sábado, 18 de abril de 2020

DEMO-DIA-LOGOS TRASCENDENTAL I, II, III y IV.


I. Por sordos, ciegos

Hasta donde yo sé, no hay ser humano
que tenga toda la razón. Defiende
su ideal sacro cada cual, profano
siendo, y no entiende

que  una idea no es más que una herramienta
escópica mental, sea micro- o tele-,
para ver o tener lo real en cuenta
-y ahí nos duele,

porque a veces no vemos otra cosa
que casi nada, y puede que no exista
nada casi: la vista es tan borrosa
que es mala vista.

Por las ideas tanta gente sufre
y aun se entrega a la muerte, incluso mata,
que a cuerno chamuscado huele, a azufre,
y es una lata

pública plaza en que se acoge a tanto
cosmovidente vario con tertulia
si hay paz y entendimento, que esperanto,
si no hay abulia

y sí interés en enterarse de algo
que merezca la pena y la esperanza
de aprender, haría falta para al talgo
en contradanza

subir y hacer la vía que se acerque
cada vez más al Reino de lo Justo
y no andarse a la gresca en este empuerque
ya de mal gusto:

antidemócrata me llamas, primo,
sin saber ni siquiera lo que es eso.
La democracia para ti es el timo
al pueblo: Creso,

el plutócrata clásico, es tu Ídolo
y Caco y Marte, el Cancerbero y Hermes:
“Lo que es verdad yo soy el que decídolo”.
Sin sueño, duermes.

Voluntad de aprender del otro clave
es del dïálogo que nos solapa
en lo real común, y el que no sabe
no oyó ni papa

manduca otra que no sea su carne:
auto-antropófago, al final, boquete
negro se torna: goza y se desguarne
y hoza, zoquete.

Pero el que escucha a veces halla boya
en el naufragio, y a la Ocasión retoma
por un mechón. Y escapa de su Troya.
Y funda  Roma.

II.  Ciegos de ser estrellas

Y llega, tras monarcas (el Pompilio
y el Severo Tarquinio, de memoria
triste, y alegre -me olvidaba a Hostilio
y a Marcio-, escoria

que acabó en la Tarpeia, por tirano),
la romana república; y la plebs, si
no ëra aún el pueblo soberano,
como las webs y

la prensa independiente, un cierto influjo,
hoy, ejercía, entonces, con el veto
posible del tribuno, si, por lujo,
poco respeto

guardándole a la masa de los rústicos,
el Senado una Ley dictaba injusta,
o justo en interés de esos finústicos
ricos, que fusta

usaban con los siervos, al labriego
queriéndole imponer el mismo trato.
El villano tenía honor y su ego
no timorato

era y. como en los dramas del de Vega
Carpio, pintaba, si llegaba a extremos
la injusticia: no fue como la griega
polis; podemos

pensar que aquello del Poder del Demos
en Asamblea, gracoladina Iglesia,
para parar abusos, los que vemos
en Indonesia

bajo la Compañía de los Bajos
Países, por ejemplo, pues Sauróctonos
como el Lord of the Rings,  cuántos trabajos
a los autóctonos

les dieron para el paro y la miseria
y la ruina, robándoles la prima
materia, porque sólo esa materia
era la cima

que quería alcanzar para el bolsillo
suyo, o también el Colonial Británico
Imperio en India, que ambos con el grillo
pluto-satánico

de su ley esquilmaron, tal se ha visto
siempre que pasa con las mayorías:
los aristos las tratan como a Cristo,
economías

crucificando de esas clases bajas
propias o ajenas. Si pasamos hojas,
tras las revoluciones, pues del Raj has-
ta aquellos rojas-

pieles estaban la corona chica
(posposición se llama esta figura)
por culpa de la Grande, de la rica,
o la tonsura,

