martes, 27 de agosto de 2019

Poemeteo libertario. Fragmento


VII.
Afrodita (entrando) Qué piedad, qué piedad me da que huya
de esos acosos esta pobre Ío.
Prometeo Si huye Ío es por culpa tuya:
tuyo es el brío
que al Dios posee y lo convierte en bestia
erótica, perdido de deseo,
capaz de hincarse hasta a la casta Hestia.
Yo,  Prometeo,
podré ser inculpado por el robo
que hïce por el bien de los humanos.
Que por amor la oveja no sea lobo
obra en tus manos.
Afrodita Qué culpa tengo de la incontinencia
de Zeus, Dios, el soberano terco.
Prometeo Tú le has dado el deseo y su potencia.
 ¡Ahora es un puerco! 
Afrodita ¿Y tú quieres ganarte así la gracia 
del Dios, para que indulte tu mal hecho?
Prometeo Yo nada quiero de él: la democracia
es un derecho.
Nada quiero del Dios, tengo paciencia
para esperar de sobra mi momento.
Frente al poder ¡yo soy la resistencia!: 
No habrá tormento
que doblegue mi orgullo y por la tarde 
o la mañana, como tu planeta
Lucifer, no seré nunca un cobarde.
Esa es mi meta.
Afrodita Planeta es Venus para el placentero
regocijo de amor, que no de odio.
Te has subido soberbio a un podio huero.
Baja del podio
O no tendrás amor.
Prometeo          Amor me sobra,
Pero no por los príncipes augustos:
Amo al pobre oprimido, que mal cobra.
Y amo a los justos.
Y,  aun siendo tu belleza tan soberbia,
Y aunque me tientes con tu amor divino…
Jamás me rendiré ante la protervia
De un dios cretino.
Afrodita ¿Así quieres salvarte de tu pena?
¿Así quieres librarte de tu carga?
Insisto en que tu orgullo te condena
a pena larga.
Prometeo Larga será mi pena, y fuerte y recia.
Pero tiene su fin, y la desdicha
del Dios rüín por su conducta necia
Ya está predicha.
Retira ya del Dios, yo te lo ruego,
para que a nadie más desgracie, el rijo
que tú le impones con tu ardiente fuego,
o el de tu hijo.
Afrodita Verdad es: culpa es de mï hijo Eros.
Yo sólo doy bellezas a los seres.
Él tira de su aljaba y sus aceros.
Si luego mueres
por el veneno del placer gozoso
que su poder te da, cuando la pulpa
de tu carne se enciende sin reposo,
suya es la culpa.
Prometeo Ay,  diosa del amor y la belleza
que prodigas tu don a todo el mundo
con tu alegría loca y tu tristeza:
Si tu fecundo
influjo de poder, que sobrepasa
las fuerzas de los dioses y mortales,
entra en la carne, que en tu ardor se abrasa,
sufren tus males
los pobres condenados que te miran
reflejada en tus cuerpos esculpidos.
Tú los inyectas y después deliran.
Ya están perdidos.
También eres perversa, pues repartes
el dolor a inocentes criaturas.
