jueves, 13 de junio de 2019

SOBRE EL EXPERIMENTO MENTAL, o Gedankenexperimente, en alemán.

Aunque no el único que los hiciera o diseñara, Albert Einstein, hizo abundante uso eficaz de este tipo de experimento fantástico, sí, pero matemática y físicamente lógico, que consiste montar un escenario mental en donde se pudiera realizar experimentos, si no imposibles, que también, difícilmente realizables en el mundo de nuestra experiencia del ídem, aplicando a la situación imaginada la coherencia de las leyes naturales con rigor. Pero el más trascendente de ellos no lo concibió para intuir y demostrar nada, sino para criticar la Interpretación de Copenhague de la Mecánica Cuántica:
La acción a distancia, o la influencia de un objeto sobre otro través de la distancia, era considerada imposible en aquellos tiempos o, más bien, se daba por imposible su naturaleza instantánea, porque, según sus 2 Teorías de la Relatividad, la información influyente necesita tiempo para recorrer la distancia entre ellos.
E inventó lo que se conoce como la Paradoja EPR; brevemente: dos partículas cuánticas porcedentes de la misma fuente permanecerán Entrelazadas (Entangled), de modo que una modificación en una de ellas afectará al estado de la otra instantáneamente, aunque la distancia que medie entre ellas sea de años luz, lo cual para don Albert esa físicamente imposible, porque sus teorías no permitían superar a ningún ente físico la velocidad de la luz: lo que acarraría o la prueba de conllevaría como conclusión que la Mecánica Cuántica estaría incompleta como descripción de lo real. Entonces no había tecnología suficiente para llevar realmente a cabo ese experimento, y como se quedó en "mental", fue durante muchos años polémico.
No obstante, en los 70 de s. XX ya se había alcanzado el nivel técnico requerido, así que el francés Alain Aspect lo puso en marcha, quedando demostrado, al ser concluido, que el genio se había equivocado y que su error había sido refutado por su mismo y genial experimento, ya no sólo mental.
Esto que dicho para el que no lo supera o no se acordara.
Porque lo que me interesa aquí es hacer o diseñar mi propio experimento mental, pero no para versar de física, sino de psico-antropología social: ¿que pasaría si después de años de desequilibrada democracia española ganara las elecciones generales un partido antidemócrata, como por ejemplo Vox, por mayoría absoluta, sin dejar de estar en el seno de una UE, gobernada por socialdemócratas apoyados por las Nuevas Izquierdas en alternancia con neoliberales o, lo que es lo mismo, capitalistas salvajes apoyados por las Derechas Viejas?
Conclusiones:
a) El Voxeador, aun si no se atreviera a dar un golpe de Estado, derogaría todas la leyes progresistas que defienden a marginados y mayorías.
b) Haría una política económica neoliberal y pro capitalismo salvaje, y estos bárbaros del norte la finaciarían legal e ilegalmente.
c) A efectos prácticos el Estado sería formalmente democrático, pero todas las elecciones estarían determinas por campañas políticas de propaganda goebbelsiana con pucherazos incluidos.
d) Pero en rigor estaría bajo una dictadura de partido único, inabatible por las urnas.
e) Los demócratas auténticos haría un feroz oposición, pero la prensa pantufla se ensañaría con ellos como con el chivo expiatoria que lava los pecados de la autoritarios, y los menos auténticos pactarían con el Voxeador.
f) La Justicia sería parcial, y abundarían los presos políticos.
g) Los votantes del Voxeador, antes que arrepentirse, se reafirmaría tozudamente en la imposible verdad y sensatez de su error.
Y h) Y, restituida la pena de muerte, empezarían a rodar cabezas inocentes, las mujeres y los niños y los desamparados se quedarían sin defensa, habría censura disimulada que llamarían eufemísticamente Contención de Injurias, aumentaría el paro y la pobreza y la miseria, y la riqueza de los minoritarios ricos, se consideraría el derecho a la privada intimidad un obstáculo paras investigaciones de las policías políticas, la paranoia de los detentadores de cargo y el Poder verían conspiradores contra el Orden Constitucional inexistentes hasta en la sopa y la taza del váter, la sanidad mataría por inhibición e insuficiencia de medios, las escuelas crearía analfabetos e hipnotizados doctrinarizados pro fascistas y, se iniciaría un me -temo que- irreversible proceso de tercermundización del país.
Y al única libertad que nos quedaría sería la de poder elegir entre morirse uno de hambre o suicidarse. O la de dedicarse al crimen y el terrorismo.

Pero todo el mundo estaría feliz en su hambrienta y miserable desgracia de carestías injustifcadas y criminales, porque el país seguiría siendo Uno, Grande y Libre. Y toda la culpa de su desdicha se la endilgarían al Coleta.

¿Les suena?

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