(aunque peor les fue con los de América
United States, que casi los extingue
-y un poco menos en la zona Ibérica,
porque la pringue

macha dio en mestizajes-), la emancipa-
ción, los dejó tal cual, si ya globales,
con esa su valiente mala pipa
neoliberales

corporaciones, vueltas a la carga
imperialista, el cuerpo, el de los músculos
y huesos, de las hómines, embarga
con sus mayúsculos

atropellos a todos estos hijos
de vecino, si aquellos de la Grande
se empeñan en dejarlos bien canijos
en su desmande

totalitario. Yo no sé de ciencia
política económica; sé sólo
que han acabado ya con mi paciencia,
e imploro a Apolo

que les dé luz. Porque lo que está claro,
sin duda alguna y es seguro y cierto,
es que dejar a todos en el paro
tener de muerto

es vocación: si mueren los currantes
que crean las riquezas, los patriarcas
patrones, patrioteros, luego o antes
verán sus arcas

vacías y, sin ellos, nada de ellas
van a poder sacarles, y es el cuello
perder, por ser -y verse las- estrellas.
Cuenten con ello.

III. Luna menstrual

Puedo escribir lo versos más triste estanoche,
Escribir, por ejemplo: la noche está estrellada
Y tiritan azules los astros a lo lejos.
Neruda

Las estrellas titilan a lo lejos
(o ¿tiritan?). Da igual. Es el momento
de escribir esos versos, tristes, viejos:
Pulvis memento

Estamos hechos polvo. Lo estuvimos
desde siempre, cuando las supernovas,
al estallar, sus átomos, racimos
libres, las trovas

trabadas en la trama de insepultos
cuerpos de ecclesias entonaron salmos
a la chiripa de vivir, y cultos
a cielos calmos

(donde radia la Luna que se muta,
dirigiendo mareas y período
de gazmoña Dïana y Venus puta,
cantaba Hesíodo,

con palabras más serias-), a esa bóveda
estrellada que indica la cosecha
y la siembra o el ocio, aun cuando Jove da
-con la derecha-

sus zambombazos, alternando el lloro,
si se emociona la fecunda Gea
-o, si echa un riego a, con su lluvia de oro,
Dánae, o quien sea-),

le oficiamos, de risa compasiva
y alegría, a esa madre acogedora
que mira a sus criaturas, se motiva
íntima y llora,

al ver nuestro respeto. Qué respeta,
qué ha respetado el mundo desde el día
posterior al neolítico, en que un jeta
con osadía

descarada echó manos a la sobra
o el excedente del granero y dijo
“esto es mío y si no, el primero cobra,
ahora que rijo,

más hostias que cabellos en la testa
tenga, que soy el fuerte, y para eso
lucho, y jefe; a mí nadie me protesta:
dado mi peso

pesado, desde ahora que os defiendo,
este es mi precio”. Y el politicastro
plantó el esqueje de lo que, corriendo,
largo de rastro,

el tiempo, llamaríamos Imperio.
Y, fastidiada la marrana masa
ab-origen, creyó daño más serio
y arduo la brasa

de la preda agresiva del vecino,
cnadidata a ser presa. Y el erróneo
evolutivo se emprendió camino
menos idóneo.

Pero puede aprenderse, nunca es tarde,
del grave error del Sapiens, y otro ensayo
hacer distinto: en vez de ser cobarde
ante el desmayo

que induce la agresión o su amenaza,
sea externa, o interna desde arriba,
huyendo liebre, que el podenco caza,
pensar que estriba

la clave en que el más fuerte, que lo es tanto
que da espanto, un defecto tiene grave:
es sólo uno y, juntos, el espanto
-ésa es la clave-

va padecerlo él, unidos fuerza
haciendo, al excretarnos en tamaña
suya nazión, hasta que se retuerza,
dándole caña.

IV. Del fin de la poesis.

Caña de Pan, timón, de la Siringa
o tortuga sin carne de la Lira
con nervios de Carnero, que se pringa,
nunca mentira

diga, y cante verdades, aunque finja;
que siempre es la ficción más adivina
que el rollo -léase en vulgar:- del Ninja
Muriente (si Na-

ciente es el sol (lo he dicho por la rima,
-como dijera Morgenstern- en India
o China), o que Se Mata, pues ni mima,
(con ese fin dia-

bólico) a gente propia, (de la guita
no perder), ante todo -patria occisa
de Occidente, ya Globo-, que lo excita