Conozco ya tus bellas malas artes,
artes oscuras.
Afrodita Ay, Prometeo, mucho te equivocas;
Como tú, yo reparto el bien, comprende:
Si vuelvo tiernas a las duras rocas
cuando se enciende
el amor en sus médulas y huesos,
y por un rato tienen alegría
y ácidos sufren luego sus excesos
no es culpa mía.
De Amor no es culpa sólo: es de ellos mismos.
No saben cómo administrar mis dones
y la alegría muere en los abismos
de sus pasiones.
No me seas injusto: yo en tu pecho
no he vertido mi llama ni mi hechizo.
No me hables así, por tu provecho.
No te deshizo
la locura de amor que a otros afecta,
pues mujer yo te di que nadie tiene.
Tu pena no es de amor, ella es perfecta:
Buena es Climene.
Si me sigues hablando en ese tono,
tendré que retirarme a mi morada.
Y, aunque pidas perdón, no te perdono:
¡No entiendes nada!
Te puedo castigar por el insulto
mandándote un amor que te dé penas.
Ay astuto titán, no seas estulto.
que te condenas.
Frente la gracia de la diosa antigua
del amor, la belleza y el Deseo.
La fuerza de tu verbo es tan exigua…
Ay, Prometeo.
Prometeo ¿Me quieres condenar a otro martirio
tú también?, ¿no querías condolerte?
¿Me amenazas a mí con un delirio
peor que la muerte?
Afrodita No, Prometeo: tu modelo es digno
de amor, por tu grandiosa resistencia.
Eres la libertad y eres su signo:
Tenga clemencia
y te admire el rey Dios y te perdone
y te libere de tu pena larga.
O le daré un amor que lo abandone:
Sufra esa carga.
Prometeo No quiero su clemencia, sí justicia,
ni tampoco perdón, sí su conciencia
moral, no su ambición ni su avaricia.
Pandora Tenme paciencia.
que haré que se encapriche, y pierda el seso,
con pasión imparable de una roca
que no podrá forzar ni aun el exceso
de dura broca.
Cuando no quiera más sufrir el fuego
del amor ya jamás correspondido
tendrá que oírme, acatará mi ruego,
si quiere olvido.
Entonces yo le exigiré que deje
de castigarte y templará su orgullo.
La Moira el hílo de la vida teje.
El triunfo es tuyo.
Prometeo Enamóralo pues de esa divina
diosa que le dará un hijo divino
más poderoso que él, bestia de inquina.
Cúmplase el sino.
Afrodita Yo su nombre no sé, que no se entere,
pero dímelo al fin, y yo lo hago.
Prometeo (sottovoce) Si te lo digo, el Dios cae y se hiere
con cruel estrago.
Afrodita (sottovoce) Dime su nombre, que yo haré que acabes
de sufrir. Yo te admiro por tus dones.
Prometeo: (sottovoce) Es la nereida Thétis. Ya lo sabes.
No me traiciones.
Coro Mira: ahora se acerca el fiel correo
de Zeus, su hijo Hermes, que vendrá
a traerte noticias de su padre.


