domingo, 5 de abril de 2020

FÁBULA DEL APOCALIPSIS

De no hablar se presume en el poema,
como si fuera malo el testimonio
dar de lo que hay: el virus pandemonio
del que habla todo el mundo, el solo tema
en las redes mediáticas: yo hablo,
en prosa pobre, inteligente o mema,
y en verso culterano del pandiablo:

ocasionado en China o en los USA,
tal microBestia del Apocalipsis
es el producto de esa sicalipsis
de la codicia financiera, empusa,
lamia o vampira de esa libertina
diecinueva confábula, que abusa
del pueblo, salga de USA o de la China:

la libertad del Amo servidumbre
es para casi todos, sea de hocico
y morro en democracia, en donde el Rico
manda, o sea falsa, o sea allá en la cumbre
de estalinista la nomenklatura:
sin económica equidad ¡qué lumbre
dirá que hay comunismo! Dictadura

capitalista, ¡sí! La microBestia
apocalíptica que el alumbrado
profetizara en Patmos ¡ha llegado
ya!: si ha salido de la fragua hefestia

del Horeb de Ira, o nuestra alquimia, el Día,

no ha lugar el terror: tras la molestia,
nos advendrá por fín la Parusía.

Puede ser. Ojalá. Pero no creo
que se incorpore en carne ningún Cristo
por Vez Segunda, porque, por lo visto,
como si fuera un nuevo Prometeo,
el pandemónium del Poder que vige
lo tiene encadenado, crataTeo
vice-plutónico, y sí nos rige

(a su servicio el Rayo y la Tormenta
y el tormento jovianio; y su Merkuria
inmune a remordidas de la Furia,
triple, sólo hace cuentas, nunca en cuenta
teniendo este dolor de tanta plebe
que crea su riqueza, que incrementa
mediante injusta ley del Diecinueve,

propia): si al fin volviera El Que en Defensa
de los pobres muriera en Cruz, de nuevo
sería asesinado, y Nuevo el Evo
no tendría lugar, que a nuestra expensa
untarían torpedos con sus sobres,
dejándonos vacía la despensa
los ricos, y más pobres y más pobres.

No obstante, incorporados a su Cuerpo,
como si fuera a un Cuerpo Sanitario
de Médicos Psiquiatras, el Calvario
nuevo, todos unidos para hacer po-
sible nuestra función inmunológica
social como un sistema, de anticuerpo
cada cual en el rol, sería lógica

la Venida Segunda de ese Logos
divino humano, Verbo de Dios Abba
-o Papá, en arameo-, a Quien la baba
se le caería (ya sin demagogos
nazicatólicos) con sus criaturas.
Y aunque pastores alemanes, dogos
y otros perros de presa dentaduras

enseñen, enemigos del antígeno
sanador, hechos fuertes por unidos,
podemos, en Iglesias, ya vencidos
los que quieren robar hasta el oxígeno
del aire para cobro a posteriori,
o en Asambleas, contra el alienígeno
impugnar el pro patria dulce est mori

et decorum de Horacio, el que a la guerra
nunca fue, y Owen cita, desmintiendo la
sentencia sin fortuna de la péndola
que al Imperio sirviera; y de esta Tierra
hacer una Cosmópolis de humanos
que, en deïformación, la vida perra
les dejara a la Historia y sus tiranos.

Poder, se puede. Que queramos otra
cosa es distinta; y ya dejando el mito:
yo sé que a muchos les importa un pito,
o sólo el que se tira a su quillotra,
más, si es de pasta plástica o fantasma.
Mas, pues no quiero un mundo muerto de asma,
Papi ¡yo quiero bíblica esa potra!

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