sólo,  con prisa

de grupo afanador, y Ariete embista,
en vista de que el Perro es una lima
que traga como Lobo, y dé su pista
al que no ïma-

ginación tenga mucha y, pues, no guipa
lo que tiene delante: no sea prensa
pantufla, porque tiene mala pipa,
si bien se piensa

usar de la palabra, que es un medio
para ser en común, no para estafa
informativa,  a modo de epicedio,
siendo piltrafa

ella, de su rival, por justo, sierva
del Hashishin Occidental, que mata
y se mata, por ciego, como cuerva
crïada rata

por su pueblo masoca. Si el poeta
que canta la verdad sólo en su casa
es conocido y llega no a su meta,
porque no pasa

nada si nadie lee lo que escribe,
es que el mundo está enfermo y la belleza
y el ingenio no capta ni percibe,
y su cabeza

ha perdido y ya tiene el precio propio
que le ha puesto su Dueño, que su Presi
representa, y no a él, y el periscopio
ya quiere asesi-

narlo con el torpedo que ya apunta
a su barriga. En Usa manda: el mundo
tiene en sus manos, y le pone yunta,
y en lo profundo

de su incosciente al Loco sus locuras
lo enseñorean; pero no es el mío.
(Este poema espeso de figuras,
cínico tío,

es para ti: lo he hecho en tu provecho.
Si no lo entiendes, nunca me presumas
de sabio, que no tienes tal derecho.
Cuando me abrumas

con tus insultos si me llamas cero
a la izquierda, comprende que el que sabe
leer es Sapiens, y el que no, de agüero
malo es un ave:

que he visto cómo llamas ignorante
a un experto, teniendo tú ni idea,
y, además, te has quedado tan campante:
la cosa fea

está, porque no sabes de qué hablas,
pobre sabiondo y, sin embargo, azotas
con la leche de todas la diablas,
no a los idiotas,

como yo, sino al culto de los ritos
didactas, que repudias, como a esposa
fiel, por cuernos ponerles y delitos
cometer. Osas

sentirte superior por tu tozuda
caballerosidad, más bien de mulo,
u onagrez de sangrienta barracuda,
sin disimulo.

Pero no creas que te tengo tirria:
yo no soy como tú: sólo una murria
me da, al pensar que tu inconciencia es birria,
por gusto al zurria-

gazo al contrario, por esbirro: es burro
ese del que no bajas, ni por pienso,
del que  crees que es algo, por cazurro,
dado tu Censo,

de comer, de censuras al distinto
de ti. ¿Te das por aludido? Pienso,
ergo existo, que no: sigue en tu plinto,
de zarpas tenso

retráctiles, o el podio de tu odio,
dispuestas a sacarlas, pobre lince
por voluntad cegato. Y tu episodio
actual de esguince

moral te haga feliz. Pero dïana
comprende que eres para el arte misa
-cultismo: enviada-  a la Postrema Nana,
por ti decisa

-también- opción: impides el progreso
y la superviencia. No te importa
ni que le cueste al mundo su deceso:
la vida es corta,

empero, y yo prefiero que sea larga
para el género, y siga tan prolija,
aunque para nosotros sea amarga:
tengo una hija.

viernes, 17 de abril de 2020

PROSAICAS


I. Proyección de carencias

Entro en un nido de fachas
que se dan razón los unos
a los otros y, locunos,
acusan con mamarrachas
lenguas bífidas, borrachas
de insidia, al rival, y perro
cinismo, del propio yerro,
y se quedan tan a gusto.
Y una me dice que, justo,
no soy demócrata: a hierro

muere quien a hierro mata:
la sartén le dice al mango
“que me manchas con el fango
de tu aceite sucio: acata
mi orden, rojillo”. Bravata
que es propia de una franquista
que pone en su negra lista
al demócrata de turno.
Pero yo no me embadurno
con Caca que se despista.

¡Valiente jeta que luce
la ultraderecha española!
Se cree su propia trola
y te la endilga por cruce
de cables que le produce
su mental cortocircuito:
la cosa tiene delito,
pero a mi ya ni me afecta.
Sea feliz doña Perfecta,
tragándose el propio mito.