domingo, 25 de agosto de 2019

Canto no incluido e Segismundo Rebelado


Canto 0

(Entra ESTRELLA, que aparece vestida de hombre, magullada y exhausta, con la ropa descompuesta y el pelo largo revuelto, sucia de polvo, sangre, sudor, lágrimas, pero poseída de una extraña calma; ha podido irse mostrando su figura expectante en una esquina, escondida y atenta a Segismundo; iluminada poco a poco por una luz discreta que ahora se vuelve nítida: debe darse a entender que se trata de una ALUCINACIÓN).

Estrella Dolor y piedad en mí
tus razones han causado.
Segismundo ¡Quién mis voces ha escuchado!
Estrella Alguien que sufre por ti:
  antes fui tu buena Estrella;
he huido de nuestro hijo,
de su maldad, y es prolijo
contarte que me atropella
  y me opongo a su mandado
y he montado un movimiento
en pro de un levantamiento
que pueda salvar tu Estado.
Segismundo Tú no puedes ser mi dama,
la reina que tanto amé:
está presa, presa, a fe,
prisionera de la trama
  que urdió con su baja intriga
mi mal hijo, el intrigante
conspirador, hoy reinante,
al que el infierno maldiga:
 quién eres.
Estrella      Yo soy tu esposa
que hace ya muy largos años,
para no sufrir los daños
de forzada y de forzosa,
  reuní fuerzas, y a la huida
me di de mi áurea prisión,
asumiendo la misión
de al pueblo salvar la vida
  y a ti.
Segismundo Mas de dónde sales
como si fueras fantasma.
Estrella Me refugio de mis males:
Es que me sigue la pasma
sierva de los criminales
  que obedecen a tu jefe,
el rey vendido a ladrones
que le sorben los riñones
a tu pueblo mequeterefe
  que jamás se le rebela
por más que su ley lo oprima
ni se lo quita de encima;
y es que temen la secuela
  de una rebelión que un giro
dé de pronto hacia la izquierda
y se quede sin la mierda
que aún tiene, o le den un tiro
  en la nuca por católico
o colaboracionista,
porque teme al comunista.
Segismundo No me pongas melancólico:
  yo ya nada puedo hacer
que reviento de impotencia
y no tengo más paciencia;
yo ya no tengo el poder.
Estrella Tu Polonia está perdida,
pues tu pueblo se ha hecho facha
y su masa está borracha
como de un vino suicida,
  porque todo el mundo canta,
sufriendo hambre y miseria
y esclavitud, una seria
defensa de la somanta
  vampira que sus políticos
están dandole a diario
limpio, con el noticiario
sucio de sus monolíticos
  mensajes que le amenazan
con el terror de los otros
que, dicen, preparan potros
de tormento o se solazan
  con el dolor de esos pobres
comemierdas coprofágicos
que tortura sufren trágicos
de los que cobran los sobres
 del soborno por corruptos.
Son libres y han elegido
ser esclavos del bandido,
y me llenan de exabruptos,
 si digo que su adversario
no es el justo opositor,
sino su innoble señor,
para su pueblo, un calvario;
  me dicen que yo una bicha
venenosa soy que quiero
robarles todo el dinero
que ya no tienen, desdicha
  de este pueblo sojuzgado
que adora al menda que manda
aunque el capo de la banda
sea de un mafioso Estado.
Segismundo Yo goberné para el bien
de un pueblo que ahora me odia:
sólo soy una parodia
y una sombra soy también
  de un sueño, de una ficción,
de una real fantasía
del rey justo que yo un día
quise ser, de una ilusión;
  y ya no tengo esperanza
ni el pueblo tiene remedio.
Rendido estoy por el tedio
de esta obligatoria holganza
  que me mantiene en presidio
y siervo de mi locura,
porque no me queda holgura
-porque me tienta el suicidio-
  que dé cabida en mi sueño
a ninguna maravilla:
todo es una pesadilla:
el mayor bien es pequeño.
  Yo no puedo hacer ya nada:
hice el bien y sufro el mal
y este ingrato y subnormal
pueblo prefiere la espada
  de un tirano que el empeño
que puse en que dueño fuera
de sí mismo, de manera
que su vida fuera un sueño
  hecho por fin realidad.
Pero yo no los desdeño
por preferir otro sueño:
hágase su voluntad.
Estrella Ay Segismundo bendito
