiero un mundo muerto de asma,
Papi ¡yo quiero bíblica esa potra!
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