II Fabulilla vulgo-barroca de las chicharras inchas imperiales y las comunitarias abejas obreras. Quintillas contra la Quinta Columna.



Veo que no lo habéis visto
todos: la 4 Jinetes
avanzan del Anticristo.
Está en el trono, y en bretes
fatales nos pone, y chisto

a viva voz, porque interna,
la mejor del Diablo alumna
-la que es, por pesada, eterna-
nos embiste y se descuerna
como su Quinta Columna.

La Enseña enseña, enarbola
el himno al árbol o leño
de la nazión, barca en sueño
de golpes y, como mola,
nos hacen fruncir el ceño

de enfado: van de cristianos
y anticristianos profesan
fe en lo Inicuo y así besan
a sus demonios en anos,
y aúllan, y a mí me estresan.

No creen nada en el fondo,
salvo en propia supremácia
(sic), con acento sabiondo
desplazado -yo me mondo-,
fardando de democracia.

Pero hay cosas aún sagradas,
aunque aquí no hay Dios que exista.
Por ejemplo: las Espadas
Romas dejar de Conquista
o Recorte -aun al de gradas

(que hace igual, si a voces grita
dando cortes, pobre tipo,
al juez árbitro que pita
penaltis contra su equipo:
Pese a ser justos, se irrita

porque el suyo, manque pierda,
es el Bueno; y si es Casa
do juega, ajena, a la zquierda
de, a diestra, su doma, pasa
que, estando Ayuso, una mierda

será el Rival lo que haga,
¡si, aunque lo haga bien, la caga,
habiéndose mierda el mando
suyo hecho todo! “¡Fernando,
e Isabel, a la hembra maga

y al rojo hereje achicharre
con Inquisición y hoguera!”
Y, Chicharra, en su aquelarre,
rechina, mientras la obrera
abeja ambrosías, arre,

arrea al enjambre; y ríe
la ociosa de quien se fríe
trabajando bajo el sol.
(Y en invierno, cuando enfríe,
va a espichar de, propio, un gol.)

sábado, 11 de abril de 2020

ALEGORÍA yámbica I &II



ALEGORÍA yámbica I

Entonces vi una inscripción y me incliné a leerla. ¡Dios santo!¿Mi nombre completo y las fechas de mi nacimiento y mi muerte! (…)Entonces supe que aquellas ruinas eran las de la antigua y conocida ciudad de Carcosa,
Ambrose Bierce, “Un habitante de Carcosa.”

Song of my soul, my voice is dead,
Die thou, unsung, as tears unshed
Shall dry and die in
Lost Carcosa.
Robert W. Chambers

Aspira esta milicia a exterminar a los hijos de la infidelidad...combatiendo a la vez en un doble frente: contra los hombres de carne y hueso y contra las fuerzas espirituales del mal.

San Bernardo de Claraval. Elogio de la nueva milicia templaria.


I. La guerra es un invento de machotes.
Cazaban animales, y un día hubo
tan pocos que se dieron los muy zotes
a caza de hombres elevada al cubo:

pasó la historia y fue fatal costumbre
institüir el vicio, y el Imperio
se lo inventó un ladrón de mucha lumbre
mental, y fuerte, igual que un megaterio

zorruno. Luego el siglo XXI
llegó, y quedó dudoso el belicismo.
Y el capo nuevo tuvo, el muy zorruno,
la idea de inventarse un organismo

que no pudiera verse: fue la China
a quien tocó la china de esta cámbrica
Big Rabia en piara, que ahora aquí culmina
en San Bernardos que usan la inalámbrica

pantalla como zombis al ataque
del micro bicho en niebla que es la excusa
para robar aún más. Salió de USA
y puso al mundo entero en mate jaque.

Ya sé que no es real. Lo finjo sólo:
ficción de ciencia: género poético
que narra distopías que enarbolo
por símbolo de fábula (con ético

-costúmbrico, en verdad, según el griego
antiguo (Etos)- Buen Mensaje histórico:
pues siempre ha sido así social el juego
y siempre gana el malo), y alegórico.