tu reino no es de este mundo;
ay bendito Segismundo:
si tu pueblo te ha proscrito
pese a tu buen corazón,
en el espacio infinito
y en el abismo profundo
hay más mundos de ficción
  virtüal, que realidades
-tan grave es su confusión-
cree la gente que son
aunque se hallen en el Hades.
  En este mundo no tienes
esperanza, Segismundo,
vayámonos a otro mundo
donde todo el mundo bienes
  quiera tener y no males.
 Si vienes conmigo y saltas
a otras ficciones más altas,
si vienes conmigo y sales
a otros sueños mas reales,
si dejas esta ilusión
  que con artístico empeño
creó una vez Calderón
sabrás que esta vida es sueño
y los sueños sueños son.
 Segismundo  Qué se puede hacer si preso
estoy de es este sueño malo
que sólo la ley del palo
acepta, porque esta obseso
  con el culto al faraón.
Estrella Aprovechar la ocasión
que te brindo y pintan calva.
Segismundo La calva fortuna salva
sólo al rico y al ladrón:
  una vez reiné por ella:
“oh fortuna a reinar vamos”,
exclamé, y con sus reclamos
y ramos vencí a mi estrella,
  y logré la de Belén,
que eres tú, mi amor, mi sueño,
y aunque mi bien es pequeño,
pues los sueños sueños son,
  haciendo el bien a mansalva
bien goberné generoso
y hoy solo soy un leproso
o un bicho preso en su valva.
Estrella Aún es peor: como un hincha
fanático de su equipo
tu pueblo, contrario a Cipo,
viene a lincharte, y te lincha
  seguro, si no te marchas
a otra realidad conmigo.
Segismundo Y cómo me marcho, digo:
si se funden las escarchas
   y las nieves de mi vida
y ha de cumplirse el destino
que quise vencer sin tino,
y es hora de despedida
  será que llegó mi hora,
la hora en que ser más fuerte
se debe, porque es la muerte
la invencible vencedora.
Estrella No existe nada absoluto:
todo existe en cierto grado
y a su modo, y se me ha dado
un remedio sustituto
  para cuando no hay remedio:
tus fieles, que somos pocos,
nos hemos fingidos locos,
y hemos encontrado un medio,
  como Hamlet, que nos libre
puede ser que de este estrago:
con nosotros está un mago
que bien puede hacerte libre.
Segismundo ¿Un mágico prodigioso,
como mi amigo Cipriano?
Estrella Es aún es más sobrehumano,
y es aún más poderoso,
  porque éste no se ha rendido
ni arrepentido al final,
como lo ha hecho el banal
de tu amigo, que vendido
  al poder, por no sé cuánto
de sosa inmortalidad
ha dado su libertad
a cambio, y lo han hecho santo.
Segismundo Y cuál es ese portento
que parece panacea:
en qué se basa la idea
de ese portentoso invento.
Estrella Mi mago, que es un genial
Alquimista, ha descubierto,
increíble pero cierto,
la piedra filosofal.
Segismundo Y ¿el que tome ese elixir
no muere si alguien lo mata?
Estrella  Te matará como rata,
mas volverás a vivir.
Segismundo  Ay, vivir: ¡qué loco empeño,
si vuelvo a esta cruel prisión!
Estrella  Iremos a otra ficción
donde el mal sea más pequeño…
Segismundo que toda la vida es sueño
y los sueños sueños son.
Estrella Nacerás en otro mundo
y nacerás a otra vida
y tal vez de  tu guarida
consigas tú, Segismundo,
  llevar al mundo justicia:
nacerás en un lugar
y un tiempo en que el bienestar
sea tu logro y tu delicia.
Segismundo  Moriré y renaceré?
Estrella Y si logras tu objetivo
podrás volver aquí vivo
y feliz si tienes fe,
  porque traerás la experiencia
de un futuro experimento
que todo el conocimiento
te dará y toda la ciencia
  del gobierno justo, justo
sólo para el beneficio
de un pueblo que allá el inicio
vive del fin del disgusto
  que le dio su mal tirano
mucho tiempo en mala hora:
pueden conseguir ahora
ser su propio soberano.
  No te cabe más demora:
vienen para liquidarte:
usa del mágico arte
prodigioso, y muere ahora:
bebe.
Segismundo Beberé, ya bebo
la prodigiosa poción
que me lleve a un mundo nuevo
donde aprenderé qué debo
hacer con esta nación.
Estrella Bebe y sé tu propio dueño.
Ambos Que toda la vida es sueño
y los sueños sueños son.