Hipótesis non fingo, dijo el Sabio.
Y así creó la ciencia verdadera.
Y luego vino Einstein. Un resabio
metió Sofía: sigo aquí, a la espera

de próximas versiones de la cosa
en sí: sé quién es justo y quién villano:
el de lujosa villa allá en Carcosa
comendador es el que mata sano.

II. Acusan a los chinos. Yo lo dudo:

la tontería el record siempre bate
en Occidente: el Rey del Disparate
locuno, sin Oriente, bien que pudo

pensar en el occidio, que le es propio
de siempre por imbécil que se fuma
un porro tras de otro y así esfuma
su mente, o lo parece, o pipas de opio.

Negó que fuera cierto que la Mami
Natura o su Ecológico Sistema
sufriera el morbo tóxico de quema
de qué más fraguas de armas: un tsunami

de gas nocivo tenue mucho mata,
porque la Eco sola en la que piensa
es de Nomía, gnomo,  y en defensa;
y el tiro le salió por la culata.

Yo no sé nada: sé que me equivoco
constantemente sólo; a nadie imputo.
Mas verosímil es que hacer el bruto
más propio es de un matón de sanos loco.

viernes, 10 de abril de 2020

EPÍSTOLA A MI IMPOLÍTICA ANDALUCÍA

Duros tridecasílabos yámbicos de cesura a veces tmética

Si nos tocó la china, sólo fue por odio
al comunista rojo. China comunista
dejó de ser. Y ahora ya es neolibertina,
aunque sin libertad política, y al podio
se sube del negocio sabia, astuta, lista
para la economía bélica. La China

no se metió con nadie nunca, como Rusia
(la Ürss). Sufriendo acoso, sola la postrera
gran patria de los rojos, quiso en su defensa
hacer alguna cosa. Y esto es, Vandalusia
o Al-Ándalus, la clase clásica que espera,
lección moral, que aprendas, mi atman, que ahora piensa

tu error y te critica el dar al trifachonte
tu voto de pobreza. Mira lo que has hecho.
los chinos eran pobres: pronto, la estrategia
recambian y son ricos; pobre tú, disponte
a ser más pobre y con el más pobre derecho
a cura gratüita. China, pese a regia

potencia ser, mantiene ayudas a la gente
que así la necesita y freno al bestia morbo
le pone, y sana al pueblo víctima del lapso.
United Sates, en cambio, se hunde impenitente.
Castiga a tu corrupto si es indigno y torvo,
pero hazlo por la izquierda o muere por colapso

si no. Yo vivo aquí también como cualquiera:
peor que antes: ¿cómo me haces, Madre, cosa
tal esta?: Es culpa vuestra  -dice, con mosqueo
justificado-, hijos:  años y años, era
tras era, dando al mismo puño de la rosa
confianza, y ahora: ¡mira…!  Cierto: es de cabreo.

Y claro: pues no existes -eres sólo el pueblo
que habita aquí-, ¡qué culpa  tienes! Como España
su pueblo es, vosotros sois los responsables
de optar por lo que venga. Tanto me entinieblo
con humo de este virus que hay que darte caña
a fin de que espabiles: piensa cuando hables,

y votes, de tu polis, y entra ya en razones:
vergüenza siento ajena, siendo tuya propia.
El bicho mata, y tú, pensando en tauromaquia,
o tus representantes, o en las procesiones
de la Semana Santa.  ¿Sois de aquí o la Inopia?
(Has elegido Presi a Vlad de la Valaquia.)

martes, 7 de abril de 2020

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Visión qunatum-mecánica para cultos rituales y sus mitos (poema adivinanza)

Y la obsesión con el apocalíptico
Bicho eclipsa lo bello de la vida.
Aunque en claustro se puede la Manida
encontrar de la Fonte, aunque esté elíptico

el Sujeto de tantos atributos
como predica el Ser en el espacio
y el tiempo, que son uno, siendo lacio
y fofo su Sentido: si absolutos

pensamos la Creación y el Acabose,
con tantos omnis, pensaréis que hago
teología; pues no: no soy un mago
ni un cura. Pero puede que rebose

un colmo de esta hermita, y su chorrera
indique una raíz y su semilla,
que señale a la altura en donde brilla
la fuente de la eterna Primavera.

No está en el cielo como los diamantes
de Lucy, del ritmán Escarabajo,
pitecántropa austral, está debajo
de la conciencia, y pulsa sus levantes.

No es teología: todo es relativo,
salvo la rapidez de fotón todo
(¿atributo de Dios?), de ningún modo
(y menos de un Dios vivo). Su adjetivo,

o de ellos red, de la Sustancia -forma
y materia- es nombrado por el cargo
legal de ese poeta que a lo largo
y ancho del mapa a escala o de la norma

del código metal es cada uno
en tanto entiende, y para ello usa,
para saber, su lengua. La de Cusa
Docta ignorantia o fábula de Bruno

del Caballo que crea la Hipocrene,
nos hace a todos ser Belerofontes,
o fontes de velero, de los Montes
Carmelos y el Océano, que tiene

en sí la Suya y surte, y silva brota
virgen Dïana que el varón desvirga
y en Castalia, tirando como sirga,
según Rimbaud, en Amazonas flota,

bajo batuta de Pentesilea,
coro sonoro, de los mundos mundo.
Por uno de ellos opta con tu idea
óptica, el más Hermoso, Segismundo.

domingo, 5 de abril de 2020

FÁBULA DEL APOCALIPSIS

De no hablar se presume en el poema,
como si fuera malo el testimonio
dar de lo que hay: el virus pandemonio
del que habla todo el mundo, el solo tema
en las redes mediáticas: yo hablo,
en prosa pobre, inteligente o mema,
y en verso culterano del pandiablo:

ocasionado en China o en los USA,
tal microBestia del Apocalipsis
es el producto de esa sicalipsis
de la codicia financiera, empusa,
lamia o vampira de esa libertina
diecinueva confábula, que abusa
del pueblo, salga de USA o de la China:

la libertad del Amo servidumbre
es para casi todos, sea de hocico
y morro en democracia, en donde el Rico
manda, o sea falsa, o sea allá en la cumbre
de estalinista la nomenklatura:
sin económica equidad ¡qué lumbre
dirá que hay comunismo! Dictadura

capitalista, ¡sí! La microBestia
apocalíptica que el alumbrado
profetizara en Patmos ¡ha llegado
ya!: si ha salido de la fragua hefestia

del Horeb de Ira, o nuestra alquimia, el Día,

no ha lugar el terror: tras la molestia,
nos advendrá por fín la Parusía.

Puede ser. Ojalá. Pero no creo
que se incorpore en carne ningún Cristo
por Vez Segunda, porque, por lo visto,
como si fuera un nuevo Prometeo,
el pandemónium del Poder que vige
lo tiene encadenado, crataTeo
vice-plutónico, y sí nos rige

(a su servicio el Rayo y la Tormenta
y el tormento jovianio; y su Merkuria
inmune a remordidas de la Furia,
triple, sólo hace cuentas, nunca en cuenta
teniendo este dolor de tanta plebe
que crea su riqueza, que incrementa
mediante injusta ley del Diecinueve,

propia): si al fin volviera El Que en Defensa
de los pobres muriera en Cruz, de nuevo
sería asesinado, y Nuevo el Evo
no tendría lugar, que a nuestra expensa
untarían torpedos con sus sobres,
dejándonos vacía la despensa
los ricos, y más pobres y más pobres.

No obstante, incorporados a su Cuerpo,
como si fuera a un Cuerpo Sanitario
de Médicos Psiquiatras, el Calvario
nuevo, todos unidos para hacer po-
sible nuestra función inmunológica
social como un sistema, de anticuerpo
cada cual en el rol, sería lógica

la Venida Segunda de ese Logos
divino humano, Verbo de Dios Abba
-o Papá, en arameo-, a Quien la baba
se le caería (ya sin demagogos
nazicatólicos) con sus criaturas.
Y aunque pastores alemanes, dogos
y otros perros de presa dentaduras

enseñen, enemigos del antígeno
sanador, hechos fuertes por unidos,
podemos, en Iglesias, ya vencidos
los que quieren robar hasta el oxígeno
del aire para cobro a posteriori,
o en Asambleas, contra el alienígeno
impugnar el pro patria dulce est mori

et decorum de Horacio, el que a la guerra
nunca fue, y Owen cita, desmintiendo la
sentencia sin fortuna de la péndola
que al Imperio sirviera; y de esta Tierra
hacer una Cosmópolis de humanos
que, en deïformación, la vida perra
les dejara a la Historia y sus tiranos.