(cae, desaparece Estrella)


Segismundo Rebelado. Fragmentos


Variación y aggiornamento, inversión casi, del tema de Calderón. (en 3 Dramas Subversivos. Ed. El Genal, Málaga, 1917)


A Eduardo Velasco, por el


Argumento:
Segismundo se ha casado con Estrella y han tenido un hijo, Segisberto que,  déspota arbitrario y codicioso, le ha usurpado su trono y lo ha mandado preso a la torre-prisión de su juventud
-a fin de interpretar, doblándolos, lo papeles de lo 2 Segis-.



Canto I.

Un jardín amurallado. Al fondo la fachada de un hospital psiquátrico. Celadores y loqueros deambulan vigilantes; Segismundo luce uniforme de paciente recluso, que incluye una camisa de fuerza de la que se deshará cuando el argumento lo requiera:

Segismundo
Dónde estás, Segismundo envejecido,
vencido por el peso de los años;
preso aquí entre los muros de tu infancia
y de tu juventud, donde el oráculo
te condenó a crecer en soledad,
sin saber que eras príncipe heredero
de la corona de Polonia; dime,
mi viejo Segismundo, que has creído
reinar con celo y con justicia treinta
años seguidos, ¿dónde estás ahora?:
¿dentro de un sueño, de una pesadilla?
¿o has vuelto a tu vigilia verdadera,
a tu espantosa y triste realidad?:
¿has soñado otra vez que fuiste rey,
un buen rey además, que nunca quiso
ser un tirano, porque no quería
volver a despertarse prisionero
precisamente en esta antigua cárcel
vasta y lujosa, mas prisión estrecha?;
¿por qué, después de haber tomado a Estrella
en matrimonio, mi mejor destino
que yo elegí buscando el bien más alto,
después de haber tenido un hijo hermoso
al que puse por nombre Segisberto,
que crïé con amor, con los mejores
maestros, hombres sabios, de probada
honestidad, modelos de virtudes
de varón, por qué el hijo que yo quise
educar para rey justo y amante
de su pueblo, doblega a su buen padre,
lo derrueca, usurpándole su trono,
bajo la acusación de tiranía
e injusticia social?;

*** *************************
Estrella Hoy casi todo el mundo, Segismundo,                                           
te odia: lo manda el celo de tu hijo;
bebe de este elixir: cruza el Leteo,
            (lo entrega a Segismundo que lo aprieta en su puño)
y, atravesando el reino del Morfeo
Definitivo, reina en este mundo
otra vez, si, al vencer, este acertijo
resolviendo, a la Esfinge, es tu deseo:
            un puesto de trabajo nadie fijo
tiende a tener y aumenta el desempleo,
amenazante monstruo de cochambre
que conmina a aceptar cualquier trabajo
a los trabajadores en potencia
aun cuando es mal pagado y esté feo,
puesto que la otra alternativa es hambre:
se trabaja por poco y a destajo
y esto a nadie le colma la paciencia:
mucho la mano de obra se abarata,
y el pueblo apoya a aquél que lo maltrata
y, postrado en la brecha y en el tajo,
rey quiere que lo tenga pueblo reo;
mas por tímida mente o timorata
todos aún se creen el tebeo
de que el rey beneficia a los de abajo;
y así la sociedad se desbarata
al sufrir la succión de garrapata
que la lleva camino de la tumba,
y el mundo desdichado se derrumba,
todo por ser los siervos de una Rata.
Segismundo (bebe del elixir)
Tanta injusticia el corazón me tumba.
Tanto dolor, tanto dolor me mata. 
            (Cae lento)


Canto II. Como en limbo psicodélico.

Coro Yo no quería el mal de Segismundo:
yo sólo convencerle de su insano
y utópico delirio de Justicia
inalcanzable para el ser humano
quería por el bien de su persona,
ajena a la malicia de este mundo
que, taimado, a ningún bueno perdona.
Y el pobre ha muerto, a manos de su Estrella
y ha vuelto a su palacio, jaula de oro
de donde se escapara, y desde donde
conspira contra su hijo Segisberto:
            si acá ha dejado el sello de la huella
de su acción clandestina, yo lo lloro,
pues mientras ella su tesoro esconde,
ha abandonado a Segismundo, muerto.
Estrella Ay cómo te equivocas, vulgo incierto 
y engañado: tu alma está borracha
por inyección de servilismo, injerto
de esa inmoralidad con que despacha
tu despectivo orgullo al sabio experto
y honrado que tu bien sólo procura,
y te predica la genial locura
de tu Liberación -que tu alma chacha
del poder por cateta chafadura
rechaza, prefiriendo dictadura.
Ay como te equivocas, vulgo facha.

*************************************
Canto III.

Segismundo Mira: el mundo desierto y en rüina
Donde todo se acaba o ya se ha muerto.
Hijo mío, ¿qué has hecho, Segisberto?
Y qué me has hecho hacer con arma insana.
No ves cómo tu mano contamina
a la naturaleza, y hasta el huerto
que sembré con mi mano frayluisiana
se ha convertido seco en un desierto?

******************************************
(Segismundo parece desdoblarse esquizo y se habla como si fuera su hijo
Segisberto:)
Ay ya no puedo más, ay ya no acierto
a soportarlo más, no lo soporto
más, estoy harto de escucharte en vano,
como me llamo Segisberto, ya no
te aguanto, digo, un nuevo insulto insano
por más loco que estés, por más que corto
seas de mente, o tu alma en el profundo
seno de mar lunar esté parlando
furias e injurias con la de tu Orlando
que ahí perdió su seso, furibundo.
            ¿En verdad, caro padre Segismundo
te crees, de verdad, que lo que has hecho
ha sido de provecho para el mundo
o ha sido alguna cosa de provecho,
si en sólo tu provecho cada hecho
que hiciste aprovechaste en tu recaudo?;
¿en verdad crees todo lo que has dicho
de mí, tu hijo?: ¿tanto te defraudo?:
¿soy ese monstruo horrendo, ese mal bicho
esa alimaña que la mano muerde
que la alimenta, por su pisaverde
ambición envidiosa, y no por causa
de justicia social?: ¿tan nada o poco,
sabes del subconsciente y del ti-mismo?:
¿tu irreflexión no para o busca pausa
para acordarte de que, vuelto loco
frenético violento, problemático,
aconsejado por el autoencomio
te hubimos de llevar al frenopático
con camisa de fuerza, o manicomio?:

***********************************
Segisberto (id supra)
Tómate de una vez tus medicinas
que si no, pobre padre, me alucinas,
y vives siempre en un despierto sueño,
y te crees de nuevo que soy malo,
egoísta, perverso,
cuya única ley es la palo
y que se cree dueño
de todo el universo:
convéncete de que, si yo te digo
estas verdades, como buen amigo
lo hago y por tu bien, no tu abandono
en postración: si recobrar tu trono
quieres alguna vez, sana de üna
maldita vez, tü alma ya conforta,
que a mí nada me importa
tu herencia de poder y de fortuna:
            si he gobernado en tu lugar no ha sido
por ambición, tal como tú pregonas,
sino porque tú, padre, desmedido
de sensata mesura, a las personas
que más querías infligías daño.
Mi madre Estrella tu maltrato, extraño
antes en ti, sufría con paciencia,
tu insensata violencia
de género; si antaño
tus bellos cantos dedicaste al Bien eró-
tico místico, altísimo, platónico
ideal, que encarnaba sólo ella,
a quien tratabas como si oro en paño,
porque era para ti la Verdad Bella
y el Bien y, trovador, tu verso harmónico
la celebraba musa, esposa, Estrella…,
después tu voz en un reñir molesto
con desprecio violento la trataba.