Poder, se puede. Que queramos otra
cosa es distinta; y ya dejando el mito:
yo sé que a muchos les importa un pito,
o sólo el que se tira a su quillotra,
más, si es de pasta plástica o fantasma.
Mas, pues no quiero un mundo muerto de asma,
Papi ¡yo quiero bíblica esa potra!

sábado, 4 de abril de 2020

EL MUNDANAL RÜIDO de la falsa información.

Qué descansada vida
la del que en claustro, para estar a salvo
de la agresión suicida
que intenta al mundo calvo
dejar de su ecoesfera, pone in albo

su corazón de furias
y manías y rabias, en catarsis,
y atento a las penurias
del Género, a los parsis
mazdeos manda jábegas de Tarsis

para que el Sabio Ahura
de antídotos las carguen contra el Bulo
de Ahrimán, que procura,
vacilándonos chulo,
engañarnos con torpe disimulo.

La bestia apocalíptica
microbiana que del laboratorio
escapó de esa Críptica
Agencia del Emporio
neoliberal y nazi, como dorio

espartano, del tríptico
partido de la insidia y de la razia
al pueblo, apocalíptico
contra la democracia,
propalador plural de la falacia

sistemática, y Reina
Alfa del Termitero, pero zángana,
mata y ni se despeina,
y, al liarse la tángana
de la protesta, que nos den tarángana

de la peor, por saco.
El pobre de derechas se la traga
-mientras le Roba el Caco-,
mas por donde se caga,
haciendo, macho viejo, el monicaco.

Y psicópata el facha,
que no quiere bajarse de la burra
por no verla, se agacha
a que la den, y zurra,
de poder, a quien no confunde churra

con merina, o me niego
a darle la razón a su mentira
que aun se traga, por ciego
tri-ojo, que delira
por orden ideológica y vampira.

Me da pena que sea
su humanidad tan baja y que el más bajo
de trabajo la crea:
cobarde su badajo,
por su terror a la rojo, a sí se mea.

Y que mal perder tengo,
al discutir, me dice una muchacha
del  más rancio abolengo.
Ay, yerras, nazimacha:
No Se Puede perder, si el otro es facha.

viernes, 3 de abril de 2020

EPISTOLA ABIERTA A LOS LAVADOS DE CONCIENCIA


Sé que no vais a oírme o a leerme
en cuanto comprobéis que esta misiva
es para daros luz; empero, inerme

y mostrando mis palmas hacia arriba
en son de paz, ante los ojos de Argos,
os pido oídos para lo que escriba.

La carga descargáis de vuestros cargos
de conciencia culpable, testarudos,
acusando a los otros de letargos

que padecisteis, cómplices o mudos,
cuando los desafueros del foráneo
Raj, hoy cesante ¡al fin!, el roba-escudos

patrios, agente en el Mediterráno
occidental del Alemán Imperio
de la Unión Europea, en un pedáneo

distrito colonial y cementerio
futuro convirtieran nuestra tierra
y nuestro pueblo, clauso en monasterio

doméstico actualmente. Le dais guerra
al gobierno en mitad del cataclismo
culpándolo de ser quien solo yerra,

por su política social, y al mismo
tiempo aliviáis el cargo de atropello
al humano derecho al quien tal sismo

ocasionó: yo quiero vuestro cuello
salvar de pena capital, que os pide
para vosotros, por el descabello

de suicidio ideológico, ese Cide
Benengeli, la voz de la conciencia
reprimida en el Ello. Sí: escupid e

incendiad, olvidando la anüencia
que tenéis con el Mal, al inocente
que trata de salvarnos de la agencia

de un responsable irresponsable, gente
sin justicia, del corte destructivo
de nuestra Sanidad, el delincuente

impune, que ha vendido un pueblo vivo
y sano al interés de los emporios
merkantes de negocio improductivo

de riqueza real, como tenorios
seductores de masas para fraude
y decepción cuando los desposorios

-ya lo he cantado en mi Sapere Aude
y en mi Casandra- sin sus gananciales
os dejan, solos, y loáis con laude

perpetuo, criticando a los sociales
adversarios del Cártel Potentado,
también los vuestros: los neoliberales.