********************************************************
Enfermo padre mío,
sométete, sométete a terapia,
que tu estado está frío
como un desierto por la noche y culpa
es de la insana pulpa
de tu cerebro, que perdió su brío,
y a la escuela sométete esculapia,
y pídele a tu pueblo una disculpa
y al físico psiquiatra
que te trata proponle que te esculpa
una alma nueva en esa dura roca
de tu mal corazón de vena loca
y tu atrabilis vuelva bilis atra:
al revés ponga tu melancolía
furiosa y cruel, y fría,
y vuelva la alegría
propia de la saturna
Edad de Oro, donde nunca Urna
funeraria hizo falta, y Democatra 
(sic, pronunciado torpe, trabalenguosamante).
Segismundo (vuelto en sí)
¿Cómo has dicho, hijo mío?:
¿democatra? No sabes qué señala
el término que usas?,
¿sabes qué significa
lo que tan mal pronuncias?
¡Democatra!: ¡demócrata se dice
de un pueblo con derecho a su albedrío
ejercer en su Estado, y si con mala
condición vas y abusas
y a robarle se aplica
tu política cínica, y renuncias
a velar jüicioso por la liber-
tad de la gente, y próspera tenerla,
y no matarla ni tirar al Tíber,
como hiciera Tiberio,
sus cuerpos, por la perla
de la ostra cerrada que el Imperio
no admite nadie abra, y se la coma,
y la dejas sin víveres ni víver,
como Calígula o Nerón con Roma,
será que no he educado bien ni en serio
tu cerebro cimerio
de Midas:

**************************************************
Segisberto  ¡Un loco nunca sabe que está loco
y presume estar está bien de la cabeza!:
pero yo te coloco
ante ti, si me dejas, la certeza
de una prueba objetiva que te diga
la verdad del estado de tu mente:
si tu mejor amiga
que es mi madre, tu esposa, te lo dice,
            (aparece Estrella con camisa de fuerza)
¡¿dejaría en tu alma alguna huella
de la verdad?!
Segismundo Felice
me haría la palabra de mi Estrella
dicha delante de nosotros dos:
para mí su palabra es la de Dios.
Estrella  Mi pobre Segismundo,
por tu bien te lo digo: estás enfermo;
ves cosas imposibles, oyes voces,
ves visiones de un mundo
que sólo existe en ti, en tu enferma psique.
Segismundo (tras la sorpresa y choc)
Entonces ¿siempre duermo?:
¿no es mi hijo el más feroz de los feroces
reyes que el mundo ha visto
y un ingrato estafermo?
Segisberto Déjame que te explique…
Segismundo No, no quiero escucharte:
demasiado conozco tu mal arte
de listillo que cree ser muy listo:
déjame que hable con mi esposa a solas,
            (paternal iracundo)
que ya estoy harto de escuchar tus trolas.
Estrella Anda hijo mío, parte:
a ver qué puedo hacer, a mí me quiere.
Segisberto No tengo inconveniente: ya me parto.
            (aparte)
A ver si de una vez por fin se muere.
            (pseudo mutis)
Estrella (casi al oído)
Disimúlame todo lo que puedas:
tu hijo aún no sabe
que yo soy la cabeza del partido
             (se deshace de las camisa)
secreto que te apoya
y te ha dado estos medios: no, no cedas
ahora, que tu mal no es nada grave,
es sólo un inducido
estado de conciencia: no arde Troya
de nuevo, que Polonia se sujeta
a justicia completa
gracias a tu locura de tramoya:
hemos hecho creer al mundo entero
(empieza desnudarse de su velos paulatinos)
que estabas, como Hamlet, bien tronado,
mas todo ha sido un artificio artero,
un cebo en que picó, quedando en cuero,
al Ladrón de tu Estado;
tu locura es producto de un mejurje
que yo te di a beber para sin máscaras
dejar a los traidores
ni protección de ilusionistas cáscaras:
la estrategia ha salido
y ahora lo que urge
es liberar Polonia
            (sigue ritual el estrip-tis)
de Segisberto, sólo marioneta
que yo ahora manejo.
Ésta ha sido mi treta.
Segismundo Y a mí ¿quién me maneja?: ya estoy viejo
para aguantar tanto senil dislate:
¿soy o no soy orate?:
¿estoy despierto o sueño?
Estrella Toda la vida es sueño y disparate,
y además es un drama
escrito por un loco de remate:
quizás tu cuerpo yace en otro mundo
roncando como un leño,
            (queda casi desnuda)
en más mullida cama, Segismundo.