Sabed, en fin, que os cae en el tejado,
por errar de objetivo, cada piedra
que le tiréis. Ahora es, sí, el Estado,

quien os protege del ladrón que medra
a costa vuestra: no como fue antes.
Si es por trepar como rastrera yedra

comprendo la actitud de los cargantes.
Si no, es absurdo: criticar a un zurdo
por ser zurdo, es portarse como infantes

que no ven cuán absurdo es ser absurdo
por manías de hábito sin seso
o como sin cultivo un mal palurdo,

que no ve nada bueno en el progreso.
Rectificad por sabios, solidarios
con los benefactores: no hagáis eso

que hacéis sin daros cuenta, y los dïarios
pantuflos pierdan vuestra confianza:
son sólo mentirosos mercenarios.

Y sembrad con nosotros la esperanza
y no al contrario. Sanamente os pido
que, al son de esta canción, juntos la danza

acometamos, dadas al olvido
viejas rencillas, y una vida nueva
reinventar construyendo un nuevo nido.
Que, iguales todos, somos hijos de Eva.


jueves, 2 de abril de 2020

TESTIMONIO, CONFESIÓN, CONSEJOS


Todos somos culpables. Yo el primero
por haberme creído que en España
todo estaba arreglado, por esmero

de Suárez y del Rey en la migraña
de conciencia curarnos del franquismo,
y por eso dejé de daros caña

para lumbres; y hundido en el abismo
de esta pandemia estoy por 20 años
en que no fui político, lo mismo

que tantos otrosque en los aledaños
de aquella adolescencia militante,
pensamos: lo hemos hecho. Y hermitaños

nos dedicamos, porque por delante,
a nuestra vida, entonces la teníamos,
y me quedé tan pancho y tan campante.

Hoy, ya tornados en vencidos Príamos,
somos Boabdil. Mas quienes destajo
sin tajada ninguna, los que un día mos-

trásteis complicidad con el marRajo,
Raj, hoy de España conocido apóstata,
de Europa robador del Sur y gRajo

y Urraco, con dolencias en la próstata
de la inconsciencia, que heredó el Marido,
que sigue haciendo igual, mintiendo a posta ta-

libanamente, sin ningún sentido
político, vosotros, los tozudos
que habéis querido el crimen, y en olvido

puesto el Mal, conniventes, como rudos
mulos, durante, tercos, años 8,
pese a de robos víctimas ser mudos,

como seniles como un viejo chocho
prematuro violado sin inmute
ni resistencia, de cerebro pocho,

sabiéndoos gobernados por un Lute
en activo, que estaba destrozando
vuestras defensas por meterse un chute

de público tributo en su nefando
bolsillo de traidor, y de los suyos,
y os mantuvisteis mansos bajo el mando

corrupto, sin dolor de sus chanchullos,
y el día siempre aguáis, sois más culpables,
además de una panda de capullos.

Pero somos humanos, miserables
pero humanos: podemos ser más sabios:
rectificar, por tanto, y vuestros cables

descruzar: el peor de los agravios
se puede reparar si, dado el grito
de alarma, en vez de espuma por los labios

escupir, cooperáis. Si bosa ahíto
de tósigo el canino, escupid dentro
de la basura, o, como el aerolito

del jurásico, el virus puede el centro
quebrar que nos mantiene, que es el grupo
global, cimiento de la vida. Si entro

en discusión o crítica, no escupo
rabia, sino temor, no por mi ego
sólo: tengo una hija, y que no cupo

en el mundo no quiero del borrego
que se diga, porque se lo rompimos
por sumisión a un bicho, en el talego

refugiados, dejando a los opimos
libertinos hacer su puerco antojo.
No aceptéis mansos más mendaces timos.
Y dejad de escupirle siempre al rojo.